grupo de consumo

Rincón Utopía

Por Beatriz Fernández Olit, miembro del AMPA del CEIP Luis Cernuda de Madrid.

El Rincón Utopía es el nombre del huerto educativo del CEIP Bilingüe Luis Cernuda, de Madrid. Su nombre evoca la relación armónica que el proyecto pretende, al integrar a toda la comunidad educativa del centro en torno al huerto. Pero también supone un desafío ante nuestras limitaciones de espacio, luz, presupuesto, etc.: el objetivo de nuestro huerto es aspirar a conseguir el máximo de aprendizaje y de contribución a una vida más sostenible en nuestro entorno, eminentemente urbano.

El Rincón Utopía es un huerto pequeñito, con mucha sombra y poco sol, en un colegio del distrito de Hortaleza de Madrid, donde el mayor colorido lo ponen sus alumnas y alumnos, y la multiculturalidad de la comunidad. Lo menos importante en nuestro huerto es la producción propia de frutas y verduras: nuestros 45 m² cultivables nos hacen darnos cuenta de que cada ensalada que nuestros niños y niñas recogen y degustan es un pequeño – y esperado- tesoro. Sabemos que no podríamos competir en un concurso de hortalizas, pero estas visitas semanales de cada aula al huerto son una parte fundamental del programa educativo de nuestro colegio: lo que realmente queremos cosechar es conocimiento y espíritu crítico, bases para que nuestro alumnado y sus familias persigan una transformación social hacia la sostenibilidad.

Cultivando nuevas ideas

Así pues, nos pusimos a “cultivar ideas” que fueran más allá de nuestras modestas capacidades agrícolas. Una de las primeras ideas que surgieron fue la recogida de residuos orgánicos de las familias y del propio centro para darles una nueva vida como compost. “Las vueltas que da la vida” es nuestra reflexión sobre la Economía Circular: el ciclo de la vida en un huerto no se acaba cuando se recogen los frutos, los residuos de nuestro consumo producen nueva vida. Es una dinámica en la que desde hace más de dos años están implicadas numerosas familias del centro y del barrio, el profesorado, y el personal del comedor: nuestra experiencia ha sido reconocida por el propio Ayuntamiento de Madrid como referente y potente herramienta educativa.

No obstante, este éxito de recogida nos planteó un nuevo reto: ¿qué hacer con todo el compost que sobraba tras alimentar nuestro huerto y las macetas de familias y vecinos? La solución pasaba por tejer redes: impulsamos el Grupo de compostaje comunitario de Hortaleza y la Asociación Coopera y Composta, y establecimos acuerdos con los huertos de la Asociación Unida de Productores Agroecológicos, AUPA, para que aprovecharan nuestro excedente de compost. Conseguíamos también apoyar un modelo productivo y económico más humano, cercano y ecológico.

En este punto, más o menos alcanzado a inicios del curso pasado 2016/2017, brotó una nueva idea: como comunidad educativa queríamos comer de forma más sana y responsable, pero nuestro huerto apenas daba para alguna que otra ensalada…, y decidimos crear un grupo de consumo con las familias y profesorado en colaboración con nuestras redes, consumiendo frutas y verduras de cercanía y temporada a través de AUPA. Queremos que, durante el curso que estamos iniciando, este tipo de consumo se extienda a nuestro comedor y desayunos escolares. Por supuesto, nuestro huerto es el lugar de recogida de las cestas…casi, casi como si lo hubiéramos producido allí.

La MOLA: consumo responsable y economía circular que brota del huerto

Nos dimos cuenta de que muchas de las familias que acudían a recoger su cesta aprovechaban el momento para dejar su basura en los cubos para el compostaje. Maduró por tanto la valorización positiva de nuestros residuos como insumo para los productores agroecológicos y como ahorro para los servicios públicos de recogida de basuras. Por ello, nos hemos implicado en el lanzamiento de una moneda social complementaria, la MOLA – Materia Orgánica LiberadA-, que se presentó el pasado 12 de septiembre en nuestro colegio. El valor de esta moneda está respaldado en el coste que supondría que estos residuos acabaran en un vertedero (0,25€/kg). A través de una aplicación móvil se reparten MOLAs entre aquellas personas que participan en un nodo de recogida de residuos, en base a los kilos de basura que aportan. El huerto del CEIP Luis Cernuda es uno de los dos nodos que actualmente están abiertos y reconocidos por las entidades promotoras del proyecto, entre las que está el Grupo de compostaje de Hortaleza. Las MOLAs se pueden gastar en los comercios que se están asociando al proyecto, con la idea de fomentar la compra de barrio, a productores locales o sociales, e incluso los intercambios de bienes de segunda mano entre particulares.

Nuestras niñas y niños son partícipes centrales de todo esto. Nuestros próximos mercadillos participativos contarán con la MOLA como protagonista y la repartiremos entre el alumnado para que aprendan a tomar decisiones de consumo responsable y a entender la economía circular. Los límites que nos impone la valla del colegio los han saltado los propios niños y niñas para integrar a la comunidad, al barrio, en el proyecto, plantando frutales y plantas aromáticas en diferentes terrenos baldíos alrededor del colegio. Esto genera confianza y hace que el colegio sea visto como un centro abierto a todo el vecindario, donde se puede participar. El pequeño Rincón Utopía ya ha invadido y transformado una parte de la convivencia, el paisaje, la alimentación, la salud, y la economía del centro educativo y del barrio. Y queremos que siga así: creciendo a la par con nuestros niños y niñas.

la mola

Mercadillo con Mola. Experiencia piloto.

