Cómo hacer nuevos maceteros con materiales reciclados

Por la Asociación Jaulas Abiertas de Málaga, miembro de la Red de Universidades Cultivadas.

La sociedad de hoy en día se basa en un exceso de consumo, donde existe un gran empleo de los combustibles fósiles y de los recursos naturales, lo que provoca un aumento de los residuos y de la contaminación.

La Asociación j-Aulas Abiertas pretende promover el consumo responsable haciendo llegar a todos los sectores de la sociedad las herramientas necesarias para contribuir a proteger nuestro entorno y relacionarnos con él de manera sostenible, de forma natural y en consonancia con la naturaleza; fomentando un estilo de vida en el que predomine la importancia de las 3R de la ecología: reducir, reutilizar y reciclar, y los beneficios que esto conlleva.

En el terreno de la educación ambiental, ofrecemos talleres donde los asistentes conocerán la problemática que existe actualmente en el mundo con los residuos. De forma general, se da información sobre los materiales reciclados principales que se usan en cada taller, el tipo de contaminación que genera, el nivel de explotación actual del recurso del que procede, el tratamiento del residuo que se suele hacer a nivel estatal o local y se explica los diferentes usos que se le pueden dar a éstos si no se tratan como basura.

Contenido del taller

El pasado jueves 11 de enero realizamos un taller de maceteros reciclados enfocado a usuarios y usuarias de la Asociación Down Málaga. En el taller aprendimos cómo utilizar botellas de plástico para “transformarlas” en bonitos maceteros. Además de con botellas, podemos crear maceteros con otro tipo de materiales como papel, latas de metal, botellas de cristal, etc.

En general, cuando utilizamos plásticos, o un material que no sabemos el tratamiento que ha tenido, recomendamos sembrar plantas ornamentales, que no vayan destinadas al consumo, para así prevenir los posibles contaminantes que puedan disolverse en el agua de riego de la planta.

Se elaboraron dos tipos de maceteros, uno colgante y otro de autorriego.

Para fabricar el macetero colgante, se coloca la botella en posición horizontal y, con una tijera o cúter, cortamos en el plástico un orificio de un extremo a otro. Una vez hecha esta apertura, se realizan unos agujeros a los laterales de la botella para pasar una cuerda, que nos permite colgar la maceta de la pared o el techo. Una vez pasada la cuerda, se asegura con un par de nudos dobles. Para finalizar, se llena la botella de tierra o sustrato y se planta la planta escogida, en este caso aloe.

Para el macetero de autorriego, cortamos la botella por la mitad en posición vertical, quedándonos con dos partes. Luego hacemos un orificio en el tapón y colocamos una tela que pase por este agujero. Ahora encajamos la parte de arriba invertida de la botella en la parte de abajo, pasando la tela desde la parte superior hasta la parte inferior. Por último, llenamos solo la parte de arriba de la botella de tierra y plantamos la planta. Este sistema permite a la maceta tener un autorriego, ya que, al regarla, el agua que drena pasa a la parte baja de la botella y por capilaridad subirá por la tela regando a nuestra planta cuando lo necesite.

Nuestra campaña

En j-Aulas abiertas, apostamos por la educación ambiental y la permacultura y desarrollamos actividades y talleres como estos en una parcela de 1500 metros cuadrados situada en el campus universitario de Málaga. Actualmente, tenemos activa una campaña de crowdfunding en la plataforma de Huertos Educativos para poder seguir mejorando nuestro espacio y construir un domo geodésico de 8 metros de diámetro que sirva como aula abierta para dar cabida a actividades, clases de universidad, talleres, conferencias, etc.

Una de nuestras recompensas es una invitación al taller de reciclaje “Construcción de un macetero vertical con palets”. Los palets utilizados no tendrán ningún tratamiento y, para que perduren en el tiempo, los barnizaremos con aceite de linaza o de oliva; o se decorarán con pinturas fabricadas con productos naturales. En este taller se utilizarán herramientas más complejas por lo que irá enfocado a personas adultas.

¿Te animas a apoyar nuestro proyecto y participar?

Con un simple guisante…

Por el Aula de Olba del CRA Javalambre, ganador del 1er premio en la categoría de Primaria de la 4ª edición del Premio Nacional de Huertos Educativos Ecológico.

Os contamos cómo fue la siembra de guisantes en nuestro centro el curso pasado y todo lo que trabajamos a raíz de ello, así como el aprendizaje que supuso. Es un ejemplo para que se entienda el enfoque global de las actividades del centro:

Sembramos en hileras diferentes tres tipos de semillas, una de rastreros y dos de enramar. Dos de ellas eran de propia cosecha (rastrero y Lincoln) y otra semilla era procedente de Galicia (Redondela). Aquí trabajamos las diferentes comunidades autónomas y sus provincias. Con esto también valoramos la ayuda que recibimos de otras partes del mundo (trabajo del ámbito natural y social).

