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coste real

La necesidad de equilibrar las condiciones en el mundo empresarial

Por Eosta / Nature & More – Michaël Wilde 

En la última feria de alimentación ecológica de Biofach (febrero 2017), en Alemania, Michaël Wilde escribió este artículo sobre la contabilidad del coste real (1). Triodos Bank, junto con Eosta, EY y Soil & More y con el apoyo de la Fundación Hivos ha participado en el desarrollo del proyecto piloto “La contabilidad del Coste Real en las Finanzas, la Alimentación y la Agricultura” (2) cuyos resultados preliminares se presentaron en la feria. Dado el interés del tema, desde la Fundación Triodos hemos querido traducir el artículo al castellano y publicarlo como colaboración.

En el marco de la última edición de Biofach, la empresa holandesa especializada en productos ecológicos Eosta, la consultora EY y otros socios presentaron dos exclusivas: la primera cuenta de pérdidas y ganancias que considera el cálculo del coste real (del inglés, True Cost) para una pyme; y los primeros resultados de esta contabilidad que consideran el impacto en la salud de los residuos de plaguicidas en los alimentos. Los resultados ilustran cómo los costes externalizados generan desigualdades entre las compañías que tienen en cuenta la sostenibilidad y las compañías que no la tienen. A raíz de estos resultados, los reconocidos políticos y ambientalistas alemanes Klaus Töpfer y Renate Künast pidieron medidas urgentes por parte del sector público, que es en definitiva quien tiene que soportar a menudo esos costes ocultos.

El reciente intento de adquisición de Kraft Heinz, que ofreció 149.000 millones de dólares a la multinacional holandesa de alimentos Unilever, es un claro ejemplo de lo que supone la externalización. Unilever tiene una fuerte política de sostenibilidad, esforzándose por el crecimiento a largo plazo. Sin embargo, con el sistema económico actual, esto se traduce en mayores costes y menores ganancias a corto plazo. Kraft Heinz está buscando comprar Unilever para recortar todos los costes relacionados con los programas de sostenibilidad, provocando así un desastre ecológico a la vez que un enorme beneficio a corto plazo.

“Por suerte, Paul Polman les dijo que se llevaran su dinero a otra parte”, comenta Volkert Engelsman, CEO y fundador de Eosta. Él siente afinidad con Paul Polman, el CEO de Unilever, en su objetivo de combinar la ecología y la economía en los negocios. Pero Engelsman es más comprometido, pues elige un enfoque 100% ecológico desde 1990. “Es sorprendente que nuestro sistema económico actual todavía permita este tipo de enfoque destructivo que Kraft Heinz está siguiendo. Los accionistas no deberían poder decirnos que destruyamos los ecosistemas. La contabilidad del coste real ayudará a frenar la externalización y el enfoque destructivo de hacer negocios”, continúa Engelsman. Los cálculos previos sobre el coste real llevados a cabo por Eosta en 2016 consideraron solo los impactos en el Capital Natural: suelo, clima y agua. En este último estudio se ha considerado además el Capital Social, incluyendo el impacto que tienen los residuos de plaguicidas en la salud del consumidor. Cuando estos números se añaden a las cantidades calculadas para el capital natural (0,14 € de coste en salud por kilo de manzana consumida), el piloto da como resultado un beneficio total de 0,21 € de coste por impacto sociales y ambientales por kilo de manzanas ecológicas en comparación con las convencionales. Teniendo en cuenta que se consumen 81 millones de toneladas de manzanas en todo el mundo cada año, esto supone un importante impacto.

Bio

Durante Biofach, Renate Künast y Klaus Töpfer, dos reconocidos políticos alemanes y líderes de opinión, hablaron positivamente acerca de este proyecto piloto e instaron al Gobierno a tomar medidas basadas en la contabilidad del coste real para establecer una igualdad de condiciones entre las empresas que son más y menos responsables. Künast, ex ministro de Agricultura y presidente del Partido Verde, abogó por un impuesto al carbono y otras medidas fiscales para hacer pagar a los que contaminan. Töpfer, ex director del PNUMA y actualmente director de IASS, destacó la necesidad de crear leyes y políticas que limiten los impactos negativos y desalienten los enfoques destructivos.

Tobias Bandel, director de Soil & More presentó además una cuenta preliminar de pérdidas y ganancias. El gráfico mostró cómo los costes y beneficios ocultos podrían igualar o incluso superar los beneficios financieros. Por ejemplo, según los cálculos, Eosta ha beneficiado a la sociedad aproximadamente con 1 millón de euros en la conservación del suelo, ya que apoya a los agricultores en el manejo sostenible del suelo. “Para una hoja de pérdidas y ganancias integrada, todavía no tenemos un punto de referencia en el mercado. Pero como nuestras comparaciones de la contabilidad del coste real a nivel de producto muestran que los productos convencionales tienen mayores costos externalizados, esperamos ver esto también en las cuentas consolidadas de la compañía”, señala Bandel.

