concurso Efinco

I Concurso “Diseña tu casa + sostenible”

Por Ana I. Menéndez Suárez, socia fundadora de Enersen, gerente de Efinco.

Enersen (integrada por Efinco, Uría Ingeniería y LACC Ingenieros) es una empresa nacida para promover y participar en proyectos que se postulen en la “reducción de consumo, la huella ecológica y la gestión eficiente de la energía” y solo acepta proyectos que cumplan con estos objetivos fundacionales.

La idea de trabajar con niños y niñas siempre ha estado latente, ya que son capaces de pensar sin las restricciones técnicas, económicas y culturales de los adultos y nunca dejan de sorprendernos.

¿Qué entienden los niños por hogares y barrios eficientes y sostenibles? ¿Coinciden con la visión real? ¿Propondrían otras soluciones más innovadoras al desconocer los límites técnicos?

Para obtener la respuesta a estas preguntas, hemos puesto en marcha esta primera edición del concurso “Diseña tu casa + sostenible” en el que se pretende hacer pensar a un equipo multidisciplinar, compuesto por profesores y niños de distintas edades, en un edificio donde se podría vivir y en el que la gestión de recursos energéticos y medioambientales sea el eje principal.

Este año, aprovechando la feria de Expoenergía 2018, hemos aunado fuerzas con distintas instituciones (Consejería de Educación de Asturias, Fundación Energía del Nalón, Ayuntamiento de Langreo, Colegio de Arquitectos, Colegio de Ingenieros, Colegio de Aparejadores y Procinsa) para impulsar este concurso que busca implicar de un modo activo y dinámico a la ciudadanía y en especial a las generaciones más jóvenes, más exigentes con la necesidad de combatir el cambio climático y con defender los valores de un entorno más saludable, pero que aún no tienen una conciencia de las barreras.

En este primer certamen se ha propuesto una actividad inminentemente práctica que haga pensar a los niños y adolescentes sobre cómo intervenir en el entorno más inmediato guiados por los centros educativos. Se trata de un concurso de “nuevos talentos en materia de eficiencia energética y sostenibilidad” aplicado a un entorno conocido; nuestros hogares, barrios y ciudades.

El plazo de presentación de proyectos está abierto hasta el 23 de abril. Puedes conocer todos los detalles del concurso consultando las bases aquí.

efinco

app-huertarea

Huertarea: una app para organizar el trabajo de cultivar en grupo

Por Raquel Gálvez, coordinadora del proyecto Parcel·les

Si eres parte de un huerto urbano es que “huertareas”. ¡Vale! el verbo “huertarear” nos lo hemos inventado, pero es una palabra que nos gusta y ha servido para darle nombre a las tareas compartidas que se hacen en un huerto urbano comunitario.

Y es que de ahí surge la idea de la aplicación Huertarea, que ayuda a hacer una gestión más compensada del trabajo en comunidad de un huerto urbano a través de una comunicación sencilla de las tareas, y a visibilizar la contribución que cada uno hace al proyecto mediante un sistema sencillo y lúdico.

¿Cómo surge Huertarea?

Nuestro propósito fue averiguar qué era lo más complicado de llevar adelante un huerto urbano colectivo. Nos dimos cuenta de que lo más difícil no era tanto aquello de “¿Sabré hacerlo? No he plantado un tomate en mi vida” que algunos urbanitas nos decían, ya que como nos contaron agrourbanitas veteranos al hacerlo de forma colectiva “se aprende por ósmosis”, porque siempre tienes vecinos y compañeros de huertos que te enseñan, o tienes una persona que te acompaña y resuelve dudas.

Descubrimos que lo que les preocupa de verdad es que “el trabajo común suele recaer siempre sobre los mismos, a los demás parece que se les olvida que es ocio para todos y con el tiempo los de siempre se queman”. Según nos cuentan, detrás de esto está el hecho de que “la mayoría ya no estamos acostumbrados a trabajar en comunidad, (para muchas personas el huerto urbano es su primera experiencia de proyecto en comunidad) o que la ilusión del principio se va desvaneciendo.

