verduras

Consumo consciente y responsable en las aulas

Por CERAI – Centro de Estudios Rurales y de Agricultura Internacional

La infancia es la mejor etapa de la vida para adquirir unos buenos hábitos de consumo. La comunidad educativa (profesores y profesoras, padres y madres, monitores de comedor, etc.) juega un papel fundamental en este aprendizaje y puede hacerse promotora de un estilo de vida y de consumo crítico y responsable.

Por este motivo, desde CERAI hemos creado la Maleta Pedagógica “Yo consumo con consciencia, siembro esperanza”, cuyos contenidos están dirigidos a alumnos de primaria y secundaria, entre los 8 y los 15 años, con actividades adaptables a otras edades.

somos lo que comemosEl material se estructura en torno a 4 grandes categorías: Salud, Comercio Responsable, Ciencia y Cultura y Biodiversidad-Medio Ambiente. En cada categoría se presentan unas preguntas orientadoras para que el alumnado reflexione sobre sus hábitos de consumo y se planteen acciones sencillas de cambio para el día a día. A través de actividades prácticas, se introduce al alumnado en propuestas de acción hacia un modelo de consumo sostenible, en el que la agroecología está presente como enfoque principal. Finalmente, cada apartado se completa con recomendaciones de libros, vídeos o sitios web que pueden ayudar a ampliar la información sobre los temas propuestos.

El material se ha distribuido de forma impresa a 40 centros de primaria y de secundaria de la Comunidad Valenciana, pero está disponible en la web de CERAI para cualquier centro que desee emplearlo como material de trabajo para el alumnado:

También se han desarrollado un póster y un calendario con las fechas más relevantes del año relacionadas con los temas trabajados en la maleta.

Esta maleta pedagógica es un material complementario a la puesta en marcha de un huerto ecológico en los centros escolares, pues su contenido está orientado a sensibilizar a toda la comunidad educativa sobre el valor del consumo consciente y responsable, y su repercusión sobre la salud y el entorno.

Más información en el siguiente enlace.

Maleta-pedagógica-CERAI

Baños de bosque

Agricultura social: valor añadido para la agricultura ecológica

Por Ricardo Colmenares, director de la Fundación Triodos.

Como hemos destacado en otras ocasiones, la colaboración y la actividad social compartida viven en el corazón del actual movimiento de agricultura ecológica y lo sustenta económicamente hacia el futuro.

En la práctica agraria se expresa como reflejo de su multifuncionalidad, que promueve diversificación y estabilidad en las iniciativas que no están centradas en la producción industrial de alimentos. Son ampliamente reconocidos los beneficios ambientales que la agricultura y ganadería ecológicas provocan en el paisaje y en los seres humanos que trabajan en este tipo de iniciativas: agua y aire más limpios; suelos con más materia orgánica y, por lo tanto, más fértiles y estables ante los cambios estacionales y climáticos; mayor biodiversidad silvestre y doméstica; y alimentos con más contenido en nutrientes beneficiosos para el ser humano.

En este artículo queremos resaltar que también la agricultura ecológica aporta valiosos servicios sociales a sus propias empresas y al entorno natural y humano donde crecen y se desarrollan. Son actividades promotoras de regeneración y salud social.   

APADEMA

Huerto ecológico de APADEMA (Asociación para la promoción y atención al discapacitado intelectual adulto)

Existen varios términos que resaltan este carácter social que acoge y promueve la agricultura ecológica, que podemos resumir en el término más usado, la agricultura social (social farming). Un sector de actividad económica amplio, que abarca desde centros educativos, terapéuticos o de inclusión que utilizan los beneficios de la agricultura o el cuidado de los animales como elementos de trabajo, hasta iniciativas agrícolas o de ganadería que abren su entorno de trabajo para compartirlo con todo tipo de ciudadanos interesados en participar de sus actividades. Los huertos educativos que promovemos en este portal, en el Premio Nacional Huertos Ecológicos Escolares y en la plataforma de microdonaciones podrían encuadrarse en este ámbito de actividad.

Así, la agricultura social puede incluir una actividad de producción de alimentos que se comercializan o autoconsumen, al que se suman actividades vinculadas con la salud y el empleo, la educación o la terapia.