Huerto – Jardín Triodos

Por Ricardo Colmenares, director de la Fundación Triodos.

En la sede central de Triodos Bank en España, situada en el Parque Empresarial de Las Rozas de Madrid, disponemos de más de 3.500 m2 de superficie de jardín rodeando los edificios de trabajo.

El espacio actual, que hemos logrado revegetado las cubiertas de nuestros aparcamientos subterráneos, ha sido utilizado habitualmente por parte de los empleados del banco de manera puntual: tomar el aire durante los descansos, comer al mediodía al aire libre, e incluso, cuando el tiempo lo permite, organización de eventos con accionistas, clientes y empleados. 

Una cuestión de coherencia e identidad

En nuestro jardín actual, con un diseño marcadamente ornamental, y un cuidado estricto desde los principios de la jardinería ecológica, hemos iniciado un trabajo comunitario dentro de la organización para que sea el huerto-jardín de todos, donde poder compartir y mostrar nuestros valores como entidad a todos los grupos de interés relacionados con el banco que se acerquen por nuestras instalaciones.

Al arrancar el año, un grupo de empleados voluntarios, recibimos formación y visitamos iniciativas de huertos escolares y urbanos en nuestro entorno. Tras esta fase previa, valoramos las acciones para poner en marcha nuestro huerto-jardín, comenzando con la apertura de un hueco de cerca de 200 m2 entre los parterres del jardín.

Cuando el sol apretó este verano, aprovechamos para afinar nuestras capacidades de observación a la sombra, dibujando y pintando formas vegetales para que nos hablen de su naturaleza, enseñándonos a su manera, el lenguaje de lo vivo. Otras veces nos hemos dedicado a fabricar y colgar comederos y nidales para las aves, para ficharles en nuestro equipo de sanidad del huerto, pero también para disfrutar de sus colores y cantos, que nos anuncian el paso de las estaciones. En el huerto todo se convierte en lenguaje si uno aprende a leer sus signos. También en otras ocasiones, hemos compartido cómo aprovechar las plantas que cuidamos para hacer cremas para el cuidado personal o recetas de cocina.

Con paciencia, tesón, y mucho cuidado hemos cultivado ya, en comunidad, multitud de hortalizas: tomates, berenjenas, pimientos, acelgas, lechugas, fresas, puerros, cebollas, remolachas, girasoles, plantas medicinales, flores. Cada una con su carácter, que hay que escuchar para llegar a buen término con el fruto deseado. Ah, y el suelo de huerta no se hace de un año para otro, son necesarios varios años y una adecuada rotación de cultivos para que el suelo madure, se estructure y así amortigüe los cambios de temperatura entre el día y la noche, o entre riego y riego. Si no, los tomates, por ejemplo, se rajan fácilmente. En horticultura ecológica se sabe muy bien, también, que hay plantas que no se llevan bien y no se las debe poner juntas tanto como que hay otras a las que les encanta crecer juntas y hacerse compañía.

Como ya sabréis muchos de los que estáis leyendo este post, la propia Fundación Triodos, con el apoyo del banco y La Asociación Vida Sana, lleva cuatro años promoviendo el uso del huerto en el entorno escolar y en iniciativas sociales a través de este portal. Ahora predicamos con el ejemplo y proponemos el uso del huerto también en la empresa. Algo que no está tan extendido.

Además de los conocidos valores ambientales y sociales que este tipo de entorno nos brinda, nos planteamos cómo se pueden incorporar valores de la identidad de la empresa a la hora de gestionarlo y disfrutarlo. En Triodos Bank, valores como el autoconocimiento, la consciencia sobre el efecto de nuestros actos en el entorno social, la escucha con interés hacia el mundo que nos rodea, la vivencia de la interdependencia, son valores que queremos destacar en las actividades que hacemos.

¿No es la planta un ejemplo maravilloso para nosotros, que es capaz de transformar el duro mineral en bellas flores con sus sutiles pétalos, dulce néctar, llenas de olor y color? Imaginemos la arquetípica rosa ¿No hacemos esto los seres humanos cuando transformamos el mundo físico con nuestras manos, en algo tan sutil, y liviano, como los ideales y valores que compartimos? ¿No tenemos la capacidad, también como la planta, de convertir el mundo en una obra de arte, conectando la tierra con el cielo?

Con la misma paciencia, tesón y mucho cuidado, con el que trabajamos el huerto, podemos cultivar nuestras relaciones con nuestros compañeros de trabajo, con el mundo y desde luego, con nosotros mismos. Un equipo de alto rendimiento en el entorno empresarial tampoco se hace de un día para otro, cada uno con su carácter y sus necesidades, más difícil que en la huerta. Es un trabajo en comunidad. La composición de los equipos ha de atenderse casi como con las verduras, con rotaciones y asociaciones según talentos y habilidades. En las buenas escuelas, a los niños también se les facilita el desarrollo de sus capacidades atendiendo a su temperamento y carácter.

Una semilla verde en medio de la ciudad

Por Gabriela González, integrante del semillero de investigación “Acción Política del Bienestar” de la Universidad del Rosario de Colombia.

En el año 2015, a mediados de octubre un grupo de profesores y estudiantes de la facultad de Ciencia Política y Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario en Bogotá, Colombia, se reunieron con el fin de iniciar un semillero de investigación, Acción Política del Bienestar, que tiene como objetivo estudiar las manifestaciones de diferentes colectivos o comunidades en Colombia, reconociendo cómo las iniciativas cotidianas pueden generar espacios para la consolidación de una nueva realidad, aportando un nuevo significado a la acción política a partir de nuevas dimensiones de participación social.

