El reto del compost en las escuelas

Por Manuel Font, gerente de Ecohortus y asesor durante 20 años de entidades, colegios y particulares en temas de huertos y compostaje.

En muchas de las escuelas de nuestro país se ha introducido desde hace años  la elaboración de compostaje a pequeña escala, con la metodología de jardín o el vermicompostaje urbano.

Las razones son claras, tanto por el aspecto educativo, ya que es una estupenda herramienta de trabajo a nivel curricular, por el medioambiental, nos permite comprender el  valor de los ciclos en la naturaleza, y por último por los aspectos relacionados con reciclaje y aprovechamiento de la fracción orgánica de los residuos domésticos y municipales.

No es la razón de este artículo contar los conceptos básicos relacionados con las técnicas de elaboración, sino ayudar a solucionar los posibles problemas que pueden aparecer.

Con el ánimo de que no fracase la experiencia y con mis años de experiencia como formador y divulgador de esta técnica, me atrevo a hacer unos pequeños comentarios:

sacando compost

  • Los aportes: Solo se debería  hacer compost si se dispone de todos los elementos necesarios a nivel de aportes en  el propio colegio. En especial fracción seca o lo que se denomina material estructurante, la fracción húmeda habría de ser muy bien seleccionada previamente. Solución: En caso de no  existir materia seca en el propio colegio debería buscarse restos municipales de poda  triturada o paja.
  • El modelo de compostador: Se recomienda un tamaño máximo de 320 l y un mínimo de 250 l de capacidad, con una buena tapa que impida la entrada de agua incluyendo un sistema de cierre. Es importante que la apertura del mismo sea fácil para la  extracción y la  observación del proceso.
  • El mantenimiento del proceso: Es básico que exista la figura del responsable del centro de compostaje que supervise y marque las normas de uso. La figura del responsable puede ser rotativa, pero nunca se debe de dejar el proceso en manos de alguien sin experiencia.
  • La incorporación de los materiales: Es muy importante que se realice un llenado del compostador al inicio con un volumen de 2/3 de la capacidad, con una buena dosis de humedad y con la colocación de los materiales de forma intercalada: seco, húmedo, seco, húmedo y siempre, la última capa, que es la que se ve al abrir, debe estar tapada con seco para evitar que los materiales húmedos generen la mosca de la fruta.
  • Los aportes húmedos: Hay una costumbre a creer que con los restos de fruta de los alumnos y con los restos del comedor escolar se puede hacer compost. Según mi experiencia, si  se hace solo con los restos de fruta, no hay suficiente material para ayudar a la descomposición de los materiales leñosos y si se incorporan restos procedentes del comedor siempre aparecen restos de comida (carne o pescado) en el compost que generan problemas. Solución: Lo mejor es establecer un protocolo de colaboración con la  cocina y solicitar que nos separe solo los restos orgánicos de la limpieza de las verduras, ensaladas y frutas.
  • La extracción: Es el momento más esperado por los alumnos y que propongo que se realice hacia final de curso, durante el mismo se pueden ir haciendo los aportes, volteos y posibles riegos. Al final de la extracción es bueno dejar algo de compost maduro junto con los restos que no estaban totalmente descompuestos dentro del compostador y volver a hacer un llenado de 2/3 como al principio.

Podría contar muchas cosas más, pero no querría transmitir que hacer compost en las escuelas es complicado, nada está más lejos de mi intención. Os animo sin duda a que pongáis en marcha esta práctica, os deseo mucha suerte y si necesitáis más información, buscad asesoramiento con alguien que haga compost en vuestra localidad.

1 comentario

Trackbacks y pingbacks

  1. […] Fertilizar la tierra utilizando abonos orgánicos (como el compost). […]

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario