Carbonero garrapinos, un buen invitado para nuestro huerto ecológico

Por José y Gonzalo Monedero.

El carbonero garrapinos es un ave perteneciente a la familia de los páridos frecuente durante todo el año en muchos jardines y huertos de nuestro entorno. No obstante, y aunque es una especie sedentaria, su avistamiento puede resultar más sencillo durante los meses de otoño e invierno, momento en el cual sus poblaciones se pueden ver incrementadas por la llegada de individuos procedentes de regiones más septentrionales. En la península ibérica podemos encontrar dos subespecies: ater, generalizada en Europa y presente en los Pirineos, y vierae, localizada en el resto del territorio.

Ave de carácter inquieto, se muestra muy activo y explora con gran dedicación las ramas, ramitas, hojas, piñas etc. en busca de alimento, llegando a realizar movimientos acrobáticos, como quedarse colgado boca abajo. Además, fuera de la época reproductora, se mueve en pequeños grupos que en numerosas ocasiones están integrados por otras especies, como reyezuelos, mosquiteros u otros páridos.

Atendiendo a su morfología, es un pájaro de pequeño tamaño con un plumaje de colores apagados. El dorso y las alas son de un color grisáceo con un leve tono oliváceo, mientras que el pecho y el vientre están teñidos de un ligero marrón rojizo. En la cabeza de color negro, destaca el contraste con la característica mancha blanca en la nuca y las mejillas también blancas.  No presenta dimorfismo sexual.

Se alimenta de arañas y otros insectos adultos y sus correspondientes larvas. En invierno, complementa su dieta con la ingesta de piñones. Además, suele preparar pequeñas despensas temporales en lugares escondidos que le permiten hacer frente a las condiciones climáticas más adversas, por ejemplo, una nevada, sin necesidad de realizar grandes desplazamientos.

Su periodo reproductivo comienza a finales de febrero o principios de marzo, aunque los adultos se emparejan ya desde los meses invernales, generalmente enero y febrero, y pueden llegar a criar dos veces al año. El nido, construido por ambos sexos, consta de una gruesa capa de musgo entremezclado con telas de araña que tapiza con plumas, pelo de animal y partes pelosas de plantas. Esta especie suele instalar el nido en todo tipo de oquedades, ya sean naturales o artificiales, como agujeros en troncos, muros, tapias, etc. Es una especie que ocupa fácilmente cajas nido y también utiliza habitualmente los comederos, sobre todo cuando están colgados a cierta altura en árboles.

Su principal hábitat son los pinares, aunque de manera secundaria, ocupa bosques de roble, hayas, encinas o abedules. También se instala en parques urbanos de cierta extensión que contengan coníferas.

El nombre común de carbonero garrapinos es debido, por un lado, al color negro en la cabeza y al babero también negro en la garganta, que recuerda a los antiguos carboneros que transportaban el carbón a las casas y llevaban la cabeza y la cara tiznada de negro y, por otro, a ser un ave muy común en los pinares.

Su canto es muy habitual, sobre todo en primavera, si ponemos atención y lo conocemos, nos daremos cuenta de su presencia, aunque no lo tengamos a la vista. Si se facilitan cajas nido adecuadas a su tamaño es muy probable que las utilice para nidificar.

Cómo poner en marcha tu huerto ecológico

Por el equipo de www.sembrar100.com

Hoy en día en los países occidentales, generalmente, disfrutamos de una fuente constante y abundante de alimentos.

La industrialización de la agricultura y la ganadería ha conseguido que nunca antes tuviéramos tantos alimentos a nuestro alcance.

Sin embargo, esto también puede tener sus pegas. Muchas empresas utilizan fertilizantes químicos, insecticidas y otro tipo de sustancias para maximizar la producción de las frutas y verduras, así como para evitar desastres a consecuencia de posibles plagas y enfermedades.

Por ello, disponer de un pequeño terreno donde poder cultivar nuestras propias verduras, frutas y hortalizas puede ser todo un lujo tanto para nuestra salud como para nuestro paladar.

