Huerto escolar del Colegio Fernández de Moratín

Calabazas, la delicia de Halloween

Por el grupo Huerteamos, del CEIP Fernández de Moratín, Madrid.

El Huerto escolar del Colegio Fernández de Moratín renace de la ilusión de unos padres y madres para que un pequeño terreno del colegio fuese un aula más para los niños y niñas. Un aula abierta donde el aprendizaje esté basado en la observación, el trabajo, la paciencia y el disfrute del resultado.

Desde un principio el proyecto contó con el apoyo de dirección, del AMPA y de todo el personal del colegio.

Con esa intención el curso 2016/2017 estuvo dedicado a reconstruir los bancales, para que los alumnos tuvieran mejor acceso, y una tierra preparada, con la idea de que el tiempo que pasaban con la monitora del huerto escolar fuera más efectivo y divertido.

Se hicieron pequeñas inversiones en material, pero sobre todo se consiguió aumentar enormemente la participación implicando a padres y a alumnos que apoyaban le iniciativa también fuera del horario lectivo.

Las plantaciones de invierno funcionaron muy bien: los niños comieron un plato en el comedor del centro con lechuga y acelgas del huerto escolar, lo que les hizo mucha ilusión, y muchos de los voluntarios pudieron llevarse algunas a casa.

Esto fue un nuevo impulso para ir un paso más allá, preparando un sistema de riego, limpiando zonas anexas a los bancales y plantando las aportaciones que nos llegaban desde el Huerto del Retiro.

Tuvimos algunas fresas que encantaron a niños y mayores, y surgieron proyectos como un pequeño bancal cuadrado gestionado por alumnos de infantil para plantar un jardín que atrajera a las mariposas, o el hotel de las mariquitas para ayudarnos a mermar la comunidad de pulgones que nos acompañó una temporada.

En febrero toda la comunidad del Huerto del Fernández Moratín colaboró en la construcción de un bancal profundo.

Se decidió dedicarlo a la siembra de patatas y calabazas y han sido estas últimas las que nos dieron una grata sorpresa invadiendo todo el huerto y permitiendo llevar acabo la actividad que os dejamos a continuación para el deleite de los alumnos del Colegio Fernández Moratín durante la fiesta de Halloween, muy celebrada en nuestro colegio.

Cultivo de calabazas y fiesta de Halloween

La calabaza pertenece junto al calabacín, el pepino y la sandía a la familia de las cucurbitáceas; es una especie bastante ruda y productiva en el huerto, que se planta a la vez que el resto de especies del “huerto de verano”, en abril,mayo o junio.

Su maduración se produce una vez entrado el otoño, y por ello es una decoración tradicional en la fiesta de Halloween, además de un ingrediente estrella en muchas recetas de otoño.

Otra de las ventajas es que su plantación es directa (en semilla) por lo que todos los alumnos serán espectadores del proceso completo.

Os proponemos una bonita actividad con las calabazas de vuestro huerto:

Cada clase plantará dos plantas de calabaza en el huerto y las acompañará y cuidará durante toda la temporada. Identificarán sus plantas en el huerto con los temas de sus clases; la clase de los dinosaurios, la de los patos etc. y se despedirán de ellas durante el verano.

A la vuelta del verano, las plantas de calabaza ya tendrán flores y pequeños frutos que irán creciendo hasta convertirse en las calabazas que ellos mismos recogerán del huerto a finales de octubre para decorar su aula.

Cada clase plantará sus calabazas, pero ¿qué pasará con los recién llegados de 1 º de infantil en septiembre?

No hay problema, los antiguos alumnos de 3º de infantil al encontrarse ya en primaria podrían realizar un acto simbólico en el que recogerán y cederán sus calabazas a los recién llegados al colegio, así, por un momento, habrán dejado de ser los pequeños de primaria para volver a convertirse en los mayores de infantil.

La recogida se complementa con dibujos en clase que muestren sus diversas formas y colores.

¿Qué os parece? ¡Esperamos que os animéis a poner en marcha esta actividad!

Plantar para curar la naturaleza herida

Por Lourdes Abellán, coordinadora de huerta y actividades medioambientales del EEI de Verducedo, Moaña (Pontevedra). Ganador del 1er premio de infantil del concurso nacional Huertos Educativos Ecológicos 2017.

El lunes 16 de octubre, amanece en Vigo, en Moaña. tras tensas horas en un largo día y una terrible noche de llamas, humo, confusión, comunicados y mucha, mucha tensión e impotencia.

Lunes. Ojerosos, algunas ausencias… Llegamos a nuestra escuela después de esta negra ola de incendios que ha asolado Galicia, Asturias y Portugal. Llamas que han rodeado nuestra comarca durante el pasado fin de semana, llamas que durante la noche nos tocaban de cerca y salían de todas partes en la ciudad de Vigo que tenemos enfrente. Estamos desolados, cansados, tristes, incrédulos…

Pensamos qué hacer, cómo poner una tirita a esta naturaleza herida desde nuestra pequeña escuela de Verducedo.