Esto no es tan diferente de otros proyectos colectivos, pero en el caso de un huerto urbano además del proyecto y las personas, también implica el cuidado de la tierra y el espacio. El reto era trabajar y cuidar el grupo para tener un huerto con futuro. Teníamos claro que esto no se soluciona con una app, porque tiene que ver con algo más de fondo, como la gobernanza, la facilitación y mediación de la comunidad, como muy bien explican en Ciudad Huerto. Pero sí pensamos que podíamos poner nuestro grano de arena para lograrlo con una herramienta que ayudará en la organización y visualización del día a día, que respondiera a esta pregunta:

¿Cómo podríamos incentivar la participación y reforzar la comunicación necesaria del trabajo en comunidad? Nuestra idea fue crear una app sencilla y con un elemento lúdico que se pudiera adaptar al funcionamiento de cada huerto urbano comunitario.

 

huertarea

Pero ¿qué se puede hacer con Huertarea?

Estos son algunos ejemplos:

  • Crear y comunicar tareas de forma más fácil y visual para todos, ver quién puede asistir y quién no, ver si nos faltan manos para actuar a tiempo…
  • Revisar el estado y cuidado de parcelas o zonas del espacio, poner sobre aviso para que nadie se duerma ni se descuide nada.
  • Incentivar y motivar a la participación a través de la elección de ciertas tareas y con un sistema de logros que se consiguen por participar y que sea acorde al sistema de gobernanza y participación de la comunidad o proyecto

 ¿Quieres probarla para poner en común y organizar las tareas y actividades del huerto comunitario en el que participas? Descárgarte gratis la app para Android.

Nos gustaría mucho seguir mejorando Huertarea, que además es Open Source para que más personas puedan disfrutarla y también mejorarla. Por favor, si detectas algún error o quieres proponernos mejoras cuéntanos: hola@parcelllesnostres.com. Y si quieres saber más sobre el proceso de investigación detrás de la app, échale un vistazo a Parcel·les.

 

Un huerto especial y sostenible

Por Pepe Romero Manzano, responsable del taller de horticultura del Colegio de E. Especial “Ntra. Sra. De las Cruces” Plena Inclusión Don Benito, Badajoz.

Cuando los chavales con discapacidad intelectual entran en los 16 y hasta los 20 años, es el momento adecuado para cursar los “Programas para la Transición a la Vida Adulta (P.T.V.A.)”, una etapa decisiva para que ellos y ellas se sientan mayores y puedan acceder a esa funcionalidad de los aprendizajes ya adquiridos en la Educación Básica Especial.

Los talleres de los P.T.V.A. son un elemento educativo imprescindible; supone salir de las aulas, tomar contacto con el mundo pre laboral, utilizar ropa apropiada, manejar herramientas, trabajar en equipo, etc. Es por ello por lo que, para este alumnado, personas con discapacidad intelectual y por tanto con necesidades educativas especiales, es una etapa que les hace “sentirse útiles, más seguros y mayores”.

Nuestro taller de horticultura, con más de 400 metros cuadrados, dispone de los condicionantes necesarios para educar en las tareas de campo: disponemos de tierra fértil y fácil de labrar, agua abundante y sobre todo ilusión, constancia y dedicación. El aporcado lo realizamos mediante un abonado natural, granja de gallinas, serrín de pino y realizamos un compostaje sencillo con materiales en desuso propios de la tarea diaria.

El proceso ha necesitado varios años de esfuerzo y ha supuesto toda una aventura donde no faltaron aciertos y muchos errores. Educar en plena naturaleza, con tareas propias de una educación especial y enfocada a chavales con discapacidad resulta muy gratificante.

Son muchas, muchísimas las acciones necesarias para afianzar una educación adaptada: limpieza general, preparación del terreno, aporcado, elaboración de caballetes, siembra, mullido, riego a goteo, control de las malas hierbas, recolección del fruto y reparto de los mismos.

En el curso 2008, con ayuda de nuestra asociación Aprosuba 4, decidimos construir un invernadero de 60 metros cuadrados, pudiendo disfrutar de una horticultura protegida y amén de las condiciones climatológicas. Aun recuerdo cuando montamos la estructura metálica, los plásticos y el emotivo acto inaugural. Nunca faltó ayuda por parte de nuestros chavales y otros jóvenes pertenecientes a programas de inclusión social de aquella época; unas instalaciones, que hasta el día de hoy cumplen perfectamente su cometido pudiendo trabajar en pleno invierno, más calentitos y bajo techo.