Tardaron más de lo previsto en germinar por lo que decidimos cantarles (trabajo del ámbito artístico y plástico).

Cuando nacieron, comenzamos a darles seguimiento semanal para ver el crecimiento (trabajo del ámbito matemático).

Aprovechamos las ramas de la poda de los árboles del huerto para enramarlos (trabajo del ámbito natural y social).

Cuando dejaron de crecer dimos por acabado el seguimiento y llegamos a la conclusión de que habíamos cometido un error importante en la investigación, porque no habíamos medido siempre las mismas plantas (trabajo del ámbito matemático).

Realizamos la cosecha por grupos separando los distintos tipos de guisantes y planteamos un juego: al recoger 100 vainas nos premiamos con unos minutos saltando en la cama elástica que tenemos en el centro (trabajo del ámbito matemático y psicomotor).

Inspirados por la cosecha, cada niño inventó una historia en la que se convertía en un guisante y expresaba como se sentía durante el proceso (trabajo del ámbito de lenguaje y artístico).

Una vez recogidos los guisantes pesamos por separado cada clase para calcular la producción obtenida. Separamos un kilo de cada tipo, los desgranamos, estimamos qué parte se aprovechaba y lo comprobamos pesándolo de nuevo. La parte que no era aprovechable para cocinar la compostamos (trabajo del ámbito matemático y social y natural).

Los guisantes desgranados los utilizamos en el taller de cocina que mensualmente hacemos con las familias, utilizando recetas específicas (trabajo del ámbito lingüístico).

Hicimos empanada de guisantes que vendimos en el mercadillo dominguero del mes de mayo, y los beneficios obtenidos pasaron a incrementar la economía de la microempresa “Lusanai-Olba”, y actualizamos el cuaderno de contabilidad (trabajo del ámbito matemático).

Con el resto de la cosecha elaboramos paquetes de un kilo y los vendimos a familias del Valle (trabajo del ámbito matemático).

Además, todo esto que os hemos contado lo hemos ido plasmado en el blog del huerto (trabajo del ámbito lingüístico).

Con los beneficios de los guisantes y del resto de los productos del huerto hemos costeamos el viaje de inicio de curso 2017-2018 (trabajo del ámbito «que gustito da esto…»).

¿Os animáis a plantar guisantes?

Baños de bosque

Huertoterapia y mindfulness

Por Marian Molina Márquez, Profesora de Compensación Educativa de 1º y 2º ESO (Sevilla).

El mindfulness es una experimentación de la vida que se basa en la atención plena y consciente del momento presente “El aquí y el ahora”.

Suelo trabajarlo con el alumnado de compensatoria tanto en el aula como en nuestro ecohuerto a través de ejercicios de respiración, con breves momentos de meditación zen que les proporciona mucha calma y disminuye el estrés. Además de potenciar la atención y concentración que redundan en una mayor capacidad del aprendizaje.

Desde el primer momento en el que llegamos al huerto ellos ya están practicando la atención consciente, observando las necesidades de sus cultivos, las posibles plagas o enfermedades que presentan, al igual que cuando estamos plantando las semillas con sumo cuidado deben centrarse en las medidas óptimas que posibiliten su evolución hasta convertirse en frutos y hortalizas. Es una terapia de paz interior.

Les encanta escuchar con los ojos cerrados los sonidos que nos envuelven, los mirlos que acuden a las casitas de pájaros que colgaron de los árboles, al caminar entre las aromáticas oler la fragancia que emanan, disfrutar visualmente con los colores de las flores que se abren lentamente y nos sorprenden día a día. Hay un ejercicio que solemos practicar en círculo tan sencillo como es saborear lentamente cada uno de los frutos que nos regalan los árboles, comenzamos observando fijamente la fruta que tenemos en la mano, su tamaño, forma, pensamos en cómo era cuando el árbol que nos la ofrece era una simple semilla, los años que tardo en crecer, la luz que recibió del sol, las raíces profundas que lo unieron a la tierra, el agua que el agricultor o la lluvia le proporciono, la flor del árbol que se convirtió en este fruto. Posteriormente comienzan a comerlo con pequeños mordiscos para saborearlo, experimentando su jugosidad, y al terminar damos gracias en silencio y mostramos gratitud a la madre tierra por lo que nos ha regalado en este día.

Todos sabemos el poder de sanación que tiene la naturaleza y en nuestro caso este poder lo tiene el espacio del ecohuerto que compartimos.

Me gusta sentarme con el alumnado en un rincón debajo del olmo viejo y recordar escenas de cuando éramos pequeños asociadas a un campo, huerto, bosque o parque; en esos momentos sonreímos al niño que llevamos dentro y le mandamos todo el amor que tenemos. Después caminamos de manera consciente entre los senderos del huerto a la vez que les recuerdo que manden un abrazo y un beso a Gaia con cada paso, a esta tierra que nos brinda este espacio de paz y relajación. En otras ocasiones terminamos abrazándonos al tronco del olmo o del olivo y se conectan con su energía que nos transmite calor y positividad, ayudándonos a alejar todo aquello negativo que nos ha dañado o provocado dolor.

