Bombas de semillas

La agricultura natural, según Masanobu Fukuoka

Por Stéphanie Roblin, de Agriaffaires, empresa de productos y servicios para la agricultura.

El concepto de agricultura natural fue desarrollado por el biólogo, agricultor y filósofo japonés Masanobu Fukuoka en los años 70, rompiendo así con la agricultura industrial.

Cuando pensamos en la agricultura, solemos asociarla siempre con la maquinaria agrícola que trabaja el suelo. Sin embargo, según Masanobu Fukuoka, se puede conseguir mejores resultados sin utilizar maquinaria, dejando el suelo como está. Fukuoka define este tipo de agricultura como la agricultura “del no hacer o del no actuar”, esto es, una “agricultura salvaje”.

Durante miles de años, la naturaleza creció sin intervención humana y ahora se compone de animales, plantas, frutas, flores… ¿por qué intervenir entonces artificialmente si la naturaleza puede producir todo lo que necesita por sí misma?

Por supuesto, no se trata de no hacer nada, sino de intervenir lo menos posible para dejar que los procesos naturales hagan su trabajo. Fukuoka no se opone al trabajo del suelo sino al trabajo inútil de éste. Por ejemplo, piensa que fertilizar con abonos o luchar contra las malezas con pesticidas químicos no sólo es inútil sino peligroso.  En un ecosistema, estas funciones se rigen por la naturaleza misma.

Por el contrario, Fukuoka preconiza la rotación de los cultivos, ya que evita agotar el suelo, y recomienda dejar los tréboles blancos, por su aporte de nitrógeno al suelo y su importante papel evitando el desarrollo de malezas. Los tréboles actúan como un abono verde, nutren al suelo de forma natural y hacen innecesaria la aplicación de herbicidas.

En su libro La revolución de una brizna de paja, Fukuoka habla también de la maquinaria y del trabajo del suelo con arados. Según el biólogo, este trabajo destruye el equilibrio interno del suelo ya que mata a las lombrices y a otros organismos vivos. Para Fukuoka, sólo la intervención humana en la siembra y la cosecha está autorizada, o sea una agricultura sin labranza.

Fukuoka nos enseña también el método de siembra mediante bombas de semillas, que no requiere ningún trabajo o labor previa sobre el suelo. Las bolas de semillas están compuestas por la mezcla de arcilla (preferentemente volcánica roja) y material orgánico, como compost, envolviendo la semilla que queramos plantar. La mezcla se moja y se va formando compactando todos los ingredientes. Se dejan secar y se tiran donde y cuando queramos sembrar las semillas. Así de simple.

Como resumen, el concepto de agricultura natural se puede dividir en 4 puntos:

  • Dejar a la naturaleza trabajar (no labranza artificial). La tierra se cultiva por sí misma mediante la actividad de microrganismos, pequeños animales y lombrices.
  • Desarrollar la fertilidad natural del suelo (no fertilizantes químicos). El suelo alcanza el equilibrio con el propio ciclo de vida de las plantas y de los animales.
  • Reconocer el papel de las plantas pioneras (no matar las malezas). Estas malas hierbas desempeñan un papel en la construcción de la fertilidad del suelo y en el equilibrio de la comunidad biológica. Hay que controlar las malezas, no eliminarlas.
  • Buscar el equilibrio con los insectos y las aves. Sin intervención humana, la naturaleza se equilibra. Los insectos, las plagas y las enfermedades de las plantas siempre están presentes pero no debemos caer en el uso de herbicidas o insecticidas. Un enfoque inteligente del control de las enfermedades permite cultivar cosechas resistentes en un entorno sano.

Los conceptos de permacultura y de agricultura de conservación se inspiran directamente en la teoría de Fukuoka. Esta teoría es una verdadera reflexión sobre la relación entre el hombre y la naturaleza, sobre la nutrición y sobre la salud, que puede ser útil tener en cuenta a la hora de preparar un huerto ecológico.

Foto1

El suelo nos alimenta

Por Begoña Huerta, Eva Torcal, Lourdes Pérez, Mamen Pardos, Blanca Esteban, Piluca Lacambra y Jesús Betrán, miembros del equipo docente y de la comisión de huerto escolar del CEIP Cándido Domingo de Zaragoza. Ganador del primer premio en la categoría de primaria del Premio Nacional Huertos Escolares Ecológicos 2015.

