Luis Pastor1

Cultivando la inteligencia emocional

Por Salud Molina y Avelino Carrascosa docentes del colegio concertado de educación especial Luís Pastor. APROSMO. Motril, Granada.

En el centro desarrollamos nuestra labor docente en el ámbito de jardinería y horticultura desde hace 25 años, siempre con alumnos discapacitados físicos y psíquicos.

Durante todo este período,  hemos descubierto que nuestro proyecto tiene una clara sintonía con las semillas:

Colegio Luis Pastor, Granada1º- Se comienzan a crear los huertos e instalaciones para realizar las diferentes actividades que configuran el proyecto: el paralelismo es la semilla – alumnos.

2º- Se procede a realizar los diferentes cultivos que requieren mantenimiento, riegos, cuidados: el paralelismo es la siembra y germinación – aprendizajes cognitivos y emociones.

3º- Se retiran las malas hierbas y se vigilan las plagas que puedan dañar las cosechas: el paralelismo es combatir sin pesticidas – gestionar los conflictos con asertividad, transformando los estímulos negativos en metas y propósitos de superación personal.

Nuestro proyecto de huerto ecológico tiene un claro enfoque holístico, parte de que cada ser es único e irrepetible, pero al mismo tiempo está intrínsecamente relacionado con todo lo que le rodea. Se trata de una visión creativa e integral, una totalidad entre el hemisferio izquierdo del cerebro (lógico, analítico y racional) y el hemisferio derecho (imaginativo, intuitivo, creativo y emocional).

Nos hemos empeñado en que nuestro proyecto vaya más allá, sin menospreciarlo, del aspecto cognitivo y aborda también el aspecto emocional.  Trabajamos la inteligencia emocional tratando que los alumnos se conozcan a sí mismos y de esta manera conseguir que se sientan bien consigo mismos (inteligencia intrapersonal) y con los demás (inteligencia interpersonal).

¿Cómo se puede usar la naturaleza como medio para que los alumnos se conozcan a si mismos?

Para empezar, nosotros escuchamos música para relajación con elementos sonoros de la naturaleza: agua, arroyo, pájaros, viento, oleaje… y pedimos al alumno que escuche sin hablar, con los ojos cerrados, tumbado o sentado.
Volvemos a escuchar el audio que dura un par de minutos y ahora, en esta segunda audición, pedimos al alumno que vaya controlando la respiración y que intente imitar los sonidos con el movimiento, por ejemplo: cada vez que surja el elemento pájaro que abra los brazos y finja el vuelo, cuando surja el elemento agua, que mueva la cabeza según considere el movimiento del agua etc.

El resultado es muy terapéutico, los jóvenes se relajan y aprenden a gestionar sus emociones.
Cuando los alumnos ya han adquirido técnica, lo ideal es enseñar estas habilidades en la escuela en situaciones reales, no fuera del currículum, mediante las actividades que se llevan a cabo en cada una de las áreas en todos los niveles educativos.

Nuestro proyecto al que llamamos “Red Infusión de Valores”, nos permite desarrollar todas estas habilidades mediante las tareas de huerto, jardinería y horticultura, donde los jóvenes aprenden interactuando en y con el medio: manipulan, observan, reflexionan, desarrollan la atención, la concentración, la memoria, la percepción, la coordinación viso-motora, la motricidad fina y gruesa, las sensaciones mediante el contacto con texturas, aromas, colores, contrastes etc.

Todo esto es muy importante para el abordaje de las inteligencias múltiples, las emociones y los valores.

Colegio Luis Pastor, Granada

 

COLEGIO HUERTA SANTA ANA (1)

Los huertos educativos se merecen un premio

Por Fundación Triodos

Siguiendo nuestro oPremio Huertos Educativos Ecológicosbjetivo de fomentar el uso del huerto ecológico como herramienta pedagógica y de mejora social, hemos lanzado por tercer año consecutivo y en colaboración con la Asociación Vida Sana, una nueva edición del Premio Nacional para Huertos Educativos Ecológicos.

Después de dos exitosas ediciones en las que han participado cerca de 300 centros de todo el país, el objetivo es afianzar el premio como una referencia entre las escuelas e institutos y seguir aflorando proyectos que actualmente se están llevando a cabo para continuar potenciando el huerto ecológico como herramienta educativa, capaz de hacer llegar a los más pequeños los valores del respeto por el medio ambiente, la producción sostenible de hortalizas, así como una alimentación sana.