¡Ojalá pudierais ver sus miradas y sus sonrisas!

Por todo lo anteriormente expuesto, ¿cuántos años llevan nuestros jornaleros y agricultores practicando el mindfulness sin ni siquiera ellos saberlo? Gracias por la atención plena mantenida en sus campos y huertas, por ofrecernos tanta vida concentrada en sus frutos y ser sembradores de este aprendizaje de vivir el presente.

La fiesta de los huertos educativos y la agricultura social

Por Ricardo Colmenares, director de la Fundación Triodos.

La Casa Encendida, en Madrid, ha sido este año el marco para encontrarse, celebrar y premiar las mejores iniciativas en agricultura social y escolar de toda España. Por cuarto año consecutivo, la Asociación Vida Sana y la Fundación Triodos han entregado las dotaciones económicas y los trofeos a cada uno de los proyectos galardonados, dos por categoría: Educación Infantil, Educación Primaria, Educación Secundaria y Agricultura Social.

La jornada de este año, “Huertos que transforman”, se puso en valor el papel de los huertos que, además de acercarnos a los procesos de la naturaleza, nos ayudan a desarrollar una nueva mirada al mundo. Una mirada creativa, realista y humana en torno a valores como el respeto, la tolerancia y el trabajo en equipo.

La ponencia inaugural de Jorge de Dios, director de Salarca (grupo ASPRODES), nos llevó del concepto de los huertos que transforman al de los huertos en movimiento, para terminar con la visión de los huertos como espacio que invita al activismo. Para no dejar lugar a dudas, terminó con una frase de Gandhi: “Tú debes ser el cambio que deseas ver en el mundo”.

En un auditorio que completó su aforo de casi 200 personas, Paula Ortiz, del colectivo Germinando, moderó la mesa de experiencias y ayudó a que los cuatro premiados compartieran los puntos clave de sus experiencias, repletas de motivos entrañables y humanos como no podía ser de otro modo:

  • Lourdes Abellán, coordinadora de huerta y actividades medioambientales de la Escuela Infantil Verducedo en Moaña, Pontevedra.
  • Maria Niubó, madre de la escuela y miembro de la Comisión del Huerto de Olba, del Colegio Rural Agrupado Javalambre en Olba, Teruel.
  • Carlos Salvadó, coordinador del proyecto del huerto del Instituto Sol de Riu en Alcanar, Tarragona.
  • Carles Guirado técnico de proyectos de la Associació Espigoladors en El Prat de Llobregat, Barcelona.

Mientras estábamos inmersos en sus relatos, los 50 niños de 5 a 12 años que asistieron al evento disfrutaban de unas actividades paralelas, donde compartían conocimientos propios de la vida en los huertos.

Posteriormente, y ya todos juntos, entramos en la fase del alborozo y los aplausos, cuando nombramos uno por uno a los premiados y los accésits para que subieran al escenario a recibir los trofeos y premios correspondientes. Muchas fotos y alegría para llevarse de vuelta a casa.

Terminamos a buena hora, bien entrada la tarde, degustando un cóctel con productos ecológicos a la par que departíamos con los premiados sobre posibles desarrollos y vínculos para acciones en el futuro. Les rodeamos en las mesas de presentación de cada iniciativa había preparado con todo detalle para el evento.

La Fundación Triodos aprovechó el momento para presentar ante los asistentes la experiencia de actividades en el huerto que está promoviendo entre los trabajadores de Triodos Bank. En los jardines de la sede central en Las Rozas se ha iniciado un trabajo de huerto en el entorno de la empresa para aprovechar sus efectos sanadores como lugar de encuentro e inspiración. Invitamos a conocerlo tanto los empleados de Triodos Bank como a clientes o vecinos que quieran acercarse a compartir la belleza que surge de la creación de un paisaje comestible y medicinal propio.

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Si estáis interesados en ver cómo fue la jornada podéis consultar el enlace a la grabación del evento en nuestro Facebook.

Huerto escolar del Colegio Fernández de Moratín

Calabazas, la delicia de Halloween

Por el grupo Huerteamos, del CEIP Fernández de Moratín, Madrid.

El Huerto escolar del Colegio Fernández de Moratín renace de la ilusión de unos padres y madres para que un pequeño terreno del colegio fuese un aula más para los niños y niñas. Un aula abierta donde el aprendizaje esté basado en la observación, el trabajo, la paciencia y el disfrute del resultado.

Desde un principio el proyecto contó con el apoyo de dirección, del AMPA y de todo el personal del colegio.

Con esa intención el curso 2016/2017 estuvo dedicado a reconstruir los bancales, para que los alumnos tuvieran mejor acceso, y una tierra preparada, con la idea de que el tiempo que pasaban con la monitora del huerto escolar fuera más efectivo y divertido.