Decidimos ponernos de acuerdo una vez más con la Comunidad de Montes de Moaña y todos juntos: alumnos, profes, familias, vecinos y todos los que nos quieran acompañar…¡VAMOS A PLANTAR!

Plantar muchas de las bellotas que tenemos en los privilegiados robles de nuestro jardín, en la tierra quemada o baldía por incendios de otros años anteriores. También nuestros árboles quieren ser solidarios con sus hermanos caídos en este sinsentido. Esta semana recogimos, seleccionamos y plantamos más de 80 bellotas en semilleros, estarán sobre 3 meses en el invernadero. Será a principios de febrero cuando hayan crecido lo suficiente y la tierra esté preparada para recibir nuevos retoños. Allá iremos todos.

Nuestros pequeños alumnos piensan y sienten de una forma increíble.

Ahora nos toca remontar y curar. Y reflexionar sobre lo ocurrido, ¿será posible un “nunca más”? Es nuestro deseo.

Universidad de Cádiz

Educando a futuros maestros en el Huerto Ecológico Universitario

Por Lourdes Aragón Núñez, Profesora Ayudante Doctor del Área de Didáctica de las Ciencias Experimentales de la Universidad de Cádiz. Miembro de la red de universidades cultivadas.

Desde el curso 2013-2014 en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Cádiz (UCA), se lleva utilizando el Huerto Ecológico Universitario como escenario y contexto de aprendizaje. En la asignatura de Educación Ambiental de infantil, los futuros maestros diseñan, crean y ponen en marcha un huerto ecológico que les permite adquirir los contenidos y desarrollar las competencias específicas de la asignatura.

El principal objetivo es que los futuros maestros de infantil conozcan un recurso didáctico con un elevado potencial como es el huerto ecológico integrando en él estrategias metodológicas de base constructivista y que promuevan un aprendizaje integral y significativo. Aprender haciendo es una constante en la asignatura, dado que la propia metodología que se desarrolla forma parte de uno de los contenidos fundamentales a tratar con los alumnos.

Universidad de Cádiz

Un aprendizaje global para poder enseñar

El huerto se presenta como un escenario educativo idóneo, primero porque despierta el interés y conecta desde el primer momento con el alumnado, y segundo, porque supone una manera idónea de unir la teoría con la práctica. Es un lugar perfecto para experimentar con conceptos claves de la asignatura, como son el suelo o los ecosistemas, que posibilita plantear interrogantes reales que favorece el desarrollo de una metodología investigativa como es el “Aprendizaje Basado en Problemas” para tratar diversas cuestiones socioambientales, como la erosión o la pérdida de biodiversidad, y promover la acción.

Así, a través del huerto ecológico los futuros maestros desarrollan otras capacidades esenciales para su desarrollo profesional, como es el trabajar en equipo, tomar decisiones a la hora de planificar, repartir las tareas en el huerto y solventar los continuos problemas que acontecen en él desde una perspectiva ambiental y respetuosa con el medio ambiente. Los estudiantes visualizan y difunden las acciones realizadas a través de un blog de aula que se va actualizando cada año.

Los alumnos, además, tienen que diseñar propuestas didácticas en torno a la Educación Ambiental que al final del semestre son llevados a cabo en forma de taller con los niños y niñas de la etapa de infantil del CEIP Reyes Católicos de Cádiz que participan cada año con nosotros. Esto despierta un enorme interés en los estudiantes que ven como sus propuestas en torno al huerto son llevadas a cabo en un aula real.

Universidad de Cádiz

Nuevo curso lleno de retos

Finalmente, para este curso 2017/2018 nos planteamos nuevos retos. Por un lado, además de continuar colaborando con el programa de Huertos Escolares de la Diputación de Cádiz, se prevé buscar nuevas alianzas. Para ello hemos presentado un proyecto de actuaciones avaladas en colaboración con la Oficina para la Sostenibilidad de la UCA que tiene previsto para este año poner en marcha un Huerto Ecológico en el Campus de Puerto Real. Además, dado el aumento del número de estudiantes que se contempla cada curso académico, se pretende ampliar el espacio disponible, siendo el huerto vertical una buena opción para poder continuar trabajando en la formación inicial de maestros, planteando nuevas innovaciones didácticas.

ganadores pemio hertos educativos

Ganadores del IV Premio Nacional Huertos Educativos Ecológicos

Por Fundación Triodos.

El jurado del Premio Nacional Huertos Educativos Ecológicos, que impulsan Asociación Vida Sana y Fundación Triodos, ha elegido a los ganadores de este año entre un total de 148 proyectos presentados.

En esta edición es destacable el gran número de iniciativas que surgen desde el entorno rural fomentando el emprendimiento y el desarrollo de estas zonas.