En la siguiente infografía mostramos cómo hacer un huerto ecológico y los puntos más importantes que debemos tener en cuenta.

Esta infografía está dividida en tres apartados:

El primero hace referencia a los puntos más importantes que debemos tener en cuenta a la hora de cultivar. Tratamos las verduras y hortalizas más comunes, como pueden ser el ajo, la cebolla, la patata, el tomate o la zanahoria.

Como vemos en la infografía, el primer apartado está dividido en cinco columnas:

  • La primera columna hace referencia al nombre del cultivo y justo debajo podemos ver las plagas y enfermedades más comunes que afectan a dicho cultivo.
  • En la segunda columna podemos ver el período de siembra aproximado (hay que tener en cuenta que dicho período está adaptado a la zona del Mediterráneo, por lo que varía dependiendo del microclima donde vayamos a hacer nuestro huerto).
  • La tercera columna nos muestra el tiempo aproximado de cosecha.
  • La cuarta y la quinta columna hacen referencia a puntos muy importantes, como son las necesidades de agua y de luz que requiere cada verdura y hortaliza.

Si pasamos al siguiente punto de la infografía, podemos ver un calendario de siembra, que está adaptado por estaciones. Esto facilita que cualquier persona se pueda hacer una idea, independientemente de la zona donde resida. Al principio pensamos en hacerlo por meses, quizás algo más claro, sin embargo, no hace el mismo clima en enero en España o en Argentina, por ejemplo.

Haciendo el calendario por estaciones, podemos adaptarlo más a cualquier región. Veremos que algunos cultivos son resistentes al frío, y que otros se benefician mucho más del calor, como el tomate o la sandía.

Finalmente, el último apartado nos indica las asociaciones más o menos favorables para cada cultivo, algo importante que debemos tener en cuenta en nuestro huerto.

La principal razón es que nos ayudará a maximizar nuestra cosecha y también nos ayudará a evitar algunas plagas y enfermedades indeseables.

Por ejemplo, los ajos son excelentes repelentes naturales de insectos que pueden hacer estragos en nuestro huerto. También las leguminosas en general, como las habas o los guisantes, resultan ser muy buenos fertilizantes naturales debido a que durante su crecimiento desprenden nitrógeno sobre la tierra.

Sin embargo, también debemos tener en cuenta que hay cultivos que no se llevan bien si están sembrados cerca. La principal razón so la competencia en agua y en luz que se pueden hacer. Algo que conlleva a que la cosecha sea escasa y/o que los frutos sean pequeños.

¡Esperamos que esta infografía os sea útil para haceros una idea de cómo poner en marcha un huerto ecológico!

 

Plantas purificadoras del aire

Por Marian Molina Márquez, profesora de compensatoria de 1º y 2º de la ESO.

Existe un gran desconocimiento ante la acción descontaminante que las plantas realizan sobre diversas sustancias nocivas que se encuentran presentes en innumerables productos que contienen los aerosoles, detergentes, barnices e incluso radiaciones electromagnéticas que nos rodean. Todos sabemos que a través de la fotosíntesis, las plantas producen compuestos orgánicos aprovechando la luz solar para obtener energía a partir del dióxido de carbono junto con el agua, lo que nos aporta, entre otras cosas, el oxígeno que todos los seres vivos necesitamos para respirar. Los denominados “contaminantes orgánicos volátiles” que nos rodean, tanto en espacios interiores como exteriores, penetran en la planta a través de los estomas y entran en contacto con el agua que recubre sus paredes, para ser metabolizados por la planta o bien almacenados.

Con mi alumnado decidimos realizar una investigación sobre la acción purificante que efectuaban muchas de las plantas que teníamos plantadas en el huerto y, para sorpresa de muchos, no podíamos ni imaginar el auténtico tesoro que nos envolvía. El proyecto comenzó cuando iniciamos el diseño y la plantación de varios setos ajardinados utilizando diversas variedades de plantas con flor o aromáticas con el objetivo de atraer a insectos, especialmente abejas, para facilitar la polinización de nuestros cultivos. Posteriormente cada ecogrupo de alumnas y alumnos eligió, de forma colaborativa, una especie determinada para elaborar un informe, con ficha botánica incluida, que completara nuestro manual hortícola del ecohuerto. Este trabajo culminó con una amplia exposición fotográfica de cada planta en el hall del centro.