Uno de los proyectos que forma parte de estos estudios de incidencia política desde el ámbito social es el Techo Verde Orgánico y Productivo de la Universidad del Rosario, consolidado a finales del 2015 gracias al trabajo de coordinación y apoyo con el área de gestión ambiental de la universidad. Gracias a este espacio, ubicado en la terraza de una torre de 10 pisos en medio del centro, se ha desarrollado todo un proceso de educación ambiental abierto y asequible, donde convergen diferentes actores, como estudiantes de diferentes universidades, profesores, jubilados, y demás grupos de interés.

La creación de la huerta en el techo ha sido un proceso de aprendizaje desde sus primeros días. En un principio se hicieron dos bancales, construidos en su totalidad con materiales reciclados. Sabíamos que lo sembrado no iba a crecer de la mejor forma, ya que la tierra que se donó era de escombro pero, sacando provecho de eso, se analizaron las diferentes enfermedades en las herbáceas y leguminosas y la importancia de tener un suelo bien nutrido.

Un centro de formación a partir de un pequeño huerto en la azotea.

A partir de ese momento se abrieron talleres abiertos un día cada dos semanas donde se enseñaban conceptos prácticos de agroecología, permacultura o agricultura natural como lo fueron los talleres de hidrolatos y purines para sopesar las deficiencias de nutrientes en el suelo, talleres de lasañas de compostaje verde donde por medio de desechos orgánicos crudos y otros materiales se realizó nueva tierra, talleres para reconocer la viabilidad de las semillas y producción de germinados o los talleres de reconocimiento de diversas semillas y plantas nativas y criollas del país, entre otros.

El reconocimiento de las semillas de plantas nativas ha llegado a convertirse en un elemento de gran importancia en el techo verde, llegando a tal punto de ser catalogado como “lugar de custodia de semillas nativas”.

La agroecología juega un rol fundamental en los proyectos sostenibles y ecológicos que se emprenden en el semillero. Las prácticas y actividades realizadas se relacionan con otros conceptos como la soberanía alimentaria donde se apuesta por la recuperación de saberes ancestrales en cuanto al ciclo de producción y el uso y reproducción de semillas nativas y criollas. De igual forma la economía solidaria y el comercio justo se ven enmarcados dentro de las dinámicas del pensar y hacer de los integrantes del semillero.

Teniendo en cuenta lo anterior, por cada taller que se realizaba el número de camas para plantar aumentaba, causando así problemas de filtración que llegaron a formar una gran gotera en el piso noveno. Esto conllevo a un nuevo proceso de impermeabilización, donde actualmente el techo cuenta con un nuevo diseño formado por seis camas de plástico con pequeñas ruedas para fácil movilización, las cuales convergen formando un mandala visto desde el cielo.

Los retos que se han presentado han dado valiosos aprendizajes como fruto y, gracias a la colaboración de estudiantes, profesores, coordinadores y administrativos que han trabajado en este proyecto, se han materializado acciones de bienestar tanto para ellos mismos, como para la sociedad y la propia tierra.

Para mayor información del semillero de investigación y otros proyectos pueden consultar el siguiente enlace.

granja naturaleza y arte

Granja, naturaleza y arte

Por Belén Martínez, coordinadora del campamento de verano 2017 “Granja, naturaleza y arte” y profesora de Veterinaria en la Universidad Complutense de Madrid

Existe un vínculo natural entre la infancia y la naturaleza, un interés por lo vivo y un sentimiento innato de empatía por los seres que nos rodean. Los niños se sienten a gusto en la naturaleza y tienden de forma espontánea a buscarla. Por ello, si esa libre exploración se da en áreas naturales y en contextos reales, como el de una granja, es más fácil que se produzca un vínculo estable y duradero con ella.

Partiendo de esta premisa, este verano hemos llevado a cabo una innovadora propuesta de campamento de verano, “Granja, naturaleza y arte”, con el objetivo de aproximar la agroecología, la naturaleza y el arte a un grupo de 14 niños y niñas de 7 a 13 años.

Para llevarlo a cabo, partimos del análisis del entorno urbano en el que tienen lugar las vidas de estos menores, e identificamos una necesidad en su desarrollo, que es la falta de contacto con la naturaleza, la desconexión con los procesos que sostienen la vida, incluida la producción y elaboración de alimentos, y con los procesos artísticos y artesanales.

Planteamos una propuesta no directiva y vivencial, basada en el juego libre, la observación, la exploración y la experimentación, con la que pretendíamos reconectar a los pequeños con la naturaleza, base material que sustenta nuestras vidas y, fuente de alimentos saludables y respetuosos con el medio ambiente. El lugar elegido fue la granja ecológica biodinámica Castilla Verde y el Centro el Abedul, en Camorritos en Cercedilla, Madrid, en un paraje de belleza extraordinaria a los pies de Siete Picos en pleno Parque Nacional Sierra de Guadarrama.

A lo largo de una semana, y respetando los ritmos de los niños y niñas, hemos combinado actividades propias de la granja, como el cuidado de la huerta y los animales, la elaboración artesanal de lácteos y pan, junto con la expresión artística y el juego libre en la naturaleza.

Dentro de las rutinas de la granja, cada día hemos podido dar de comer a las gallinas y recoger sus huevos, acariciar a los terneros y sentir su respiración, ordeñar a las vacas y  elaborar queso fresco a partir de su leche, corretear con los cerditos por la pradera observando cómo con su hocico descubren el mundo que les rodea, aprender sobre la etología de los caballos y la doma natural y montarlos, regar la huerta y observar los insectos y aves que habitan en ella, cosechar verduras con las que preparar después la ensalada, preparar y amasar nuestra propia base de pizza, etc., para así vivenciar el vínculo entre la agricultura, la ganadería, la alimentación, el campo y nuestro plato.