Se hicieron pequeñas inversiones en material, pero sobre todo se consiguió aumentar enormemente la participación implicando a padres y a alumnos que apoyaban le iniciativa también fuera del horario lectivo.

Las plantaciones de invierno funcionaron muy bien: los niños comieron un plato en el comedor del centro con lechuga y acelgas del huerto escolar, lo que les hizo mucha ilusión, y muchos de los voluntarios pudieron llevarse algunas a casa.

Esto fue un nuevo impulso para ir un paso más allá, preparando un sistema de riego, limpiando zonas anexas a los bancales y plantando las aportaciones que nos llegaban desde el Huerto del Retiro.

Tuvimos algunas fresas que encantaron a niños y mayores, y surgieron proyectos como un pequeño bancal cuadrado gestionado por alumnos de infantil para plantar un jardín que atrajera a las mariposas, o el hotel de las mariquitas para ayudarnos a mermar la comunidad de pulgones que nos acompañó una temporada.

En febrero toda la comunidad del Huerto del Fernández Moratín colaboró en la construcción de un bancal profundo.

Se decidió dedicarlo a la siembra de patatas y calabazas y han sido estas últimas las que nos dieron una grata sorpresa invadiendo todo el huerto y permitiendo llevar acabo la actividad que os dejamos a continuación para el deleite de los alumnos del Colegio Fernández Moratín durante la fiesta de Halloween, muy celebrada en nuestro colegio.

Cultivo de calabazas y fiesta de Halloween

La calabaza pertenece junto al calabacín, el pepino y la sandía a la familia de las cucurbitáceas; es una especie bastante ruda y productiva en el huerto, que se planta a la vez que el resto de especies del “huerto de verano”, en abril,mayo o junio.

Su maduración se produce una vez entrado el otoño, y por ello es una decoración tradicional en la fiesta de Halloween, además de un ingrediente estrella en muchas recetas de otoño.

Otra de las ventajas es que su plantación es directa (en semilla) por lo que todos los alumnos serán espectadores del proceso completo.

Os proponemos una bonita actividad con las calabazas de vuestro huerto:

Cada clase plantará dos plantas de calabaza en el huerto y las acompañará y cuidará durante toda la temporada. Identificarán sus plantas en el huerto con los temas de sus clases; la clase de los dinosaurios, la de los patos etc. y se despedirán de ellas durante el verano.

A la vuelta del verano, las plantas de calabaza ya tendrán flores y pequeños frutos que irán creciendo hasta convertirse en las calabazas que ellos mismos recogerán del huerto a finales de octubre para decorar su aula.

Cada clase plantará sus calabazas, pero ¿qué pasará con los recién llegados de 1 º de infantil en septiembre?

No hay problema, los antiguos alumnos de 3º de infantil al encontrarse ya en primaria podrían realizar un acto simbólico en el que recogerán y cederán sus calabazas a los recién llegados al colegio, así, por un momento, habrán dejado de ser los pequeños de primaria para volver a convertirse en los mayores de infantil.

La recogida se complementa con dibujos en clase que muestren sus diversas formas y colores.

¿Qué os parece? ¡Esperamos que os animéis a poner en marcha esta actividad!

Universidad de Cádiz

Educando a futuros maestros en el Huerto Ecológico Universitario

Por Lourdes Aragón Núñez, Profesora Ayudante Doctor del Área de Didáctica de las Ciencias Experimentales de la Universidad de Cádiz. Miembro de la red de universidades cultivadas.

Desde el curso 2013-2014 en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Cádiz (UCA), se lleva utilizando el Huerto Ecológico Universitario como escenario y contexto de aprendizaje. En la asignatura de Educación Ambiental de infantil, los futuros maestros diseñan, crean y ponen en marcha un huerto ecológico que les permite adquirir los contenidos y desarrollar las competencias específicas de la asignatura.

El principal objetivo es que los futuros maestros de infantil conozcan un recurso didáctico con un elevado potencial como es el huerto ecológico integrando en él estrategias metodológicas de base constructivista y que promuevan un aprendizaje integral y significativo. Aprender haciendo es una constante en la asignatura, dado que la propia metodología que se desarrolla forma parte de uno de los contenidos fundamentales a tratar con los alumnos.

Universidad de Cádiz

Un aprendizaje global para poder enseñar

El huerto se presenta como un escenario educativo idóneo, primero porque despierta el interés y conecta desde el primer momento con el alumnado, y segundo, porque supone una manera idónea de unir la teoría con la práctica. Es un lugar perfecto para experimentar con conceptos claves de la asignatura, como son el suelo o los ecosistemas, que posibilita plantear interrogantes reales que favorece el desarrollo de una metodología investigativa como es el “Aprendizaje Basado en Problemas” para tratar diversas cuestiones socioambientales, como la erosión o la pérdida de biodiversidad, y promover la acción.