La entrega de premios tendrá lugar el próximo 17 de noviembre en La Casa Encendida de Madrid dentro de la Jornada: Huertos que transforman, a la que os animamos a todos a venir. Información e inscripciones en http://www.fundaciontriodos.es/

El listado completo de centros finalistas puede consultarse en http://www.mamaterra.info/

Centros ganadores:

Premio Huertos_Educativos_EcológicosCATEGORÍA EDUCACIÓN INFANTIL

Primer premio: EEI de Verducedo. Moaña (Pontevedra)

Los animales son los grandes protagonistas de este proyecto de centro de título “Los bichos”. Durante este curso, el centro ha organizado un gran número de actividades con pequeños animales que han aportado un gran aprendizaje, los beneficios que aportan en nuestro entorno y en el del huerto en concreto, para respetar la naturaleza en su conjunto.

Accésit: EEI Los Ángeles. Madrid

Proyecto impulsado desde el AMPA que cuenta con el apoyo de toda la comunidad educativa, de modo que el huerto se ha convertido en un espacio abierto en el que las familias de la escuela trabajan conjuntamente y en comunidad con el personal docente. De este modo, contribuyen a aumentar la conciencia de desarrollo sostenible así como conectar a los más pequeños con el cuidado del medio ambiente y su entorno más inmediato a través de la creatividad y la participación.

 

CATEGORÍA EDUCACIÓN PRIMARIA

Primer premio: CRA Javalambre. Olba (Teruel)

El huerto es el eje central del proyecto de innovación que llevan a cabo en el Aula de Olba del CRA Javalambre. Se fomenta así una escuela abierta, sin paredes, donde los menores aprenden de forma práctica a cuidar su entorno y su alimentación, adquiriendo herramientas para crear su futuro diseñando empresas respetuosas, ecológicas, sostenibles y locales.

Accésit: CEIP San Blas. Santa Marta de Tormes (Salamanca)

Con la ayuda de entidades públicas, como el Ayuntamiento y la Universidad de Salamanca, de inclusión social, como ASPRODES, o de organizaciones ambientales como Fundación Tormes, se ha puesto en marcha el proyecto “El huerto de Blas”. En él se ha implicado todo el centro destacando la organización de los alumnos en una comisión de delegados que toma las decisiones sobre el trabajo del huerto.

 

CATEGORÍA EDUCACIÓN SECUNDARIA

Primer premio: IES Sol de Riu. Alcanar (Tarragona)

Instituto situado en un entorno socioeconómico que gira en torno al sector agrícola. Por ello a través de su proyecto Agro-verd han diseñado una estrategia formativa que tiene como finalidad la creación de un grupo cooperativo que produzca y comercialice productos ecológicos típicos de la zona. Los alumnos de 4º de ESO son los protagonistas y participan en todas las actividades que van desde las propias de diseño y mantenimiento del huerto hasta la estrategia de marketing para la venta de productos.

Accésit: IES Gregorio Prieto. Valdepeñas (Ciudad Real)

Proyecto en el que destaca el valor del huerto ecológico como espacio inclusivo donde trabajar la autoestima y la motivación además de ser un lugar de convivencia y de trabajo en equipo con alumnos con capacidades diferentes matriculados en el centro.

 

CATEGORÍA AGRICULTURA SOCIAL

Primer premio: Associació Espigoladors. El Prat de Llobregat (Barcelona)

El jurado ha valorado el carácter innovador de este proyecto basado en la antigua tradición de entrar a los campos una vez finalizada la cosecha para recoger lo que todavía es aprovechable. A partir del aprovechamiento de frutas y verduras imperfectas, Espigoladors desarrolla un modelo productivo que impacta positivamente en tres problemáticas sociales: el despilfarro de comida, la dificultad de acceso a una alimentación sana para algunos colectivos en riesgo de exclusión social y la falta de oportunidades de los mismos.

Accésit: Centro de desarrollo Rural Portas Abertas. Vilardevós (Ourense)

Proyecto centrado en el mundo rural y con un marcado carácter agroecológico con un enfoque muy participativo. A partir de la recuperación de semillas autóctonas, la educación y la formación en agricultura ecológica se pretende luchar contra el despoblamiento de zonas rurales y enseñar a las personas en riesgo de exclusión social a cultivar sus propios alimentos.

 

Desde la Fundación Triodos queremos dar la enhorabuena a todos los premiados y agradecer la participación a todos los centros, cada uno con su proyecto cargado de ilusión y esfuerzo.

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Pon tu granito de arena para salvaguardar el planeta

Equipo de la Asociación Eco de la Tierra – Eco of the Earth.

Eco de la Tierra es una organización con sede en Madrid dedicada principalmente a la conservación de la biodiversidad y de los ecosistemas mediterráneos.

Con el objetivo fomentar la sensibilización de los más pequeños (de 5 a 12 años de edad) sobre la importancia que tiene la naturaleza urbana que les rodea, y por ende, promover este aprendizaje en las escuelas primarias de la zona noroeste de Madrid, hemos puesto en marcha la primera edición del concurso En “Mi granito de arena”.