A través de excursiones por parajes cercanos o en la propia granja, hemos jugado libremente en naturaleza, respetándola y disfrutándola: trepando rocas, bañándonos en pozas y cascadas, identificando pájaros a partir de sus sonidos, descubriendo las primeras setas del año y la multitud de fauna que habita alrededor de los arroyos, construyendo un tipi a partir de ramas secas y cuerdas, tumbándonos a observar las estrellas en compañía de un amigo astrónomo y durmiendo al raso.

Hemos buscado también desarrollar la creatividad y la seguridad de los niños y niñas, mediante diferentes lenguajes de expresión artística, de manera lúdica y sin juzgar el resultado desde la mirada del adulto: acuarelas, pulido de piedra, elaboración de comederos de pájaros y de atrapa sueños, talleres de jabones y de bombas de semillas, cuentos y poesías en las veladas… allá donde la imaginación nos llevó.

Podéis encontrar más información sobre los campamentos en el siguiente enlace http://castillaverde.es/campamentos-2/

huerto triodos

La vuelta a lo natural

Por Marta Borikó, gestora comercial de Triodos Bank

Los remedios naturales son una fuente bastante eficaz y accesible de mezclas muy activas con una composición semejante a la de los productos del metabolismo humano y por tanto fácilmente absorbible por nuestro organismo.

A diferencia del comportamiento de los productos de síntesis química, estas sustancias raramente producen efectos secundarios, lo cual no puede afirmarse de algunos nuevos cosméticos comerciales o medicamentos convencionales. La mayoría de las materias sintéticas no participan en el metabolismo ni en la regeneración de células y tejidos y su empleo prolongado puede incluso originar envenenamientos o reacciones tóxicas en la epidermis.

¿Alguna vez has pensado cuántos químicos estás poniendo en tu cuerpo cada día? Según diversas fuentes la respuesta es una media de 515 químicos.  A nivel cosmético, dado que la piel es el órgano que nos protege del entorno, pero también absorbe lo necesario de él, es lógico deducir no poner en la piel algo que no ingeriríamos.

En materia de protección al consumidor, los fabricantes sólo están obligados a proporcionar una lista de ingredientes, pero no la pureza, la proporción, ni los químicos que intervienen en su fabricación. Las dosis seguras de estos compuestos químicos varían según sexo, edad, tolerancia, etc. Tampoco debemos olvidar que el efecto de los cosméticos químicos que usamos todos los días y durante muchos años es acumulativo.

Cada vez somos más los que apostamos por la cosmética natural o elegimos remedios naturales por sus probadas virtudes y beneficios. Imagina tener a tu disposición un almacén de ingredientes efectivos y no tóxicos. ¿Sabes que lo tienes? Te sorprenderá conocer las propiedades de algunas de las plantas que crecen en el Huerto Triodos, cultivado por un grupo de empleados en los servicios centrales del banco en Las Rozas, Madrid.

 

MANZANILLA COMÚN

Uso terapéutico

  • Las cabezuelas tienen un efecto antiinflamatorio, desinfectante, calmante y diaforético (ver glosario de términos al final).
  • La infusión de 1 cucharada sopera de flores frescas por litro de agua se emplea en caso de gripe (sudorífica y calmante), de trastornos gastrointestinales o diarreas.
  • Su acción desinfectante es muy útil en caso de inflamación de las vías urinarias.
  • En aplicaciones externas, la manzanilla sirve en la preparación de compresas y baños para las heridas de difícil curación.

Uso cosmético

  • Hidratante.
  • Estabiliza la piel y, además, ejerce una acción calmante sobre las terminaciones nerviosas.
  • Deja la piel descansada y relajada.
  • Tiene propiedades desintoxicantes, depurativas, calmantes y antiinflamatorias.

manzanilla

ZANAHORIA

Uso terapéutico

  • Lo más valioso es su contenido en vitaminas y provitaminas A, C, complejo vitamínico B; en azúcar, en pectinas y en pigmentos.
  • Favorece la agudeza visual y la visión nocturna.
  • Se usa contra parásitos intestinales.
  • Regula trastornos intestinales.
  • Actúa contra la amigdalitis.

Uso cosmético

  • Mantiene la piel saludable y vibrante.
  • Ayuda a eliminar manchas y cicatrices.
  • Ayuda a la producción de colágeno en el cuerpo.
  • Ayuda a reparar los tejidos y proporciona protección contra los fuertes rayos del sol.
  • Mantiene la piel hidratada.

zanahoria

FRESA

Uso terapéutico

  • Sus tisanas constituyen una bebida fortificante para las personas anémicas y nerviosas.
  • Eficaz contra las inflamaciones intestinales y gástricas acompañadas de diarreas.
  • Muestra efecto positivo sobre las afecciones de las vías urinarias y de los riñones, así como sobre los cálculos renales.
  • Las hojas fermentadas sustituyen al té y son aperitivas.
  • Las hojas escaldadas se utilizan para aplicar compresas sobre las heridas infectadas.
  • La decocción sirve para preparar un gargarismo utilizado para combatir el mal aliento.

Uso cosmético

  • Excelente limpiador de la piel.
  • Protege la piel de los dañinos rayos ultravioleta del sol.
  • Posee propiedades antienvejecimiento.
  • Funciona en los tratamientos contra el acné.