El suelo es el recurso esencial para el mantenimiento del medio ambiente y en prácticamente cualquier producción agraria, suministra los nutrientes esenciales: el agua para el desarrollo del cultivo y las condiciones físicas para permitir el enraizamiento y la respiración de las raíces.

El mantenimiento del suelo del huerto escolar presenta, a nuestro entender, un doble objetivo:

  • Preservar y, hasta donde sea posible, incrementar la fertilidad.
  • Destacar ante los alumnos el papel del suelo como fuente de nutrientes y como lugar de reciclaje.

muestreando suelo1Un manejo adecuado del suelo del huerto escolar ecológico producirá pronto resultados en las dos direcciones. Por un lado el suelo se hará más fácil de preparar y trabajar, y la mejora será tan rápida que incluso será aparente para los alumnos en un mismo curso. Es esencial que los alumnos se impregnen de la “rentabilidad” más o menos inmediata que se obtiene de mantener los elementos del medio ambiente, y de la necesidad de gestionar adecuadamente los recursos.

Para mejorar la fertilidad incorporamos fertilizantes naturales, que tratándose de un huerto escolar están muy limitados ya que muchos subproductos permitidos en la agricultura ecológica no serían adecuados en ese entorno. En la práctica, quedamos limitados al uso de estiércol y maduro de “compost” (el fresco podría ser inadecuado si los niños entran en contacto directo con él), que puede elaborarse directamente en el huerto.

Las dosis de cualquiera de los productos deben orientarse a partir del conocimiento del sustrato que se obtenga mediante análisis. Esto tendrá también un aspecto educativo en el sentido de la necesidad de conocer el medio ambiente y los recursos para mantenerlos y mejorarlos.

Hay otras excelentes vías de mejora del suelo como son la rotación de cultivos, o la siembra de cultivos para enterrar, especialmente leguminosas. Las raíces de la leguminosa  (judías, habas, garbanzos, guisantes etc.) exploran y esponjan el suelo, y aportan nitrógeno gracias a la simbiosis con bacterias fijadoras de nitrógeno atmosférico.

Experiencia de mantenimiento del suelo en el CEIP Cándido Domingo

En nuestro huerto escolar ecológico el mantenimiento del suelo se ha abordado de la siguiente forma, incluyendo cada paso los correspondientes aspectos pedagógicos de la actividad:

 

  • Análisis del suelo. Cada dos o tres años es interesante conocer el estado del suelo a través del análisis de una muestra. Es importante que la muestra se extraiga respetando unos mínimos criterios de representatividad, y siempre en la misma época del año. La muestra de suelo debe tomarse con los alumnos. Es una oportunidad para explicar algunas nociones de muestreo y de la utilidad del análisis de suelo. Después se les pueden enseñar y comentar también los resultados analíticos.
  • Aportes de estiércol. Al menos una vez cada dos años se ha aportado una cantidad de estiércol suficiente para cubrir ligeramente toda la superficie. El estiércol se ha esparcido y mezclado con el suelo a la salida del invierno, antes de establecer los cultivos de primavera. En el momento de preparación del estiércol los alumnos deben conocer para que se hace esa aplicación. Se puede introducir el concepto de nutrientes esenciales, incluso cuales son. Explicar qué contiene el estiércol y cómo todo se recicla a través del suelo.
  • Siembra de guisantes para enterrar. Todos los años, en otoño o final de invierno, el terreno libre de cultivo se ha sembrado de guisantes con la finalidad de enterrarlos según se fuese necesitando el suelo. Cualquier leguminosa de invierno sería adecuada, pero el guisante presenta una buena resistencia al frío y no requiere riego. Los alumnos pueden hacer la siembra de la leguminosa, y luego seguir el desarrollo del cultivo. En cuanto las plantas tengan unos centímetros de altura se podrá ver el desarrollo de los nódulos en las raíces. A los alumnos les entusiasma observarlos, y saber que son una especie de “infección” de la planta donde viven unas bacterias que son beneficiosas.
  • Gestión de restos de cultivo. Se han enterrado siempre que ha sido posible. Si son voluminosos o muy lignificados, la incorporación puede resultar complicada, y también la utilización posterior del suelo, con lo que lo más recomendable es entonces retirarlos para compostar.
RAIZ DE GUISANTES1

Raíz de la planta del guisante

En resumen, el mantenimiento del suelo en el huerto escolar ecológico debe basarse en la gestión de la materia orgánica disponible y en el uso de leguminosas. Prestar atención al suelo y a las técnicas para mantener su fertilidad mejorará los resultados del huerto escolar, tanto desde el punto de vista del estado de los cultivos, como desde el punto de vista docente.