Buscamos proyectos infantiles “verdes” urbanos, que tengan un impacto medioambiental y social, como proyectos de huertos urbanos, jardines comunitarios, la limpieza verde de un barrio, o cualquier otro proyecto desarrollado por niños que impliquen biodiversidad y naturaleza urbana. ¡Todos los proyectos son más que bienvenidos!

La convocatoria estará abierta entre el 15 de noviembre y el 22 de diciembre y para participar solo es necesario enviar vuestro proyecto a la dirección info@eco-tierra.org o a proyecto.granitoarena@gmail.com.

¿Quién puede participar en el concurso Mi Granito de Arena?

Cualquiera de las siguientes personas u organizaciones pueden participar: proyecto-mi-granito-de-arena

1. Niños con sus padres

2. Escuelas públicas y privadas

3. Organizaciones no gubernamentales (ONG);

4. Grupos de ciudadanos e iniciativas de base que trabajan con los niños;

5. Organizaciones que representen las autoridades locales, regionales y municipales;

6. Otras autoridades públicas o mixtas;

7. Empresas privadas;

8. Instituciones de investigación y académicas.

¿Qué tipo de proyectos pueden presentarse?

Cualquier proyecto o iniciativa en curso o completado, desarrollado por niños o en la cual participan niños, que está directamente asociado con la biodiversidad y naturaleza urbana. Ejemplos pueden incluir pequeños jardines comunitarios escolares, proyectos de flores, pequeños huertos escolares, y cualquier proyecto medioambiental infantil. Lo más importante es que aborde el tema de naturaleza urbana.

Los proyectos serán calificados de la siguiente manera:

  • Proyectos individuales – Proyectos presentados por niños (potencialmente ayudados por sus padres)
  • Proyectos en grupo / de escuela – Proyectos presentados por un grupo de niños o por una escuela específica
  • Organizaciones locales medioambientales – Proyectos presentados por organizaciones medioambientales, lo cuales tengas una participación infantil considerable.

Para más información, puedes encontrar nuestros datos de contacto y todos los detalles del concurso aquí.

J-Aulas Abiertas, una escuela viva en la universidad

Por Pablo Torres, presidente de la Asociación J-Aulas Abiertas de Málaga y vicepresidente de la Red de Universidades Cultivadas.

¿Te imaginas un espacio en una universidad lleno de personas de distintas ramas del conocimiento compartiendo sus saberes rodeadas de un entorno natural? ¿Te imaginas un lugar con un bosque comestible, un huerto y un ágora del conocimiento donde los jóvenes y los niños y niñas puedan acudir para soñar el mundo que quieren construir en el futuro? ¿Te imaginas un sitio para invitar a las personas a ser libres, creativas, activas, íntegras, empoderadas y equilibradas emocionalmente cuidando del entorno reconociendo la parte de maestros y aprendices que llevamos cada uno dentro?

De todas estas preguntas nació el sueño de J-Aulas Abiertas, un espacio al aire libre detrás de la Facultad de Ciencias de la Educación en la UMA (Universidad de Málaga), cedido por el Vicerrectorado de Smart-Campus. Desde hace cuatro años en J-Aulas Abiertas se han plantado casi 60 árboles frutales, se han creado caminos a través de la construcción de bancales para plantar verduras y flores, se ha hecho una grada con palets reciclados para empezar a dar forma al futuro ágora, además de la construcción de un domo geodésico con persianas recicladas o una entrada de arcos de caña, entre otras cosas. Esto son algunos de los éxitos, pero el más importante es que cada año pasan más de 1.000 estudiantes y profesores de distintas facultades para impartir las clases en este espacio al aire libre.

¿Cómo se organiza un espacio así?

Las principales dificultades que hemos tenido han sido por falta de recursos económicos y por la entrada y salida de personas de manera constante. Al ser un proyecto altruista el compromiso y la responsabilidad de las personas se convierte en un reto constante. Aún así, hay que decir que esta ida y venida de personas también ha tenido su resultado positivo generando un equipo matriz que custodia la visión del proyecto actualmente. De esta manera, el grupo “Manos” se encarga de cuidar el espacio y el grupo “CoRazón” cuida del proceso grupal y de todas las relaciones institucionales y burocráticas, además de dar a conocer al proyecto más allá del espacio.

En base a la ética y los principios de la permacultura y acompañados por el conocimiento de la facilitación de grupos, J-Aulas Abiertas está en busca de convertirse en un lugar de referencia donde estudiantes de distintas ramas del conocimiento se junten para co-crear y mostrar al mundo un pequeño escaparate de lo que puede ser una sociedad del futuro, basada en la sostenibilidad y en el cuidado de la vida. Además, el equipo matriz cuenta con una interdisciplinariedad de conocimientos ofreciendo talleres de los distintos dominios de la flor de permacultura para asesorar y acompañar a los universitarios y no universitarios que se acerquen al proyecto.