Además en esta edición, se da un paso adelante y se amplía el premio a una nueva categoría destinada a proyectos de horticultura social y educación no obligatoria. La agricultura ecológica aporta también valiosos servicios sociales al entorno natural y humano que vinculan la propia producción de alimentos con la salud y el empleo, la educación o la terapia. Estas son actividades promotoras de regeneración y salud social, que no queríamos dejar fuera en este premio nacional.

En esta nueva categoría, podrán optar al premio todas aquellas entidades que hayan desarrollado un proyecto o una experiencia relacionados con la agricultura social, cuyo objetivo sea generar un proyecto educativo, formativo, de inserción laboral, inclusión social o de mejora de la salud física y mental de las personas, a través del trabajo agrario y la promoción de la agricultura y la alimentación ecológica.

El premio establece 4 categorías:

  1. Educación Infantil: solo centros que trabajen con alumnos hasta los 6 años.
  2. Educación Infantil y Primaria: centros que trabajan conjuntamente con alumnos de infantil y primaria, y si es el caso secundaria.
  3. Educación Secundaria: centros que trabajen con niños a partir de 12 años.
  4. Agricultura social: proyectos y experiencias que fomenten la regeneración social a través de la agricultura ecológica, incluyendo los centros de Educación Especial que trabajen con adultos, Bachillerato y Ciclos Formativos.

Para cada una de las categorías hay un primer premio de 1.000 €, y un accésit que incluye material para el huerto ecológico.

Os animamos a todos los centros que tengáis en marcha un proyecto de este tipo a presentar vuestro proyecto desde el 1 de junio al 15 de julio del 2016.

Consulte las bases y todos los detalles del premio en el siguiente enlace.

asociación del campo al cole

¿Es posible una alimentación ecológica en las escuelas españolas?

Por Andrés Muñoz Rico, responsable de comedores agroecológicos.

¿Qué es lo que preocupa a los padres y madres cuando deciden llevar a sus hijos e hijas a una escuela infantil o a un colegio?, ¿el enfoque pedagógico del centro?, ¿el docente responsable del niño? o quizás ¿el ratio por aula del centro?

Y en la alimentación, ¿quién piensa? Son cada vez más los padres y madres que se preocupan por lo que sus hijos e hijas comen en los colegios. Personas que quieren conocer la procedencia de los alimentos, la forma en que se cocinan o la manera en la que se enseña a los pequeños a comerlos.

Un paso interesante para introducir la alimentación ecológica en los centros educativos es el trabajo en los huertos escolares. Numerosos colegios de la geografía española han empezado a trabajar con esta herramienta de sensibilización, que puede ser la antesala para transformar también los comedores escolares en espacios educativos, permitiendo que la alimentación entre en las aulas.

El comedor escolar, en muchos casos, es una parte más del proyecto educativo del huerto, ya que permite cocinar la cosecha producida para ofrecérsela a los alumnos y, es también cada vez más común, que los residuos orgánicos de los comedores acaben en la compostadora del centro para luego abonar y mejorar los cultivos.

Imagen Campaña

En Aragón, ya existen más de treinta colegios públicos (y algunos privados y concertados) que apuestan por alimentos ecológicos cultivados en sus alrededores, seguidos de Cataluña, que son también pioneros en esta materia. En el caso de estos colegios el coste para las familias es el mismo que el utilizado con productos no ecológicos, e incluso algunos colegios pagan menos ya que compran directamente a productores locales.

Experiencias de este tipo han motivado que un grupo de personas hayamos creado del Campo al Cole, una asociación sin ánimo de lucro que asesora a centros escolares de Madrid sobre menús agroecológicos y distribuye alimentos ecológicos, de cercanía y de temporada en los centros educativos.

Nuestra experiencia de este último año nos ha llevado a conocer más sobre la realidad de la alimentación escolar en España. Así que hemos decidido lanzar una campaña de crowdfunding para investigar más sobre los comedores escolares y conocer la normativa que los rige, qué empresas hay detrás del negocio de los catering escolares o qué alimentos se comen y su origen.

Para poder hacer todo esto necesitamos de la ayuda de madres y padres concienciados con la alimentación de sus hijos e hijas. También requerimos de docentes y equipos directivos comprometidos con modelos de comedores escolares acordes con proyectos educativos transformadores. Y por último, como no, de profesionales de la hostelería sensibilizados con la alimentación que ofrecen a los niños y niñas en los colegios.