Veíamos que los frutos resultantes eran de buen aspecto y cierta calidad, todo el centro accedía a nuestros productos: verduras, lechugas, puerros, habas, etc… las bolsas iban de aquí para allá en manos de nuestros chavales y a cambio… un pequeño donativo. Luchando y con persistencia conseguimos algunos ahorrillos pudiendo acceder en dos años a un cobertizo de 20 metros cuadrados. Preparamos la solera de hormigón, montamos las piezas, las barnizamos y construimos “La Casita del huerto”. Es en este nuevo y acogedor espacio donde desarrollamos desde entonces tareas muy diversas: clasificación de plantas, preparación de semilleros, desayunos, pesaje, embolsado y tiempos de descanso.

Hemos creado un entorno agradable con árboles frutales, hemos practicado diferentes técnicas de cultivo, sistemas de riego a goteo, infraestructuras para combatir el calor, mesas de cultivo, mobiliario adaptado, accesos y herramientas.

La comunidad educativa está sensibilizada con nuestro proyecto y se ha volcado con nuestra iniciativa; en ocasiones ayudando, en otras, beneficiándose de nuestros productos, obteniendo así los recursos necesarios para llevar este huerto-taller con autofinanciación y transparencia. Mi compañera Inma lleva siempre bien las cuentas y registros.

Disponer de un entorno socio familiar dispuesto a colaborar es imprescindible; nos ayuda a dar salida a los productos, cerrar el círculo productivo y manejar las monedas que no siempre nos resultan fáciles para nuestro alumnado.

Son muchas y variadas las tareas que llevamos a cabo para sacar adelante nuestro proyecto; una educación personalizada prima por encima de cualquier otro objetivo y el alumnado manifiesta un entusiasmo que se respira en el ambiente.

“El entorno del huerto”, ha originado extraordinarios hábitos de trabajo, al tiempo que un gran impacto entre familias y amigos del entorno que siguen día a día nuestra labor y el potencial prelaboral que desarrollamos.

Hoy en día, cientos de personas cercanos al alumnado disfrutan de la actividad mediante la red social Facebook en la que exponemos nuestras imágenes semanalmente con fotos y videos representativos que provocan muchas reacciones, nos alientan y además no faltan comentarios constructivos al conocer nuestra labor diaria.

Queremos llegar aún más lejos, romper más barreras y ofrecer siempre que sea viable la posibilidad de participar activamente en el taller mediante nuestro programa “Pásate por nuestro huerto”, al que asisten de forma rotativa familiares y personas allegadas para compartir la jornada escolar.

Consideramos que llevar a cabo un taller con estas características genera grandes satisfacciones, así como un reto tanto para docentes como discentes y, por si fuera poco, revierte en beneficio del taller y en una educación integral con buen hacer y alto grado de responsabilidad.

Os animamos a ponerlo en práctica. ¡El ÉXITO ESTÁ ASEGURADO!

Podéis seguirnos en el Perfil de Facebook: Pepe Romero Huerto

bolsa de agua

Un día para reflexionar sobre el Agua

Por el equipo de Esferic Better Things.

El 22 de marzo, por ser el día mundial del agua, es un buen momento para reflexionar. Dejar correr el agua fría mientras esperamos a que salga caliente, es un hábito propio del mundo occidental que pone de manifiesto que disfrutamos de muchas cosas cada día que no valoramos lo suficiente.

¿Qué medidas podemos poner en marcha para ahorrar de forma consciente?

En Esferic Better Things hemos diseñado la primera regadera plegable que permite recoger, transportar cómodamente y reutilizar el agua que desperdiciamos cada vez que abrimos el grifo: la Bolsa del Agua o Waterdrop.

Nuestra Waterdrop, no ocupa espacio cuando no lo utilizas y además te recuerda cada día que tienes que cuidar el agua; pero también puedes poner un cubo, que seguro ya tienes en casa. Cada vez que lo hagas estarás ahorrando un montón de agua, unos 3 litros por día, lo que suman 1.100 litros al año solo para una persona. Multiplica por familias, por ciudades, por países… Si cada persona en España hiciera ese gesto de manera regular, hablaríamos de unos 40.000 millones de litros de agua. O sea, una “milmillonada” de litros, sin perder nada de calidad de vida.

Ya tenemos 500.000 visitas en uno de nuestros vídeos en YouTube para ahorrar de manera sencilla el agua fría. Lo que más nos reconforta es que estamos seguros de que cada persona que ve o ha visto alguno de nuestros vídeos ya no se queda indiferente respecto al agua y aunque no comience, desde ese mismo momento, a ahorrar agua, es más que probable que cada día mientras espera al agua caliente piense que quizá podría hacer algo más por un consumo responsable. Todos necesitamos nuestros tiempos para cambiar hábitos y ese devenir para hacer las cosas mejor, suele ser inevitable.