Huerto IES Menendez Pelayo

Aprendiendo sobre el control de enfermedades y plagas

Por Lucía Teresa García, docente y coordinadora del proyecto de huerto escolar del IES Menéndez Pelayo de Madrid. Ganador del segundo premio en la categoría de secundaria del Premio Nacional Huertos Escolares Ecológicos 2015.

El huerto escolar del IES Menéndez Pelayo, de Getafe, se puso en marcha en el curso 2014/15 debido, inicialmente, al interés de un grupo de profesores. Este mismo curso nuestro centro fue seleccionado para el Programa de Escuelas Sostenibles de la Comunidad de Madrid, donde se incluyó también nuestro proyecto de huerto escolar.

Desde el inicio, la finalidad de nuestro huerto ecológico ha sido ser el motor de arranque de una verdadera educación ambiental, entendida como un proceso interdisciplinar que ayude a promover las relaciones de los jóvenes entre sí y con la naturaleza, enmarcado, todo ello, dentro de un proyecto educativo global.

En este segundo año de funcionamiento del huerto escolar como laboratorio de conocimientos y transmisor de valores, hemos colaborado en un proyecto con el Grupo de Producción Vegetal y Calidad Agroalimentaria de la Universidad Católica de Ávila para aprender a utilizar buenas prácticas agroecológicas para el control de enfermedades y plagas del huerto escolar.

Hemos aprendido mucho y nos encantaría compartir todos los contenidos con los lectores de este blog.

-Todas las actividades se han desarrollado en dos partes, una primera teórica, donde se explica la base científica de cada aplicación,  y otra práctica, de acuerdo a los planteamientos metodológicos iniciales. Siempre que ha sido posible se ha trabajado en el exterior y la metodología ha sido participativa, integradora y adaptada a las necesidades de los alumnos. Se han desarrollado tres sesiones educativas con una duración de hora y media y en cada una se ha realizado una charla teórica previa y se ha finalizado con una experiencia en el huerto.

PhotoEditor-1466023373087

Solución ecológica para plagas de pulgón

-Las prácticas han estado enfocadas a la defensa de las plantas frente a hongos y plagas. Frente a los hongos, se han utilizado fungicidas naturales, como la leche, con la que se ha fumigado las plantas hortícolas en una proporción 1/7 de  leche respecto al agua, o la canela que se ha espolvoreado para combatir el mildiu.
Frente a las plagas, además de purín de ortigas, se han realizado trampas caseras para ahuyentar pulgones, mosca blanca y trips. Por ejemplo, hemos utilizado cartulinas de color amarillo, con un tamaño din A4,  que hemos untado con miel por ambas caras, las hemos grapado a una cuerda y las hemos colgado en el huerto. Al cabo de una hora se observa que están llenas de pulgón pegado a la cartulina. Para los trips se ha seguido el mismo proceso pero con cartulinas de color azul.

Para el control de babosas y caracoles se han utilizado unos cuencos de cerveza colocados debajo de las hojas de la planta en la sombra. La cerveza los atrae y los deja atrapados en el propio recipiente.
También se han utilizado otras trampas caseras cómo las cáscaras de patatas, cítricos y cáscaras de huevos machacadas como barrera integral. Por ejemplo, colocando trozos grandes de la piel de naranja con la parte blanquecina mirando para abajo en sitios húmedos y oscuros, se forma un refugio al que las babosas y caracoles acudirán y nosotros solo tendremos que retirarlos.

A todos los participantes en el curso, alumnos y profesores, se nos pasó una encuesta al finalizar las sesiones y la valoración ha sido muy satisfactoria por parte de todos los asistentes. ¡Estamos deseando continuar y seguir aprendiendo el próximo curso!

El reto del compost en las escuelas

Por Manuel Font, gerente de Ecohortus y asesor durante 20 años de entidades, colegios y particulares en temas de huertos y compostaje.

En muchas de las escuelas de nuestro país se ha introducido desde hace años  la elaboración de compostaje a pequeña escala, con la metodología de jardín o el vermicompostaje urbano.