Así, a través del huerto ecológico los futuros maestros desarrollan otras capacidades esenciales para su desarrollo profesional, como es el trabajar en equipo, tomar decisiones a la hora de planificar, repartir las tareas en el huerto y solventar los continuos problemas que acontecen en él desde una perspectiva ambiental y respetuosa con el medio ambiente. Los estudiantes visualizan y difunden las acciones realizadas a través de un blog de aula que se va actualizando cada año.

Los alumnos, además, tienen que diseñar propuestas didácticas en torno a la Educación Ambiental que al final del semestre son llevados a cabo en forma de taller con los niños y niñas de la etapa de infantil del CEIP Reyes Católicos de Cádiz que participan cada año con nosotros. Esto despierta un enorme interés en los estudiantes que ven como sus propuestas en torno al huerto son llevadas a cabo en un aula real.

Universidad de Cádiz

Nuevo curso lleno de retos

Finalmente, para este curso 2017/2018 nos planteamos nuevos retos. Por un lado, además de continuar colaborando con el programa de Huertos Escolares de la Diputación de Cádiz, se prevé buscar nuevas alianzas. Para ello hemos presentado un proyecto de actuaciones avaladas en colaboración con la Oficina para la Sostenibilidad de la UCA que tiene previsto para este año poner en marcha un Huerto Ecológico en el Campus de Puerto Real. Además, dado el aumento del número de estudiantes que se contempla cada curso académico, se pretende ampliar el espacio disponible, siendo el huerto vertical una buena opción para poder continuar trabajando en la formación inicial de maestros, planteando nuevas innovaciones didácticas.

ganadores pemio hertos educativos

Ganadores del IV Premio Nacional Huertos Educativos Ecológicos

Por Fundación Triodos.

El jurado del Premio Nacional Huertos Educativos Ecológicos, que impulsan Asociación Vida Sana y Fundación Triodos, ha elegido a los ganadores de este año entre un total de 148 proyectos presentados.

En esta edición es destacable el gran número de iniciativas que surgen desde el entorno rural fomentando el emprendimiento y el desarrollo de estas zonas.

La entrega de premios tendrá lugar el próximo 17 de noviembre en La Casa Encendida de Madrid dentro de la Jornada: Huertos que transforman, a la que os animamos a todos a venir. Información e inscripciones en http://www.fundaciontriodos.es/

El listado completo de centros finalistas puede consultarse en http://www.mamaterra.info/

Centros ganadores:

Premio Huertos_Educativos_EcológicosCATEGORÍA EDUCACIÓN INFANTIL

Primer premio: EEI de Verducedo. Moaña (Pontevedra)

Los animales son los grandes protagonistas de este proyecto de centro de título “Los bichos”. Durante este curso, el centro ha organizado un gran número de actividades con pequeños animales que han aportado un gran aprendizaje, los beneficios que aportan en nuestro entorno y en el del huerto en concreto, para respetar la naturaleza en su conjunto.

Accésit: EEI Los Ángeles. Madrid

Proyecto impulsado desde el AMPA que cuenta con el apoyo de toda la comunidad educativa, de modo que el huerto se ha convertido en un espacio abierto en el que las familias de la escuela trabajan conjuntamente y en comunidad con el personal docente. De este modo, contribuyen a aumentar la conciencia de desarrollo sostenible así como conectar a los más pequeños con el cuidado del medio ambiente y su entorno más inmediato a través de la creatividad y la participación.

 

CATEGORÍA EDUCACIÓN PRIMARIA

Primer premio: CRA Javalambre. Olba (Teruel)

El huerto es el eje central del proyecto de innovación que llevan a cabo en el Aula de Olba del CRA Javalambre. Se fomenta así una escuela abierta, sin paredes, donde los menores aprenden de forma práctica a cuidar su entorno y su alimentación, adquiriendo herramientas para crear su futuro diseñando empresas respetuosas, ecológicas, sostenibles y locales.

Accésit: CEIP San Blas. Santa Marta de Tormes (Salamanca)

Con la ayuda de entidades públicas, como el Ayuntamiento y la Universidad de Salamanca, de inclusión social, como ASPRODES, o de organizaciones ambientales como Fundación Tormes, se ha puesto en marcha el proyecto “El huerto de Blas”. En él se ha implicado todo el centro destacando la organización de los alumnos en una comisión de delegados que toma las decisiones sobre el trabajo del huerto.

 

CATEGORÍA EDUCACIÓN SECUNDARIA

Primer premio: IES Sol de Riu. Alcanar (Tarragona)

Instituto situado en un entorno socioeconómico que gira en torno al sector agrícola. Por ello a través de su proyecto Agro-verd han diseñado una estrategia formativa que tiene como finalidad la creación de un grupo cooperativo que produzca y comercialice productos ecológicos típicos de la zona. Los alumnos de 4º de ESO son los protagonistas y participan en todas las actividades que van desde las propias de diseño y mantenimiento del huerto hasta la estrategia de marketing para la venta de productos.