SALVIA

Uso terapéutico

  • Contra afecciones gástricas e intestinales, en las que reduce los procesos inflamatorios.
  • Eficaz contra la diarrea, la timpanitis y la excesiva traspiración nocturna.
  • Eficaz en el caso de inflamación de las vías respiratorias superiores, contra la tos y el tratamiento de la tuberculosis.
  • Reduce la secreción láctea.
  • Su esencia ejerce un efecto antiespasmódico.
  • Externamente sus hojas se usan contra las inflamaciones de la cavidad bucal, las anginas y los dolores de muelas.
  • Se utiliza como desinfectante.

Uso cosmético

  • Mejora la circulación sanguínea y estimula la renovación celular.
  • Combate los radicales libres.

salvia

HIERBABUENA

Uso terapéutico

  • Posee efectos antiespasmódicos y carminativos, lo que ayuda a combatir problemas digestivos, especialmente, los casos de indigestión, flatulencias y dolores o cólicos estomacales.
  • También es importante en los tratamientos de las vías respiratorias, ya que contiene componentes expectorantes.
  • Es bastante efectiva en los tratamientos de los dolores menstruales.
  • La hierbabuena posee componentes para tratar los problemas nerviosos.
  • Es muy útil como antiséptico y analgésico, por lo que se recomienda en el tratamiento de heridas.
  • Esta maravillosa planta es muy efectiva para acabar con el mal aliento.
  • Es muy recomendada para ayudar a eliminar los gases del tubo digestivo.

Uso cosmético

  • Estimulante y tonificante para la piel.
  • Tratamiento de la piel grasa.
  • Rejuvenecimiento del cabello.

hierbabuena

HINOJO

Uso terapéutico

  • Favorece la digestión y contribuye a expulsar las flatulencias, abre el apetito y ayuda a disminuir el dolor de estómago.
  • Se emplea para reducir el nivel de colesterol en la sangre, previniendo el riesgo de enfermedades coronarias, como el infarto o las hemorragias cerebrales.
  • De los frutos del hinojo se aprovechan sus propiedades antioxidantes.
  • Se utiliza para combatir la anemia por su alto contenido en hierro.
  • El hinojo favorece la eliminación de líquidos corporales, con lo que es muy adecuado en casos de obesidad, enfermedades reumáticas y cardíacas que se asocian con la acumulación de agua en el cuerpo.
  • En caso de tos o de inflamación de bronquios, así como cuando se tiene el pecho cargado, es muy adecuada esta planta por sus valores expectorantes.
  • Favorece la menstruación y alivia los dolores asociados con ella.
  • Calmante de la sensación de opresión nerviosa en la parte alta del estómago.
  • Se emplea en casos de glaucoma, pues reduce la presión intraocular.
  • Alivia las irritaciones de los ojos cansados, el glaucoma, orzuelos, etc.
  • Vertido en la bañera, provoca efectos relajantes.
  • Se emplea también para la caída del cabello.
  • Combate el mal aliento si se mastican semillas de esta planta después de cada comida.
  • Las fricciones con aceite de hinojo pueden ser útiles en el tratamiento del alzhéimer.

Uso cosmético

  • Ayuda a tonificar los tejidos cutáneos hinchados y fláccidos.
  • Adecuado para mezclas de baño y vapores durante curas adelgazantes.

hinojo

Me gustaría aprovechar esta oportunidad para facilitaros unas recetas que podéis hacer con muy pocos y sencillos ingredientes.

Fotos: Susana Guerrero Castillero

GLOSARIO

Colagogo: fármacos o extractos de plantas que facilitan la expulsión de la bilis retenida en la vesícula biliar, y casi siempre van acompañados de acción purgante intestinal.
Diurético: toda sustancia que al ser ingerida provoca una eliminación de agua y electrolitos del organismo, a través de la orina y la expulsión de materia fecal.
Diaforético: que provoca la secreción de sudor
Aperitivo: que estimula el apetito.
Hipoglucemiante: que posee la capacidad de disminuir los niveles de glucosa en sangre
Antiespasmódico: que alivia o calma los espasmos o convulsiones
Carminativo: que favorece la expulsión de los gases del tubo digestivo.
Antiséptico: que puede eliminar o prevenir el crecimiento de bacterias o virus.

 

 

Cultivando la Universidad Complutense

Por Belén Martínez, miembro de la HuertAula Comunitaria de Agroecología “Cantarranas” y profesora de Veterinaria, Universidad Complutense de Madrid

Ayer amanecimos con la triste noticia de la muerte de Javier Garrido, profesor de Sociología de la UCM que impulsó el Huerto de Sabia Bruta en el Campus de Somosaguas, miembro fundador de la de la Red de Huertos Urbanos Comunitarios de Madrid, y actualmente Delegado del Rector para Campus y Medioambiente de la UCM, desde donde supo transformar las dinámicas y estrategias de este espacio institucional para caminar hacia una Universidad más cultivada, participativa y respetuosa.

Javi, compañero en la universidad y en los movimientos sociales, nos dejas con la tarea de seguir regando los huertos que tú sembraste.

Vayan como homenaje y recuerdo a tu coraje, cordura y cordialidad, este texto publicado hoy en el blog de Huertos Educativos y el publicado ayer en el blog de la Red de Huertos Urbanos Comunitarios de Madrid.

 

Javier Garrido

Javier Garrido, junto a varios compañeros de la Red de Huertos Urbanos de Madrid.