Queremos resaltar también la importancia de la educación en este aspecto ya que consideramos que los hábitos responsables hay que impulsarlos desde los más pequeños. Una de las partes más enriquecedoras de nuestro trabajo son las charlas que impartimos en los colegios sobre la importancia del ahorro de agua. ¡Nadie tiene más energía ni más poder de prescripción que un niño cuando entiende las cosas y sabe que tiene razón! . Desde Esferic os invitamos a que este 22 de marzo reflexionéis no solo sobre el agua, sino sobre las innumerables cosas que tenemos la suerte de disfrutar y que a veces no valoramos lo suficiente.

¿Por qué sembrar tus propios alimentos puede beneficiar al medio ambiente?

Por Edith Gómez, editora en Gananci, portal online que tiene como objetivo ayudar a jóvenes emprendedores a iniciar un negocio o a buscar un empleo.

Comprar alimentos cultivados localmente en el mercado de agricultores o en el supermercado local, es una buena manera de minimizar el impacto ambiental. Pero, además, cultivar tus propios alimentos te permite dar un paso más.

La manera más fácil de pensar en porqué cultivar tus propios alimentos y cómo reduces tu huella de carbono beneficiando al planeta, es imaginando la producción y la distribución de alimentos en términos de un recipiente vacío. Cuanto más lleno esté el recipiente, mayor será su impacto medioambiental y habrá más componentes implicados en la producción y el transporte de estos alimentos.

Combustibles fósiles y productos frescos

Cuando se tiene en cuenta el coste energético normal para transportar los alimentos a las tiendas locales, se estima que se recorre una distancia promedio de 2.414 kilómetros antes de que se consuma la comida.

Este transporte, a gran escala y a larga distancia, depende en gran medida de la quema de combustibles fósiles. De hecho, se estima que actualmente ponemos cerca de 10 kilocalorías de energía de combustibles fósiles en nuestro sistema de alimentos, por cada kilocaloría que obtenemos como alimento. ¿Por qué esto no es saludable?

De los muchos riesgos para salud pública y el medio ambiente asociados con la quema de combustibles fósiles, el más grave, en términos de consecuencias potencialmente irreversibles, es un fenómeno con el que todos nos hemos familiarizado, el cambio climático.

Plaguicidas y fertilizantes

Otro factor que hay que tener en cuenta es el uso de pesticidas y fertilizantes sintéticos en cultivos convencionales. En Estados Unidos, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) aprobó el uso de pesticidas que aún no se habían estudiado de manera exhaustiva, y desafortunadamente, se relacionaron con el cáncer y otras enfermedades después.

Ahora se considera que el 60% de todos los herbicidas, el 90% de todos los fungicidas y el 30% de todos los insecticidas son carcinogénicos. Para que puedas hacerte una mejor idea del uso de estos químicos fíjate en esto: tan solo en Estados Unidos se utilizan más de 1.000 millones de toneladas al año.

Este es el 22% de los 5,9 millones de euros ende pesticidas que se usan en todo el mundo. ¿Qué quiere decir esto? Que, si tú mismo cultivas tu comida, puedes intervenir en la calidad de los alimentos que forman parte de tu dieta.

Los monocultivos

Los monocultivos, por ser un sistema de producción agrícola que emplea toda la tierra disponible al cultivo de una sola especie, reduce la biodiversidad y tiene mayor dependencia de pesticidas y fertilizantes comerciales.

Esta metodología conlleva unas prácticas agrícolas muy mecanizadas, incorpora semillas genéticamente modificadas y da como resultado la pérdida de nutrientes del suelo. Por lo tanto, cultivar tu propia comida permite evitar todas las repercusiones negativas que acompañan a los monocultivos, a la vez que proteges tu salud y la del medio ambiente.

Otros beneficios

Plantar, escardar, regar y cuidar de tus plantas te anima a salir de tu zona de confort y te proporcionará un entrenamiento significativo. Si tienes niños, incentívales a ayudarte. De esta manera valorarán más lo que se llevan a la boca, aprenderán a comer bien y sobre todo a cuidar el entorno que les rodea.

¿Qué opinas? ¿Te animas a cultivar tus propios alimentos? ¡Yo creo que sí!

Aprender los números decimales entre bancales

Por Lucía Gutiérrez coordinadora del programa de huerto escolar del centro José María de Lapuerta de Cartagena.

Desde siempre la palabra matemáticas ha sido sinónimo de aburrimiento y falta de interés en las aulas. Este curso en nuestro cole, el José Mª de Lapuerta en Cartagena, comenzamos con el proyecto de huerto escolar y aparte de ser un recurso en el que los alumnos aprenden sobre respeto por el medio ambiente y el valor de la agricultura en nuestra sociedad entre otros valores, los tutores de cuarto quisimos dar un paso más y utilizar este recurso para trabajar las matemáticas. De esta forma los alumnos trabajan de una manera más manipulativa y aplicando lo que aprenden en situaciones de un contexto real.

Empezamos con los decimales. Los números decimales son un contenido nuevo que se empieza a tratar en 4º de primaria. Para que los niños pudieran experimentar con la numeración decimal fuimos al huerto a medir sus dimensiones. Aprovechando que también estábamos trabajando los perímetros, pudieron calcular el de nuestro huerto.

Operamos con decimales. Ya sabemos lo que es un número decimal, y ahora ¿qué hacemos con ellos?, ¿para qué pueden servir? Para responder a esto los niños volvieron a hacer mediciones, midieron los ramales de los goteros e hicieron operaciones para calcular los metros totales que hemos usado para regar nuestro huerto. Midieron las plantas de habas, clasificaron las medidas e hicieron un histograma. Estos histogramas los hicieron tanto en su cuaderno de campo como utilizando una hoja de cálculo de Excel.

La cosecha de brócoli también nos permitió trabajar la numeración decimal de una forma experimental. Cada brócoli recolectado fue pesado, medido y se anotó su número de hojas. Con esta información los niños hicieron unos carteles anunciando su materia prima, así como su precio y sus principales características.

Y para finalizar, como actividad artística, ¡hicieron sus propios brócolis!

La experiencia ha sido muy positiva y enriquecedora para los niños, ya que han trabajado las matemáticas de una forma vivencial, desarrollando su creatividad y fomentando su desarrollo integral.

 

Alimentos perfectamente “im-perfectos”

Por Carles Guirado, Associació Espigoladors, Barcelona, ganador del primer premio en la categoría de Agricultura Social, de la 4ª edición del Premio Nacional de Huertos Educativos Ecológicos.

Cuando vamos a comprar y buscamos entre los estantes aquellas frutas y verduras que necesitamos para llenar nuestra despensa solemos encontrar manzanas brillantes, zanahorias perfectamente rectas, patatas casi esféricas o calabacines que parecen fabricados con un molde. A más de uno seguro que le ha sorprendido ver tanta perfección en los pasillos de esos establecimientos. Una perfección casi artificial, que nos hace pensar que los alimentos proceden de una fábrica y no del campo.

La naturaleza, y eso lo saben bien las personas que producen nuestros alimentos, nos proporciona frutos con múltiples formas y colores, ofreciéndonos unos productos perfectamente “im-perfectos” que no siempre tienen la apariencia que vemos normalmente en los establecimientos comerciales. ¿Os habéis preguntado alguna vez dónde están las zanahorias curvas, las calabazas pequeñas, las manzanas con la piel manchada por las inclemencias meteorológicas o las berenjenas que crecen unidas como si fueran gemelas?

Los criterios estéticos y de calibre que exige el mercado provocan que en el sector agrario se desaproveche una gran cantidad de alimentos. Alimentos que se descartan por no cumplir con los parámetros establecidos pero que están en perfecto estado para ser consumidos y conservan todo su valor nutricional. Según un estudio realizado por BioIntelligence (2010), se estima que en España se desaprovechan en el sector agroalimentario productivo más de 2 millones de toneladas anuales de alimentos (2.170.910 toneladas). Una parte importante de este despilfarro forma parte de los residuos generados por el propio sector agroalimentario, siendo estos inevitables, pero un volumen significativo son productos que se tiran estando en perfecto estado y que podrían ser perfectamente consumidos.

Si a esta gran cantidad de alimentos que se desperdician anualmente, no sólo en España, sino de manera global, añadimos las carencias en el acceso a una alimentación sana y saludable de los sectores más vulnerables de la sociedad, la problemática adquiere aún una magnitud más dramática.

Pero, un momento… ¿y si le damos la vuelta a esta realidad?