Accésit: IES Gregorio Prieto. Valdepeñas (Ciudad Real)

Proyecto en el que destaca el valor del huerto ecológico como espacio inclusivo donde trabajar la autoestima y la motivación además de ser un lugar de convivencia y de trabajo en equipo con alumnos con capacidades diferentes matriculados en el centro.

 

CATEGORÍA AGRICULTURA SOCIAL

Primer premio: Associació Espigoladors. El Prat de Llobregat (Barcelona)

El jurado ha valorado el carácter innovador de este proyecto basado en la antigua tradición de entrar a los campos una vez finalizada la cosecha para recoger lo que todavía es aprovechable. A partir del aprovechamiento de frutas y verduras imperfectas, Espigoladors desarrolla un modelo productivo que impacta positivamente en tres problemáticas sociales: el despilfarro de comida, la dificultad de acceso a una alimentación sana para algunos colectivos en riesgo de exclusión social y la falta de oportunidades de los mismos.

Accésit: Centro de desarrollo Rural Portas Abertas. Vilardevós (Ourense)

Proyecto centrado en el mundo rural y con un marcado carácter agroecológico con un enfoque muy participativo. A partir de la recuperación de semillas autóctonas, la educación y la formación en agricultura ecológica se pretende luchar contra el despoblamiento de zonas rurales y enseñar a las personas en riesgo de exclusión social a cultivar sus propios alimentos.

 

Desde la Fundación Triodos queremos dar la enhorabuena a todos los premiados y agradecer la participación a todos los centros, cada uno con su proyecto cargado de ilusión y esfuerzo.

J-Aulas Abiertas, una escuela viva en la universidad

Por Pablo Torres, presidente de la Asociación J-Aulas Abiertas de Málaga y vicepresidente de la Red de Universidades Cultivadas.

¿Te imaginas un espacio en una universidad lleno de personas de distintas ramas del conocimiento compartiendo sus saberes rodeadas de un entorno natural? ¿Te imaginas un lugar con un bosque comestible, un huerto y un ágora del conocimiento donde los jóvenes y los niños y niñas puedan acudir para soñar el mundo que quieren construir en el futuro? ¿Te imaginas un sitio para invitar a las personas a ser libres, creativas, activas, íntegras, empoderadas y equilibradas emocionalmente cuidando del entorno reconociendo la parte de maestros y aprendices que llevamos cada uno dentro?

De todas estas preguntas nació el sueño de J-Aulas Abiertas, un espacio al aire libre detrás de la Facultad de Ciencias de la Educación en la UMA (Universidad de Málaga), cedido por el Vicerrectorado de Smart-Campus. Desde hace cuatro años en J-Aulas Abiertas se han plantado casi 60 árboles frutales, se han creado caminos a través de la construcción de bancales para plantar verduras y flores, se ha hecho una grada con palets reciclados para empezar a dar forma al futuro ágora, además de la construcción de un domo geodésico con persianas recicladas o una entrada de arcos de caña, entre otras cosas. Esto son algunos de los éxitos, pero el más importante es que cada año pasan más de 1.000 estudiantes y profesores de distintas facultades para impartir las clases en este espacio al aire libre.

¿Cómo se organiza un espacio así?

Las principales dificultades que hemos tenido han sido por falta de recursos económicos y por la entrada y salida de personas de manera constante. Al ser un proyecto altruista el compromiso y la responsabilidad de las personas se convierte en un reto constante. Aún así, hay que decir que esta ida y venida de personas también ha tenido su resultado positivo generando un equipo matriz que custodia la visión del proyecto actualmente. De esta manera, el grupo “Manos” se encarga de cuidar el espacio y el grupo “CoRazón” cuida del proceso grupal y de todas las relaciones institucionales y burocráticas, además de dar a conocer al proyecto más allá del espacio.

En base a la ética y los principios de la permacultura y acompañados por el conocimiento de la facilitación de grupos, J-Aulas Abiertas está en busca de convertirse en un lugar de referencia donde estudiantes de distintas ramas del conocimiento se junten para co-crear y mostrar al mundo un pequeño escaparate de lo que puede ser una sociedad del futuro, basada en la sostenibilidad y en el cuidado de la vida. Además, el equipo matriz cuenta con una interdisciplinariedad de conocimientos ofreciendo talleres de los distintos dominios de la flor de permacultura para asesorar y acompañar a los universitarios y no universitarios que se acerquen al proyecto.