¿Eres de las personas que opinas que “somos lo que comemos”?, ¿te animas a impulsar el cambio?

Principal

Abril aguas mil

Por Cristina Zarauza Creo, profesora de infantil de la EEI o Areal. Ganador del primer premio en la categoría de infantil del Premio Nacional Huertos Escolares Ecológicos 2015.

Nuestra escuela la EEI o Areal está situada junto a la playa de A Ladeira en el municipio de Baiona, en la costa sur de Pontevedra. Somos una pequeña escuela de tan solo tres unidades de infantil. Contamos aproximadamente con unos 56 alumnos. La mayor parte de ellos residen en el núcleo urbano del municipio, por lo que trabajar en un huerto ecológico está siendo una experiencia atractiva y novedosa para todos.

En nuestra zona, las condiciones climáticas hacen que no siempre podamos salir a trabajar directamente en el huerto pero no por ello dejamos aparcado este proyecto.

¿Qué hacer todos esos días que por causa de la lluvia no podemos salir al huerto? Hay muchas actividades que se pueden desarrollar dentro de las aulas que siguen despertando un gran interés entre los pequeños y a la vez están cargadas de un importantísimo valor pedagógico.

Este es un resumen de actividades que el curso pasado pusimos en práctica con muy buenos resultados:

Compostamos  1. Compost en bolsas

Aunque el centro cuenta con un compostero, para poder ver más de cerca el proceso de descomposición de los alimentos, los alumnos trajeron de sus casas, en bolsas herméticas y transparentes, mondas de patatas, frutas y hortalizas. A cada bolsa le metimos carbón vegetal para neutralizar un poco el mal olor y durante toda una semana fuimos viendo todo el proceso de putrefacción de la materia orgánica. Posteriormente, vaciamos las bolsas en el compostero para que los “bichitos” terminasen de hacer su trabajo.

 

  1. Plantamos semillas de tomates, lechugas, fresas y… ¡otras cosas!

Fuimos guardando los envases de los yogures que se consumieron en el cole para realizar un semillero, echamos tierra, abono, semillas de tomate o lechuga (lo que cada uno eligiese) y agua. Lo cuidamos, lo regamos y lo pusimos cerca de la ventana para aprovechar la luz solar.

La clase de 3 años hizo además un pequeño experimento sobre qué se podía plantar y terminaron plantando ceras, tapones o chinchetas.

De todo ello, se hizo un registro semanal del crecimiento y de las necesidades de las plantas y se recogió en un cuadro de doble entrada. Se trabajó la lectoescritura por medio de unas fichas en las que los niños/as podías plasmar sus conocimientos.

Composicion 1

  1. Espantapájaros y manualidades de colores

Durante los días de lluvia, aprovechamos los momentos de ocio para realizar bandas de colores con bolsas de basura que nos sobraron de los disfraces de carnaval, y las pegamos haciendo una serie de cuatro colores sobre una cinta adhesiva.

Con botes de leche en polvo vacíos, hicimos abejas decorativas para “invitar” a la polinización y con tapones de botellas, realizamos una “supermariposa de colores” para embellecer nuestro pequeño huerto.

composicion 2

  1. Decoración de nuestro cole

Varias imágenes valen más que mil palabras. Todos los materiales posibles son reciclados y las temáticas tienen siempre que ver con la naturaleza y con nuestro huerto. ¡Fomentamos la creatividad de nuestros pequeños artistas!

composicion deco

Esperamos que os puedan servir estas actividades para que ¡no os falten ideas un día de lluvia!

Changemaker

Escuelas Changemaker comprometidas, también, con el medio ambiente

Por Javier Travieso, Ashoka España.

En Ashoka creemos que, actuando con cada uno de los individuos, podemos transformar la sociedad.  Trabajamos para construir un mundo donde todos seamos agentes de cambio. Personas capaces de reconocer una problemática en su entorno, buscar ideas para solucionarla, trasmitirlo a otras personas y generar con ello un cambio social.

Conseguir esto requiere aprender y practicar habilidades un tanto olvidadas en los sistemas educativos tradicionales: empatía, creatividad, colaboración o liderazgo compartido. Por eso Ashoka está trabajando en un plan mundial para reconocer escuelas que estén trabajando en esta línea (Escuelas Changemaker) para ponerlas en conexión a través de nuestra red e inspirar a través de su ejemplo y sus distintos modelos y contextos.

