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Huertos sociales y custodia del territorio: espacios de salud y naturaleza

Por Sandra Carrera Bonet, responsable de proyectos de Xarxa de Custòdia del Territori

El progresivo alejamiento del entorno natural en una sociedad urbanizada, nos lleva hacia un aumento de los problemas y disfunciones en el bienestar y la salud humana.

Parte de los problemas de salud identificados en la infancia hoy en día (estrés, obesidad, depresión, hiperactividad o trastorno de déficit de atención) tienen relación con la falta de contacto con la naturaleza. Richard Louv acuñó el concepto “Trastorno por Déficit de Naturaleza” (TDN) para referirse a esta carencia, y definió el término “Vitamina N” como el nutriente afectivo que aportamos a nuestro organismo mediante el contacto con la naturaleza, que estimula el organismo y mejora nuestra salud física y mental:

  • a nivel físico: la exposición regular a la luz solar (que favorece las síntesis de Vitamina D) regula los ciclos de sueño y apetito, estimula la circulación sanguínea y la transpiración. A su vez, a nivel cognitivo, ejercita la memoria y la capacidad de concentración.
  • a nivel social: aumento de la participación e interacción social, la mejora de la cohesión de grupo y el estímulo de patrones saludables en las relaciones.
  • a nivel psicológico: generación de ilusión, estimulación de la responsabilidad, disminución del estrés y la ansiedad y desarrollo de la autoestima, satisfacción y confianza en uno mismo.

Está demostrado que el contacto con la naturaleza influye directamente en el respeto que los más pequeños sienten por nuestro entorno y su patrimonio natural. Esto tiene claras consecuencias en el compromiso con la conservación de la naturaleza en su futura edad adulta.

En este sentido, la custodia del territorio aparece como una invitación a ser protagonista en primera persona de la experiencia de vivir la Tierra, cuidarla y velar por su sostenibilidad. Surge como una clara oportunidad para empoderar a la sociedad y hacerla participar activamente en la conservación de la biodiversidad y la gestión de la naturaleza.

En Cataluña la custodia del territorio abarca más de 800 acuerdos entre propietarios de terrenos y entidades sin ánimo de lucro con el objetivo común de conservar los valores naturales de estos espacios.

Un 13% de estos acuerdos tiene lugar en espacios agrícolas. Y entre ellos encontramos algunos ejemplos de huertos sociales, ejemplos de soberanía alimentaria, autosuficiencia, dignidad e impacto social y ambiental:

hort de la sínia, a tamaritEs el caso del Hort de la Sínia” en Tamarit, creado el 2010, con la colaboración de la Associació Medioambiental La Sínia, como un espacio de aprendizaje para familias, escuelas y otros colectivos, poniendo a disposición huertos para el autoconsumo con la aplicación de técnicas de horticultura ecológica. Este espacio fomenta encuentros lúdicos entre los hortelanos, así como una vinculación con la tierra y los ciclos de la naturaleza.

 

 

can moragues, a riudarenesOtro ejemplo interesante es Can Moragues” en Riudarenes, un proyecto de emprendimiento social y ambiental, de la mano de Fundació Emys y Fundació Plataforma Educativa, formado por un obrador ecológico de productos de proximidad que conserva la naturaleza y ayuda a las personas desfavorecidas de su ámbito local.

 

 

 

ecosuma, a lleidaEn la ciudad de Lérida, EcoSUMA representa otra entidad de custodia que mediante acuerdos entre propietarios de terrenos productivos y payeses que quieren cultivar estos espacios, asesora a los agricultores, incorporando la metodología de la “Horticultura Terapéutica”, que destaca los efectos beneficiosos en la mejora del estado general de salud gracias al contacto con la tierra, las plantas y las dinámicas vitales del huerto.

 

 

Todos estos ejemplos tienen en común que son iniciativas de huertos sociales en espacios de custodia del territorio, aportando un triple valor añadido a los ya múltiples beneficios de los huertos sociales: detrás de cada iniciativa hay una entidad de custodia que garantiza la viabilidad del proyecto y la durabilidad en el tiempo, a través del acuerdo de custodia con el propietario de la finca; son proyectos que cuentan con una alta corresponsabilidad e implicación social (voluntariado, empresas, administraciones locales, etc.); y contribuyen de manera clara a la conservación de la biodiversidad y del patrimonio natural de estos espacios.