Este año el proyecto cuenta con la posibilidad de tener voluntarios y prácticos para colaborar en co-crear este espacio educativo a través de una acción local y un impacto global. De esta manera, este curso 2017/18 habrá un equipo de más de 10 estudiantes de distintas facultades (Educación, Pedagogía, Comunicación Audiovisual, Periodismo, Bellas Artes, Económicas…) que soñarán el espacio e intentarán concretar necesidades reales que tenga el proyecto. Para completar el sueño estamos en el proceso de integración de distintos colectivos de la ciudad que llevan años planteando alternativas al modo de vida actual. Así, estudiantes de la universidad junto con niños, abuelos, colectivos sociales, profesorado y otros visitantes están haciendo de este espacio que estaba en desuso un lugar para compartir sabidurías, crecer y transformarse personal y colectivamente, gestionándolo de forma comunitaria.

Por último, invitar a todo aquel que se quiera acercar a conocer el proyecto que venga los jueves que es el día que cuidamos del espacio juntos y acompañamos a chicos y chicas con síndrome de Down a mejorar sus capacidades y habilidades.

Además, el 1 de noviembre lanzaremos una campaña de crowdfunding en la plataforma de este portal de Huertos educativos  para mejorar el espacio, ¡esperamos que estéis atentos y podáis colaborar!

Si queréis seguir más de cerca nuestro proyecto nos podéis encontrar aquí.

Huerto – Jardín Triodos

Por Ricardo Colmenares, director de la Fundación Triodos.

En la sede central de Triodos Bank en España, situada en el Parque Empresarial de Las Rozas de Madrid, disponemos de más de 3.500 m2 de superficie de jardín rodeando los edificios de trabajo.

El espacio actual, que hemos logrado revegetado las cubiertas de nuestros aparcamientos subterráneos, ha sido utilizado habitualmente por parte de los empleados del banco de manera puntual: tomar el aire durante los descansos, comer al mediodía al aire libre, e incluso, cuando el tiempo lo permite, organización de eventos con accionistas, clientes y empleados. 

Una cuestión de coherencia e identidad

En nuestro jardín actual, con un diseño marcadamente ornamental, y un cuidado estricto desde los principios de la jardinería ecológica, hemos iniciado un trabajo comunitario dentro de la organización para que sea el huerto-jardín de todos, donde poder compartir y mostrar nuestros valores como entidad a todos los grupos de interés relacionados con el banco que se acerquen por nuestras instalaciones.

Al arrancar el año, un grupo de empleados voluntarios, recibimos formación y visitamos iniciativas de huertos escolares y urbanos en nuestro entorno. Tras esta fase previa, valoramos las acciones para poner en marcha nuestro huerto-jardín, comenzando con la apertura de un hueco de cerca de 200 m2 entre los parterres del jardín.

Cuando el sol apretó este verano, aprovechamos para afinar nuestras capacidades de observación a la sombra, dibujando y pintando formas vegetales para que nos hablen de su naturaleza, enseñándonos a su manera, el lenguaje de lo vivo. Otras veces nos hemos dedicado a fabricar y colgar comederos y nidales para las aves, para ficharles en nuestro equipo de sanidad del huerto, pero también para disfrutar de sus colores y cantos, que nos anuncian el paso de las estaciones. En el huerto todo se convierte en lenguaje si uno aprende a leer sus signos. También en otras ocasiones, hemos compartido cómo aprovechar las plantas que cuidamos para hacer cremas para el cuidado personal o recetas de cocina.

Con paciencia, tesón, y mucho cuidado hemos cultivado ya, en comunidad, multitud de hortalizas: tomates, berenjenas, pimientos, acelgas, lechugas, fresas, puerros, cebollas, remolachas, girasoles, plantas medicinales, flores. Cada una con su carácter, que hay que escuchar para llegar a buen término con el fruto deseado. Ah, y el suelo de huerta no se hace de un año para otro, son necesarios varios años y una adecuada rotación de cultivos para que el suelo madure, se estructure y así amortigüe los cambios de temperatura entre el día y la noche, o entre riego y riego. Si no, los tomates, por ejemplo, se rajan fácilmente. En horticultura ecológica se sabe muy bien, también, que hay plantas que no se llevan bien y no se las debe poner juntas tanto como que hay otras a las que les encanta crecer juntas y hacerse compañía.

Como ya sabréis muchos de los que estáis leyendo este post, la propia Fundación Triodos, con el apoyo del banco y La Asociación Vida Sana, lleva cuatro años promoviendo el uso del huerto en el entorno escolar y en iniciativas sociales a través de este portal. Ahora predicamos con el ejemplo y proponemos el uso del huerto también en la empresa. Algo que no está tan extendido.

Además de los conocidos valores ambientales y sociales que este tipo de entorno nos brinda, nos planteamos cómo se pueden incorporar valores de la identidad de la empresa a la hora de gestionarlo y disfrutarlo. En Triodos Bank, valores como el autoconocimiento, la consciencia sobre el efecto de nuestros actos en el entorno social, la escucha con interés hacia el mundo que nos rodea, la vivencia de la interdependencia, son valores que queremos destacar en las actividades que hacemos.