Buscamos escuelas que conciban al niño como protagonista, no como un mero recipiente que hay que rellenar; escuelas que demuestren habilidad y disposición para desarrollar nuevas ideas, con relevancia e influencia sobre otros actores del campo educativo, un equipo comprometido y una metodología replicable en otros centros.

Dentro de esta visión, la sostenibilidad medioambiental juega un papel clave: no es casual que el huerto sea un elemento constante en las escuelas de nuestra red. Queremos promover el huerto como lugar de encuentro y de conocimiento, como punto de partida e hilo conductor para desarrollar proyectos.

Algunas Escuelas Changemaker con huertos

Escola Sadako

Escola Sadako

En España, en Pontevedra, la Escuela rural O Pelouro es un buen ejemplo de nuestra visión: su modelo interactivo-intersectivo  gira alrededor del niño como protagonista.  Se desarrolla a través de proyectos centrados en su identidad, en la búsqueda de sus pasiones y su talento. En O Pelouro los niños aprenden a ver el mundo y a mejorarlo con otros niños de distintas capacidades. Además de colegio de infantil a secundaria ha sido granja escuela durante mucho tiempo y su huerto escolar es parte esencial del proyecto educativo.

En Escola Sadako, en Barcelona, no hay pupitres individuales. Se fomenta el aprendizaje colaborativo de interniveles y la toma de decisiones en una asamblea. La educación emocional, social y filosófica se practica asiduamente y se realizan proyectos de aprendizaje y servicio, de manera que los alumnos lanzan sus propias iniciativas de emprendimiento social dentro y fuera del aula. Además de un precioso huerto escolar poseen el único jardín vertical de todo Barcelona, gestionado por los alumnos y alumnas.

Por su parte, CEIP La Biznaga, en Málaga, cuenta con un huerto en el que participan familias, alumnos y docentes, promueve el uso de instrumentos personales para que los alumnos desarrollen todas sus potencialidades y sus capacidades.  Pretenden educarlos como personas autónomas dándoles voz y haciéndoles saber que pueden resolver cualquier situación problemática que se les presente.

O Institut de Sils, Girona, es una escuela con múltiples proyectos y servicios a la comunidad entre los cuales destaca el huerto, como elemento curricular y de aprendizaje de valores para favorecer la socialización de los alumnos.

CEIP La Biznaga

CEIP La Biznaga

Estas son algunas de las Escuelas Changemaker de la red, escuelas que han comprendido que la educación también debe ocuparse de formar personas capaces de trabajar juntas por un mundo mejor.

Puedes encontrar más información en este enlace.

El huerto como laboratorio

El huerto, el mejor laboratorio

Por Noelia Fernández y Ricardo Muguruza, profesores de Muskizko Ikastola, Bizkaia. Ganador del segundo premio en la categoría de infantil del premio nacional Huertos Escolares Ecológicos 2015.

En nuestro huerto tenemos 3 bancadas de plantación, un invernadero, un estanque, un jardín de flora auxiliar y un pequeño jardín de aromáticas y bulbos.

Cada grupo de edad (3, 4 y 5) es responsable de una bancada y de las zonas comunes y los más pequeñitos de 2 años participan en el jardín de hierbas aromáticas.

Ser responsables de las bancadas implica: preparar la tierra, crear semilleros, cultivar diferentes plantas, su observación, cuidado y recolección. De esta manera no sólo fomentamos un cultivo responsable, la utilización de los recursos de una manera sostenible y una actitud respetuosa con el medio ambiente, sino que además nos sirve como hilo conductor y punto de partida para trabajar numerosos proyectos.

En nuestro caso hemos utilizado la huerta como laboratorio científico para observar, plantear hipótesis y experimentar con la luz, el agua, el aire y la función de los insectos y de otros animales en nuestro entorno. A continuación os contamos algunas de estas actividades.

foto artículo 8Los insectos y otros animales: cuando preparamos nuestra primera bancada, utilizando el método de cultivo en acolchado (ya que no necesita maquinaria ni mover la tierra), nos encontramos la primera oportunidad de observar la importancia de los insectos y otros animales en nuestro huerto. Comprobamos con sorpresa el increíble trabajo que realizaron en 4 meses transformando una tierra dura, de mala calidad, en un huerto fértil, así como la importancia que tienen para el control de plagas sin necesidad de ningún producto químico. Para favorecer este equilibrio ecológico vimos la conveniencia de añadir un jardín de flora auxiliar y un pequeño estanque.

