El Valle Escondido

Verso libre original de Mª Carmen Pérez del Campo, año 1989.

La idea de esta poesía surge a consecuencia de un proyecto urbanístico que pretendía destrozar un valle situado en una zona de la Sierra de Guadarrama. Hubo alegaciones al proyecto y grupos ecologistas llevaron a cabo acciones encaminadas a evitar la destrucción del valle. Finalmente, el proyecto no se realizó, y el valle sigue luciendo su maravilloso paisaje en las distintas estaciones del año, conservando su belleza y acogiendo una importante variedad de especies vegetales y animales. El verso fue publicado hace muchos años en una antigua revista local llamada Ecorama, que editaba la Coordinadora Madrileña de Defensa de la Naturaleza COMADEN.

Voy a contar una leyenda
que mucho os va a gustar,
no creáis que la he leído
ni la acabo de inventar.

Era un hermoso valle
lleno de árboles y flores,
insectos, animalillos,
mariposas de colores;
los pajaritos cantores
llenaban de alegres trinos
todos los alrededores.

Una pandilla de amigos
con sus cestas de merienda
iban allí a jugar,
muchos días en el año

Disfrutaban como “enanos”,
saltaban, cogían grillos
lagartijas y tomillo;
se refrescaban las manos
en arroyos cristalinos

Una tarde cuando llegan
se quedan muy asombrados,
¿Dónde está nuestra pradera?
¿Dónde nuestro hermoso valle?

Todo, todo está asolado.
Aquí no ha quedado hierba,
ni árboles, ni flores bellas;
los pájaros han volado
y las lindas mariposas…
Todo está triste y callado.

De pronto oyen croar
a una pequeña ranita
que escondida en una piedra
llora y llora sin parar.

Sabina y Marco atrevidos
le preguntan sin pensar
¿Qué te ha pasado ranita?
¿Por qué así llorando estas?
Máquinas y hombres llegaron
sin conciencia y sin piedad
todo, todo lo arrasaron.

Nos han dejado sin casas
sin comida e ilusión,
y se ha marchado la vida
de este hermoso rincón.

Lejos todos han huido
menos yo que me quedé
para poder avisaros.

Estás temblando ranita,
dice Sabina al instante,
¿tienes sed, quieres comer?
Ven, métete en mi cestita
que yo bien te cuidaré.

Se reúne la pandilla
para buscar solución
y se acuerdan de repente
de su gran amigo el Sol;
también llaman a la Luna,
a sus amigos los buitres,
a las águilas reales,
y a todos los animales
que habitaban en el valle.

Se ponen todos de acuerdo,
cada uno a su misión,
y sin esperar a más
empiezan a trabajar.

Con montones de semillas
que los niños van sembrando
vuelve la vida al valle.

Regresan los pajarillos,
regresan las mariposas,
¡todos los animalillos!

La pradera ya está verde
tan verde como era antes.
Los árboles van creciendo,
pronto harán nido las aves,
y el sol brilla alegremente.
Sabina suelta la rana
que agradecida y contenta
croando y salta que salta
se va derecha a la charca.

Los niños muy orgullosos
por esta, su gran proeza,
saben que nada hay tan bello
como la NATURALEZA.


Fotos de José Monedero, empleado de Triodos Bank, hijo de la autora del verso.

 

 

 

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