A raíz de esta planificación y proyecto cooperativo, me gustaría enumeraros una serie de variedades que descubrimos que teníamos cultivadas en el ecohuerto y su acción descontaminante, por ejemplo:

  • Las gerberas y kalanchoes inciden contra la acción tóxica que provoca el benceno presente en muchos plásticos y pinturas, gomas, óleos y gasolina.
  • El aloe y las cintas sobre el formaldehído que contienen alfombras y moquetas.
  • El ficus y la palmera enana sobre el tolueno que engloban muchos pegamentos.
  • La azalea sobre el xileno que incluyen gomas, tintas o disolventes e insecticidas.
  • El cyclamen actúa contra el formaldehído y el xileno.
  • Los potos, crotón y cintas nos ayudan a depurar el monóxido de carbono procedente del humo del tabaco.
  • La aspidistra, una planta muy característica de los patios andaluces, también absorbe el humo que se produce como consencuencia de quemar la leña en las chimeneas de las casas.

Por otro lado, con cajas de frutas que el alumnado pintó y recicló, construimos un cactuario en vertical adosándolas en un palé. Esto, además de proporcionar humedad al ambiente del huerto, nos protege de las muchas emisiones electromagnéticas del medio que nos rodea. Asimismo, plantamos geranio limón, jazmín y plumbago azul, que actúan como repelentes de insectos, al igual que muchas de nuestras plantas aromáticas como la menta, citronela, caléndula, lavanda o albahaca que actúan como auténticos aromatizantes naturales, preventivos de mosquitos y tábanos gracias a los aceites que contienen como el linalol, cineol o geraniol.

Pero lo más importante de todo es el efecto humidificante y depurativo del aire que nos regalan las plantas. Por ello, nos solemos referir a la masa forestal y arbórea de nuestro planeta como los auténticos pulmones de la Tierra. Por todos estos motivos es nuestro deber y responsabilidad contribuir al respeto, mantenimiento y sostenibilidad del medio ambiente.

¿Por qué sembrar tus propios alimentos puede beneficiar al medio ambiente?

Por Edith Gómez, editora en Gananci, portal online que tiene como objetivo ayudar a jóvenes emprendedores a iniciar un negocio o a buscar un empleo.

Comprar alimentos cultivados localmente en el mercado de agricultores o en el supermercado local, es una buena manera de minimizar el impacto ambiental. Pero, además, cultivar tus propios alimentos te permite dar un paso más.

La manera más fácil de pensar en porqué cultivar tus propios alimentos y cómo reduces tu huella de carbono beneficiando al planeta, es imaginando la producción y la distribución de alimentos en términos de un recipiente vacío. Cuanto más lleno esté el recipiente, mayor será su impacto medioambiental y habrá más componentes implicados en la producción y el transporte de estos alimentos.

Combustibles fósiles y productos frescos

Cuando se tiene en cuenta el coste energético normal para transportar los alimentos a las tiendas locales, se estima que se recorre una distancia promedio de 2.414 kilómetros antes de que se consuma la comida.

Este transporte, a gran escala y a larga distancia, depende en gran medida de la quema de combustibles fósiles. De hecho, se estima que actualmente ponemos cerca de 10 kilocalorías de energía de combustibles fósiles en nuestro sistema de alimentos, por cada kilocaloría que obtenemos como alimento. ¿Por qué esto no es saludable?

De los muchos riesgos para salud pública y el medio ambiente asociados con la quema de combustibles fósiles, el más grave, en términos de consecuencias potencialmente irreversibles, es un fenómeno con el que todos nos hemos familiarizado, el cambio climático.

Plaguicidas y fertilizantes

Otro factor que hay que tener en cuenta es el uso de pesticidas y fertilizantes sintéticos en cultivos convencionales. En Estados Unidos, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) aprobó el uso de pesticidas que aún no se habían estudiado de manera exhaustiva, y desafortunadamente, se relacionaron con el cáncer y otras enfermedades después.