Este año el proyecto cuenta con la posibilidad de tener voluntarios y prácticos para colaborar en co-crear este espacio educativo a través de una acción local y un impacto global. De esta manera, este curso 2017/18 habrá un equipo de más de 10 estudiantes de distintas facultades (Educación, Pedagogía, Comunicación Audiovisual, Periodismo, Bellas Artes, Económicas…) que soñarán el espacio e intentarán concretar necesidades reales que tenga el proyecto. Para completar el sueño estamos en el proceso de integración de distintos colectivos de la ciudad que llevan años planteando alternativas al modo de vida actual. Así, estudiantes de la universidad junto con niños, abuelos, colectivos sociales, profesorado y otros visitantes están haciendo de este espacio que estaba en desuso un lugar para compartir sabidurías, crecer y transformarse personal y colectivamente, gestionándolo de forma comunitaria.

Por último, invitar a todo aquel que se quiera acercar a conocer el proyecto que venga los jueves que es el día que cuidamos del espacio juntos y acompañamos a chicos y chicas con síndrome de Down a mejorar sus capacidades y habilidades.

Además, el 1 de noviembre lanzaremos una campaña de crowdfunding en la plataforma de este portal de Huertos educativos  para mejorar el espacio, ¡esperamos que estéis atentos y podáis colaborar!

Si queréis seguir más de cerca nuestro proyecto nos podéis encontrar aquí.

grupo de consumo

Rincón Utopía

Por Beatriz Fernández Olit, miembro del AMPA del CEIP Luis Cernuda de Madrid.

El Rincón Utopía es el nombre del huerto educativo del CEIP Bilingüe Luis Cernuda, de Madrid. Su nombre evoca la relación armónica que el proyecto pretende, al integrar a toda la comunidad educativa del centro en torno al huerto. Pero también supone un desafío ante nuestras limitaciones de espacio, luz, presupuesto, etc.: el objetivo de nuestro huerto es aspirar a conseguir el máximo de aprendizaje y de contribución a una vida más sostenible en nuestro entorno, eminentemente urbano.

El Rincón Utopía es un huerto pequeñito, con mucha sombra y poco sol, en un colegio del distrito de Hortaleza de Madrid, donde el mayor colorido lo ponen sus alumnas y alumnos, y la multiculturalidad de la comunidad. Lo menos importante en nuestro huerto es la producción propia de frutas y verduras: nuestros 45 m² cultivables nos hacen darnos cuenta de que cada ensalada que nuestros niños y niñas recogen y degustan es un pequeño – y esperado- tesoro. Sabemos que no podríamos competir en un concurso de hortalizas, pero estas visitas semanales de cada aula al huerto son una parte fundamental del programa educativo de nuestro colegio: lo que realmente queremos cosechar es conocimiento y espíritu crítico, bases para que nuestro alumnado y sus familias persigan una transformación social hacia la sostenibilidad.

Cultivando nuevas ideas

Así pues, nos pusimos a “cultivar ideas” que fueran más allá de nuestras modestas capacidades agrícolas. Una de las primeras ideas que surgieron fue la recogida de residuos orgánicos de las familias y del propio centro para darles una nueva vida como compost. “Las vueltas que da la vida” es nuestra reflexión sobre la Economía Circular: el ciclo de la vida en un huerto no se acaba cuando se recogen los frutos, los residuos de nuestro consumo producen nueva vida. Es una dinámica en la que desde hace más de dos años están implicadas numerosas familias del centro y del barrio, el profesorado, y el personal del comedor: nuestra experiencia ha sido reconocida por el propio Ayuntamiento de Madrid como referente y potente herramienta educativa.

No obstante, este éxito de recogida nos planteó un nuevo reto: ¿qué hacer con todo el compost que sobraba tras alimentar nuestro huerto y las macetas de familias y vecinos? La solución pasaba por tejer redes: impulsamos el Grupo de compostaje comunitario de Hortaleza y la Asociación Coopera y Composta, y establecimos acuerdos con los huertos de la Asociación Unida de Productores Agroecológicos, AUPA, para que aprovecharan nuestro excedente de compost. Conseguíamos también apoyar un modelo productivo y económico más humano, cercano y ecológico.

En este punto, más o menos alcanzado a inicios del curso pasado 2016/2017, brotó una nueva idea: como comunidad educativa queríamos comer de forma más sana y responsable, pero nuestro huerto apenas daba para alguna que otra ensalada…, y decidimos crear un grupo de consumo con las familias y profesorado en colaboración con nuestras redes, consumiendo frutas y verduras de cercanía y temporada a través de AUPA. Queremos que, durante el curso que estamos iniciando, este tipo de consumo se extienda a nuestro comedor y desayunos escolares. Por supuesto, nuestro huerto es el lugar de recogida de las cestas…casi, casi como si lo hubiéramos producido allí.