Las razones son claras, tanto por el aspecto educativo, ya que es una estupenda herramienta de trabajo a nivel curricular, por el medioambiental, nos permite comprender el  valor de los ciclos en la naturaleza, y por último por los aspectos relacionados con reciclaje y aprovechamiento de la fracción orgánica de los residuos domésticos y municipales.

No es la razón de este artículo contar los conceptos básicos relacionados con las técnicas de elaboración, sino ayudar a solucionar los posibles problemas que pueden aparecer.

Con el ánimo de que no fracase la experiencia y con mis años de experiencia como formador y divulgador de esta técnica, me atrevo a hacer unos pequeños comentarios:

sacando compost

  • Los aportes: Solo se debería  hacer compost si se dispone de todos los elementos necesarios a nivel de aportes en  el propio colegio. En especial fracción seca o lo que se denomina material estructurante, la fracción húmeda habría de ser muy bien seleccionada previamente. Solución: En caso de no  existir materia seca en el propio colegio debería buscarse restos municipales de poda  triturada o paja.
  • El modelo de compostador: Se recomienda un tamaño máximo de 320 l y un mínimo de 250 l de capacidad, con una buena tapa que impida la entrada de agua incluyendo un sistema de cierre. Es importante que la apertura del mismo sea fácil para la  extracción y la  observación del proceso.
  • El mantenimiento del proceso: Es básico que exista la figura del responsable del centro de compostaje que supervise y marque las normas de uso. La figura del responsable puede ser rotativa, pero nunca se debe de dejar el proceso en manos de alguien sin experiencia.
  • La incorporación de los materiales: Es muy importante que se realice un llenado del compostador al inicio con un volumen de 2/3 de la capacidad, con una buena dosis de humedad y con la colocación de los materiales de forma intercalada: seco, húmedo, seco, húmedo y siempre, la última capa, que es la que se ve al abrir, debe estar tapada con seco para evitar que los materiales húmedos generen la mosca de la fruta.
  • Los aportes húmedos: Hay una costumbre a creer que con los restos de fruta de los alumnos y con los restos del comedor escolar se puede hacer compost. Según mi experiencia, si  se hace solo con los restos de fruta, no hay suficiente material para ayudar a la descomposición de los materiales leñosos y si se incorporan restos procedentes del comedor siempre aparecen restos de comida (carne o pescado) en el compost que generan problemas. Solución: Lo mejor es establecer un protocolo de colaboración con la  cocina y solicitar que nos separe solo los restos orgánicos de la limpieza de las verduras, ensaladas y frutas.
  • La extracción: Es el momento más esperado por los alumnos y que propongo que se realice hacia final de curso, durante el mismo se pueden ir haciendo los aportes, volteos y posibles riegos. Al final de la extracción es bueno dejar algo de compost maduro junto con los restos que no estaban totalmente descompuestos dentro del compostador y volver a hacer un llenado de 2/3 como al principio.

Podría contar muchas cosas más, pero no querría transmitir que hacer compost en las escuelas es complicado, nada está más lejos de mi intención. Os animo sin duda a que pongáis en marcha esta práctica, os deseo mucha suerte y si necesitáis más información, buscad asesoramiento con alguien que haga compost en vuestra localidad.

Plantas aromáticas

Soluciones ecológicas para proteger los cultivos

Por Fundación Triodos.

Uno de los problemas que nos podemos encontrar en el huerto ecológico son las posibles plagas o enfermedades que afectan a las hortalizas. Mantener un correcto equilibrio ecológico será fundamental para el buen funcionamiento del huerto, de forma que no solo se evite la aparición de plagas sino también frenar su propagación.

Las plantas aromáticas ofrecen muchas soluciones a las posibles plagas que puedan producirse en el huerto. Algunas de ellas actúan como repelentes para los insectos y frenarán en un buen porcentaje el aumento de cualquier tipo de plaga de una forma ecológica, como romero, lavanda, tomillo, menta, salvia y albahaca. Otras atraerán insectos beneficiosos que se encargarán de devorar a aquellos causantes de plagas: eneldo, borraja, hinojo o mejorana.

Proyecto de plantas aromáticas del colegio Maristas de Girona.

Proyecto de plantas aromáticas de los alumnos de ESO del Colegio Prínceps de Girona.