Centauro Quirón

Centro de rehabilitación integral Centauro Quirón

Las iniciativas de agricultura social ofrecen oportunidades para que la gente participe en los distintos ritmos del día y del año, bien sea cultivando alimentos o trabajando con animales domésticos. La agricultura social integra a personas con discapacidades físicas, mentales o emocionales; son iniciativas que ofrecen actividades dirigidas a colectivos que están en riesgo de exclusión, jóvenes con desórdenes de conducta o con dificultades de aprendizaje, drogodependientes, desempleados de larga duración pero todavía en edad de trabajar, etc. Son lugares que pueden crearse en una escuela o un jardín de infancia, y mucho más. Los valores que se cultivan en la agricultura social incluyen la prevención de enfermedades, la inclusión social y una mayor calidad de vida (Witzinhausen Position paper on the Added Value of Social Farming. 2007 o 2008).

Se reconoce cada vez más la capacidad de estas iniciativas para generar una economía local que favorece el desarrollo rural, así como su papel como agentes de cambio por una regeneración social. Se benefician del contacto con las fuerzas de la naturaleza, de la configuración de la belleza de un  paisaje, y pueden y deben actuar como regeneradores, guardianes de ese paisaje y de su belleza sanadora (sea urbano o rural). Cuando los agricultores y ganaderos no pueden encontrar el tiempo para atender estas áreas menos productivas a corto plazo para el mantenimiento de sus empresas agrarias, ellos son sus mejores aliados naturales. Un bello y sano intercambio, donde todos ganamos.

Podéis encontrar más información sobre este movimiento en:

Asociación Aethores: http://aethores.wix.com/asociacion

Universidad Autónoma de Barcelona: https://agriculturasocialcat.files.wordpress.com/2014/04/articulof_373_06_ager-1703-10-4422-ager-2014-04.pdf

 

Coste de los alimentos

¿Cuál es el coste verdadero de lo que comemos?

Por Ricardo Colmenares, director de la Fundación Triodos.

¿Son más sociales los alimentos más baratos, por ser más accesibles a las personas con menos recursos? ¿Son entonces los alimentos ecológicos menos sociales porque son más caros que los convencionales? Cada día se tienen más datos que demuestran que los sistemas convencionales de producción de alimentos baratos, causan efectos graves en la salud, tanto de los ecosistemas como de los seres humanos, resultando insostenibles (ambiental, social y económicamente hablando) a corto y medio plazo para las sociedades que los soportan. Mientras que desde el enfoque de la agricultura ecológica se desarrollan alternativas reconocidas por organismos internacionales como más eficaces a medio y largo plazo para la seguridad alimentaria de toda la población.

Como se extrae de varios estudios científicos realizados en países Europeos y en EEUU, los ciudadanos acabamos pagando hasta tres veces por los alimentos que consumimos: una al comprarlos, otra al pagar con nuestros impuestos las ayudas que reciben los agricultores, y aún otra tercera, cuando intentamos arreglar los efectos nocivos ambientales (incluida la salud personal) que provocan estos sistemas convencionales de producción. Son los llamados costes ocultos o externalidades, que los agricultores y ganaderos convencionales no tienen que asumir en sus costes y por lo tanto repercutirlos al precio del producto ante el consumidor. Mientras que los agricultores que producen con prácticas ecológicas no los externalizan, no los reparten al resto de la sociedad, sencillamente porque no los generan o lo hacen de manera notablemente menor.productos finca el rebolloso

¿Podemos cuantificar lo que le cuestan al ciudadano de un país europeo esos costes ocultos? Es difícil medirlo, pero ya hay algunas estimaciones que nos permiten hacernos una idea. En el informe “Hacia una agroética”, Jorge Riechmann llega a la conclusión de que las “externalidades” negativas producidas por la agricultura ecológica ascenderían a lo sumo a una tercera parte de las de la agricultura convencional y se verían compensadas por externalidades positivas más elevadas tales como la conservación de la biodiversidad cultural y natural, o los efectos terapéuticos e inspirativos de un paisaje bello y sano.

¿Quién debe asumir las externalidades negativas de la agricultura convencional? ¿Qué parte del coste verdadero de los alimentos estamos pagando al adquirirlos? ¿Qué coste social, laboral, ambiental y sobre la salud incorpora el precio que pagamos y cuál no? La fuente de reflexiones en torno al precio de los alimentos es inagotable.

El huerto escolar es también una herramienta realmente valiosa para que los alumnos determinen cuál debería ser el coste real de los alimentos, valorando el esfuerzo y el tiempo que supone su producción y añadiendo los posibles costes de material y transporte que se necesitan para poder llevar la cosecha hasta el punto de venta. Si sumamos todos estos costes y luego comparamos el precio que estos alimentos tienen en las grandes superficies tendremos un ejemplo perfecto para explicar a los alumnos las externalidades que supone la cadena de valor de la producción alimentaria moderna.

