Integración a través del huerto

Un huerto para cosechar integración

Por Mercè Gil Viñas, tutora de la USEE del IES Príncep de Girona, Barcelona.

La función primordial de la Unidad de Apoyo a la Educación Especial (USEE) del Institut Príncep de Girona (Barcelona) es promover la participación de alumnos con discapacidad intelectual o del desarrollo matriculados en el centro en entornos escolares ordinarios.

Huerto IES Príncep de Girona

El huerto escolar ecológico se puso en marcha, desde esta perspectiva inclusiva, como recurso que permitiera a estos alumnos la realización de aprendizajes en interacción con compañeros que presentaban capacidades cognitivas diferentes. Sin duda, el hecho de que surgiera el huerto como entorno de aprendizaje desde la educación especial se debe a razones educativas ligadas a motivos de tipo terapéutico:

  • Nos encontramos ante un recurso adecuado para realizar actividades vivenciales y manipulativas al aire libre, cercano a la naturaleza, más allá de las cuatro paredes de un aula.
  • Debido a sus características, esta actividad permite a los estudiantes trabajar a un ritmo pausado, paciente y tranquilo, lo que reduce el estrés y aporta una sensación de bienestar y satisfacción por los logros que se consiguen.
  • Además, las labores relacionadas con el huerto favorecen la comunicación entre los compañeros y también con el profesor, se adaptan a las posibilidades de los alumnos con dificultades de aprendizaje y comunicación y facilitan, así, su inclusión a través de la cooperación entre iguales.
  • Estas condiciones tan favorables en todos los sentidos producen una sustancial mejora de la autoestima en los alumnos con discapacidad intelectual y/o del desarrollo y se traducen igualmente en una gran fuente de motivación.
  • La puesta en marcha de un huerto escolar ecológico aumenta su disposición hacia el aprendizaje, favorece su capacidad de atención y fomenta la mejora en las habilidades cognitivas y la estimulación de la memoria a corto y medio plazo.

Más allá de las ventajas ya citadas, resulta evidente que se trata de un recurso que favorece la integración de los alumnos de la USEE en entornos escolares ordinarios y mejora la cohesión de los grupos participantes. Esto último, a partir del bienestar físico y mental que emana de las actividades realizadas en contacto directo con la naturaleza y sus procesos de cambio.

Podéis conocer todos los detalles del huerto escolar del Instituto Príncep de Girona consultando la memoria que hemos preparado sobre este proyecto o visitando nuestro blog (en catalán).

 

Huerto Escolar

El huerto escolar: la revolución en la escuela

Por Montse Escutia, Asociación Vida Sana

La escuela siempre ha hablado de objetivos, proyectos, interdisciplinariedad, secuenciación, procedimientos, contenidos, actitudes, valores y normas. Y ahora le llega una revolución con el huerto escolar ecológico. A pesar de que la escuela sea un reflejo de la sociedad, debe evitar verse inmersa en la precipitación de la misma sociedad.

El mundo en un clic no puede inundar las aulas. Las habas, tomates, coles, cebollas, fresas tienen un crecimiento pausado, armonioso. Por eso son tan buenas y nos aportan tantos nutrientes. Cuando el crecimiento de una planta se acelera el resultado es un montón de agua, con unas pocas sustancias nutritivas.

Derecho a una alimentación de calidad

Y cada vez más la gente se preocupa por su alimentación. Pero… ¿ya sabemos que la alimentación es un derecho universal? Y no cualquier alimentación: una alimentación de calidad, que nos nutra, no que nos harte. Por eso hay que hablar alto y claro y darlo a conocer, por eso hay que romper los tabúes. Entrar en los comedores escolares y gritar bien fuerte: “¿Qué menú de calidad puede valer 2,5 €?” Y gritar bien fuerte que trabajar la tierra no es ser un esclavo de ella, sino un lujo al alcance de muy pocos, que los agricultores son los guardianes de nuestra salud, los jardineros de nuestro paisaje, que hay que pagar un precio justo por los alimentos y que el gasto en alimentación no debe ser el primero en reducirse en tiempos de crisis, porque es una apuesta por nuestra salud.

La escuela juega más que nunca un papel capital cuando la sociedad ha perdido el rumbo. A pesar de todos los obstáculos, debe recuperar el protagonismo, la guía, el acompañamiento de los niños y niñas para convertirlos en ciudadanos autónomos, críticos y respetuosos con el mundo que les rodea.

Huerto escolar: la herramienta global

El huerto escolar como proyecto es una herramienta excelente. El huerto entra de lleno en esta mirada competencial que nos pide el sistema educativo. ¿Qué competencia queda al margen? ¿La competencia científica? ¿La artística? ¿La lingüística? ¿La autonomía personal? ¿La competencia ciudadana? … ¿Qué área dejamos fuera de estudio y análisis? ¿Matemáticas? ¿Ciencias sociales? ¿Ciencias naturales? ¿Música? ¿Tecnología? .¿Qué edad puede quedar excluida? ¿Los niños y niñas de 3 años? ¿Los de 10 años? ¿Los de 16 años?

La familia puede participar. Puede ser una excelente puerta de diálogo entre el profesorado y las madres y padres. Los abuelos recuperan el protagonismo y aportan conocimiento. Los inmigrantes no se sienten excluidos y hasta tienen el trabajo del huerto más cercano que nuestros hijos.

El huerto ha entrado en las escuelas y ha supuesto una revolución. Es un lugar seguro donde niños y niñas pueden experimentar directamente con la vida, con la naturaleza. Donde todavía pueden disfrutar de la conexión que como especie animal tenemos con la tierra que es nuestro hogar. El éxito estaba asegurado.

Un huerto escolar para comer más sano

Por Fundación Triodos

Todo el que tiene niños en casa sabe que, en la mayoría de los casos, las verduras y los niños no se llevan muy bien.

Sin embargo, las verduras juegan un papel muy importante en la correcta alimentación, ayudando al equilibrio alimentario. Contienen una gran cantidad de elementos nutritivos, son ricas en vitaminas A y C, de las cuales, ésta última posee propiedades antibacterianas, muy necesarias para los niños.

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