 

 

Ciencia: durante el curso, los de tres años realizan experimentos en torno al agua, los de 4 sobre el aire y los de 5 en torno a la luz. El huerto es un lugar excepcional para observar y experimentar con estos tres elementos.

  1. Agua: experimentamos con el agua, conocemos sus ciclos, la dependencia que los seres vivos buscando ranastenemos de ella y por lo tanto la importancia de un uso responsable de ésta.
  2. Luz: certificamos la necesidad que tenemos los seres vivos de la luz, así mismo observamos diferentes fenómenos que se producen con la misma como la fotosíntesis, las sombras, el arcoíris, etc.
  3. Aire: al igual que sucede con la luz y el agua, comprobamos la importancia que tienen para la vida de las plantas y como éstas ayudan a conseguir un medio ambiente más limpio.

Con estos sencillos experimentos conseguimos observar los elementos del medio físico natural para entender su función y la influencia recíproca con todos los seres vivos. Pero, esta metodología basada en la investigación ha supuesto, sobre todo, que el huerto se convierta en un centro de interés motivador para poder trabajar mediante proyectos las diferentes competencias establecidas en el currículo.

En el huerto fomentamos las ganas de aprender.

foto artículo 11

Ideo2

Construyendo un nuevo huerto en la Escuela IDEO

Por Pablo Llobera, responsable del Plan Ecológico de la Escuela IDEO.

Durante los meses de noviembre y diciembre de 2015, la Escuela IDEO, con el apoyo de la Fundación Triodos, realizó una campaña de microfinanciación colectiva para acometer unas obras de mejora en el huerto escolar. Finalmente, con las aportaciones de más de 100 personas, familias y la colaboración de algunas empresas y entidades, conseguimos alcanzar los 3.000 euros presupuestados inicialmente.

Pues bien, desde primeros de febrero ya estamos ¡manos a la obra!. El alumnado de 4º, 5º y 6º de educación primaria está trabajando junto al Colectivo Basurama, en la construcción de banquetas y jardineras verticales y en la elaboración de un original mural de hortalizas en la valla metálica.

Además, han dado una imprimación verde a una parte del muro, para que sirva como pizarra-encerado, donde se pueda dibujar y pintar con tizas.

Construyendo el huerto

Los elementos de madera están construyéndose con madera reutilizada, y el alumnado está aprendiendo a utilizar, siempre trabajando en equipo, y como puede apreciarse en las fotos, distintas herramientas de carpintería, tanto manuales como eléctricas: sierra, martillo, alicate, destornillador…

En este proyecto de remodelación se están volcando todas las asignaturas posibles: conocimiento del medio, lengua (nombres de las herramientas), inglés (vocabulario), tecnología (materiales, manejo de herramientas, sistemas de sujeción…), educación física (trabajo manual), etc., demostrando que la educación integral requiere de la aportación desde todas las disciplinas y saberes posibles. 

Las obras avanzan rápido, y es muy posible que finalicen antes de Semana Santa. Queremos entregar las recompensas de la campaña de crowdfunding precisamente en la víspera de las vacaciones: será el jueves 17 marzo de 15 a 17.00 h. en el propio huerto. A todos los que habéis apoyado el proyecto: ¡os esperamos!.

Montando el huerto

Construyendo, en equipo, el nuevo huerto de la Escuela IDEO.

Carnaval

Huerto a ritmo de carnaval

Por Patricia González Irala, madre de un alumno de la Escuela Ideo, Madrid.

Uno de los muchísimos motivos por los que nos encanta el proyecto de la Escuela Ideo de Las Tablas (Madrid), es que los niños de infantil tienen la posibilidad de disfrutar de un pequeño huerto dentro del cole y aprender así, desde pequeñitos, que las verduras no crecen en el supermercado.

Carnaval4Nuestro hijo Hugo, con 3 años, está aprendiendo a distinguir unas verduras de otras, está teniendo la suerte de poder tocarlas, olerlas e incluso de probarlas directamente de la tierra. También tiene la posibilidad de participar de los cuidados de “Moradita”, la planta de su clase.