Ahora se considera que el 60% de todos los herbicidas, el 90% de todos los fungicidas y el 30% de todos los insecticidas son carcinogénicos. Para que puedas hacerte una mejor idea del uso de estos químicos fíjate en esto: tan solo en Estados Unidos se utilizan más de 1.000 millones de toneladas al año.

Este es el 22% de los 5,9 millones de euros ende pesticidas que se usan en todo el mundo. ¿Qué quiere decir esto? Que, si tú mismo cultivas tu comida, puedes intervenir en la calidad de los alimentos que forman parte de tu dieta.

Los monocultivos

Los monocultivos, por ser un sistema de producción agrícola que emplea toda la tierra disponible al cultivo de una sola especie, reduce la biodiversidad y tiene mayor dependencia de pesticidas y fertilizantes comerciales.

Esta metodología conlleva unas prácticas agrícolas muy mecanizadas, incorpora semillas genéticamente modificadas y da como resultado la pérdida de nutrientes del suelo. Por lo tanto, cultivar tu propia comida permite evitar todas las repercusiones negativas que acompañan a los monocultivos, a la vez que proteges tu salud y la del medio ambiente.

Otros beneficios

Plantar, escardar, regar y cuidar de tus plantas te anima a salir de tu zona de confort y te proporcionará un entrenamiento significativo. Si tienes niños, incentívales a ayudarte. De esta manera valorarán más lo que se llevan a la boca, aprenderán a comer bien y sobre todo a cuidar el entorno que les rodea.

¿Qué opinas? ¿Te animas a cultivar tus propios alimentos? ¡Yo creo que sí!

Conversando con plantas

Por Ricardo Colmenares, director de la Fundación Triodos.

Trabajar en un huerto jardín es una oportunidad única para relacionarte con el mundo vegetal, las plantas. Tienes a tu alrededor una alta diversidad de plantas comestibles, aromáticas, medicinales, ornamentales, silvestres y hasta de incómodas adventicias. Para mantener en buena salud el huerto jardín se precisa de unos mínimos conocimientos básicos sobre las necesidades espaciales y temporales de esas plantas, además de sus posibles usos que dan sentido a su cuidado. Suelo, agua, luz, calor, buenas y malas compañías, son cuestiones relevantes que han de tenerse en cuenta, en mayor o menor medida.

En una tarde muy calurosa del verano, bien protegidos del sol, en el huerto jardín de Triodos Bank, nos pusimos a ejercitar nuestra mirada al mundo vegetal como experiencia para mejorar nuestra capacidad de atender y cuidar nuestras plantas. Intrigados sobre si las formas de las plantas pueden considerarse un lenguaje de signos que se puede comprender. Parece que te hablan de sí mismas mediante sus formas, sus colores, sus olores, sus sabores. Se dice que el jardinero y el agricultor, leyendo el lenguaje de las plantas han sabido cuidar de ellas para multiplicarlas o erradicarlas donde no eran queridas, o transformarlas en otras con diferentes cualidades que encajan mejor en las necesidades de los seres humanos, en cada época, mediante la selección.

Observar para aprender

Escogimos plantas con flores como el humilde Senecio, y descubrimos la existencia de una secuencia espacio temporal que aparece en muchas especies distintas de plantas, de la que no se habla mucho en los libros de botánica, pero que los agricultores ecológicos y biodinámicos utilizan para comprender el desarrollo de sus plantas de cultivo. De este modo pueden optimizar la calidad de los frutos que ofrecen a los consumidores, alimentos con carácter, dicen ellos. Porque una planta nutritiva es una planta sana que ha sido capaz de desarrollar su identidad de forma armoniosa y completa durante todo su proceso de desarrollo.