Solo de esta manera, observando, conociendo y reflexionando, seremos capaces de atribuir a los alimentos su valor – y precio- verdaderos.

Podéis consultar el artículo completo sobre este tema aquí.

Jornada Huertos Escolares Ecológicos

Educación en valores, base para una nueva sociedad

Por Joan Antoni Melé, conferenciante y formador en valores.

Joan Antoni Melé, promotor de la banca sostenible y miembro del Consejo Asesor de Triodos Bank, participó en la jornada sobre El Huerto Escolar Ecológico que tuvo lugar en el Real Jardín Botánico de Madrid el pasado mes de octubre, compartiendo su opinión sobre por qué los huertos son un lugar tan valioso para educar.

Joan MeleMelé destaca que “el niño, a través de la voluntad, trabajando el huerto, se desarrolla como ser humano y se desarrolla en relación con los demás”. Cuando los niños obtienen su primera cosecha hay que incitarles, además, a que se la ofrezcan a otro y, de esta manera, colaboramos a que se den cuenta que han sido útiles para el mundo. Esto es una manera extraordinaria de trabajar la educación humana y la educación de la voluntad.

La conferencia de Melé incluye también una reflexión sobre cómo el huerto, además de fomentar el respeto por el planeta, nos sirve para desarrollar una educación económica en los más pequeños. Por ejemplo, a través del huerto escolar se puede aprender qué es la donación: “cuando plantas una semilla, un día tienes un árbol y el árbol da un montón de frutos. Pero, no te lo pierdas, cada fruto lleva un montón de semillas que puede multiplicar la vida. Es multiplicación continua, es donación continua. Es donación también porque el fruto tiene que morir, tiene que caer del árbol para que todo lo que lleve dentro multiplique la vida. Y esto es un ejemplo para vivir. También cuando usemos el dinero tenemos que ser capaces de que parte de nuestro dinero muera para nosotros y muere en la donación a los demás. Y, sin embargo, cuando lo das, la vida se multiplica por mil. Esto es lo que tienen que descubrir, que lo mismo que pasa en la naturaleza lo puedes hacer con tu dinero”.

La intervención de Joan Antoni Melé concluye destacando el papel del uso del dinero como motor de transformación social: “Cada vez que usamos el dinero hay consecuencias para uno mismo, para las demás personas y para el planeta, porque el dinero es una fuerza vital que puede cambiar el mundo en positivo o en negativo. Y los niños tienen que aprenderlo y son perfectamente capaces de entenderlo”.

Podéis ver a continuación la intervención completa de Joan Antoni Melé, así como conocer más detalles de su nuevo libro publicado “La economía explicada a los jóvenes”.

 

crowdfunding huertos escolares

Financia mi huerto educativo, colectivamente

Por Ricardo Colmenares, director de la Fundación Triodos

Poco más de un mes después de que la Fundación Triodos lanzara la primera plataforma de financiación colectiva para huertos educativos ecológicos, a través de este portal, podemos hablar de éxito en las dos primeras campañas activas. Más de 200 pequeños donantes han contribuido a sumar, a través de pequeñas aportaciones, un total de 4.700 euros. La Escuela Ideo ha conseguido el 100% de los fondos para su proyecto de huerto escolar, mientras que el CEIP Federico García Sanchiz está muy cerca de lograr los fondos para su gallinero ecológico, a un 30% para ser exactos. Aún quedan unos días para que puedan lograr el 100% propuesto.

otro tipo de educación

La comida siempre ha sido una fuente de creación de vínculos sociales entre los seres humanos, de creación de comunidades, también en lo económico, algo que permanece hoy día. Pensemos en actividades como la caza, la trashumancia, la siembra, la cosecha, la cocina y la degustación de la comida. No se puede pensar en una buena fiesta sin comida que compartir.

La creación de comunidades asociativas para la colaboración entre productores y consumidores constituyó el corazón del posterior desarrollo de la agricultura ecológica tal como la conocemos hoy en día. Esta concepción multifuncional de producir alimentos proporciona un espacio único para la educación, la terapia, la integración y, en definitiva, para la regeneración de la vida social y del paisaje.

La actividad agraria en sentido amplio: agricultura, ganadería y silvicultura; es la base de toda economía pues sin ellas no podríamos vivir. La industria, los servicios y el comercio son sus complementos, y se sustentan en ella.

