Esta vuelta al cole… ¡Cultiva el aprendizaje!

Por Fundación Triodos.

Cada vez más escuelas se animan a crear su propio huerto escolar. Esta iniciativa brinda a los alumnos múltiples beneficios que favorecen su aprendizaje. Si aún no te has animado, ¡no lo dejes para el curso que viene!

Para crear tu huerto educativo, solo necesitarás las herramientas necesarias: rastrillo, palas y regadera, un terreno con suficiente luz y con acceso al agua para el riego. Si tu centro no dispone de un espacio adecuado para ello, ¡no te preocupes! Hay muchas formas de crear huertos sencillos con materiales reciclados. Por ejemplo, las latas y las botellas de plásticos son estupendas macetas, o puedes utilizar sacos para almacenar la tierra y cultivar hortalizas.

Al participar en la creación y mantenimiento del huerto, los alumnos aprenderán a ser responsables y constantes y a trabajar en equipo. También les enseñará a llevar una alimentación más sana y equilibrada, ya que al cultivar sus propios alimentos estarán más dispuestos a probarlos. Además, es una oportunidad perfecta para transmitirles los valores de respeto y cuidado por la naturaleza y el medio ambiente.

neumático con riego por goteo

Huertos para la integración escolar

Los huertos educativos pueden además ayudar a acabar con el absentismo escolar. A los niños les encanta jugar al aire libre y sentir que forman parte de algo. Un claro ejemplo de ello es la iniciativa que inició en Nueva York hace ocho años Stephen Ritz, profesor de un colegio público del Bronx.

Ritz pidió material escolar para sus clases de ciencias, pero lo que recibió fue una caja de narcisos. Aunque al principio no le pareció de gran utilidad, acabó descubriendo el entusiasmo que provocaban las plantas en sus alumnos. Su centro presentaba una de las peores tasas de rendimientos escolar de Nueva York, pero gracias al cultivo de vegetales, la asistencia a clase entre los alumnos de secundaria pasó del 40% al 93%.

A día de hoy, Ritz y sus alumnos han plantado más de 15.000 semillas por la ciudad de Nueva York a través de la organización sin ánimo de lucro Green Box Machine, que promueve el cultivo de vegetales en las escuelas como parte de una asignatura más. Además, su proyecto ha llegado hasta más de 5.000 clases de colegios de todo el país y Canadá, y en los Jardines Botánicos Nacionales de Washington se puede encontrar una réplica del huerto de su centro.

¡Anímate a crear un huerto con tus alumnos y comparte tu experiencia con nosotros!

 

En ocasiones vemos huertos…

Por Andrea Estrella Torres, responsable del Área de Huertos escolares del grupo agroecológico Germinando.

¿Cuántos huertos escolares hay en el territorio español? ¿Cuántos niños y niñas, jóvenes, profesores y familias participan en ellos? ¿Cómo son esos huertos escolares? ¿Qué cosas tienen en común? ¿Cuáles son sus logros y dificultades?

¿Qué ciudades cuentan con programas específicos que apoyen los huertos escolares? ¿Cuáles son los objetivos de esos programas? ¿Cómo evalúan sus logros? ¿Cómo solventan dificultades? ¿Qué herramientas pueden compartir? ¿Qué sinergias pueden crearse?

¿Y qué hay de la figura del educador/a agroambiental? ¿Cuál es su papel en el buen desarrollo de este tipo de proyectos? ¿Cuál debería ser el perfil del educador/a agroambiental? ¿Qué herramientas y recursos podemos compartir?

Con todas estas preguntas en la cabeza, y muchas más, un grupo de personas de diferentes ámbitos relacionados con los huertos escolares, dentro del paraguas de la Red de Universidades Cultivadas, nos hemos propuesto dos grandes retos para este último trimestre del año, pues creemos que es fundamental crear espacios de intercambio donde se dé visibilidad a estas iniciativas.

Estos retos son:

1- Realizar un primer mapeo de huertos escolares a nivel estatal, que nos permita comenzar a dibujar el estado actual de estas iniciativas, así como su alcance.

2- Organizar el primer encuentro estatal de huertos escolares con el objetivo de conocer e intercambiar experiencias, herramientas, recursos…

Mapeo huertos escolares

Desde hace ya varios años, pero sobre todo en estos últimos, están brotando multitud de iniciativas en torno a los huertos escolares y la agroecología en los centros educativos a lo largo y ancho de todo el territorio español. Este mapeo tiene un doble objetivo:

1- Conocer la situación de los huertos escolares en el estado español, ya sean redes impulsadas desde las instituciones o iniciativas individuales.