El ejercicio básico consiste en reconocer cómo hay un primer gesto en las plantas que se centra en la producción de raíces bien desarrolladas y hojas poco formadas, abriéndose al exterior para, poco a poco, a medida que se eleva sobre el suelo oscuro, frío y húmedo, tornarse después en diferenciación y disminución de las hojas, hasta el salto final que lleva a la formación de la flor, el fruto y la semilla, donde aparece de forma más intensa e interiorizada, la identidad del espécimen en cuestión; con su geometría, color, olor, y sabor característicos. Ahora ya en los dominios de la luz y el calor. Primero el impulso de crecimiento, luego la diferenciación o maduración toma el relevo como impulso predominante. Primero percibimos algo, luego lo iluminamos con nuestro pensamiento y le damos su nombre, reconocemos su identidad, lo vinculamos con un concepto.

La observación activa de la transformación de los elementos de la planta, de sus cambios de forma, de su metamorfosis espacio temporal, nos capacita para entender el mundo siempre cambiante de lo vivo. No sólo las plantas, si no cualquier fenómeno de la naturaleza, incluidas las relaciones entre nosotros, o las empresas como comunidades de trabajo. Se nos descubre así, en sus transformaciones y ritmos, como un lenguaje donde el sentido sólo se descubre leyendo los detalles concretos con nuestros propios sentidos, porque el sentido no está en esos detalles, sino que emerge sólo al leerlos. Como ocurre con los textos, sean poesía o prosa.

Como dice el poeta onubense, Juan Ramón Jiménez: “…hoy te he mirado lentamente y te has elevado hasta tu nombre”. El poeta se refirió al cielo en su verso, pero la experiencia se nos antoja la misma que al mirar una planta.

Este ejercitar nos capacita no sólo como jardineros, sino que también lo hace, lo que es aún más importante, como seres humanos, para comprender la realidad del mundo que nos rodea.  Somos y estamos en un mundo vivo y orgánico, no mecánico. Nos capacita personal y profesionalmente, un objetivo central en el trabajo que se propone en el huerto jardín de Triodos en Las Rozas.

Cómo hacer un vermicompostero en cuatro pasos

Por Beatriz Fdez. Núñez, C.D.R. Portas Abertas, Ourense, ganador del accésit en la categoría de Agricultura Social, de la 4ª edición del Premio Nacional de Huertos Educativos Ecológicos.

En las huertas sociales del CDR Portas Abertas sabemos la importancia de tener un buen suelo para que nuestros productos sean de muy buena calidad.

Para ello es necesario un compost rico en nutrientes que le aporte a nuestras huertas todo lo que más le gusta a los cultivos. En nuestro caso, los terrenos en los que están nuestras huertas son parcelas cedidas por sus propietarios que las tenían en desuso. A excepción de un pequeño “naval” en Vilardevós, los otros dos terrenos se encontraban en muy mal estado cuando llegamos a ellos, llenos de basura de todo tipo y con un suelo muy pobre.

Entonces decidimos que uno de nuestros trabajos principales sería abonar bien nuestro suelo, para que así, recupere las características necesarias para poder producir en calidad y, si es posible, en cantidad.

Uno de los pasos que realizamos para esto fue construir nuestro propio vermicompostero, de manera muy sencilla y reciclando materiales que de otra manera serían desechados.

Construcción del vermicompostero

Os dejamos los pasos que tuvimos que dar y os animamos a que nos copiéis y construyáis vuestro propio vermicompostero:

Paso 1. Preparamos las bandejas cortando el fondo para conseguir mayor altura en nuestro vermicompostero. Hemos empleado bandejas de poliespán que utilizan en los supermercados para transportar quesos o verduras.

 

 

 

Paso 2. Unimos las bandejas con cinta adhesiva.

 

 

 

 

Paso 3. Hacemos unos pequeños agujeros en el fondo para que el producto de nuestras lombrices pase, pero ellas y su alimento no.

 

 

 

 

Paso 4. Les preparamos una camita acogedora a nuestras lombrices, para que estén cómodas y se alimenten y las acogemos en su nuevo hogar ¡parece que están a gusto!

 

 

 

 

Este es el resultado final. Recordad colocar el vermicompostero en un lugar cómodo para recoger el líquido, y fresco para que ellas estén a una temperatura adecuada.