En el colegio Maristas de Girona han utilizado las plantas aromáticas para realizar un proyecto concreto con los alumnos de primero de ESO, donde se trabajan sus usos, propiedades y las 10 principales aplicaciones con la ayuda de pequeños instrumentos como por ejemplo el alambique. Han plantado en los márgenes del huerto diferentes tipos de plantas medicinales, que también son utilizadas por los más pequeños para entender las relaciones entre los diferentes elementos de la naturaleza y los seres vivos e, incluso, para elaborar pequeñas recetas como Requesón con plantas aromáticas.

El aceite de Neem es otro tratamiento ecológico que nos puede ser útil para nuestro huerto. Como insecticida, el aceite de Neem es un producto totalmente natural, sin riesgos para la planta o la persona que lo emplee, que interrumpe el desarrollo de los huevos y larvas. Al ser biodegradable si se aplica en el suelo actuará dentro de la planta, siendo mucho más eficaz en climas cálidos.

El agua jabonosa, es decir, agua en la que se ha disuelto detergente, es también eficaz contra pulgones si pulverizamos con ella. El Ceip Vicenta Ruso utilizó esta solución, entre otras, para proteger a los cultivos de los pulgones y fueron los propios alumnos los que pulverizaron las plantas con una solución preparada con jabón potásico.

Además en este centro también usaron ceniza y cerveza para proteger a las plantas de caracoles y babosas. Estos moluscos herbívoros pueden afectar a las hojas y a los frutos de casi todas las plantas, sobre todo a los de hojas tiernas: acelgas, albahaca, espinacas, lechuga…y convertirse en plaga si no se controlan. Con la ceniza aplicada sobre la tierra se pueden crear barreras alrededor del huerto o de las hortalizas que queramos proteger y la cerveza debemos usarla colocándola en un cuenco o vaso pequeño que deberemos ubicar en sitios oscuros y húmedos del huerto. Tanto los caracoles como las babosas se ven atraídos por la cerveza y, cuando llegan al vaso, resbalan por sus paredes y caen dentro sin poder salir.

Las infusiones de ortiga es otra solución que han usado muchos de los centros premiados en el Premio Nacional Huertos Escolares Ecológicos, como el colegio Huerta Santa Ana, o el colegio Maristas de Girona, cuyos alumnos aprovecharon este taller de preparación de la infusión para trabajar contenidos de muy diversas áreas como matemáticas, educación física y conocimiento del medio natural, social y cultural, entre otros. Estas infusiones son eficaces contra los pulgones, ácaros y algunos hongos. Para realizar la infusión se deja macerar alrededor de un kilo de ortigas en unos 5 litros de agua durante unos 20 días y después se incorpora a la planta. El preparado se debe remover diariamente.

Con todas estas claves, ¿te atreves ahora a luchar contra las plagas? ¿Conoces alguna otra receta ecológica para contribuir con ella a este post?

Colegio Huerta Santa Ana

Alumnos del colegio Huerta Santa Ana

fertilidad de la tierra

Algunos experimentos científicos para mejorar la fertilidad de la tierra

Por Alfredo Matías Oteros López coordinador del huerto escolar en el CEIP Vicenta Ruso, Santa Pola. Ganador del segundo premio en la categoría de primaria del premio nacional Huertos Escolares Ecológicos 2015.

Uno de los principales problemas que nos encontramos en el huerto escolar es la fertilidad de la tierra. A veces, por más que insistamos, nuestras hortalizas no son tan grandes como las que encontramos en el mercado. En nuestro caso hay que tener en cuenta que es ecológico y no usamos productos químicos.

Por todo ello, hicimos trabajos de experimentación para mejorar la fertilidad de la tierra empleando elementos de nuestro entorno y también productos elaborados. A continuación os contamos tres experimentos que hicimos con los alumnos que nos dieron buenos resultados:

  1. En primer lugar, enriquecimos la tierra con sales minerales: lo hicimos con agua de mar, arena de la playa y vegetación marina utilizando posidonia, planta acuática endémica del Mediterráneo.

-Usamos el agua de mar para regar. Diluimos una parte de agua de mar por cien de agua dulce. Con esto queríamos aportar los minerales que tiene el agua de mar. En su caso, incluyen todos los de la tabla periódica.

– También usamos arena de la playa. Algunos agricultores de la zona nos indicaron que antiguamente le echaban un puñado de arena de la playa al hoyo donde repicaban la pequeña mata de melón. Nos cuentan que salían dulcísimos. Nosotros hicimos lo mismo pero en lugar de melones fue con las tomateras.