2- Poder establecer contacto con las personas o equipos responsables para convocaros al I Encuentro de Huertos Escolares, que tendrá lugar en Tudela los días 26, 27 y 28 de octubre de 2018.

¿Quieres ayudarnos? Si en tu centro hay huerto escolar, colaboras en alguno o eres técnico en alguna institución que desarrolle un programa de huertos escolares, nos gustaría que nos dedicaras un rato a rellenar este cuestionario para conocer las diferentes iniciativas que hay en torno a los huertos escolares a lo largo y ancho del Estado.

Además, agradecemos que hagas llegar esta información a quienes creas que pueda resultarle interesante, para poder completar este primer mapeo, sobre todo a otras redes institucionales del Estado.

I Encuentro de Huertos Escolares

En este encuentro queremos crear espacios de debate entre los tres actores principales que hemos determinado en las redes o programas de huertos escolares: los ayuntamientos, los equipos docentes/familias y los colectivos que trabajamos en ellos (agroeducadores/as).

El encuentro tendrá lugar los días 26, 27 y 28 de octubre en Tudela. Pronto anunciaremos el programa final y toda la información relativa al evento estará en la web: http://www.encuentrohuertosescolar.es/

Nos encantaría contar con tu participación, para poder debatir junto a otras iniciativas sobre logros y miserias en torno a este tema.
Esperamos contar con tu ayuda para lograr nuestros objetivos y si tenéis cualquier duda sobre el mapeo o el encuentro, podéis escribir a programacion@encuentrohuertosescolar.es.

Un sueño llamado Cuentahuertos

Por Iván Trasgu, fundador de la Asociación Rompenubes.

Desde la Asociación Rompenubes estamos llevando a cabo una campaña de financiación con mucho esfuerzo y cariño para fusionar los cuentos con la educación medioambiental. Para ello hemos creado los Cuentahuertos: cuentos que enseñan, concientizan y divierten a los niños, acercándolos a la naturaleza de forma afectiva y respetuosa.

Tenemos un largo camino por recorrer, el primer paso para lograrlo es el 6º Festival Internacional de Cuentacuentos Rompenubes en el PRAE Valladolid. Si deseas conocer más sobre este insólito y atractivo proyecto aquí tienes el enlace. Además, queremos compartir generosamente contigo uno de los Cuentahuertos para que lo leas con tus hijos y os divirtáis tanto como lo hemos hecho nosotros al escribirlo.

Saludos y buenas historias.

 

“¡Eh humanos, aquí abajo!

Soy el Cuentahuertos. Me como lo que hay en tu cesto, la nariz te retuerzo y con un ojo tuerto, cuento historias que te dejan boquiabierto. Voy a contaros sin inquina, la verdadera razón de por qué os fascina tanto la Naturaleza, para dejaros de una pieza…

Hace ya unos miles de años, las aves llegaron a un acuerdo entre todas: en vista de que los humanos inofensivos parecían, hablarían una lengua que sólo unos pocos comprenderían: “El lenguaje verde” (que no es un insulto ni muerde). Muy pronto se estrecharon comunicaciones. Las aves, además de cantar canciones, ¡ya ves!, eran mensajeros, informaban sobre secretos verdaderos y colaboraban en bienes comunes que hacían la convivencia más agradable, la hable quien la hable.

Muy pronto la abundancia y la armonía propiciaron la convivencia ideal, pero el ser humano discrepaba de lo que tenía siempre al final: ¿quién sería entonces el animal?

Atesoraba con exceso, se apoderaba de lo ajeno y competir por tener más, fue su veneno letal. Los animales al Hombre de su error advirtieron, sin embargo, se extendió el rumor del buen sabor que tenían las aves asadas al fuego. Al humano le creció el ego y le mermó su valor. En toda la tierra era sabido, sin embargo, de forma inesperada, el ser humano mató millones de bandadas. Como castigo, la Banshee del bosque, el hada, grabó sobre una piedra que el ansia humana sería eterna y jamás saciada, que incluso hasta nuestros tiempos llegara.