Los misterios del suelo

Por Ricardo Colmenares, director de la Fundación Triodos.

Para el horticultor que es un artista, el suelo es su elemento o sustancia de trabajo, como la piedra o la madera lo son para el escultor, el material de pintura en el pintor, o el soporte de un texto para el escritor o poeta. En agricultura orgánica o ecológica se dice que el elemento central en la producción de alimentos sanos para el ser humano es el suelo. Donde hay un suelo sano, los cultivos crecen sanos, y los animales y los seres humanos que los consumen, también estarán sanos.

Bueno, yo creo que el elemento central de un huerto, una finca agraria o un paisaje, es el ser humano que expresa sus valores, sus aspiraciones y sus habilidades en lo que hace, en el jardín o desierto en que convierte el entorno en que se encuentra. Pero efectivamente, el suelo es un elemento central, de base. La tarea del hortelano/jardinero es conducir el suelo que se encuentra hacia un estado que le permita hacer brotar y crecer cualquier planta que ese director de orquesta quiera tener para componer su propia sinfonía en el espacio y en el tiempo que dirige.

No se trata tanto de imitar la naturaleza, recuperar un suelo o un paisaje para que sea tal como fue antes de que la mano del hombre lo estropeara, sino de cómo hacerle superar sus limitaciones naturales y ser capaz de ser más bello y acogedor de biodiversidad: vegetal, animal y humana. Capaz de generar un sinfonía más elaborada y más bella, armónica y sana.

El hortelano/jardinero, con la ayuda de las plantas y los animales, buscará educar el suelo para que cualquier semilla que le toque quiera brotar en él. Deshaciendo su unilateralidad, adquiriendo nuevos talentos. Para eso tiene que pasar mucho tiempo con él y comprender su naturaleza: sus potencialidades y sus limitaciones.

Experiencia de análisis del suelo en el Huerto- Jardín Triodos.

Como ya os contamos, en la sede central de Triodos Bank en España, situada en el Parque Empresarial de Las Rozas de Madrid, hemos iniciado un trabajo comunitario dentro de la organización para que el espacio natural que rodea al edificio sea un huerto-jardín de todos.

Partiendo de la observación de nuestros suelos del huerto hicimos este sencillo experimento: recoger una muestra de cada una de las parcelas que tenemos ahora en producción (5), cribar el suelo, y meterlo en botellas llenas de agua; agitarlo y dejarlo reposar.

El resultado es el que se muestra en la siguiente foto, donde se ve el aspecto de las muestras después de 24 horas de reposo:

  • La muestra 1 pertenece a la parcela que ha tenido este verano puerros, al este del huerto.
  • La muestra 2 pertenece a la parcela central, norte donde han crecido girasoles en fila y hay plantas medicinales.
  • La muestra 3 es de la parcela con tomates y berenjenas.
  • La muestra 4 es de las fresas, acelgas y lechugas.
  • La muestra 5 es de la pradera central donde estás las Melias arbóreas.

Hay muchos aspectos que se han podido comentar sobre el porqué de la imagen de cada muestra después de 24 horas, que aquí no podemos reproducir. Tal vez señalar que el ejercicio permite en particular comparar unos suelos con otros, en lo que se refiere a la compactación del sustrato que hace que unos, los más inertes, abulten menos después de sedimentarse y otros, con mayor contenido en materia orgánica, queden más hinchados.

También su color nos apunta a un mayor contenido en nutrientes disueltos en la muestra. Así la muestra 3 fue señalada como la mejor para el trabajo hortícola: tan hinchada como la 4 pero más oscura (mayor contenido en nutrientes disueltos o solubles).