¿No es la planta un ejemplo maravilloso para nosotros, que es capaz de transformar el duro mineral en bellas flores con sus sutiles pétalos, dulce néctar, llenas de olor y color? Imaginemos la arquetípica rosa ¿No hacemos esto los seres humanos cuando transformamos el mundo físico con nuestras manos, en algo tan sutil, y liviano, como los ideales y valores que compartimos? ¿No tenemos la capacidad, también como la planta, de convertir el mundo en una obra de arte, conectando la tierra con el cielo?

Con la misma paciencia, tesón y mucho cuidado, con el que trabajamos el huerto, podemos cultivar nuestras relaciones con nuestros compañeros de trabajo, con el mundo y desde luego, con nosotros mismos. Un equipo de alto rendimiento en el entorno empresarial tampoco se hace de un día para otro, cada uno con su carácter y sus necesidades, más difícil que en la huerta. Es un trabajo en comunidad. La composición de los equipos ha de atenderse casi como con las verduras, con rotaciones y asociaciones según talentos y habilidades. En las buenas escuelas, a los niños también se les facilita el desarrollo de sus capacidades atendiendo a su temperamento y carácter.

Una semilla verde en medio de la ciudad

Por Gabriela González, integrante del semillero de investigación “Acción Política del Bienestar” de la Universidad del Rosario de Colombia.

En el año 2015, a mediados de octubre un grupo de profesores y estudiantes de la facultad de Ciencia Política y Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario en Bogotá, Colombia, se reunieron con el fin de iniciar un semillero de investigación, Acción Política del Bienestar, que tiene como objetivo estudiar las manifestaciones de diferentes colectivos o comunidades en Colombia, reconociendo cómo las iniciativas cotidianas pueden generar espacios para la consolidación de una nueva realidad, aportando un nuevo significado a la acción política a partir de nuevas dimensiones de participación social.

Uno de los proyectos que forma parte de estos estudios de incidencia política desde el ámbito social es el Techo Verde Orgánico y Productivo de la Universidad del Rosario, consolidado a finales del 2015 gracias al trabajo de coordinación y apoyo con el área de gestión ambiental de la universidad. Gracias a este espacio, ubicado en la terraza de una torre de 10 pisos en medio del centro, se ha desarrollado todo un proceso de educación ambiental abierto y asequible, donde convergen diferentes actores, como estudiantes de diferentes universidades, profesores, jubilados, y demás grupos de interés.

La creación de la huerta en el techo ha sido un proceso de aprendizaje desde sus primeros días. En un principio se hicieron dos bancales, construidos en su totalidad con materiales reciclados. Sabíamos que lo sembrado no iba a crecer de la mejor forma, ya que la tierra que se donó era de escombro pero, sacando provecho de eso, se analizaron las diferentes enfermedades en las herbáceas y leguminosas y la importancia de tener un suelo bien nutrido.

Un centro de formación a partir de un pequeño huerto en la azotea.

A partir de ese momento se abrieron talleres abiertos un día cada dos semanas donde se enseñaban conceptos prácticos de agroecología, permacultura o agricultura natural como lo fueron los talleres de hidrolatos y purines para sopesar las deficiencias de nutrientes en el suelo, talleres de lasañas de compostaje verde donde por medio de desechos orgánicos crudos y otros materiales se realizó nueva tierra, talleres para reconocer la viabilidad de las semillas y producción de germinados o los talleres de reconocimiento de diversas semillas y plantas nativas y criollas del país, entre otros.

El reconocimiento de las semillas de plantas nativas ha llegado a convertirse en un elemento de gran importancia en el techo verde, llegando a tal punto de ser catalogado como “lugar de custodia de semillas nativas”.

La agroecología juega un rol fundamental en los proyectos sostenibles y ecológicos que se emprenden en el semillero. Las prácticas y actividades realizadas se relacionan con otros conceptos como la soberanía alimentaria donde se apuesta por la recuperación de saberes ancestrales en cuanto al ciclo de producción y el uso y reproducción de semillas nativas y criollas. De igual forma la economía solidaria y el comercio justo se ven enmarcados dentro de las dinámicas del pensar y hacer de los integrantes del semillero.

Teniendo en cuenta lo anterior, por cada taller que se realizaba el número de camas para plantar aumentaba, causando así problemas de filtración que llegaron a formar una gran gotera en el piso noveno. Esto conllevo a un nuevo proceso de impermeabilización, donde actualmente el techo cuenta con un nuevo diseño formado por seis camas de plástico con pequeñas ruedas para fácil movilización, las cuales convergen formando un mandala visto desde el cielo.

Los retos que se han presentado han dado valiosos aprendizajes como fruto y, gracias a la colaboración de estudiantes, profesores, coordinadores y administrativos que han trabajado en este proyecto, se han materializado acciones de bienestar tanto para ellos mismos, como para la sociedad y la propia tierra.

Para mayor información del semillero de investigación y otros proyectos pueden consultar el siguiente enlace.