Desde entonces, las aves ya no hablan la lengua verde y el Hombre no es ayudado cuando se pierde. Los animales huyen de su presencia, salvo los domesticados (la del perro, ¡qué paciencia!). Como por una especie de recuerdo subconsciente, hoy en día la gente, ama a los animales, las plantas, las piedras… ¡y hasta los minerales! Aman el aire que respiran… también huelen la basura que tiran. Quién sabe si algún día las aves nos perdonarán y a dirigirnos la palabra volverán.

Lo que está claro y hay que decir, es que, si algún día nos hablan y no estamos muertos, los primeros en oír serán los que estén cerca de un huerto. Amando a los tomates colgantes, los guisantes rodantes, las cebollas de lágrimas llenas, las ciruelas y los aguacates, los espaguet… ah esos no. Las abejas aguijonadas, los ajos desparramados, los espárragos agarrados, las cejas de las cabezas de las ovejas, las patas de los topos que se topan con las patatas y las calabazas que tapan las matas donde habitan las garrapatas. Los ojos de lentejas de los gansos, los trazos de los patos y las trazas de los garbanzos de Betanzos. Los sapos cojos que dan saltos a bandazos por las malezas y matojos, el hinojo anisado, el romero estirado, los hijos de las cornejas sin cejas y los vergonzosos corzos. Los osos perezosos haciendo caca, el orégano y la albahaca. Los gorgojos gozosos, las absurdas pulgas que urgan y se purgan en la turba, donde el grillo, del bocadillo, salta al calzoncillo y el abuelo le dice: ¡pillo, tubérculo! Y baja por la rodilla el grillo cayendo en un pepinillo. Así de sencillo termina este Cuentahuertos, quienes no amen, serán todo defectos. Que cada cual se aplique su cuento, y el que no, se lo llevará el viento. Zanahoria a zanahoria, victoria a victoria, fin de esta historia. Guárdala en tu memoria.”

“GrowinGreen”, premio nacional eTwinning 2018 del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte

Por Ángeles Molina Márquez, profesora de compensación educativa de Sevilla.

             “GrowinGreen” es un proyecto europeo de educación que forma parte a su vez de un proyecto de innovación educativa de aula medioambiental y naturaleza. Un grupo de profesorado de un instituto de Sevilla trabajamos de manera multidisciplinar para potenciar en el alumnado valores de sostenibilidad medioambiental, respeto y conexión con la naturaleza regenerando su entorno, desarrollando una agricultura orgánica y fomentando un aprendizaje cooperativo y colaborativo entre el alumnado de diferentes niveles y edades.

Al diseñar el proyecto contactamos a través de eTwinning, un programa de educación con una plataforma que te permite realizar proyectos con profesorado y alumnado europeo, con diez centros escolares de ocho países europeos que tenían huertos escolares ecológicos para realizar conjuntamente una serie de actividades en torno a ellos y englobadas en diferentes asignaturas.

Comenzamos con una campaña de concienciación sobre los productos bio o alimentación ecológica, elaboramos vídeos y anuncios publicitarios, carteles que colocamos por todo el centro, y compartimos una serie de recetas típicas de cada país elaboradas con la producción obtenida en nuestros huertos escolares. Después, cada centro plantó un árbol que se convirtió en su logo identificativo. Realizamos también la campaña “Salvemos un abeto por Navidad”, para evitar que muchos abetos terminaran en los contenedores de basura pasadas las fiestas navideñas.

Posteriormente, creamos a partir de un taller un banco de semillas ecológicas europeas, cultivadas de forma innovadora en nuestro semillero hidropónico. Por otro lado, plantamos en nuestros huertos urbanos semillas autóctonas de Andalucía para colaborar y evitar la desaparición de algunas especies. Fomentamos en todo momento la conexión del alumnado con la naturaleza, con visualización de películas, y potenciamos la gamificación como técnica educativa con gymkanas desarrolladas dentro del espacio del huerto en tres idiomas: francés, inglés y castellano.

Diseñamos y cocreamos nuevos espacios exteriores, utilizando diferentes setos ajardinados alrededor del espacio dedicado al cultivo (bancales), regenerando terrenos degradados y repoblándolos con árboles de distintas especies. También incorporamos formas de plantación diversas con la ayuda de tutores, creando figuras vegetales con las plantas trepadoras que sembramos.

Desarrollamos campañas informativas sobre el cambio climático y su incidencia en la agricultura y convertimos un rincón del huerto en un ecosistema tropical plantando especies tropicales como cannas índicas, flor del paraíso, plataneros, lima caviar, aloe vera, chumberas, costilla de Adán, aguacate y chirimoyo.