– Añadimos posidonia (100 gr. por metro cuadrado).

En los siguientes casos, además de aplicar estos elementos que nos proporciona la propia naturaleza, decidimos elaborar dos productos con el mismo fin: microorganismos beneficiosos y biofertilizantes fermentados.

2. Captación de microorganismos beneficiosos. Para ello solo necesitamos arroz hervido y un envase de yogurt. Lo dejamos en un lugar donde haya tierra fértil, como un bosque, y lo recogemos a la semana. Posteriormente, su contenido lo diluimos en agua y lo aplicamos al terreno. Algo parecido comentaba el hispano Lucius Junius Moderatus, conocido como Columela, escritor agrónomo romano. Decía que para mejorar una tierra poco fértil una manera de hacerlo era coger una porción de tierra de una zona muy fértil y llevarla a su nuevo lugar.

3. Biofertilizantes fermentados. Éstos son súper abonos líquidos preparados a base de estiércol fresco (o humus de lombriz), disuelto en agua y enriquecida con leche (o yogurt natural), melaza (o azúcar moreno) y ceniza, que se deja fermentar varios días, e incluso meses, en bidones de plástico, bajo un sistema anaeróbico (sin la presencia de oxígeno). En nuestro caso reutilizamos dos garrafas de aceite de 25 litros del comedor escolar, en una incorporamos compost y en otra restos de frutas, hojas y verduras. En ambas añadimos agua, azúcar moreno, leche y ceniza.

En los siguientes videos podéis ver de forma detallada todos los pasos necesarios para elaborarlos:

Cada uno de estos experimentos lo realizamos en un bancal diferente. Los resultados fueron satisfactorios. No somos científicos pero observamos que no provocó daños en los cultivos y que la cosecha fue buena y todo tenía muy buen aspecto.

Os animamos a practicar estas experiencias con los alumnos, tanto por la mejora en la calidad de la tierra que suponen, como por su utilidad para transmitir conceptos relacionados con la importancia del tratamiento ecológico de la tierra y sus cultivos.

 

 

Asociación Troje - Triodos Bank

Semillas de variedades tradicionales: un bien que se nos escapa

Por José Luis Palomares García miembro de la Asociación La Troje

En la Asociación La Troje llevamos ya 12 años trabajando con el fin de recuperar, difundir y revalorizar las variedades tradicionales y el saber agrario campesino. Para nosotros, esta labor es un compendio de ilusión, pasión y esfuerzo.

Las variedades tradicionales han sido seleccionadas durante generaciones de agricultores adaptándolas al medio, ofreciéndonos así una mayor resistencia a las posibles plagas y una mejor adaptación al clima local.

Judia ombligo de la reina

Semillas de judía de la variedad “Ombligo de la Reina”

Es un legado, por tanto, que no podemos dejar escapar por el sumidero del olvido. Son variedades cargadas de saberes culturales que representan el resultado de un conocimiento profundo del medio donde se desarrollaron.

Además, estas semillas nos ofrecen la posibilidad de reproducirlas, año tras año, y moldearlas para que se adapten a nuestros huertos y necesidades. A diferencia de las semillas híbridas que comercializan las empresas de semillas, las nuestras, las tradicionales, son semillas libres que pueden multiplicarse y distribuirse libremente porque no están sujetas a derechos de propiedad ni patentes.

Desde La Troje entendemos que este saber tiene que ser conocido y difundido por cuantos más lugares mejor. Animamos a todas las personas a que pregunten a sus mayores más cercanos acerca de lo que se cultivaba y cómo se hacía, que intenten recuperar y conservar esas semillas que tenían nuestras abuelas y abuelos, que las planten, que las conserven y que las protejan. De esta forma estamos defendiendo el saber cultural asociado a ellas, conocemos lo que comemos y podemos intercambiar las semillas que harán que vayamos mejorando la calidad de nuestros alimentos.

Esta dimensión cultural nos ofrece un nuevo campo de trabajo en el huerto escolar: percibir el huerto como forma de conocimiento cultural y conocimiento campesino.

Además, podemos introducir la conservación de las semillas como un bien comunal, es decir, como un bien para todos. Si mantenemos las semillas, mantenemos material vegetal vivo, que se planta y reproduce y no se extingue u olvida en las trojes.