En el año 2010, tres profesores de la Universidad Complutense de Madrid (en adelante UCM), apoyados por el entonces Director de la Casa del Estudiante, actualmente Vicerrector de Estudiantes, iniciamos el Proyecto de Innovación Educativa “HuertAula Comunitaria de Agroecología Cantarranas”. La HuertAula Cantarranas surgió para acercar la universidad a las dinámicas y luchas de los movimientos sociales por la soberanía alimentaria y la agroecología, planteándolo como un espacio de reflexión, formación e investigación y de acción para la socialización.

Tras siete años, la HuertAula Cantarranas es a fecha de hoy un espacio consolidado donde sus frutos ya maduran. Se trata de una Huerta Comunitaria perteneciente a la Red de Huertos Urbanos Comunitarios de Madrid, donde vecinos/as y miembros de la comunidad universitaria aprendemos juntos a cultivar y a organizarnos de manera colectiva, mejorando su biodiversidad (semillero comunitario), la fertilidad del suelo y la sostenibilidad del sistema (huerto biointensivo demostrativo). Al mismo tiempo es un Aula de Agroecología, con una amplia oferta abierta a estudiantes UCM y público en general, que incluye jornadas de agroecología, talleres mensuales de autoformación, formación continua sobre el método de “Cultivo Biointensivo”, tutorización de estudiantes UCM con reconocimiento de créditos e, incluso este año, de un joven belga con un contrato en prácticas dentro del programa movilidad Europass.

Sembrando valores

De manera trasversal trabajamos la inclusión social, organizando diversas acciones con entidades que trabajan con personas con diversidad funcional. Por ejemplo, durante la Semana de la Ciencia, el proyecto de semillero comunitario y las Jornadas de Agreocología, estuvieron dedicadas este año a la Agricultura Social Inclusiva, colaborando estrechamente con la Unidad de Apoyo a la Diversidad e Inclusión (UCMd+i).

La aproximación a la agroecología para niños y niñas es otra de las líneas transversales que desarrollamos a través de visitas de grupos escolares durante la Semana de la Ciencia para realizar talleres de agroecología adaptados a sus edades, con la participación semanal de familias en la huerta, e incluso hemos realizado algún campamento urbano en verano.

La HuertAula Cantarranas se integra a su vez en la recién creada Red sobre Urbanismo, Alimentación y Agroecología, impulsada por el GIAU+S (UPM), para poner en común investigaciones relacionadas con estos temas desarrolladas desde universidades públicas, centros de investigación, colectivos, asociaciones y actores de la economía social de la región.

Y seguimos creciendo

Pero Cantarranas no es el único espacio cultivado en la UCM. En 2010 se inició el huerto comunitario de Sabia Bruta en el Campus de Somosaguas, impulsado por tres estudiantes y por el actual Delegado del Rector para Campus y Medio Ambiente UCM, como proyecto de aprendizaje colectivo y de experimentación en agroecología, centrado en el cultivo biointensivo. En 2014, un grupo de estudiantes de la Facultad de Educación iniciaron la Huerta de la Oprimida, para formarse tanto en la creación de futuros huertos escolares como en trabajo en equipo y toma de decisiones en horizontal. Y finalmente, en 2016, se constituyó el Grupo de Voluntariado Ambiental, formado principalmente por estudiantes de la Facultad de Veterinaria, con apoyo de Decanato, profesorado y PAS, para mejorar la biodiversidad de un espacio utilizado como zona de reunión, transformándolo en un “Arboreto veterinario”, es decir, una colección de árboles, arbustos y herbáceas de interés veterinario.

La Delegación de Rector para Campus y Medio ambiente de la UCM ofrece un importante apoyo académico a sus huertos eco-didácticos, mediante el Programa de Actividades Medioambientales, que reconoce créditos a aquellos estudiantes que participen en las diversas actividades y formaciones realizadas en los mismos. Además, tiene en proyecto la creación de un espacio de una hectárea que combine huertos de investigación, de educación, comunitarios y de alquiler, en la zona conocida como los “Viveros Populeto” junto al parque de la Dehesa de la Villa.

El efecto contagio de los huertos eco-didácticos se deja notar, y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM), que comparte campus con la UCM, está recogiendo ideas para desarrollar otros huertos universitarios con el objetivo de lograr campus saludables, dentro de los planes de la Red Internacional de Campus por la Sostenibilidad de la que forma parte.

La mejor forma de reciclar 24 neumáticos

Por Paz Samper Rodríguez, arquitecta técnica.

El objetivo de mi trabajo fue estudiar la posibilidad de realizar la construcción del huerto sin ninguna ayuda, lo más económicamente posible y con algún valor añadido. Ya conocía algunas ideas reutilizando materiales de forma original y pensé en echar mano de los neumáticos, un residuo de difícil reciclaje, además de ser muy costoso para el medio ambiente.

Me puse manos a la obra y puse en marcha la idea y, ahora que he comprobado que funcionaba y es viable, quiero compartirlo con vosotros con la esperanza de que podáis reproducirlo en vuestra escuela o en vuestra propia casa.

El huerto del croquis está hecho con 24 neumáticos en total, en dos filas de 12, que sirven como contenedores de tierra vegetal compactada. Este huerto mide lo mismo que un coche por lo que se puede poner en cualquier plaza de parking soleada, bien orientada y con una toma de agua cerca.

Mi huerto lo he hecho un poco más grande, 16 + 16, se puede hacer de cualquier tamaño múltiplo de 70 cm. que mide un neumático.

El proceso:

Una de las principales ventajas de esta técnica es la posibilidad de crear un huerto en espacios reducidos y la optimización de la humedad, ya que se necesita menor cantidad de agua para producir hortalizas debido, entre otras cosas, a la elevación de los cultivos.

