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El suelo nos alimenta

Por Begoña Huerta, Eva Torcal, Lourdes Pérez, Mamen Pardos, Blanca Esteban, Piluca Lacambra y Jesús Betrán, miembros del equipo docente y de la comisión de huerto escolar del CEIP Cándido Domingo de Zaragoza. Ganador del primer premio en la categoría de primaria del Premio Nacional Huertos Escolares Ecológicos 2015.

El suelo es el recurso esencial para el mantenimiento del medio ambiente y en prácticamente cualquier producción agraria, suministra los nutrientes esenciales: el agua para el desarrollo del cultivo y las condiciones físicas para permitir el enraizamiento y la respiración de las raíces.

El mantenimiento del suelo del huerto escolar presenta, a nuestro entender, un doble objetivo:

  • Preservar y, hasta donde sea posible, incrementar la fertilidad.
  • Destacar ante los alumnos el papel del suelo como fuente de nutrientes y como lugar de reciclaje.

muestreando suelo1Un manejo adecuado del suelo del huerto escolar ecológico producirá pronto resultados en las dos direcciones. Por un lado el suelo se hará más fácil de preparar y trabajar, y la mejora será tan rápida que incluso será aparente para los alumnos en un mismo curso. Es esencial que los alumnos se impregnen de la “rentabilidad” más o menos inmediata que se obtiene de mantener los elementos del medio ambiente, y de la necesidad de gestionar adecuadamente los recursos.

Para mejorar la fertilidad incorporamos fertilizantes naturales, que tratándose de un huerto escolar están muy limitados ya que muchos subproductos permitidos en la agricultura ecológica no serían adecuados en ese entorno. En la práctica, quedamos limitados al uso de estiércol y maduro de “compost” (el fresco podría ser inadecuado si los niños entran en contacto directo con él), que puede elaborarse directamente en el huerto.

Las dosis de cualquiera de los productos deben orientarse a partir del conocimiento del sustrato que se obtenga mediante análisis. Esto tendrá también un aspecto educativo en el sentido de la necesidad de conocer el medio ambiente y los recursos para mantenerlos y mejorarlos.

Hay otras excelentes vías de mejora del suelo como son la rotación de cultivos, o la siembra de cultivos para enterrar, especialmente leguminosas. Las raíces de la leguminosa  (judías, habas, garbanzos, guisantes etc.) exploran y esponjan el suelo, y aportan nitrógeno gracias a la simbiosis con bacterias fijadoras de nitrógeno atmosférico.

Experiencia de mantenimiento del suelo en el CEIP Cándido Domingo

En nuestro huerto escolar ecológico el mantenimiento del suelo se ha abordado de la siguiente forma, incluyendo cada paso los correspondientes aspectos pedagógicos de la actividad:

 

  • Análisis del suelo. Cada dos o tres años es interesante conocer el estado del suelo a través del análisis de una muestra. Es importante que la muestra se extraiga respetando unos mínimos criterios de representatividad, y siempre en la misma época del año. La muestra de suelo debe tomarse con los alumnos. Es una oportunidad para explicar algunas nociones de muestreo y de la utilidad del análisis de suelo. Después se les pueden enseñar y comentar también los resultados analíticos.
  • Aportes de estiércol. Al menos una vez cada dos años se ha aportado una cantidad de estiércol suficiente para cubrir ligeramente toda la superficie. El estiércol se ha esparcido y mezclado con el suelo a la salida del invierno, antes de establecer los cultivos de primavera. En el momento de preparación del estiércol los alumnos deben conocer para que se hace esa aplicación. Se puede introducir el concepto de nutrientes esenciales, incluso cuales son. Explicar qué contiene el estiércol y cómo todo se recicla a través del suelo.
  • Siembra de guisantes para enterrar. Todos los años, en otoño o final de invierno, el terreno libre de cultivo se ha sembrado de guisantes con la finalidad de enterrarlos según se fuese necesitando el suelo. Cualquier leguminosa de invierno sería adecuada, pero el guisante presenta una buena resistencia al frío y no requiere riego. Los alumnos pueden hacer la siembra de la leguminosa, y luego seguir el desarrollo del cultivo. En cuanto las plantas tengan unos centímetros de altura se podrá ver el desarrollo de los nódulos en las raíces. A los alumnos les entusiasma observarlos, y saber que son una especie de “infección” de la planta donde viven unas bacterias que son beneficiosas.
  • Gestión de restos de cultivo. Se han enterrado siempre que ha sido posible. Si son voluminosos o muy lignificados, la incorporación puede resultar complicada, y también la utilización posterior del suelo, con lo que lo más recomendable es entonces retirarlos para compostar.
RAIZ DE GUISANTES1