Por eso, cuando el colegio nos planteó el reto de buscar un disfraz para la fiesta de Carnaval en torno a la temática del cambio climático para despertar la conciencia ecológica, nos pareció que un disfraz de huerto podía ser buena idea. Fue muy fácil hacerlo y, lo que es más importante, pudimos colaborar todos en su preparación, incluido el propio Hugo.

Para nosotros era fundamental contar con que a nuestro hijo no le apasiona disfrazarse, así que tenía que ser algo muy sencillo, fácil de quitar, fácil de poner y que no le impidiera saltar, correr y jugar como hace siempre, o el disfraz no iba a durar ni cinco minutos.

Así que lo primero que hicimos fue comprar un trozo de tela marrón de unos 50x140cm, hicimos un agujero del tamaño de la cabeza en el centro y ya teníamos la tierra de nuestro huerto. También compramos recortes de fieltro de colores: naranja, verde, marrón y morado, para poder hacer los frutos, y rotuladores permanentes. ¡Ah! Y en la tienda del barrio encontramos unas pegatinas de bichitos muy divertidas, una pala y un rastrillo.

Carnaval1Ya con todo el material en casa lo único que nos quedaba por hacer era dibujar las verduras en el fieltro, recortarlas y pegarlas, con pegamento de barra del de toda la vida. Hugo iba colocando pegatinas de bichitos y adivinando qué verduras estábamos pegando. Por el otro lado, dibujamos con los rotuladores “El huerto de los Pandas” y con la ayuda de nuestro hijo coloreamos cada letra. Lo llamamos así porque “Los Pandas” es la clase de Hugo en el cole y todos los niños tienen un bonito sentimiento de “orgullo panda”, por lo que nos pareció más divertido.

Quizá no sea el disfraz más bonito del mundo pero para nosotros fue una experiencia muy enriquecedora poder comprobar, mientras hacíamos juntos el disfraz, lo que nuestro hijo había aprendido en el huerto del cole y la importancia que este espacio educativo tenía para ellos. Además estas fiestas temáticas son una excusa perfecta para practicar actividades artísticas con los pequeños, hacer manualidades y fomentar su creatividad mientras trabajamos su conciencia ecológica.

Y es que ¡el huerto escolar da para todo!

Encurtidos

Los encurtidos: experiencia natural y ecológica en el aula

Por José Marín Gil, Ceip Cervantes, Molina de Segura (Murcia)

Desde hace cientos de años, los humanos se preocuparon por garantizarse el consumo de hortalizas y frutos en determinados momentos en los que escaseaban porque estaban fuera de la época de cultivo. Así, a lo largo de la historia, las sociedades humanas, en su constante cambio social y desarrollo, con el fin de mejorar sus condiciones de vida y de cubrir sus necesidades básicas en perfecta armonía con su medio, pretendieron descubrir y averiguar de qué manera podrían conservar hortalizas y frutas y por tanto, garantizarse el consumo de las mismas, en la época invernal.

Mediante la observación y analizando los fenómenos naturales que ocurrían a su alrededor y, probablemente, sin entender los procesos físicos y químicos que ocurrían y que retrasaban la putrefacción de los alimentos, fue como aquellos primeros hombres y mujeres descubrieron distintos modos de conservarlos. Entre los variados modos de conservación de alimentos, destaca el encurtido de frutas y hortalizas.

Cervantes

¿Para qué llevar los encurtidos a la escuela?

Son varias las razones por las que llevamos a nuestras aulas la conservación de ciertas hortalizas y frutos, más concretamente, el encurtido:

  1. El propio alumnado conoce cómo determinadas hortalizas y frutos se pueden conservar mediante un proceso artesano, tradicional, natural y ecológico, manteniendo sus características nutritivas durante varios meses.
  2. Lo más pequeños aprenden historia conociendo la técnica del encurtido, una práctica bien antigua y que aún hoy día sigue utilizándose en nuestra localidad por huertanos y huertanas.
  3. Aprenden las propiedades de algunos alimentos al experimentar directamente con ellos. En este sentido, van a captar la importancia del vinagre como elemento fundamental por sus propiedades antisépticas, y que además impide la descomposición o putrefacción del fruto u hortaliza que queremos conservar. También, de la sal, como sustancia que ayuda a mantener la dureza y solidez de los frutos y hortalizas y les proporciona sabor.
  4. Experimentan la manera de llevar a cabo la conserva de alimentos cien por cien natural y ecológica, sin la utilización de aditivos químicos: colorantes, conservantes, antioxidantes, estabilizantes, potenciadores del sabor…
  5. Van a conectar y asociar la propia realidad del huerto con las propuestas curriculares de las materias en las que se incluyen: ciencias sociales, ciencias naturales, matemáticas, plástica y profundización en lengua.

