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Aprender los números decimales entre bancales

Por Lucía Gutiérrez coordinadora del programa de huerto escolar del centro José María de Lapuerta de Cartagena.

Desde siempre la palabra matemáticas ha sido sinónimo de aburrimiento y falta de interés en las aulas. Este curso en nuestro cole, el José Mª de Lapuerta en Cartagena, comenzamos con el proyecto de huerto escolar y aparte de ser un recurso en el que los alumnos aprenden sobre respeto por el medio ambiente y el valor de la agricultura en nuestra sociedad entre otros valores, los tutores de cuarto quisimos dar un paso más y utilizar este recurso para trabajar las matemáticas. De esta forma los alumnos trabajan de una manera más manipulativa y aplicando lo que aprenden en situaciones de un contexto real.

Empezamos con los decimales. Los números decimales son un contenido nuevo que se empieza a tratar en 4º de primaria. Para que los niños pudieran experimentar con la numeración decimal fuimos al huerto a medir sus dimensiones. Aprovechando que también estábamos trabajando los perímetros, pudieron calcular el de nuestro huerto.

Operamos con decimales. Ya sabemos lo que es un número decimal, y ahora ¿qué hacemos con ellos?, ¿para qué pueden servir? Para responder a esto los niños volvieron a hacer mediciones, midieron los ramales de los goteros e hicieron operaciones para calcular los metros totales que hemos usado para regar nuestro huerto. Midieron las plantas de habas, clasificaron las medidas e hicieron un histograma. Estos histogramas los hicieron tanto en su cuaderno de campo como utilizando una hoja de cálculo de Excel.

La cosecha de brócoli también nos permitió trabajar la numeración decimal de una forma experimental. Cada brócoli recolectado fue pesado, medido y se anotó su número de hojas. Con esta información los niños hicieron unos carteles anunciando su materia prima, así como su precio y sus principales características.

Y para finalizar, como actividad artística, ¡hicieron sus propios brócolis!

La experiencia ha sido muy positiva y enriquecedora para los niños, ya que han trabajado las matemáticas de una forma vivencial, desarrollando su creatividad y fomentando su desarrollo integral.

 

Un aula en el huerto

El huerto, un aula transversal

Por Andrea Estrella Torres, responsable del área de huertos escolares del grupo agroecológico Germinando.

En Germinando, llevamos varios años trabajando en huertos escolares. Esta experiencia nos ha permitido comprobar que lo que hace que un huerto funcione a largo plazo es la implicación de toda la comunidad educativa (el equipo docente, el equipo directivo, el AMPA, el comedor, las educadoras….). De nada sirve que sólo una parte de la comunidad  se implique y asuma el mantenimiento del huerto. Es necesario que, de una u otra manera, todos los agentes de la comunidad educativa se apropien del espacio común de aprendizaje en el que puede convertirse el huerto.

¿Cómo podemos impartir los contenidos curriculares en el huerto?

Uno de los factores que hacen que el huerto escolar tenga éxito es su utilización de forma transversal en el proyecto curricular del centro. Es fundamental el apoyo al profesorado de forma que maestros y maestras adquieran las herramientas neHuerto y creatividadcesarias para enlazar los contenidos curriculares con el aprendizaje significativo y vivencial en el huerto. Esto significa acompañar y crear de forma participativa, junto a los equipos docentes, estrategias para la incorporación del huerto escolar en el diseño curricular. Hay que conseguir utilizarlo como herramienta pedagógica para el desarrollo, en otro contexto, de los contenidos curriculares. De esta forma, en el huerto podemos aprender, sobre unidades de medida y superficie o desarrollar la psicomotricidad fina y la creatividad haciendo maravillosos cuadros con semillas. Por supuesto, trabajaremos los ciclos naturales, los elementos de los ecosistemas, las partes de las plantas y muchos más contenidos de las ciencias naturales.

El desafío es que el huerto sea visto e incorporado a las prácticas pedagógicas y didácticas cotidianas; que adquiera sentido y valor dentro del proyecto educativo del centro. La premisa es que un huerto escolar es un aula expandida y, al revés, el aula puede re-naturalizarse: el huerto es parte del aula y el aula es parte del huerto. Las fronteras entre ambos son imaginarias, no físicas. Por este motivo, no se trata sólo de subordinar el huerto a la estrategia docente.

Los huertos escolares abren la posibilidad de desarrollar una práctica pedagógica transformadora. El huerto es una propuesta de alcances mayores: busca, desde sus presupuestos participativos, horizontales, democráticos, vivenciales, etc. contribuir a ensanchar las posibilidades de las iniciativas docentes tradicionales. Los huertos escolares no son un ornamento o un lujo puntual o esporádico. El huerto aspira a ser un espacio en permanente evolución y una influencia activa para la transformación paulatina de los modos de enseñanza y aprendizaje que hemos conocido hasta ahora.

Si quieres saber más o necesitas asesoramiento, formación y materiales para tu huerto educativo puedes pasar por nuestro espacio agroecológico en la calle Tribulete, 25 (en Lavapiés, Madrid). O puedes visitar nuestra web www.germinando.es. Estaremos encantadas de ayudarte en el diseño y dinamización del huerto escolar.

Aprendiendo con ejemplos del huerto