Reciclamos todo tipo de envases como garrafas, neumáticos, botas, zapatos, palés o cajas de frutas para utilizarlos como maceteros y creamos huertos verticales urbanos. Con barro cocido en el horno del centro se confeccionaron mosaicos y murales identificativos de cada planta del ecohuerto.

Los alumnos aprendieron a utilizar diferentes apps para identificar especies vegetales como Pl@ntNet, Arbolapp o ¿Qué flor es?. Finalizamos con un concurso de fotografía donde cada alumna y alumno fotografió o dibujó la flor, árbol o planta del ecohuerto que más le atrajera y le asociaron poesías o pequeñas historias que ellos mismos inventaron en los diversos idiomas. Finalmente, elaboramos fichas botánicas de estas plantas que expusimos y compartimos con nuestros teachers europeos.

Este proyecto fue premiado porque la creación de un huerto ecológico ha servido de impulso motivador para que el alumnado de los centros participantes realice numerosas actividades en torno al tema del medio ambiente y la naturaleza. El proyecto destacó también por su buena planificación, así como por la participación y coordinación del equipo de docentes participantes y la implicación del alumnado.

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Aprendiendo economía en “Mercablás”

Por el equipo coordinador del huerto del CEIP San Blas de Salamanca, ganador del accésit en la categoría de Primaria de la 4ª edición del Premio Nacional de Huertos Educativos Ecológicos.

El fomento de la cultura emprendedora es algo que se pide dentro del ámbito educativo. Nosotros hemos encontrado en nuestro huerto y sus productos el mejor lugar para hacerlo.

Periódicamente, siempre en función de la producción hortícola, los alumnos se organizan para recoger lo obtenido en sus bancales, lo limpian y lo ordenan en lotes listos para la venta.

Todos los detalles son importantes. Hay que pensar precios, ofertas, anunciarlas y poner un cartel que avise a los padres de un nuevo día de apertura del “Mercablás”.

Es necesario también preparar una modesta caja con diferentes cambios de moneda. Los mayores ayudan a los pequeños y practican con ellos las posibles operaciones de multiplicación a realizar en el momento de la venta.

Llegado el momento de la apertura siempre hay nervios: “Yo vendo”, “yo cobro”, “yo entrego”, “yo ayudo con las cuentas”, “¿y si no viene nadie a comprar?” Pero nuestros padres siempre responden con largas colas demandando nuestros productos y los nervios poco a poco se transforman en caras de emoción en los niños y de satisfacción en sus padres.

Cuando “Mercablás” cierra su ventana, llega el momento de hacer caja, ver los ingresos sin olvidar lo antes invertido. Más tarde los delegados de cada clase valorarán qué hacer con la ganancia obtenida, ¿se deja de remanente para futuros gastos o la empleamos en algo más?

Este curso decidimos dedicar los beneficios del curso pasado al proyecto “Piratas” de la Red Ignaciana de Solidaridad, una organización benéfica que se dedica a hacer más llevadera la estancia de los niños hospitalizados. Varias voluntarias vinieron a visitarnos y los niños les hicieron entrega de los juguetes comprados con nuestra recaudación. Fue un momento bonito en el que todos nos sentimos felices y orgullosos de lo logrado con nuestro huerto.

 

Ecohuerto: cultivando nuevas formas de aprendizaje

Por el AMPA de la Escuela de Educación Infantil los Ángeles, Madrid, ganador del accésit en la categoría de Infantil de la 4ª edición del Premio Nacional de Huertos Educativos Ecológicos.

El proyecto “Ecohuerto Los Ángeles” comenzó en 2015 gracias a una iniciativa del AMPA y al apoyo de la Escuela de Educación Infantil los Ángeles del barrio de Tetuán, que cedió una zona para habilitarla como huerto y secundó el proyecto propuesto por las familias. En estos tres años hemos conseguido incorporar la actividad del huerto al currículo escolar, pertenecer a la Red de Huertos Escolares o quedar accésit en la categoría de educación infantil de toda España gracias al concurso Premio Huertos educativos Ecológicos de la Fundación Triodos.

Puedes conocer aquí nuestra memoria y vídeo.

Juntas hemos logrado convertir el huerto en un espacio abierto en el que las familias trabajamos conjuntamente y en comunidad con el centro y con otros huertos del distrito. Todas las decisiones se adoptan de manera participada y horizontal. Si bien el Ecohuerto y sus actividades se gestionan y elaboran desde el AMPA, se hace de forma cooperativa y en coordinación directa con las profesoras.