¿Y si todo este volumen de alimentos desperdiciados se destinasen a los sectores más vulnerables de la sociedad? ¿Y si las frutas y verduras “im-perfectas” diesen bonitas oportunidades a personas socialmente frágiles y viceversa?

Espigoladors somos una organización de iniciativa social que trabajamos en esta línea, tratando de reducir el despilfarro alimentario a la vez que empoderamos a personas en riesgo de exclusión social de manera transformadora, participativa, innovadora e inclusiva.

¿Cómo lo hacemos? Establecemos colaboraciones con productores locales que tienen excedentes de productos que no pueden comercializar y los recogemos con la ayuda de una extensa comunidad de voluntarios. Con esta actividad queremos recuperar y dignificar el antiguo “oficio” de los espigadores, personas (principalmente mujeres y niños) que entraban en los campos tras la cosecha y recuperaban aquellos alimentos que el campesino había descartado.

Al mismo tiempo, tenemos la voluntad de acercar la sociedad al campo, con la finalidad de trasmitir la realidad que vive actualmente el campesinado y recuperar la conexión con el origen de los alimentos.

El 95% del producto que recogemos lo destinamos a entidades sociales que facilitan el acceso de personas socialmente vulnerables a una alimentación sana y saludable, implicando también a personas usuarias de dichas entidades en la recogida y canalización del producto. El 5% restante lo transformamos en nuestro obrador convirtiendo estos alimentos descartados en deliciosas conservas (mermeladas, patés, salsas, cremas, compotas…) bajo la marca es Im-perfect, proceso en el cual insertamos laboralmente a personas en riesgo de exclusión social.

De esta manera cerramos el círculo, recuperando alimentos y empoderando personas, dando así respuesta a necesidades sociales, oportunidades a colectivos socialmente vulnerables y soluciones innovadoras a un problema ambiental, económico y social como es el despilfarro alimentario.

¿Os sumáis a la comunidad #yonotiro?

Conversando con plantas

Por Ricardo Colmenares, director de la Fundación Triodos.

Trabajar en un huerto jardín es una oportunidad única para relacionarte con el mundo vegetal, las plantas. Tienes a tu alrededor una alta diversidad de plantas comestibles, aromáticas, medicinales, ornamentales, silvestres y hasta de incómodas adventicias. Para mantener en buena salud el huerto jardín se precisa de unos mínimos conocimientos básicos sobre las necesidades espaciales y temporales de esas plantas, además de sus posibles usos que dan sentido a su cuidado. Suelo, agua, luz, calor, buenas y malas compañías, son cuestiones relevantes que han de tenerse en cuenta, en mayor o menor medida.

En una tarde muy calurosa del verano, bien protegidos del sol, en el huerto jardín de Triodos Bank, nos pusimos a ejercitar nuestra mirada al mundo vegetal como experiencia para mejorar nuestra capacidad de atender y cuidar nuestras plantas. Intrigados sobre si las formas de las plantas pueden considerarse un lenguaje de signos que se puede comprender. Parece que te hablan de sí mismas mediante sus formas, sus colores, sus olores, sus sabores. Se dice que el jardinero y el agricultor, leyendo el lenguaje de las plantas han sabido cuidar de ellas para multiplicarlas o erradicarlas donde no eran queridas, o transformarlas en otras con diferentes cualidades que encajan mejor en las necesidades de los seres humanos, en cada época, mediante la selección.

Observar para aprender

Escogimos plantas con flores como el humilde Senecio, y descubrimos la existencia de una secuencia espacio temporal que aparece en muchas especies distintas de plantas, de la que no se habla mucho en los libros de botánica, pero que los agricultores ecológicos y biodinámicos utilizan para comprender el desarrollo de sus plantas de cultivo. De este modo pueden optimizar la calidad de los frutos que ofrecen a los consumidores, alimentos con carácter, dicen ellos. Porque una planta nutritiva es una planta sana que ha sido capaz de desarrollar su identidad de forma armoniosa y completa durante todo su proceso de desarrollo.