Raíz de la planta del guisante

En resumen, el mantenimiento del suelo en el huerto escolar ecológico debe basarse en la gestión de la materia orgánica disponible y en el uso de leguminosas. Prestar atención al suelo y a las técnicas para mantener su fertilidad mejorará los resultados del huerto escolar, tanto desde el punto de vista del estado de los cultivos, como desde el punto de vista docente.

fertilidad de la tierra

Algunos experimentos científicos para mejorar la fertilidad de la tierra

Por Alfredo Matías Oteros López coordinador del huerto escolar en el CEIP Vicenta Ruso, Santa Pola. Ganador del segundo premio en la categoría de primaria del premio nacional Huertos Escolares Ecológicos 2015.

Uno de los principales problemas que nos encontramos en el huerto escolar es la fertilidad de la tierra. A veces, por más que insistamos, nuestras hortalizas no son tan grandes como las que encontramos en el mercado. En nuestro caso hay que tener en cuenta que es ecológico y no usamos productos químicos.

Por todo ello, hicimos trabajos de experimentación para mejorar la fertilidad de la tierra empleando elementos de nuestro entorno y también productos elaborados. A continuación os contamos tres experimentos que hicimos con los alumnos que nos dieron buenos resultados:

  1. En primer lugar, enriquecimos la tierra con sales minerales: lo hicimos con agua de mar, arena de la playa y vegetación marina utilizando posidonia, planta acuática endémica del Mediterráneo.

-Usamos el agua de mar para regar. Diluimos una parte de agua de mar por cien de agua dulce. Con esto queríamos aportar los minerales que tiene el agua de mar. En su caso, incluyen todos los de la tabla periódica.

– También usamos arena de la playa. Algunos agricultores de la zona nos indicaron que antiguamente le echaban un puñado de arena de la playa al hoyo donde repicaban la pequeña mata de melón. Nos cuentan que salían dulcísimos. Nosotros hicimos lo mismo pero en lugar de melones fue con las tomateras.

– Añadimos posidonia (100 gr. por metro cuadrado).

En los siguientes casos, además de aplicar estos elementos que nos proporciona la propia naturaleza, decidimos elaborar dos productos con el mismo fin: microorganismos beneficiosos y biofertilizantes fermentados.

2. Captación de microorganismos beneficiosos. Para ello solo necesitamos arroz hervido y un envase de yogurt. Lo dejamos en un lugar donde haya tierra fértil, como un bosque, y lo recogemos a la semana. Posteriormente, su contenido lo diluimos en agua y lo aplicamos al terreno. Algo parecido comentaba el hispano Lucius Junius Moderatus, conocido como Columela, escritor agrónomo romano. Decía que para mejorar una tierra poco fértil una manera de hacerlo era coger una porción de tierra de una zona muy fértil y llevarla a su nuevo lugar.

3. Biofertilizantes fermentados. Éstos son súper abonos líquidos preparados a base de estiércol fresco (o humus de lombriz), disuelto en agua y enriquecida con leche (o yogurt natural), melaza (o azúcar moreno) y ceniza, que se deja fermentar varios días, e incluso meses, en bidones de plástico, bajo un sistema anaeróbico (sin la presencia de oxígeno). En nuestro caso reutilizamos dos garrafas de aceite de 25 litros del comedor escolar, en una incorporamos compost y en otra restos de frutas, hojas y verduras. En ambas añadimos agua, azúcar moreno, leche y ceniza.

En los siguientes videos podéis ver de forma detallada todos los pasos necesarios para elaborarlos:

Cada uno de estos experimentos lo realizamos en un bancal diferente. Los resultados fueron satisfactorios. No somos científicos pero observamos que no provocó daños en los cultivos y que la cosecha fue buena y todo tenía muy buen aspecto.

Os animamos a practicar estas experiencias con los alumnos, tanto por la mejora en la calidad de la tierra que suponen, como por su utilidad para transmitir conceptos relacionados con la importancia del tratamiento ecológico de la tierra y sus cultivos.