Se dejó ver que los nutrientes solubles que no están estabilizados en la materia orgánica en forma de humus, que es del que se alimentan los microorganismos encargados de dar de comer a su vez a las plantas, entran directamente en las plantas generando problemas de alimentación y salud. De hecho, los tomates han mostrado, este verano, particularmente antes de que les pusiéramos paja en el suelo, problemas de grietas en la piel que se atribuyen en la literatura a excesivos cambios de acceso al agua (estrés hídrico entre periodos de riego) y a las marcadas diferencias entre la temperatura diurna y nocturna. Es decir, el suelo necesita una cierta estructura para amortiguar estos cambios que han dañado los tomates. ¿Será la muestra 4 de la parcela donde las fresas llevan dos años en el suelo construyendo un ecosistema complejo y resiliente, la muestra que indica el camino para el resto de las parcelas si queremos cultivar cualquier cosa que queramos en todas ellas?

Hasta entonces tendremos que educar ese suelo y aprender a conducirlo hacia una mejor estructura mediante la plantación de cultivos adecuados que atraigan los animales dentro y fuera del suelo, para hacerlo madurar y darle la capacidad de interpretar después una sinfonía más armoniosa, si es eso lo que decidimos que queremos.

Debajo las muestras enrasadas en suelo, sin agua y después de poner el agua y agitar, al iniciar el experimento:

Plantar para curar la naturaleza herida

Por Lourdes Abellán, coordinadora de huerta y actividades medioambientales del EEI de Verducedo, Moaña (Pontevedra). Ganador del 1er premio de infantil del concurso nacional Huertos Educativos Ecológicos 2017.

El lunes 16 de octubre, amanece en Vigo, en Moaña. tras tensas horas en un largo día y una terrible noche de llamas, humo, confusión, comunicados y mucha, mucha tensión e impotencia.

Lunes. Ojerosos, algunas ausencias… Llegamos a nuestra escuela después de esta negra ola de incendios que ha asolado Galicia, Asturias y Portugal. Llamas que han rodeado nuestra comarca durante el pasado fin de semana, llamas que durante la noche nos tocaban de cerca y salían de todas partes en la ciudad de Vigo que tenemos enfrente. Estamos desolados, cansados, tristes, incrédulos…

Pensamos qué hacer, cómo poner una tirita a esta naturaleza herida desde nuestra pequeña escuela de Verducedo.

Decidimos ponernos de acuerdo una vez más con la Comunidad de Montes de Moaña y todos juntos: alumnos, profes, familias, vecinos y todos los que nos quieran acompañar…¡VAMOS A PLANTAR!

Plantar muchas de las bellotas que tenemos en los privilegiados robles de nuestro jardín, en la tierra quemada o baldía por incendios de otros años anteriores. También nuestros árboles quieren ser solidarios con sus hermanos caídos en este sinsentido. Esta semana recogimos, seleccionamos y plantamos más de 80 bellotas en semilleros, estarán sobre 3 meses en el invernadero. Será a principios de febrero cuando hayan crecido lo suficiente y la tierra esté preparada para recibir nuevos retoños. Allá iremos todos.

Nuestros pequeños alumnos piensan y sienten de una forma increíble.

Ahora nos toca remontar y curar. Y reflexionar sobre lo ocurrido, ¿será posible un “nunca más”? Es nuestro deseo.

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Pon tu granito de arena para salvaguardar el planeta

Equipo de la Asociación Eco de la Tierra – Eco of the Earth.

Eco de la Tierra es una organización con sede en Madrid dedicada principalmente a la conservación de la biodiversidad y de los ecosistemas mediterráneos.

Con el objetivo fomentar la sensibilización de los más pequeños (de 5 a 12 años de edad) sobre la importancia que tiene la naturaleza urbana que les rodea, y por ende, promover este aprendizaje en las escuelas primarias de la zona noroeste de Madrid, hemos puesto en marcha la primera edición del concurso En “Mi granito de arena”.

Buscamos proyectos infantiles “verdes” urbanos, que tengan un impacto medioambiental y social, como proyectos de huertos urbanos, jardines comunitarios, la limpieza verde de un barrio, o cualquier otro proyecto desarrollado por niños que impliquen biodiversidad y naturaleza urbana. ¡Todos los proyectos son más que bienvenidos!

La convocatoria estará abierta entre el 15 de noviembre y el 22 de diciembre y para participar solo es necesario enviar vuestro proyecto a la dirección info@eco-tierra.org o a proyecto.granitoarena@gmail.com.