Se prevé que los resultados del proyecto piloto se publiquen en los próximos meses. El proyecto continuará con más investigaciones sobre las implicaciones bancarias en la contabilidad del Coste Verdadero y realizará cálculos para otras compañías. “Nuestro objetivo final es que este piloto nos proporcione una herramienta práctica para que otras empresas del sector alimentario puedan evaluar su impacto en el capital natural y social de una manera práctica y sencilla”, concluye Engelsman.

 

Notas:

(1) El término “coste real” esta basado en el concepto de “precio real o verdadero” que Steiner lo define como la cantidad que una persona recibe como contravalor por el producto que ha hecho, que supone una cantidad suficiente como para que pueda satisfacer el conjunto de sus necesidades, incluyendo las de los familiares a su cargo, hasta que de nuevo haya completado un producto similar (Steiner, R.2011 [1922] Editorial Rudolf Steiner, Madrid).

(2) El proyecto piloto sobre “La contabilidad del Coste Real en las Finanzas, la Alimentación y la Ganadería” sigue el marco del Protocolo del Capitolio Nacional, que fue publicado por la Coalición de Capital Natural (NCC) en 2016. El NCC fue fundado en 2012 con el objetivo de reajustar el equilibrio ayudando a las empresas a mantener o mejorar el Capital Natural. Los participantes incluyen a Whole Foods, EY, FAO y el Consejo Empresarial Mundial para el Desarrollo Sostenible, que cuenta entre sus miembros con Nestlé, Unilever, Heinz y Cargill.

 

Coste de los alimentos

¿Cuál es el coste verdadero de lo que comemos?

Por Ricardo Colmenares, director de la Fundación Triodos.

¿Son más sociales los alimentos más baratos, por ser más accesibles a las personas con menos recursos? ¿Son entonces los alimentos ecológicos menos sociales porque son más caros que los convencionales? Cada día se tienen más datos que demuestran que los sistemas convencionales de producción de alimentos baratos, causan efectos graves en la salud, tanto de los ecosistemas como de los seres humanos, resultando insostenibles (ambiental, social y económicamente hablando) a corto y medio plazo para las sociedades que los soportan. Mientras que desde el enfoque de la agricultura ecológica se desarrollan alternativas reconocidas por organismos internacionales como más eficaces a medio y largo plazo para la seguridad alimentaria de toda la población.

Como se extrae de varios estudios científicos realizados en países Europeos y en EEUU, los ciudadanos acabamos pagando hasta tres veces por los alimentos que consumimos: una al comprarlos, otra al pagar con nuestros impuestos las ayudas que reciben los agricultores, y aún otra tercera, cuando intentamos arreglar los efectos nocivos ambientales (incluida la salud personal) que provocan estos sistemas convencionales de producción. Son los llamados costes ocultos o externalidades, que los agricultores y ganaderos convencionales no tienen que asumir en sus costes y por lo tanto repercutirlos al precio del producto ante el consumidor. Mientras que los agricultores que producen con prácticas ecológicas no los externalizan, no los reparten al resto de la sociedad, sencillamente porque no los generan o lo hacen de manera notablemente menor.productos finca el rebolloso

¿Podemos cuantificar lo que le cuestan al ciudadano de un país europeo esos costes ocultos? Es difícil medirlo, pero ya hay algunas estimaciones que nos permiten hacernos una idea. En el informe “Hacia una agroética”, Jorge Riechmann llega a la conclusión de que las “externalidades” negativas producidas por la agricultura ecológica ascenderían a lo sumo a una tercera parte de las de la agricultura convencional y se verían compensadas por externalidades positivas más elevadas tales como la conservación de la biodiversidad cultural y natural, o los efectos terapéuticos e inspirativos de un paisaje bello y sano.

¿Quién debe asumir las externalidades negativas de la agricultura convencional? ¿Qué parte del coste verdadero de los alimentos estamos pagando al adquirirlos? ¿Qué coste social, laboral, ambiental y sobre la salud incorpora el precio que pagamos y cuál no? La fuente de reflexiones en torno al precio de los alimentos es inagotable.

El huerto escolar es también una herramienta realmente valiosa para que los alumnos determinen cuál debería ser el coste real de los alimentos, valorando el esfuerzo y el tiempo que supone su producción y añadiendo los posibles costes de material y transporte que se necesitan para poder llevar la cosecha hasta el punto de venta. Si sumamos todos estos costes y luego comparamos el precio que estos alimentos tienen en las grandes superficies tendremos un ejemplo perfecto para explicar a los alumnos las externalidades que supone la cadena de valor de la producción alimentaria moderna.

Solo de esta manera, observando, conociendo y reflexionando, seremos capaces de atribuir a los alimentos su valor – y precio- verdaderos.

Podéis consultar el artículo completo sobre este tema aquí.