Durante este curso 2017/2018 se han realizado nuevas actividades, en las que ha participado todo el alumnado de 1 a 6 años.

Una de estas actividades ha sido la siembra de bellotas de roble en briks reciclados para conocer el desarrollo de los árboles en todas sus fases y aprender sobre reutilización y reciclaje de desechos habituales en los hogares.

Pasos que hemos seguido:

  1. Recolectamos: se recolectaron de un roble de más de 30 años ubicado en Ciudad Universitaria, con el germen en estado de latencia y se conservaron en frío hasta su siembra.
  2. Reciclamos: se pidió a las familias que trajeran briks cortados por la parte superior y con agujeros en la parte inferior, para usarlos de macetas.
  3. Sembramos: en los meses de octubre y noviembre se sembraron más de 100 bellotas en los briks y rotulamos el nombre del niño o niña que lo plantó. Participaron las clases de 2 a 6 años. Se mantuvieron en cajas y se regaron habitualmente.
  4. Observamos: con la primavera las bellotas de roble empezaron a asomar.
  5. Trasplantamos a macetas más grandes: con la intención de dejar los árboles en buen estado para pasar el verano. En esta parte participaron también los niños y niñas de 1 año.
  6. Plantamos: queremos salir a un parque y trasplantar los árboles y así completar el ciclo de desarrollo y sensibilizar sobre la importancia del arbolado tanto en la ciudad como en el campo, fomentando los espacios verdes.

Entendemos el huerto como una herramienta de aprendizaje, para que los peques adquieran conocimientos sobre siembra y recolección de verduras y hortalizas de temporada y hábitos de alimentación sana y equilibrada de una manera ecológica y sostenible. También han aprendido sobre la importancia de los insectos y otros animales que forman parte del ecosistema del huerto, de forma que desarrollen una actitud de respeto y conservación del medio ambiente, desde la observación y exploración del entorno natural.

Hemos conocido mejor a la escuela, hemos compartido parte del tiempo educativo de nuestros hijos e hijas, a sus compañeros y sus familias, hemos aprendido juntas. Desde nuestro Ecohuerto queremos contribuir a aumentar la conciencia de desarrollo sostenible, fomentando una educación ambiental participativa y creativa con el entorno.

El huerto de AMPY: una salida laboral con mucho futuro

Por Eliecer Soriano Disla, ingeniero técnico agrícola y coordinador del proyecto “El huerto de AMPY”.

La asociación de personas con discapacidad intelectual de Yecla (AMPY), en Murcia, lanzó hace 4 años el proyecto “El huerto de AMPY”. Esta iniciativa forma parte de su centro de día y va dirigido a personas con edades comprendidas entre los 21 y 61 años.

El huerto ecológico como salida laboral

Unas de las líneas prioritarias de AMPY es conseguir la inserción laboral de los usuarios para que puedan contribuir activamente en la sociedad, siendo el Huerto de AMPY una plataforma que va más allá de un taller ocupacional, pues tiene como objetivo principal la futura creación de un centro especial de empleo (CEE). Como ejemplo tenemos otros CEE que ya existen en España, como son el caso de Atades (Huesca), que produce hortalizas ecológicas y ofrece servicios de jardinería, o La Fagueda (Girona), con la producción de yogures ecológicos de alta calidad.

Cómo funciona nuestro proyecto

A través del trabajo que realizamos en el huerto y en el aula, se ha intentado que los usuarios se conviertan en los constructores de su propio conocimiento. El huerto permite crear situaciones que ponen en cuestión lo que ya sabían y que manifiestan sus limitaciones, de forma que ellos y ellas sientan la necesidad de adquirir nuevos conocimientos que les permitan solucionar los nuevos problemas que se les plantean. Para ello, se han relacionado con lo aprendido anteriormente, con lo explicado en cursos anteriores y con las vivencias adquiridas a través de la experiencia.

Por otro lado, conocer las necesidades, intereses, impulsos, deseos, expectativas y objetivos de los usuarios en este momento es fundamental para poder satisfacerlas. Esto lo consideramos muy importante puesto que la motivación es la base del desarrollo de aprendizajes duraderos. Es importante impulsar la creación de nuevas necesidades que les motiven a adquirir nuevos conocimientos.

