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Alimentos perfectamente “im-perfectos”

Por Carles Guirado, Associació Espigoladors, Barcelona, ganador del primer premio en la categoría de Agricultura Social, de la 4ª edición del Premio Nacional de Huertos Educativos Ecológicos.

Cuando vamos a comprar y buscamos entre los estantes aquellas frutas y verduras que necesitamos para llenar nuestra despensa solemos encontrar manzanas brillantes, zanahorias perfectamente rectas, patatas casi esféricas o calabacines que parecen fabricados con un molde. A más de uno seguro que le ha sorprendido ver tanta perfección en los pasillos de esos establecimientos. Una perfección casi artificial, que nos hace pensar que los alimentos proceden de una fábrica y no del campo.

La naturaleza, y eso lo saben bien las personas que producen nuestros alimentos, nos proporciona frutos con múltiples formas y colores, ofreciéndonos unos productos perfectamente “im-perfectos” que no siempre tienen la apariencia que vemos normalmente en los establecimientos comerciales. ¿Os habéis preguntado alguna vez dónde están las zanahorias curvas, las calabazas pequeñas, las manzanas con la piel manchada por las inclemencias meteorológicas o las berenjenas que crecen unidas como si fueran gemelas?

Los criterios estéticos y de calibre que exige el mercado provocan que en el sector agrario se desaproveche una gran cantidad de alimentos. Alimentos que se descartan por no cumplir con los parámetros establecidos pero que están en perfecto estado para ser consumidos y conservan todo su valor nutricional. Según un estudio realizado por BioIntelligence (2010), se estima que en España se desaprovechan en el sector agroalimentario productivo más de 2 millones de toneladas anuales de alimentos (2.170.910 toneladas). Una parte importante de este despilfarro forma parte de los residuos generados por el propio sector agroalimentario, siendo estos inevitables, pero un volumen significativo son productos que se tiran estando en perfecto estado y que podrían ser perfectamente consumidos.

Si a esta gran cantidad de alimentos que se desperdician anualmente, no sólo en España, sino de manera global, añadimos las carencias en el acceso a una alimentación sana y saludable de los sectores más vulnerables de la sociedad, la problemática adquiere aún una magnitud más dramática.

Pero, un momento… ¿y si le damos la vuelta a esta realidad?

¿Y si todo este volumen de alimentos desperdiciados se destinasen a los sectores más vulnerables de la sociedad? ¿Y si las frutas y verduras “im-perfectas” diesen bonitas oportunidades a personas socialmente frágiles y viceversa?

Espigoladors somos una organización de iniciativa social que trabajamos en esta línea, tratando de reducir el despilfarro alimentario a la vez que empoderamos a personas en riesgo de exclusión social de manera transformadora, participativa, innovadora e inclusiva.

¿Cómo lo hacemos? Establecemos colaboraciones con productores locales que tienen excedentes de productos que no pueden comercializar y los recogemos con la ayuda de una extensa comunidad de voluntarios. Con esta actividad queremos recuperar y dignificar el antiguo “oficio” de los espigadores, personas (principalmente mujeres y niños) que entraban en los campos tras la cosecha y recuperaban aquellos alimentos que el campesino había descartado.

Al mismo tiempo, tenemos la voluntad de acercar la sociedad al campo, con la finalidad de trasmitir la realidad que vive actualmente el campesinado y recuperar la conexión con el origen de los alimentos.

El 95% del producto que recogemos lo destinamos a entidades sociales que facilitan el acceso de personas socialmente vulnerables a una alimentación sana y saludable, implicando también a personas usuarias de dichas entidades en la recogida y canalización del producto. El 5% restante lo transformamos en nuestro obrador convirtiendo estos alimentos descartados en deliciosas conservas (mermeladas, patés, salsas, cremas, compotas…) bajo la marca es Im-perfect, proceso en el cual insertamos laboralmente a personas en riesgo de exclusión social.

De esta manera cerramos el círculo, recuperando alimentos y empoderando personas, dando así respuesta a necesidades sociales, oportunidades a colectivos socialmente vulnerables y soluciones innovadoras a un problema ambiental, económico y social como es el despilfarro alimentario.

¿Os sumáis a la comunidad #yonotiro?

desperdicio de alimentos

Cómo reducir la pérdida y desperdicio de alimentos

Por Fundación Triodos

La pérdida y desperdicio de alimentos es un problema que afecta a todos de forma global. La pérdida de alimentos tiene lugar en las etapas de producción, en el procesamiento de la cadena de suministro de alimentos. En cambio, el desperdicio de alimentos se produce en la etapa final de la cadena y que corresponde a la venta minorista y consumo final, vinculado directamente al comportamiento de los vendedores minoristas y a los consumidores finales.

Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), un tercio de la producción de alimentos destinados al consumo humano se desperdicia a nivel global cada año antes de ser consumidos. Para hacernos una idea, esta cantidad sería suficiente para alimentar a 2.000 millones de personas. Se estima que cada semana compramos un 20-30% más de los alimentos que vamos a consumir, destinados a terminar en el cubo de la basura.

La Unión Europea y los estados miembros tienen marcado como uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible reducir a la mitad los residuos de alimentos per cápita de consumidor para el 2030, así como reducir las pérdidas de alimentos a lo largo de la cadena de producción y suministro de alimentos. Se estima que el 70% de los residuos de alimentos de la Unión Europea provienen de los sectores domésticos y servicio de alimentos y  minoristas, correspondiendo el 30% restante a los sectores de producción y procesamiento de alimentos.

Durante los últimos 40 años el precio de los alimentos se ha vuelto más barato y la evolución del sector se ha enfocado en un exceso de consumo que dificulta su propia sostenibilidad a largo plazo. Además, los estándares de estética que exigen los países industrializados conllevan a un gran desperdicio de alimentos por no cumplir con los “cánones de belleza”, aunque sean alimentos aptos para el consumo. En cambio, los países que tienen bajos ingresos presentan mayores pérdidas que desperdicios, debido a la falta de recursos para la producción, almacenamiento y distribución de alimentos.

infografia desperdicio de alimentos

Web www.magrama.gob.es

El desperdicio de alimentos no implica desperdiciar solo el alimento en sí, sino que representa una pérdida de agua, mano de obra, energía, dinero, tierra y otros insumos utilizados en la producción, incrementando el impacto en el medio ambiente. Asimismo, las consecuencias de este despilfarro tienen una conexión directa con la malnutrición en los países más pobres.

desperdicio de comida

Web www.blisstree.com

En España, las frutas, las verduras y el pan son los alimentos que más se desperdician antes de cocinarse, suponiendo un 48,1% sobre el volumen total de alimentos desperdiciados y se estima que sólo una de cada cinco familias consume la totalidad de los alimentos que compra.

Independientemente de si estamos en casa, en la escuela o en el trabajo, estamos rodeados de oportunidades para reducir la cantidad de alimentos que desperdiciamos.

Estos son algunos consejos prácticos que ayudarán a reducir el desperdicio de alimentos y que además supondrán un ahorro en los hogares ayudando a construir un mundo más sostenible:

  • Hacer una lista de la compra y seleccionar sólo aquello que vayamos a consumir.
  • Conservar los alimentos de forma adecuada según sus necesidades.
  • Planificar las comidas con antelación y evitar la improvisación.
  • Medir las cantidades para cocinar sólo lo necesario.
  • Comprar productos de temporada.
  • Comer primero las sobras y los alimentos que tengan la fecha de caducidad más cercana, o aquellos que llevan más tiempo almacenados.
  • Ordenar la despensa teniendo más a mano aquellos productos que tengan la fecha de caducidad más cercana, así aseguraremos su consumo antes de consumir otro que tenga la fecha de caducidad más lejana.
  • Compartir la comida con familia, amigos, vecinos e incluso donarla al banco de alimentos más cercano, antes de dejar que se estropee y se acabe desperdiciando.
  • Congelar alimentos. Muchos productos frescos y cocinados se pueden congelar ayudando a ampliar la fecha de consumo.
  • Buscar recetas creativas para utilizar aquellos alimentos que estén a punto de estropearse y congelarlos siempre que se pueda.
  • Hacer zumos, sopas, cremas con frutas y verduras que están más maduras y que no tienen un aspecto ideal (cocina de aprovechamiento).
  • Contactar con la Fundació Prevenció de Residus en Barcelona que aprovecha, a través de su proyecto Pont Alimentari, alimentos en buen estado que les hacen llegar las empresas con excedentes para ponerlos a disposición de las familias que no tienen cubiertas sus necesidades nutricionales básicas.
  • Tirar a la basura sólo aquello que sea imposible de aprovechar.
  • Solicitar en los restaurantes que preparen en un envase la comida que nos sobre para llevar.
  • Utilizar los residuos orgánicos para hacer un compost para el huerto de forma que sirva de abono natural.

Cada uno de nosotros como consumidores finales de alimentos podemos incorporar distintos hábitos que pueden ayudar a reducir el desperdicio de alimentos. Os dejamos también una guía muy completa que puede ayudaros con el proceso.

Aunque pensemos que una pequeña acción individual no va a hacer una gran diferencia, es la suma de muchas pequeñas acciones las que logran cambios positivos.