Si queréis que en vuestro proyecto de huerto escolar estén presentes algunas de las cosas con las que La Troje trabaja, estaremos encantados de poder ayudaros y de conocer vuestras experiencias que seguramente enriquecerán nuestra labor.

Muchas gracias y os esperamos.

Contacto: formacion@latroje.org

web: www.latroje.org

La Troje forma parte de Red de Semillas Resembrando e Intercambiando que aglutina organizaciones dedicadas a la conservación de la biodiversidad agrícola.

Protección de cultivos

Alternativas para proteger los cultivos en invierno

Por Elena de Celis, profesora de infantil y coodinadora del huerto escolar del CEIP Nicomedes Sanz, de Santovenia de Pisuerga, Valladolid.

El “Nicohuerto” es el huerto de nuestro cole, el CEIP Nicomedes Sanz, de Santovenia de Pisuerga, un pueblo a 5 km de Valladolid.

Este es el tercer curso que nuestros alumnos y alumnas aprenden con este proyecto gracias a la colaboración de algunas familias y del ayuntamiento.

El primer curso plantamos y sembramos en primavera y disfrutamos de una gran cosecha a la vuelta del verano.

El curso pasado empezamos un poco antes haciendo talleres de semilleros en clase y trasplantándolos en marzo.

Este curso hemos querido dar un paso más y aprovechar esta gran experiencia educativa también en invierno, con cultivos propios de esta estación y construyendo invernaderos para proteger a las plantas, ya que en Valladolid alcanzamos muchas veces temperaturas bajo cero por las noches.

Cuando volvimos de vacaciones de verano plantamos berza, coliflor, escarola, lechugas, cebollas y espinacas que son cultivos de invierno. También sembramos rabanitos, zanahorias y ajos.

BidonesEn el agujero de los ajos echamos un poco de ceniza de chimenea que es un buen abono natural.

Los cultivos crecieron enseguida así que antes de Navidad recogimos lechugas y rábanos e hicimos un “MasterChef” con diferentes ensaladas.

Para proteger los cultivos inicialmente usamos garrafas de plástico cortadas por la mitad.

Este año, cuando empezó a hacer frío, propusimos una actividad a nuestros alumnos y alumnas de 3º para que ellos investigasen cómo hacer un invernadero para que nuestras plantas no muriesen congeladas. En solo una semana ya teníamos diseños que parecían de verdaderos profesionales.

Entre todos votamos la mejor opción y nos pusimos manos a la obra para conseguir los materiales: tubos flexibles de pvc y plástico de invernadero.

InvernaderoFueron los propios alumnos los que montaron la estructura y lo colocaron. Además aprovechamos para hacer una actividad artística y entre todos hicimos bonitos dibujos para decorar el plástico de nuestro nuevo invernadero. Ahora una vez a la semana lo levantamos para regar y aprovechamos para que se ventilen las plantas y para que los alumnos investiguen observando su crecimiento.

Nuestro último descubrimiento ha sido la “manta térmica”, que permite filtrar el agua y la ventilación a la vez que protege a las plantas del frío. De esta manera no hay que levantarlo cada semana como el plástico.

Esperamos que os sirva nuestra experiencia.

¡Hasta pronto!

IMG_1032

Cria de Galapago europeo

Atracción de fauna: charcas para la biodiversidad

Por Mónica de los Ríos Ramos, colaboradora de la organización GREFA.

Durante el otoño y al comienzo del invierno, es una época estupenda para realizar actividades que van a ir preparando el huerto para ser un pequeño refugio de la biodiversidad. Podemos actuar en él, haciendo que sea un punto atractivo para distintas especies, que alegrarán y mejorarán nuestro espacio.

¿Qué hacer para atraerlas?

La charca o fuente es un gran recurso para tener en cuenta. No pensemos en grandes obras. Un pequeño punto de agua para que la fauna pueda beber, hará de nuestro huerto un espacio muy atractivo. Hay distintos modelos desde pequeñas “bañeras” de un metro, hasta mini-fuentes con pequeños circuitos de agua que funcionan con un panel solar. Según la ubicación y la renovación del agua podremos crear también un mini-ecosistema acuático con atracción de diversos invertebrados.