Cada año hemos ido aumentando considerablemente la producción de hortalizas de temporada y el número de usuarios que demandan nuestros productos ecológicos, muchos de ellos con fines sociales.

Beneficios terapéuticos a través de la agricultura ecológica y el empleo

Durante el tiempo transcurrido desde los inicios del proyecto en el año 2014, se han podido comprobar los beneficios que esta actividad produce sobre las personas, tanto por sus propios comentarios como por la valoración de los distintos profesionales de la asociación:

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– Formación enfocada a la inserción laboral.

– Desarrollo de nuevas capacidades y potenciación de cualidades.

– Dignificación: valorar como persona.

– Conciencia ambiental.

– Aumento de las relaciones sociales y la red de apoyo.

– Mejora de hábitos saludables.

– Aumento de la autoestima.

Algunos de los comentarios que han salido directamente de los participantes en el proyecto los mostramos a continuación:

“Cuando estoy ocupado y trabajando al aire libre, dejo de pensar en otras cosas que me afectan en la vida diaria”.

“Tengo ganas de ir al huerto para ver cómo están las hortalizas y los animales”.

“El tomate ecológico tiene mejor sabor si lo producimos nosotros”.

“Cuando estoy aburrido estoy más triste y prefiero estar distraído trabajando en el huerto ecológico”.

La agricultura ecológica, al contrario que la agricultura convencional, nos ofrece considerables beneficios: mejora el paisaje, ofrece unos hábitos de alimentación saludables, reduce el transporte de productos, ofrece unas adecuadas condiciones laborales a las personas y protege el medio ambiente.

¿Nos ayudas a seguir creciendo?

Debido al aumento del número de personas participantes, desde AMPY queremos dar un paso más y ampliar y mejorar las instalaciones existentes para crear un espacio más adecuado y cómodo. Queremos mejorar la zona de vestuarios y ampliar la zona de manipulación de productos y el almacén, así como mejorar la zona de sombra del huerto y plantar árboles.

Puedes participar en nuestra campaña de crowdfunding hasta el próximo 21 de julio.

 

Un premio que ha dado mucha vida

Por Lourdes Abellán, coordinadora de actividades medioambientales del EEI de Verducedo, Moaña (Pontevedra). Ganador del 1er premio de infantil del concurso nacional Huertos Educativos Ecológicos 2017.

El día 17 de noviembre del año pasado viajamos a Madrid, acompañados de varias familias, a la jornada “Huertos que transforman” para recoger el primer premio en nuestra categoría del concurso nacional de Huertos Educativos Ecológicos. Fue un día inolvidable para todos nosotros.

Este maravilloso galardón, además del reconocimiento y de la dotación económica, nos trajo sorpresas de colaboración inesperadas. Durante la jornada pudimos conocer a otros maestros inquietos, curiosos, solidarios… de esos que luchan día a día por hacer una educación más viva, experiencial y respetuosa con el medio ambiente.

Cuando finalizó la entrega de los premios surgió el primer chispazo de un proyecto increíble. Chus, Julia y Berta, profesoras del IES Aguas Vivas de Guadalajara, habían barajado la posibilidad de ofrecer su ayuda después de los terribles incendios que asolaron Galicia y Portugal en octubre de 2017. Nuestro encuentro fue la clave para gestar un proyecto común basado en la reforestación de las zonas quemadas de Moaña. Después de charlar un rato con ellas, enseguida surgió la propuesta: “¿qué os parece si vamos a repoblar con vosotros?”

A partir de esa fecha comenzaron los contactos y los preparativos para recibirlos en Verducedo. También empezamos a compartir información y tutoriales.

Finalmente, la última semana de junio, los recibimos en Moaña y juntos realizamos múltiples tareas en común:

  • Limpiar la playa de la Junquera.
  • Marcar y señalizar el arbolado del Mirador da Fraga.
  • Con el lema “Eu tamén reforesto” (Yo también reforesto) plantamos 180 robles y castaños, que nosotros recogimos e hicimos germinar, en un espacio forestal que nos tiene reservado la Comunidad de Montes de Moaña
  • Y muchas otras actividades compartidas.

No deja de ser increíble para nosotros esta conjunción de los extremos educativos: Infantil, Secundaria, Bachiller…

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Otro de los momentos estupendos que vivimos en nuestro viaje a Madrid fue conocer a Miriam y otras profesoras del CEIP San Blas de Salamanca, ganadoras del accésit del premio en la categoría de Primaria. Nos pidieron que les mandásemos bellotas desde Moaña. Así lo hicimos, y ellos realizaron la plantación de una forma maravillosa: organizaron una actividad de concienciación sobre los fuegos en Galicia, y en concreto en Moaña, con el lema “San Blas pinta Moaña de verde”.