El huerto, actividad agraria a pequeña escala, se muestra como un lugar excelente para crear y regenerar comunidades educativas, terapéuticas y de integración social, de forma simultánea en la mayoría de casos. Todos servicios sociales.

Lo social implica a lo económico y viceversa, por lo que los huertos, constituyen lugares idóneos para practicar también la cooperación en lo económico, la fraternidad en comunidad. Donde es posible el reconocimiento de la dependencia mutua para conseguir un resultado determinado con sentido.

Desde la Fundación Triodos les animamos a participar en esta plataforma mediante la donación de pequeñas cantidades, para promover colectivamente, con ese pequeño gesto, otro tipo de educación, de alimentación, de relación con la naturaleza y de economía también, en el entorno de las comunidades educativas.

 

Venta de verduras

La cajita verde: una cooperativa escolar muy especial

Por Joaquín Marza Merce, director del Colegio Manuel Riquelme, Hurchillo, Alicante.

El colegio público Manuel Riquelme, situado en Hurchillo, Alicante, diseñó hace 25 años una estrategia donde la educación ambiental era, y es, un eje imprescindible dentro del proyecto educativo del centro “Nuevos tiempos, nuevos retos”.

En el marco de esta estrategia, el huerto escolar y la cooperativa escolar La Cajita Verde son los principales aliados para que los alumnos/as se conviertan en agentes ambientales capaces de adquirir y transmitir los valores de la educación ambiental como un estímulo, e incluso como un estilo de vida.

Huerto colegio HurchilloPara el centro dicho proyecto educativo supone una aventura que nos acerca a los principios de la Unesco: “Piensa globalmente y actúa localmente”, y al mismo tiempo rinde un homenaje a todas aquellas mujeres y hombres que han hecho y hacen de la agricultura una insignia de nuestra comarca, la Vega Baja.

La inquietud del centro por aspectos relacionados con la solidaridad y autonomía se plasman en la puesta en marcha de la cooperativa escolar La Cajita Verde, que se creó con el objetivo de que todos los alumnos/as se convirtiesen en socios cooperativistas, y donde se intenta promover aquellos valores relacionados con la autonomía, el ahorro y la solidaridad.

Como todas las cooperativas, se trata de una asociación autónoma de personas que se han unido voluntariamente para formar una organización democrática cuya administración y gestión debe llevarse a cabo de la forma que acuerden los socios.

Está basada en unos principios cooperativos, que constituyen la base filosófica del movimiento cooperativista:

  • Adhesión voluntaria y abierta
  • Gestión democrática
  • Participación económica de los socios
  • Autonomía e independencia
  • Educación, formación e información
  • Cooperación entre cooperativas
  • Interés por la comunidad

Cómo funciona nuestra cooperativa escolar

El modo de funcionamiento establecido consistió en que cada uno de los alumnos puso un capital social (un euro) para iniciar el camino de esta aventura, de tal manera que cada persona se convirtió en socio de la cooperativa. Además, cada alumno/a contaba con una libreta de ahorro con una imposición inicial de 30 euros.

A partir de ahí se constituyó una junta directiva formada por un alumno de cada curso, de entre los cuales salió elegido el presidente/a de la cooperativa. Anualmente se elige democráticamente la junta directiva de la cooperativa y también se nombra al presidente/a de la misma.

Cada dos años la cooperativa reparte beneficios con sus socios. El reparto de estos beneficios es distribuido en un 50% para los alumnos y otro 50% destinado a Unicef. El pertenecer a dicha cooperativa tiene como finalidad despertar en los alumnos/as el ahorro personal de los bienes producidos y la responsabilidad de saber compartirlos con otros/as que tienen más necesidades.

Taller de elaboración de jabones

Taller de elaboración de jabones

La autonomía económica de la cooperativa La Cajita Verde se centra en la venta de productos del huerto escolar a la empresa encargada del comedor escolar y la venta de productos artesanales como jabones y perfumes elaborados por los alumnos del centro mediante talleres formativos, que se convierten en experiencias prácticas muy enriquecedoras.

Otro de los productos que pretende desarrollar la cooperativa es la elaboración de un perfume, que contenga las esencias aromáticas del entorno ambiental próximo (Cabezo de Hurchillo) cercano al colegio. Dicho perfume tendrá el nombre de “Orchello”, que es el nombre por el cual el naturalista Cavanilles describía el Cabezo de Hurchillo.

Para conocer más actividades que desarrollamos, entre en la web de nuestro huerto escolar.