En primavera, los alumnos con ayuda de lupas (de mano o binoculares) podrán observar todo un mundo por descubrir: algas, microorganismos, invertebrados, insectos, exuvias, etc. que pueden dar pie a conocer las cadenas tróficas, la metamorfosis, la polinización…

charca para biodiversidad

Consejos de cara a la conservación:

 Desde GREFA (ONG que trabaja por la conservación de las especies de fauna) queremos hacer hincapié en dos aspectos fundamentales a la hora de la conservación de especies autóctonas:

  • En ningún caso se deben capturar animales en libertad para trasladarlos a estos espacios. Deben llegar por sus propios medios, y no ser retenidos de ningún modo.
  • No se deben soltar animales alóctonos (que no viven en nuestro territorio) ya que pueden escapar y competir o trasladar enfermedades a la fauna autóctona.

Formación para ampliar conocimientos:

Como trabajo paralelo, se tenga charca o no, se puede tratar con los alumnos la importancia de las charcas para la conservación de la biodiversidad. Os presentamos un taller sobre este tema, donde un educador ambiental se desplaza al aula para trabajar:

  • La biodiversidad de las charcas: su valor en el ecosistema.
  • Anfibios de Madrid: gallipatos, ranas, sapos y tritones. Identificar Anfibios
  • Galápago europeo: Cría en cautividad para reforzar poblaciones en peligro.

Os dejamos unos enlaces que esperamos os resulten de interés:

Taller “Charcas para la Biodiversidad” y “consejos para crear puntos de agua para fauna”.

Actividades en las aulas: http://educacion.grefa.org/index.php/educacion/grefa-en-las-aulas

Más información: enlasaulas@grefa.org

 

preparando la tierra del huerto

Sacha que te sacha: preparando la tierra

Por Antonia Cantero Macedo, maestra del CEIP Ángel Santos, Alburquerque (Badajoz)

Desde el CEIP Ángel Santos de Alburquerque (Badajoz) queremos servir de ayuda y contaros cómo hemos preparado la tierra para sembrar en nuestro huerto escolar.

Surcos para la siembraOtoño es el momento ideal para hacerlo. De forma tradicional, en nuestra zona, a esta época del año se la denomina “sementera”. Los cultivos típicos que suelen sembrarse son simientes de cereales, guisantes y habas, fundamentalmente. Nosotros, para comenzar, nos decantamos por los dos últimos.

Primero hicimos los grupos de trabajo y debido a la escasez de material específico para trabajar en el huerto, pedimos a los niños que trajeran guantes, sachos y abono. Los padres, viendo esta carencia y queriendo ayudar, nos arreglaron dos de los cuatros sachos de los que disponemos en estos momentos y mandaron abono.

Así, con guantes y sachos, muy contentos, bajamos al patio donde está ubicado el huerto. Arrancamos casi todas las malas hierbas con las manos, otras con los sachos y cuando terminamos subimos al aula. Con la emoción no nos percatamos de que habíamos llenado las escaleras y los pasillos de tierra. Esto debíamos solucionarlo. Así que compramos un par de alfombras para limpiarnos bien los pies antes de subir, y decidimos sacudir las herramientas y llevarlas a la clase dentro de una bolsa, a partir de ese momento.

Al día siguiente, empezamos a remover la tierra. Nos encontramos varios animalitos y dos tipos de tierra: una capa de tierra vegetal de unos 4 centímetros y debajo granito molido. Todos puestos en faena mezclamos bien las tierras e incorporamos el abono orgánico

Mejorar la tierra con los cultivos

Realmente no importa mucho la calidad de la tierra, el huerto se irá haciendo poco a poco e irá mejorando con los años gracias al trabajo con ella. Precisamente los cultivos que sembramos, en esta ocasión, habas y guisantes, tienen la característica de acumular nitratos en sus raíces y enriquecer la tierra.

Un buen truco para hacer surcos de plantación

Surcos para la siembraUna vez removida la tierra, libre de hierbas y abonada, comenzamos a hacer los surcos para sembrar. Aquí nos encontramos con otro problema. Los surcos quedaban muy torcidos. Recordé que mi padre en el campo solía colocar unos palos en los extremos de los surcos con cuerdas, creando una línea recta para que los surcos quedaran derechos y los cultivos estuvieran en línea, y eso mismo hicimos. De esta forma nos hemos guiado y conseguido que los surcos estuvieran rectos.

Por último hemos puesto las semillas en la tierra, las hemos tapado con tierra y regado. La cuerda queda exactamente encima de donde se encuentra la siembra. Así sabemos donde están y no las pisaremos.