La MOLA: consumo responsable y economía circular que brota del huerto

Nos dimos cuenta de que muchas de las familias que acudían a recoger su cesta aprovechaban el momento para dejar su basura en los cubos para el compostaje. Maduró por tanto la valorización positiva de nuestros residuos como insumo para los productores agroecológicos y como ahorro para los servicios públicos de recogida de basuras. Por ello, nos hemos implicado en el lanzamiento de una moneda social complementaria, la MOLA – Materia Orgánica LiberadA-, que se presentó el pasado 12 de septiembre en nuestro colegio. El valor de esta moneda está respaldado en el coste que supondría que estos residuos acabaran en un vertedero (0,25€/kg). A través de una aplicación móvil se reparten MOLAs entre aquellas personas que participan en un nodo de recogida de residuos, en base a los kilos de basura que aportan. El huerto del CEIP Luis Cernuda es uno de los dos nodos que actualmente están abiertos y reconocidos por las entidades promotoras del proyecto, entre las que está el Grupo de compostaje de Hortaleza. Las MOLAs se pueden gastar en los comercios que se están asociando al proyecto, con la idea de fomentar la compra de barrio, a productores locales o sociales, e incluso los intercambios de bienes de segunda mano entre particulares.

Nuestras niñas y niños son partícipes centrales de todo esto. Nuestros próximos mercadillos participativos contarán con la MOLA como protagonista y la repartiremos entre el alumnado para que aprendan a tomar decisiones de consumo responsable y a entender la economía circular. Los límites que nos impone la valla del colegio los han saltado los propios niños y niñas para integrar a la comunidad, al barrio, en el proyecto, plantando frutales y plantas aromáticas en diferentes terrenos baldíos alrededor del colegio. Esto genera confianza y hace que el colegio sea visto como un centro abierto a todo el vecindario, donde se puede participar. El pequeño Rincón Utopía ya ha invadido y transformado una parte de la convivencia, el paisaje, la alimentación, la salud, y la economía del centro educativo y del barrio. Y queremos que siga así: creciendo a la par con nuestros niños y niñas.

la mola

Mercadillo con Mola. Experiencia piloto.

Huerto – Jardín Triodos

Por Ricardo Colmenares, director de la Fundación Triodos.

En la sede central de Triodos Bank en España, situada en el Parque Empresarial de Las Rozas de Madrid, disponemos de más de 3.500 m2 de superficie de jardín rodeando los edificios de trabajo.

El espacio actual, que hemos logrado revegetado las cubiertas de nuestros aparcamientos subterráneos, ha sido utilizado habitualmente por parte de los empleados del banco de manera puntual: tomar el aire durante los descansos, comer al mediodía al aire libre, e incluso, cuando el tiempo lo permite, organización de eventos con accionistas, clientes y empleados. 

Una cuestión de coherencia e identidad

En nuestro jardín actual, con un diseño marcadamente ornamental, y un cuidado estricto desde los principios de la jardinería ecológica, hemos iniciado un trabajo comunitario dentro de la organización para que sea el huerto-jardín de todos, donde poder compartir y mostrar nuestros valores como entidad a todos los grupos de interés relacionados con el banco que se acerquen por nuestras instalaciones.

Al arrancar el año, un grupo de empleados voluntarios, recibimos formación y visitamos iniciativas de huertos escolares y urbanos en nuestro entorno. Tras esta fase previa, valoramos las acciones para poner en marcha nuestro huerto-jardín, comenzando con la apertura de un hueco de cerca de 200 m2 entre los parterres del jardín.

Cuando el sol apretó este verano, aprovechamos para afinar nuestras capacidades de observación a la sombra, dibujando y pintando formas vegetales para que nos hablen de su naturaleza, enseñándonos a su manera, el lenguaje de lo vivo. Otras veces nos hemos dedicado a fabricar y colgar comederos y nidales para las aves, para ficharles en nuestro equipo de sanidad del huerto, pero también para disfrutar de sus colores y cantos, que nos anuncian el paso de las estaciones. En el huerto todo se convierte en lenguaje si uno aprende a leer sus signos. También en otras ocasiones, hemos compartido cómo aprovechar las plantas que cuidamos para hacer cremas para el cuidado personal o recetas de cocina.

Con paciencia, tesón, y mucho cuidado hemos cultivado ya, en comunidad, multitud de hortalizas: tomates, berenjenas, pimientos, acelgas, lechugas, fresas, puerros, cebollas, remolachas, girasoles, plantas medicinales, flores. Cada una con su carácter, que hay que escuchar para llegar a buen término con el fruto deseado. Ah, y el suelo de huerta no se hace de un año para otro, son necesarios varios años y una adecuada rotación de cultivos para que el suelo madure, se estructure y así amortigüe los cambios de temperatura entre el día y la noche, o entre riego y riego. Si no, los tomates, por ejemplo, se rajan fácilmente. En horticultura ecológica se sabe muy bien, también, que hay plantas que no se llevan bien y no se las debe poner juntas tanto como que hay otras a las que les encanta crecer juntas y hacerse compañía.

