granja naturaleza y arte

Granja, naturaleza y arte

Por Belén Martínez, coordinadora del campamento de verano 2017 “Granja, naturaleza y arte” y profesora de Veterinaria en la Universidad Complutense de Madrid

Existe un vínculo natural entre la infancia y la naturaleza, un interés por lo vivo y un sentimiento innato de empatía por los seres que nos rodean. Los niños se sienten a gusto en la naturaleza y tienden de forma espontánea a buscarla. Por ello, si esa libre exploración se da en áreas naturales y en contextos reales, como el de una granja, es más fácil que se produzca un vínculo estable y duradero con ella.

Partiendo de esta premisa, este verano hemos llevado a cabo una innovadora propuesta de campamento de verano, “Granja, naturaleza y arte”, con el objetivo de aproximar la agroecología, la naturaleza y el arte a un grupo de 14 niños y niñas de 7 a 13 años.

Para llevarlo a cabo, partimos del análisis del entorno urbano en el que tienen lugar las vidas de estos menores, e identificamos una necesidad en su desarrollo, que es la falta de contacto con la naturaleza, la desconexión con los procesos que sostienen la vida, incluida la producción y elaboración de alimentos, y con los procesos artísticos y artesanales.

Planteamos una propuesta no directiva y vivencial, basada en el juego libre, la observación, la exploración y la experimentación, con la que pretendíamos reconectar a los pequeños con la naturaleza, base material que sustenta nuestras vidas y, fuente de alimentos saludables y respetuosos con el medio ambiente. El lugar elegido fue la granja ecológica biodinámica Castilla Verde y el Centro el Abedul, en Camorritos en Cercedilla, Madrid, en un paraje de belleza extraordinaria a los pies de Siete Picos en pleno Parque Nacional Sierra de Guadarrama.

A lo largo de una semana, y respetando los ritmos de los niños y niñas, hemos combinado actividades propias de la granja, como el cuidado de la huerta y los animales, la elaboración artesanal de lácteos y pan, junto con la expresión artística y el juego libre en la naturaleza.

Dentro de las rutinas de la granja, cada día hemos podido dar de comer a las gallinas y recoger sus huevos, acariciar a los terneros y sentir su respiración, ordeñar a las vacas y  elaborar queso fresco a partir de su leche, corretear con los cerditos por la pradera observando cómo con su hocico descubren el mundo que les rodea, aprender sobre la etología de los caballos y la doma natural y montarlos, regar la huerta y observar los insectos y aves que habitan en ella, cosechar verduras con las que preparar después la ensalada, preparar y amasar nuestra propia base de pizza, etc., para así vivenciar el vínculo entre la agricultura, la ganadería, la alimentación, el campo y nuestro plato.

A través de excursiones por parajes cercanos o en la propia granja, hemos jugado libremente en naturaleza, respetándola y disfrutándola: trepando rocas, bañándonos en pozas y cascadas, identificando pájaros a partir de sus sonidos, descubriendo las primeras setas del año y la multitud de fauna que habita alrededor de los arroyos, construyendo un tipi a partir de ramas secas y cuerdas, tumbándonos a observar las estrellas en compañía de un amigo astrónomo y durmiendo al raso.

Hemos buscado también desarrollar la creatividad y la seguridad de los niños y niñas, mediante diferentes lenguajes de expresión artística, de manera lúdica y sin juzgar el resultado desde la mirada del adulto: acuarelas, pulido de piedra, elaboración de comederos de pájaros y de atrapa sueños, talleres de jabones y de bombas de semillas, cuentos y poesías en las veladas… allá donde la imaginación nos llevó.

Podéis encontrar más información sobre los campamentos en el siguiente enlace http://castillaverde.es/campamentos-2/

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