¿Quién puede participar en el concurso Mi Granito de Arena?

Cualquiera de las siguientes personas u organizaciones pueden participar: proyecto-mi-granito-de-arena

1. Niños con sus padres

2. Escuelas públicas y privadas

3. Organizaciones no gubernamentales (ONG);

4. Grupos de ciudadanos e iniciativas de base que trabajan con los niños;

5. Organizaciones que representen las autoridades locales, regionales y municipales;

6. Otras autoridades públicas o mixtas;

7. Empresas privadas;

8. Instituciones de investigación y académicas.

¿Qué tipo de proyectos pueden presentarse?

Cualquier proyecto o iniciativa en curso o completado, desarrollado por niños o en la cual participan niños, que está directamente asociado con la biodiversidad y naturaleza urbana. Ejemplos pueden incluir pequeños jardines comunitarios escolares, proyectos de flores, pequeños huertos escolares, y cualquier proyecto medioambiental infantil. Lo más importante es que aborde el tema de naturaleza urbana.

Los proyectos serán calificados de la siguiente manera:

  • Proyectos individuales – Proyectos presentados por niños (potencialmente ayudados por sus padres)
  • Proyectos en grupo / de escuela – Proyectos presentados por un grupo de niños o por una escuela específica
  • Organizaciones locales medioambientales – Proyectos presentados por organizaciones medioambientales, lo cuales tengas una participación infantil considerable.

Para más información, puedes encontrar nuestros datos de contacto y todos los detalles del concurso aquí.

La mejor forma de reciclar 24 neumáticos

Por Paz Samper Rodríguez, arquitecta técnica.

El objetivo de mi trabajo fue estudiar la posibilidad de realizar la construcción del huerto sin ninguna ayuda, lo más económicamente posible y con algún valor añadido. Ya conocía algunas ideas reutilizando materiales de forma original y pensé en echar mano de los neumáticos, un residuo de difícil reciclaje, además de ser muy costoso para el medio ambiente.

Me puse manos a la obra y puse en marcha la idea y, ahora que he comprobado que funcionaba y es viable, quiero compartirlo con vosotros con la esperanza de que podáis reproducirlo en vuestra escuela o en vuestra propia casa.

El huerto del croquis está hecho con 24 neumáticos en total, en dos filas de 12, que sirven como contenedores de tierra vegetal compactada. Este huerto mide lo mismo que un coche por lo que se puede poner en cualquier plaza de parking soleada, bien orientada y con una toma de agua cerca.

Mi huerto lo he hecho un poco más grande, 16 + 16, se puede hacer de cualquier tamaño múltiplo de 70 cm. que mide un neumático.

El proceso:

Una de las principales ventajas de esta técnica es la posibilidad de crear un huerto en espacios reducidos y la optimización de la humedad, ya que se necesita menor cantidad de agua para producir hortalizas debido, entre otras cosas, a la elevación de los cultivos.

Para preparar el sustrato primero rellenamos la primera fila de tierra, tanto los neumáticos como el interior del rectángulo formado, y para la segunda fila mezclamos esa tierra con compost, para aportarle los nutrientes necesarios que necesitarán nuestras hortalizas.

En los neumáticos superiores se pueden plantar varias plantas, según su tamaño. Yo he puesto 4 pimientos, 5 patatas, 5 remolachas, 4 lechugas, 2 calabazas, etc…

En el espacio del interior he plantado 7 tomateras, puerros, cebollas y 4 calabacines.

Además he protegido los neumáticos exteriormente con un textil de exterior para evitar el calentamiento del sol.

Después de unas semanas he comprobado que la producción es estupenda, todo está creciendo muy bien y estoy teniendo mayor cosecha que en anteriores huertos que ocupaban una extensión de muchos más metros cuadrados.

Os animo a probarlo y a investigar otras posibilidades de uso de neumáticos, especialmente os recomiendo este video que muestra la construcción de casas sostenibles hechas de neumáticos, de Michael Reynolds.