Como ya sabréis muchos de los que estáis leyendo este post, la propia Fundación Triodos, con el apoyo del banco y La Asociación Vida Sana, lleva cuatro años promoviendo el uso del huerto en el entorno escolar y en iniciativas sociales a través de este portal. Ahora predicamos con el ejemplo y proponemos el uso del huerto también en la empresa. Algo que no está tan extendido.

Además de los conocidos valores ambientales y sociales que este tipo de entorno nos brinda, nos planteamos cómo se pueden incorporar valores de la identidad de la empresa a la hora de gestionarlo y disfrutarlo. En Triodos Bank, valores como el autoconocimiento, la consciencia sobre el efecto de nuestros actos en el entorno social, la escucha con interés hacia el mundo que nos rodea, la vivencia de la interdependencia, son valores que queremos destacar en las actividades que hacemos.

¿No es la planta un ejemplo maravilloso para nosotros, que es capaz de transformar el duro mineral en bellas flores con sus sutiles pétalos, dulce néctar, llenas de olor y color? Imaginemos la arquetípica rosa ¿No hacemos esto los seres humanos cuando transformamos el mundo físico con nuestras manos, en algo tan sutil, y liviano, como los ideales y valores que compartimos? ¿No tenemos la capacidad, también como la planta, de convertir el mundo en una obra de arte, conectando la tierra con el cielo?

Con la misma paciencia, tesón y mucho cuidado, con el que trabajamos el huerto, podemos cultivar nuestras relaciones con nuestros compañeros de trabajo, con el mundo y desde luego, con nosotros mismos. Un equipo de alto rendimiento en el entorno empresarial tampoco se hace de un día para otro, cada uno con su carácter y sus necesidades, más difícil que en la huerta. Es un trabajo en comunidad. La composición de los equipos ha de atenderse casi como con las verduras, con rotaciones y asociaciones según talentos y habilidades. En las buenas escuelas, a los niños también se les facilita el desarrollo de sus capacidades atendiendo a su temperamento y carácter.

Una semilla verde en medio de la ciudad

Por Gabriela González, integrante del semillero de investigación “Acción Política del Bienestar” de la Universidad del Rosario de Colombia.

En el año 2015, a mediados de octubre un grupo de profesores y estudiantes de la facultad de Ciencia Política y Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario en Bogotá, Colombia, se reunieron con el fin de iniciar un semillero de investigación, Acción Política del Bienestar, que tiene como objetivo estudiar las manifestaciones de diferentes colectivos o comunidades en Colombia, reconociendo cómo las iniciativas cotidianas pueden generar espacios para la consolidación de una nueva realidad, aportando un nuevo significado a la acción política a partir de nuevas dimensiones de participación social.

Uno de los proyectos que forma parte de estos estudios de incidencia política desde el ámbito social es el Techo Verde Orgánico y Productivo de la Universidad del Rosario, consolidado a finales del 2015 gracias al trabajo de coordinación y apoyo con el área de gestión ambiental de la universidad. Gracias a este espacio, ubicado en la terraza de una torre de 10 pisos en medio del centro, se ha desarrollado todo un proceso de educación ambiental abierto y asequible, donde convergen diferentes actores, como estudiantes de diferentes universidades, profesores, jubilados, y demás grupos de interés.

La creación de la huerta en el techo ha sido un proceso de aprendizaje desde sus primeros días. En un principio se hicieron dos bancales, construidos en su totalidad con materiales reciclados. Sabíamos que lo sembrado no iba a crecer de la mejor forma, ya que la tierra que se donó era de escombro pero, sacando provecho de eso, se analizaron las diferentes enfermedades en las herbáceas y leguminosas y la importancia de tener un suelo bien nutrido.

Un centro de formación a partir de un pequeño huerto en la azotea.

A partir de ese momento se abrieron talleres abiertos un día cada dos semanas donde se enseñaban conceptos prácticos de agroecología, permacultura o agricultura natural como lo fueron los talleres de hidrolatos y purines para sopesar las deficiencias de nutrientes en el suelo, talleres de lasañas de compostaje verde donde por medio de desechos orgánicos crudos y otros materiales se realizó nueva tierra, talleres para reconocer la viabilidad de las semillas y producción de germinados o los talleres de reconocimiento de diversas semillas y plantas nativas y criollas del país, entre otros.

El reconocimiento de las semillas de plantas nativas ha llegado a convertirse en un elemento de gran importancia en el techo verde, llegando a tal punto de ser catalogado como “lugar de custodia de semillas nativas”.