El ejercicio básico consiste en reconocer cómo hay un primer gesto en las plantas que se centra en la producción de raíces bien desarrolladas y hojas poco formadas, abriéndose al exterior para, poco a poco, a medida que se eleva sobre el suelo oscuro, frío y húmedo, tornarse después en diferenciación y disminución de las hojas, hasta el salto final que lleva a la formación de la flor, el fruto y la semilla, donde aparece de forma más intensa e interiorizada, la identidad del espécimen en cuestión; con su geometría, color, olor, y sabor característicos. Ahora ya en los dominios de la luz y el calor. Primero el impulso de crecimiento, luego la diferenciación o maduración toma el relevo como impulso predominante. Primero percibimos algo, luego lo iluminamos con nuestro pensamiento y le damos su nombre, reconocemos su identidad, lo vinculamos con un concepto.

La observación activa de la transformación de los elementos de la planta, de sus cambios de forma, de su metamorfosis espacio temporal, nos capacita para entender el mundo siempre cambiante de lo vivo. No sólo las plantas, si no cualquier fenómeno de la naturaleza, incluidas las relaciones entre nosotros, o las empresas como comunidades de trabajo. Se nos descubre así, en sus transformaciones y ritmos, como un lenguaje donde el sentido sólo se descubre leyendo los detalles concretos con nuestros propios sentidos, porque el sentido no está en esos detalles, sino que emerge sólo al leerlos. Como ocurre con los textos, sean poesía o prosa.

Como dice el poeta onubense, Juan Ramón Jiménez: “…hoy te he mirado lentamente y te has elevado hasta tu nombre”. El poeta se refirió al cielo en su verso, pero la experiencia se nos antoja la misma que al mirar una planta.

Este ejercitar nos capacita no sólo como jardineros, sino que también lo hace, lo que es aún más importante, como seres humanos, para comprender la realidad del mundo que nos rodea.  Somos y estamos en un mundo vivo y orgánico, no mecánico. Nos capacita personal y profesionalmente, un objetivo central en el trabajo que se propone en el huerto jardín de Triodos en Las Rozas.

El Valle Escondido

Verso libre original de Mª Carmen Pérez del Campo, año 1989.

La idea de esta poesía surge a consecuencia de un proyecto urbanístico que pretendía destrozar un valle situado en una zona de la Sierra de Guadarrama. Hubo alegaciones al proyecto y grupos ecologistas llevaron a cabo acciones encaminadas a evitar la destrucción del valle. Finalmente, el proyecto no se realizó, y el valle sigue luciendo su maravilloso paisaje en las distintas estaciones del año, conservando su belleza y acogiendo una importante variedad de especies vegetales y animales. El verso fue publicado hace muchos años en una antigua revista local llamada Ecorama, que editaba la Coordinadora Madrileña de Defensa de la Naturaleza COMADEN.

Voy a contar una leyenda
que mucho os va a gustar,
no creáis que la he leído
ni la acabo de inventar.

Era un hermoso valle
lleno de árboles y flores,
insectos, animalillos,
mariposas de colores;
los pajaritos cantores
llenaban de alegres trinos
todos los alrededores.

Una pandilla de amigos
con sus cestas de merienda
iban allí a jugar,
muchos días en el año

Disfrutaban como “enanos”,
saltaban, cogían grillos
lagartijas y tomillo;
se refrescaban las manos
en arroyos cristalinos

Una tarde cuando llegan
se quedan muy asombrados,
¿Dónde está nuestra pradera?
¿Dónde nuestro hermoso valle?

Todo, todo está asolado.
Aquí no ha quedado hierba,
ni árboles, ni flores bellas;
los pájaros han volado
y las lindas mariposas…
Todo está triste y callado.

De pronto oyen croar
a una pequeña ranita
que escondida en una piedra
llora y llora sin parar.

Sabina y Marco atrevidos
le preguntan sin pensar
¿Qué te ha pasado ranita?
¿Por qué así llorando estas?
Máquinas y hombres llegaron
sin conciencia y sin piedad
todo, todo lo arrasaron.

Nos han dejado sin casas
sin comida e ilusión,
y se ha marchado la vida
de este hermoso rincón.

Lejos todos han huido
menos yo que me quedé
para poder avisaros.

Estás temblando ranita,
dice Sabina al instante,
¿tienes sed, quieres comer?
Ven, métete en mi cestita
que yo bien te cuidaré.

Se reúne la pandilla
para buscar solución
y se acuerdan de repente
de su gran amigo el Sol;
también llaman a la Luna,
a sus amigos los buitres,
a las águilas reales,
y a todos los animales
que habitaban en el valle.

Se ponen todos de acuerdo,
cada uno a su misión,
y sin esperar a más
empiezan a trabajar.