Invitaron a un equipo de la “Oficina Verde de Salamanca” y a un bombero. Después se juntaron con los alumnos del Centro de Educación Especial Aspace de Salamanca, y todos plantaron las bellotas con idea de enviarlas convertidas en pequeños árboles a nuestra escuela para que pudiéramos trasplantarlas en los montes de nuestra localidad.

Muchísimas, muchísimas gracias amigos del CEIP San Blas, por esta idea fantástica y entrañable. Nosotros estamos muy orgullosos de haber participado en este proyecto tan chulo.

La convocatoria para presentarse a la 5ª edición del premio nacional Huertos Educativos está abierta hasta el próximo 15 de julio.

Más información.

Cooperativa Sol de Riu

Una cooperativa de producción ecológica en torno al Huerto Escolar

Por Carlos Salvado, coordinador del proyecto del huerto del IES Sol de Riu de Tarragona, ganador del primer premio en la categoría de Secundaria de la 4ª edición del Premio Nacional de Huertos Educativos Ecológicos.

El Instituto Sòl de Riu es un centro de enseñanza secundaria de titularidad pública dependiente del Departamento de Enseñanza de la Generalidad de Cataluña. Nuestro centro se encuentra en Alcanar, municipio situado en el extremo más meridional de Cataluña en la comarca del Montsià, formando parte de las Terres de l’Ebre. Por esta ubicación estratégica en el cruce con las Terres del Sènia, por sus instalaciones y por el equipo de profesionales que desde hace veinte años ofrecen sus servicios, el Instituto Sòl de Riu se ha consolidado como un referente de la enseñanza de ESO, Ciclos Formativos y Bachillerato tanto en las comarcas del sur de Cataluña como de las vecinas del norte de la Comunidad Valenciana.

El Instituto Sòl de Riu tiene como propósito transformarse en un agente educativo y cultural de primer orden a nivel local, reforzando relaciones, colaboraciones y estableciendo acuerdos específicos con otras entidades educativas y culturales de Alcanar. Por lo tanto, nuestro centro promocionará y facilitará la participación del alumnado en actividades culturales y educativas siempre que sea posible.

Por este motivo se promueven acciones de colaboración con el tejido económico y empresarial, tanto a nivel local como comarcal. También se impulsan iniciativas de participación en ferias sectoriales y de promoción educativa, así como la realización de actividades extraescolares que conllevan la visita a empresas y centros de producción y servicio en todo el país.

Nuestro proyecto GreenTeam está liderado por alumnos de Educación Secundaria Obligatoria, concretamente alumnos de cuarto de ESO que han interactuado con toda la comunidad educativa y entorno social y económico de la zona.

Directamente participan diez profesores que imparten docencia con el grupo de alumnos de 4º de ESO y los acompañan en el desarrollo integral del proyecto. A su vez, el resto de profesorado del centro apoyado desde el equipo directivo participa de forma directa e indirecta en las actividades desarrolladas por el GreenTeam.

La metodología utilizada para el desarrollo del proyecto se realiza mediante adaptación curricular en cada una de las materias cursadas en el último curso de la ESO. En esta adaptación entra en colaboración activa el Departamento de Orientación que se encarga de que esta adaptación curricular se realice atendiendo a la diversidad del alumnado. La idea base se fundamenta en la creación de una Cooperativa de producción Ecológica que regentan los propios alumnos y alumnas.

Instalaciones del proyecto

En este apartado pasaremos a describir las instalaciones utilizadas para el desarrollo del proyecto GreenTeam teniendo en cuenta que todas ellas se encuentran ubicadas en el propio centro:

  • Aulas ordinarias: son el espacio de trabajo donde los alumnos y alumnas realizan las partes escritas (revisión de documentos y cuentas, realización de actividades docentes, etc.) y donde se imparten los contenidos teóricos.
  • Aula informática: el ordenador y sus diversas aplicaciones son necesarias para que los alumnos se desenvuelvan y realicen actividades relacionadas con su proyecto en un entorno de nuevas tecnologías de la información y comunicación. Al mismo tiempo es un punto de comunicación y divulgación de su proyecto.
  • Laboratorio: es el lugar donde los alumnos pueden realizar el seguimiento y observación del control de plagas y enfermedades de los cultivos y, al mismo tiempo, elaborar algunos productos fitosanitarios y analizar el suelo y los fertilizantes ecológicos utilizados (restos de poda y compostaje).
  • Aula taller: espacio donde los estudiantes realizan las actividades tecnológicas de carácter práctico y que posteriormente podrán aplicar y utilizar (elaborar aperos para eliminación mecánica de malas hierbas, carritos porta plantas, etc.).
  • Huerto escolar: con una superficie de unos 300 m2 el centro dispone de un terreno dedicado a la producción de plantas hortícolas y de otro espacio de unos 50 m2 para la producción de plantas ornamentales. Toda esta producción se realiza mediante protocolos de agricultura ecológica.

Finalmente, los beneficios económicos y excedentes de producción obtenidos por este proyecto se distribuyen de la siguiente forma:

  • Excedentes de producción: son donados a organizaciones locales (La Onada, Cruz Roja).
  • Beneficios económicos: después de cuadrar el balance de gastos e ingresos el excedente económico se destina a el viaje de fin de curso para los alumnos de cuarto de ESO.

 

Carbonero garrapinos, un buen invitado para nuestro huerto ecológico

Por José y Gonzalo Monedero.

El carbonero garrapinos es un ave perteneciente a la familia de los páridos frecuente durante todo el año en muchos jardines y huertos de nuestro entorno. No obstante, y aunque es una especie sedentaria, su avistamiento puede resultar más sencillo durante los meses de otoño e invierno, momento en el cual sus poblaciones se pueden ver incrementadas por la llegada de individuos procedentes de regiones más septentrionales. En la península ibérica podemos encontrar dos subespecies: ater, generalizada en Europa y presente en los Pirineos, y vierae, localizada en el resto del territorio.

Ave de carácter inquieto, se muestra muy activo y explora con gran dedicación las ramas, ramitas, hojas, piñas etc. en busca de alimento, llegando a realizar movimientos acrobáticos, como quedarse colgado boca abajo. Además, fuera de la época reproductora, se mueve en pequeños grupos que en numerosas ocasiones están integrados por otras especies, como reyezuelos, mosquiteros u otros páridos.

Atendiendo a su morfología, es un pájaro de pequeño tamaño con un plumaje de colores apagados. El dorso y las alas son de un color grisáceo con un leve tono oliváceo, mientras que el pecho y el vientre están teñidos de un ligero marrón rojizo. En la cabeza de color negro, destaca el contraste con la característica mancha blanca en la nuca y las mejillas también blancas.  No presenta dimorfismo sexual.

Se alimenta de arañas y otros insectos adultos y sus correspondientes larvas. En invierno, complementa su dieta con la ingesta de piñones. Además, suele preparar pequeñas despensas temporales en lugares escondidos que le permiten hacer frente a las condiciones climáticas más adversas, por ejemplo, una nevada, sin necesidad de realizar grandes desplazamientos.

Su periodo reproductivo comienza a finales de febrero o principios de marzo, aunque los adultos se emparejan ya desde los meses invernales, generalmente enero y febrero, y pueden llegar a criar dos veces al año. El nido, construido por ambos sexos, consta de una gruesa capa de musgo entremezclado con telas de araña que tapiza con plumas, pelo de animal y partes pelosas de plantas. Esta especie suele instalar el nido en todo tipo de oquedades, ya sean naturales o artificiales, como agujeros en troncos, muros, tapias, etc. Es una especie que ocupa fácilmente cajas nido y también utiliza habitualmente los comederos, sobre todo cuando están colgados a cierta altura en árboles.

Su principal hábitat son los pinares, aunque de manera secundaria, ocupa bosques de roble, hayas, encinas o abedules. También se instala en parques urbanos de cierta extensión que contengan coníferas.

El nombre común de carbonero garrapinos es debido, por un lado, al color negro en la cabeza y al babero también negro en la garganta, que recuerda a los antiguos carboneros que transportaban el carbón a las casas y llevaban la cabeza y la cara tiznada de negro y, por otro, a ser un ave muy común en los pinares.

Su canto es muy habitual, sobre todo en primavera, si ponemos atención y lo conocemos, nos daremos cuenta de su presencia, aunque no lo tengamos a la vista. Si se facilitan cajas nido adecuadas a su tamaño es muy probable que las utilice para nidificar.