Para preparar el sustrato primero rellenamos la primera fila de tierra, tanto los neumáticos como el interior del rectángulo formado, y para la segunda fila mezclamos esa tierra con compost, para aportarle los nutrientes necesarios que necesitarán nuestras hortalizas.

En los neumáticos superiores se pueden plantar varias plantas, según su tamaño. Yo he puesto 4 pimientos, 5 patatas, 5 remolachas, 4 lechugas, 2 calabazas, etc…

En el espacio del interior he plantado 7 tomateras, puerros, cebollas y 4 calabacines.

Además he protegido los neumáticos exteriormente con un textil de exterior para evitar el calentamiento del sol.

Después de unas semanas he comprobado que la producción es estupenda, todo está creciendo muy bien y estoy teniendo mayor cosecha que en anteriores huertos que ocupaban una extensión de muchos más metros cuadrados.

Os animo a probarlo y a investigar otras posibilidades de uso de neumáticos, especialmente os recomiendo este video que muestra la construcción de casas sostenibles hechas de neumáticos, de Michael Reynolds.

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CONECT-e: La wikipedia de conocimiento agroecológico tradicional

Por Petra Benyei Peco, Laura Calvet Mir y Victoria Reyes-García miembros del equipo CONECT-e.

¿Qué es el conocimiento agroecológico tradicional?

Las personas mayores en el mundo rural son guardianas de uno de los bienes inmateriales que más rápidamente se está perdiendo en nuestro país, saberes, creencias, tradiciones y prácticas en relación a un agroecosistema (como un huerto o una dehesa) y sus diferentes recursos (como los cultivos, el agua, la tierra etc.). Son saberes que han sido desarrollados por las comunidades a lo largo del tiempo a partir de su experiencia, y por tanto están adaptados a la cultura y al medio ambiente local. Por ejemplo los saberes sobre las variedades tradicionales o sobre las interacciones entre los cultivos, suelo, vegetación silvestre o animales.

Esta pérdida se puede relacionar con el cambio en los estilos de vida, como el despoblamiento rural o la industrialización, la estandarización de la producción agroalimentaria en base a las exigencias de unos mercados cada vez más globales, o a la falta de transmisión generacional de este conocimiento.

garbejar

Jaume enseñándonos a “garbejar”, Petra Benyei.

El proyecto CONECT-e

El proyecto CONECT-e (Compartiendo el CONocimiento ECológico Tradicional) trata de darle la vuelta a este proceso de erosión del conocimiento implicando a la ciudadanía. CONECT-e es una plataforma interactiva que recoge y permite compartir conocimientos relativos a variedades tradicionales y agroecosistemas, y que incluye secciones sobre plantas silvestres, animales, o ecosistemas. Tiene formato de wiki, por lo que cualquier persona puede registrarse y compartir en esta web prácticas tradicionales que le han contado o que ha visto aplicar en el día a día pero, más allá de ser un lugar de consulta, aspira a ser un espacio de encuentro e intercambio. Además, el uso de esta herramienta permite proteger la información que se comparta, ya que al trasladarla al ámbito del dominio público, y gracias a la licencia copyleft “Creative Commons” que cubre todo el contenido de la plataforma, esta información no podrá ser registrada bajo otra licencia que no sea de acceso abierto.

En sólo cuatro meses de vida, esta plataforma, que está siendo impulsada por diferentes universidades (UAB, UB, UAM, UOC), institutos de investigación (ICTA, IBB, IMIDRA) y asociaciones (Red de Semillas Resembrando e Intercambiando), ya cuenta con más de 79.000 visitas y más de 360 fichas de variedades tradicionales con información que va desde recetas hasta referencias de bancos de semilla donde encontrarlas. ¡Sólo nos faltan las tuyas!

¿Cómo se puede participar?

  • Contándonos lo que sabes o has aprendido de las personas que tienen conocimiento agroecológico tradicional: nombres de variedades tradicionales, usos que se hace de ellas, formas de cultivarlas y reproducirlas, etc. Puedes completar una ficha si está asociada a tu comarca o crear una nueva si no está la variedad y comarca que buscas. Cualquier información, por pequeña que te parezca, es importante. Puedes contactarnos a través de este enlace
  • Aportando fotos para una ficha (de una variedad concreta, de su uso y manejo etc.)
  • Marcando en el mapa un municipio asociado a un conocimiento concreto.¡Te esperamos!
  • Con tu ayuda conseguiremos que este patrimonio cultural generado durante siglos de historia y que nos pertenece a todos nosotros, siga siempre formando parte de él.

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Premio Huertos Educativos Ecológicos: una fuente de recursos para los centros escolares

Actividades pedagógicas para trabajar en el huerto

Por Montse Escutia, coordinadora técnica de Asociación Vida Sana.

El huerto educativo ecológico es una excelente herramienta pedagógica que puede relacionarse con gran variedad de contenidos curriculares en todas las etapas escolares.

Su presencia ha crecido exponencialmente en los centros que lo utilizan en mayor o menor grado en función de sus posibilidades. En algunos centros el huerto está totalmente integrado en el currículum como proyecto. Otros lo utilizan como apoyo a determinadas asignaturas o etapas escolares. Pero sea cual sea el uso que se le dé, los alumnos siempre reciben el beneficio de una actividad que fomenta el contacto con la tierra y el desarrollo de muchos valores como el respeto, el trabajo en grupo, la paciencia, la creatividad o la igualdad.