Con montones de semillas
que los niños van sembrando
vuelve la vida al valle.

Regresan los pajarillos,
regresan las mariposas,
¡todos los animalillos!

La pradera ya está verde
tan verde como era antes.
Los árboles van creciendo,
pronto harán nido las aves,
y el sol brilla alegremente.
Sabina suelta la rana
que agradecida y contenta
croando y salta que salta
se va derecha a la charca.

Los niños muy orgullosos
por esta, su gran proeza,
saben que nada hay tan bello
como la NATURALEZA.


Fotos de José Monedero, empleado de Triodos Bank, hijo de la autora del verso.

 

 

 

Arboterapia: la conexión con los árboles y la naturaleza

Por Marian Molina Márquez, profesora de Compensación Educativa de 1º y 2º ESO (Sevilla).

Cuando me planteé de qué manera podría aproximar a mi alumnado con el espacio del huerto y aula medioambiental que queríamos crear anexa al mismo, a través de un proyecto de innovación educativa, planifiqué ciertas actividades que posibilitarían una curiosidad y afección hacia su entorno.

Comencé por presentar aquellos árboles, especialmente los que ya teníamos en el centro y huerto, asociados a diferentes características que la tradición ancestral druida le confería a cada uno de ellos, y se correspondían con su fecha de nacimiento. Cada alumna y alumno eligió de su árbol aquellas cualidades que se correspondían con su personalidad, lo dibujó en una cartulina y las escribió, posteriormente lo identificamos en nuestro espacio exterior e hicimos una exposición que sirvió para que cada uno de ellos se presentara ante los demás miembros del grupo.

Después para Navidad propusimos iniciar una campaña “Salvemos a un abeto por Navidad”, cuyo objetivo era recuperar esos abetos que sabíamos iban a acabar en el contenedor de basura pasadas las fiestas navideñas, así pues, recuperamos uno que no se había vendido en un vivero y lo plantamos decorándolo con adornos reciclados confeccionados por el propio alumnado.

Paralelamente trabajamos a lo largo del año diferentes películas asociadas a actividades complementarias de nuestro proyecto educativo, por ejemplo, para celebrar el día de la paz con “El olivo”, realizamos tarjetas con mensajes positivos y elaboramos un poster fotográfico con nuestras manos entrelazadas alrededor del olivo cincuentenario que embellece una zona del patio. Con esta postal, felicitamos a los profesores y alumnado de siete países europeos con los que desarrollábamos un proyecto educativo de Erasmus plus, e-twinning denominado GrowinGreen.

A partir de esta actividad propusimos que cada centro educativo europeo plantara un árbol y que lo utilizara como logo o símbolo identificativo en el grupo, nosotros después de debatir sobre la película “Una pastelería en Tokio”, elegimos el cerezo que brotó en primavera ofreciéndonos un regalo para la vista.

Por otro lado, para celebrar el día de Andalucía montamos una exposición con las diferentes variedades de aceites que se producen en nuestra comunidad autónoma, difundiendo sus propiedades alimenticias y peculiaridades, con degustación incluida y para la cual se cocinó pan ecológico. También podamos la lavanda del huerto y el alumnado de salud medioambiental la destiló en el laboratorio extrayendo el aceite esencial de lavanda, con la que se elaboraron jabones. ¡Fue toda una fiesta de sensaciones, olores y sabores! Además, al ser un centro bilingüe celebramos el día de San Valentín y para iniciar el repoblado del aula medioambiental plantamos el árbol del amor o de Judas como comúnmente se le conoce.

De igual forma para celebrar el día del medio ambiente, el cinco de junio, después de una puesta en común de los valores ecológicos que aporta la película “Pastel de pera con lavanda”, mi alumnado plantó un peral y lo protegimos con lavanda a su alrededor formando setos ajardinados con ésta y otras plantas aromáticas que nos ayudan a proteger de muchos insectos a nuestros cultivos, a la vez que favorecen la polinización de las abejas que como sabemos están desapareciendo por diversas causas.

En resumen, todas estas actividades propiciaron una mayor sensibilización y respeto hacia esos árboles que siempre han convivido con ellos y que parecían pasar desapercibidos ante sus ojos. Si tuviera que elegir una imagen me quedaría con la mayor sorpresa que pude experimentar cuando nos dirigíamos hacia la zona del huerto, al ver a mi alumnado correr de manera espontánea hacia el olivo o su árbol abrazándose fuertemente a él.