La agroecología juega un rol fundamental en los proyectos sostenibles y ecológicos que se emprenden en el semillero. Las prácticas y actividades realizadas se relacionan con otros conceptos como la soberanía alimentaria donde se apuesta por la recuperación de saberes ancestrales en cuanto al ciclo de producción y el uso y reproducción de semillas nativas y criollas. De igual forma la economía solidaria y el comercio justo se ven enmarcados dentro de las dinámicas del pensar y hacer de los integrantes del semillero.

Teniendo en cuenta lo anterior, por cada taller que se realizaba el número de camas para plantar aumentaba, causando así problemas de filtración que llegaron a formar una gran gotera en el piso noveno. Esto conllevo a un nuevo proceso de impermeabilización, donde actualmente el techo cuenta con un nuevo diseño formado por seis camas de plástico con pequeñas ruedas para fácil movilización, las cuales convergen formando un mandala visto desde el cielo.

Los retos que se han presentado han dado valiosos aprendizajes como fruto y, gracias a la colaboración de estudiantes, profesores, coordinadores y administrativos que han trabajado en este proyecto, se han materializado acciones de bienestar tanto para ellos mismos, como para la sociedad y la propia tierra.

Para mayor información del semillero de investigación y otros proyectos pueden consultar el siguiente enlace.

granja naturaleza y arte

Granja, naturaleza y arte

Por Belén Martínez, coordinadora del campamento de verano 2017 “Granja, naturaleza y arte” y profesora de Veterinaria en la Universidad Complutense de Madrid

Existe un vínculo natural entre la infancia y la naturaleza, un interés por lo vivo y un sentimiento innato de empatía por los seres que nos rodean. Los niños se sienten a gusto en la naturaleza y tienden de forma espontánea a buscarla. Por ello, si esa libre exploración se da en áreas naturales y en contextos reales, como el de una granja, es más fácil que se produzca un vínculo estable y duradero con ella.

Partiendo de esta premisa, este verano hemos llevado a cabo una innovadora propuesta de campamento de verano, “Granja, naturaleza y arte”, con el objetivo de aproximar la agroecología, la naturaleza y el arte a un grupo de 14 niños y niñas de 7 a 13 años.

Para llevarlo a cabo, partimos del análisis del entorno urbano en el que tienen lugar las vidas de estos menores, e identificamos una necesidad en su desarrollo, que es la falta de contacto con la naturaleza, la desconexión con los procesos que sostienen la vida, incluida la producción y elaboración de alimentos, y con los procesos artísticos y artesanales.

Planteamos una propuesta no directiva y vivencial, basada en el juego libre, la observación, la exploración y la experimentación, con la que pretendíamos reconectar a los pequeños con la naturaleza, base material que sustenta nuestras vidas y, fuente de alimentos saludables y respetuosos con el medio ambiente. El lugar elegido fue la granja ecológica biodinámica Castilla Verde y el Centro el Abedul, en Camorritos en Cercedilla, Madrid, en un paraje de belleza extraordinaria a los pies de Siete Picos en pleno Parque Nacional Sierra de Guadarrama.

A lo largo de una semana, y respetando los ritmos de los niños y niñas, hemos combinado actividades propias de la granja, como el cuidado de la huerta y los animales, la elaboración artesanal de lácteos y pan, junto con la expresión artística y el juego libre en la naturaleza.

Dentro de las rutinas de la granja, cada día hemos podido dar de comer a las gallinas y recoger sus huevos, acariciar a los terneros y sentir su respiración, ordeñar a las vacas y  elaborar queso fresco a partir de su leche, corretear con los cerditos por la pradera observando cómo con su hocico descubren el mundo que les rodea, aprender sobre la etología de los caballos y la doma natural y montarlos, regar la huerta y observar los insectos y aves que habitan en ella, cosechar verduras con las que preparar después la ensalada, preparar y amasar nuestra propia base de pizza, etc., para así vivenciar el vínculo entre la agricultura, la ganadería, la alimentación, el campo y nuestro plato.

A través de excursiones por parajes cercanos o en la propia granja, hemos jugado libremente en naturaleza, respetándola y disfrutándola: trepando rocas, bañándonos en pozas y cascadas, identificando pájaros a partir de sus sonidos, descubriendo las primeras setas del año y la multitud de fauna que habita alrededor de los arroyos, construyendo un tipi a partir de ramas secas y cuerdas, tumbándonos a observar las estrellas en compañía de un amigo astrónomo y durmiendo al raso.

Hemos buscado también desarrollar la creatividad y la seguridad de los niños y niñas, mediante diferentes lenguajes de expresión artística, de manera lúdica y sin juzgar el resultado desde la mirada del adulto: acuarelas, pulido de piedra, elaboración de comederos de pájaros y de atrapa sueños, talleres de jabones y de bombas de semillas, cuentos y poesías en las veladas… allá donde la imaginación nos llevó.

Podéis encontrar más información sobre los campamentos en el siguiente enlace http://castillaverde.es/campamentos-2/