Desde que en 2013 se puso en marcha el Premio Huertos Educativos Ecológicos, han participado más de 350 centros de todo el país lo que pone de manifiesto el potencial del huerto como herramienta pedagógica. Además de premiar las mejores iniciativas, el premio tiene otro objetivo claro: crear una base de datos colaborativa con actividades y proyectos donde el huerto escolar ecológico sea el protagonista. De esta forma se comparten experiencias de muchos centros que, aunque no hayan resultado premiados, no por ello no resultan interesantes y muy útiles como modelo para otros.

Con este espíritu, desde el proyecto Mamaterra de la Asociación Vida Sana, entidad co-organizadora del premio, se ha hecho una primera selección de actividades pedagógicas útiles para todos los centros que pueden consultarse en su web y están disponibles para cualquier persona interesada.

actividades pedagogicas

Se incluyen diferentes documentos organizados de la siguiente forma:

  • Documentos para el registro de datos y seguimiento del huerto con ejemplos de calendarios.
  • Cuadernos de campo o fichas de plantas.
  • Construcción de estructuras y elementos para el huerto como invernaderos, semilleros, hoteles de insectos o espantapájaros.
  • Actividades sobre el compostaje, actividades artísticas, alimentación ecológica y salud, dinámicas de grupo, actividades experimentales y prácticas agrícolas.

El objetivo es ir añadiendo nuevas actividades de centros que se postulan en las nuevas ediciones. Por ello animamos a todos los centros del país a presentarse al Premio, sea cual sea el nivel de desarrollo de su proyecto, ya que seguro que hay algún aspecto que puede servir de ejemplo y aporte su granito de arena a este proyecto que es posible gracias a la colaboración de todos.

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Limpiar una senda. Aprender valores

Por Javier Herrero y Marién Fuentes, co-fundadores de ojo de agua-ambiente educativo

Ojo de agua situado en Orba, Alicante, es una iniciativa educativa muy peculiar. Es un lugar que tiende a la sostenibilidad, que se alimenta exclusivamente de energía solar, cuyo edificio está diseñado con criterios bioclimáticos y de bioconstrucción, cuya gestión del agua es plenamente consciente, con capacidad para recoger y almacenar agua de lluvia en torno a un 250.000 l., una piscina biológica y un sistema de fitodepuración de aguas grises y negras.

En este contexto ecológico, la propuesta educativa consiste en que los niños y jóvenes decidan por sí mismos qué, cómo, con qué y durante cuánto tiempo aprender. Prácticamente, el 100% de la actividad responde a su iniciativa.

Limpieza de la senda

ojo-de-aguaEl 76% de los menores y jóvenes que participan en ojo de agua- ambiente educativo decidieron por propia voluntad dedicar un día entero de su vida a retirar vidrios, metales oxidados, escombros y todo tipo de objetos para limpiar una senda en un bosque cercano.

Ojo de agua se encuentra al final de un camino rural de un único carril a 1 km del casco urbano, pero el gran número de familias que desean que sus hijos vivan esta experiencia educativa hace que el acceso se colapse en ocasiones. Por eso, se planteó en la asamblea que se organiza semanalmente, tener la posibilidad de recuperar la continuación del camino y así lograr que más personas puedan acceder caminando hasta ojo de agua.

Para ello fuimos inspirados por un video -“Let´s do it!”- que muestra cómo el 4% de la población de Estonia participó en 2008 en una acción coordinada en todo el país para limpiar sus bosques en un sólo día.

Pasamos a la acción

Formamos 10 grupos de 4 o 5 personas, entre 7 y 19 años, liderados cada uno por alguno de estos jóvenes. Cada persona eligió en qué grupo trabajar. Pedimos al Ayuntamiento que nos apoyara con herramientas. Las familias proporcionaron carretillas, decenas de cubos y guantes. Cada grupo tenía asignado un tramo de la senda para limpiar. Los grupos estaban apoyados por un equipo de 5 adultos que ayudaban a coordinar la acción y -cómo no- también a limpiar.

Tras 4 horas de intenso trabajo, habíamos recogido un volumen de vidrio equivalente a 800 litros, 4 sacas de obra repletas de todo tipo de plásticos y 3 sacas más de metales oxidados, además de muchos otros objetos. Toda la basura -separada y clasificada- fue retirada por los servicios municipales. Al finalizar la jornada, nos reunimos en el bosque, formamos un círculo con las manos y tomamos conciencia de lo que acabábamos de hacer mostrando nuestra gratitud por haber formado parte de ello. Participantes del taller de cine (una de las más de 50 actividades semanales activas en ese momento en ojo de agua) filmaron la actividad y realizaron este video

El aprendizaje

Antes que nada, hemos aprendido el valor del servicio. Nuestro propósito fue partir de una necesidad real y desarrollar una acción que nos beneficiara a todos. Aprendimos que más que quejarnos, podemos hacer algo para cambiar una situación, que somos capaces de resolver problemas, que cuando hacemos algo para beneficio de todos, todos nos ayudan. Aprendimos el valor de la organización, de la disciplina, del trabajo en equipo, de la colaboración, de cuidar de nuestra madre, la tierra.

Sentimos el valor de tener un propósito común importante para todos. Y todo ello lo aprendimos porque decidimos aprenderlo, no porque nadie pensara que era bueno para nosotros, sino porque todas y cada una de las personas que participaron pensaron que era bueno para ellas y para todos.

Con diferencia, lo más destacable fue la sensación de que este medio centenar de jóvenes trabajaron con una entrega, una alegría y un espíritu de unidad que manifestaba su consciencia sobre la importancia y necesidad de este trabajo.

Pero al limpiar la senda, descubrimos otros vertederos cercanos. Nuestro propósito es… limpiarlos también, y seguir aprendiendo.