Carbonero garrapinos, un buen invitado para nuestro huerto ecológico

Por José y Gonzalo Monedero.

El carbonero garrapinos es un ave perteneciente a la familia de los páridos frecuente durante todo el año en muchos jardines y huertos de nuestro entorno. No obstante, y aunque es una especie sedentaria, su avistamiento puede resultar más sencillo durante los meses de otoño e invierno, momento en el cual sus poblaciones se pueden ver incrementadas por la llegada de individuos procedentes de regiones más septentrionales. En la península ibérica podemos encontrar dos subespecies: ater, generalizada en Europa y presente en los Pirineos, y vierae, localizada en el resto del territorio.

Ave de carácter inquieto, se muestra muy activo y explora con gran dedicación las ramas, ramitas, hojas, piñas etc. en busca de alimento, llegando a realizar movimientos acrobáticos, como quedarse colgado boca abajo. Además, fuera de la época reproductora, se mueve en pequeños grupos que en numerosas ocasiones están integrados por otras especies, como reyezuelos, mosquiteros u otros páridos.

Atendiendo a su morfología, es un pájaro de pequeño tamaño con un plumaje de colores apagados. El dorso y las alas son de un color grisáceo con un leve tono oliváceo, mientras que el pecho y el vientre están teñidos de un ligero marrón rojizo. En la cabeza de color negro, destaca el contraste con la característica mancha blanca en la nuca y las mejillas también blancas.  No presenta dimorfismo sexual.

Se alimenta de arañas y otros insectos adultos y sus correspondientes larvas. En invierno, complementa su dieta con la ingesta de piñones. Además, suele preparar pequeñas despensas temporales en lugares escondidos que le permiten hacer frente a las condiciones climáticas más adversas, por ejemplo, una nevada, sin necesidad de realizar grandes desplazamientos.

Su periodo reproductivo comienza a finales de febrero o principios de marzo, aunque los adultos se emparejan ya desde los meses invernales, generalmente enero y febrero, y pueden llegar a criar dos veces al año. El nido, construido por ambos sexos, consta de una gruesa capa de musgo entremezclado con telas de araña que tapiza con plumas, pelo de animal y partes pelosas de plantas. Esta especie suele instalar el nido en todo tipo de oquedades, ya sean naturales o artificiales, como agujeros en troncos, muros, tapias, etc. Es una especie que ocupa fácilmente cajas nido y también utiliza habitualmente los comederos, sobre todo cuando están colgados a cierta altura en árboles.

Su principal hábitat son los pinares, aunque de manera secundaria, ocupa bosques de roble, hayas, encinas o abedules. También se instala en parques urbanos de cierta extensión que contengan coníferas.

El nombre común de carbonero garrapinos es debido, por un lado, al color negro en la cabeza y al babero también negro en la garganta, que recuerda a los antiguos carboneros que transportaban el carbón a las casas y llevaban la cabeza y la cara tiznada de negro y, por otro, a ser un ave muy común en los pinares.

Su canto es muy habitual, sobre todo en primavera, si ponemos atención y lo conocemos, nos daremos cuenta de su presencia, aunque no lo tengamos a la vista. Si se facilitan cajas nido adecuadas a su tamaño es muy probable que las utilice para nidificar.

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