FASES PIMIENTODespués de realizar esta experiencia con nuestros alumnos hemos podido comprobar que ha sido muy enriquecedora para todos. Como si se tratase de un laboratorio, mediante esta práctica ellos mismos han demostrado que determinadas hortalizas se pueden consumir perfectamente después de varios meses, han observado que los frutos modifican el color de su tejido vegetal después de unos días pero que no se pudren y mantienen toda su consistencia gracias a las propiedades de la sal y el vinagre. Y sobre todo, les ha servido también para entender algunos conceptos matemáticos como la densidad, al ver que se modifica en el agua cuando agregamos sal y al observar que es una magnitud que pone en relación la masa de un cuerpo y el volumen que ocupa el mismo.

Desde el CEIP Cervantes de Molina de Segura, os animamos a practicar la técnica del encurtido con vuestros alumnos y os dejamos todos los detalles para que no tengáis ningún problema para conservar vuestra próxima cosecha de pimientos.

cosecha de calabazas

Experiencias sin ventanas

Por la familia del CEIP Daniel Vázquez Díaz, Aravaca, Madrid.

En nuestro centro educativo las experiencias se viven sin ventanas y el esfuerzo, la paciencia, la sorpresa, la recompensa  y la capacidad de compartir en un entorno abierto es el origen natural de la vida.

Fue hace ya muchos años cuando una maestra, ya jubilada, inició a los niños del CEIP Daniel Vázquez Díaz en las labores del huerto. Plantaron patatas y lechugas, en un lugar pequeño cercano al patio de recreo. El conserje, también ya jubilado, plantó un olivo, un laurel, y muchos rosales.

Cosecha DVDEsa fue la primera semilla en nuestro centro y desde hace ya unos años tomamos el relevo y seguimos enseñando a los niños la importancia del trabajo en el huerto escolar.

El CEIP Daniel Vázquez Díaz, es un colegio público de Madrid, situado en el barrio de Valdezarza (Moncloa-Aravaca). Este colegio es de línea 1, sólo hay un grupo de niños por curso y somos vecinos de una guardería que comparte edificio con nosotros. Muchos de esos bebés son alumnos de nuestro cole cuando ya pueden ser escolarizados.

Nuestro cole es especial porque los alumnos conviven con otros alumnos con problemas de aprendizaje. Tenemos un aula (aula pasos) donde se esfuerzan para lograr superar esa dificultad y todos vivimos la convivencia desde la posibilidad de entender que las diferencias nos unen, sintiendo una especial sensibilidad por el otro, y el huerto les enseña a todos a desarrollarse y a convivir.

Compartimos con vosotros algunos talleres que hemos hecho con nuestros alumnos, ¡esperamos que os sean útiles!:

“Del huerto a la cocina y luego a la barriga”

Cabello de angelLos niños recogieron calabazas en el huerto y en el taller de actividades múltiples las manipularon hasta conseguir el producto elaborado. Este año nos decidimos a hacer cabello de ángel, una receta muy sencilla que con pocos ingredientes y con unos cuantos utensilios de cocina nos permitió manipular nuestras calabazas y probar lo ricas que estaban. Solo necesitamos la pulpa de la calabaza, azúcar, un poco de canela y la ralladura de un limón.

“Mi semilla en la botella”

Con semillas de lechuga y una botella pequeña construimos un semillero donde vimos crecer a las lechugas desde el origen (semilla) hasta el plantón.

“Dale nombre a nuestro huerto”

Los niños elaboraron con lápices de colores y papel pequeños cuadros donde expresaron con creatividad sus ideas de cómo llamarle (“El huerto sopa de caracol”, “El divertihuerto”, “El superhuerto DVD”, “El huerto de los colores”…)

Dale de comer a la compostera”

En esta actividad pedimos la colaboración de los alumnos llevando a la compostera la materia orgánica de los alimentos que toman en casa y cuyas pieles, mondas, etc. nos traen para poder tener compost y alimentar a la tierra.

Todos los alumnos que viven estas experiencias lo hacen de forma voluntaria, ellos deciden su compromiso con el huerto del cole y siempre tenemos listas de espera.