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Esta vuelta al cole… ¡Cultiva el aprendizaje!

Por Fundación Triodos.

Cada vez más escuelas se animan a crear su propio huerto escolar. Esta iniciativa brinda a los alumnos múltiples beneficios que favorecen su aprendizaje. Si aún no te has animado, ¡no lo dejes para el curso que viene!

Para crear tu huerto educativo, solo necesitarás las herramientas necesarias: rastrillo, palas y regadera, un terreno con suficiente luz y con acceso al agua para el riego. Si tu centro no dispone de un espacio adecuado para ello, ¡no te preocupes! Hay muchas formas de crear huertos sencillos con materiales reciclados. Por ejemplo, las latas y las botellas de plásticos son estupendas macetas, o puedes utilizar sacos para almacenar la tierra y cultivar hortalizas.

Al participar en la creación y mantenimiento del huerto, los alumnos aprenderán a ser responsables y constantes y a trabajar en equipo. También les enseñará a llevar una alimentación más sana y equilibrada, ya que al cultivar sus propios alimentos estarán más dispuestos a probarlos. Además, es una oportunidad perfecta para transmitirles los valores de respeto y cuidado por la naturaleza y el medio ambiente.

neumático con riego por goteo

Huertos para la integración escolar

Los huertos educativos pueden además ayudar a acabar con el absentismo escolar. A los niños les encanta jugar al aire libre y sentir que forman parte de algo. Un claro ejemplo de ello es la iniciativa que inició en Nueva York hace ocho años Stephen Ritz, profesor de un colegio público del Bronx.

Ritz pidió material escolar para sus clases de ciencias, pero lo que recibió fue una caja de narcisos. Aunque al principio no le pareció de gran utilidad, acabó descubriendo el entusiasmo que provocaban las plantas en sus alumnos. Su centro presentaba una de las peores tasas de rendimientos escolar de Nueva York, pero gracias al cultivo de vegetales, la asistencia a clase entre los alumnos de secundaria pasó del 40% al 93%.

A día de hoy, Ritz y sus alumnos han plantado más de 15.000 semillas por la ciudad de Nueva York a través de la organización sin ánimo de lucro Green Box Machine, que promueve el cultivo de vegetales en las escuelas como parte de una asignatura más. Además, su proyecto ha llegado hasta más de 5.000 clases de colegios de todo el país y Canadá, y en los Jardines Botánicos Nacionales de Washington se puede encontrar una réplica del huerto de su centro.

¡Anímate a crear un huerto con tus alumnos y comparte tu experiencia con nosotros!

 

Un sueño llamado Cuentahuertos

Por Iván Trasgu, fundador de la Asociación Rompenubes.

Desde la Asociación Rompenubes estamos llevando a cabo una campaña de financiación con mucho esfuerzo y cariño para fusionar los cuentos con la educación medioambiental. Para ello hemos creado los Cuentahuertos: cuentos que enseñan, concientizan y divierten a los niños, acercándolos a la naturaleza de forma afectiva y respetuosa.

Tenemos un largo camino por recorrer, el primer paso para lograrlo es el 6º Festival Internacional de Cuentacuentos Rompenubes en el PRAE Valladolid. Si deseas conocer más sobre este insólito y atractivo proyecto aquí tienes el enlace. Además, queremos compartir generosamente contigo uno de los Cuentahuertos para que lo leas con tus hijos y os divirtáis tanto como lo hemos hecho nosotros al escribirlo.

Saludos y buenas historias.

 

“¡Eh humanos, aquí abajo!

Soy el Cuentahuertos. Me como lo que hay en tu cesto, la nariz te retuerzo y con un ojo tuerto, cuento historias que te dejan boquiabierto. Voy a contaros sin inquina, la verdadera razón de por qué os fascina tanto la Naturaleza, para dejaros de una pieza…

Hace ya unos miles de años, las aves llegaron a un acuerdo entre todas: en vista de que los humanos inofensivos parecían, hablarían una lengua que sólo unos pocos comprenderían: “El lenguaje verde” (que no es un insulto ni muerde). Muy pronto se estrecharon comunicaciones. Las aves, además de cantar canciones, ¡ya ves!, eran mensajeros, informaban sobre secretos verdaderos y colaboraban en bienes comunes que hacían la convivencia más agradable, la hable quien la hable.

Muy pronto la abundancia y la armonía propiciaron la convivencia ideal, pero el ser humano discrepaba de lo que tenía siempre al final: ¿quién sería entonces el animal?

Atesoraba con exceso, se apoderaba de lo ajeno y competir por tener más, fue su veneno letal. Los animales al Hombre de su error advirtieron, sin embargo, se extendió el rumor del buen sabor que tenían las aves asadas al fuego. Al humano le creció el ego y le mermó su valor. En toda la tierra era sabido, sin embargo, de forma inesperada, el ser humano mató millones de bandadas. Como castigo, la Banshee del bosque, el hada, grabó sobre una piedra que el ansia humana sería eterna y jamás saciada, que incluso hasta nuestros tiempos llegara.

Desde entonces, las aves ya no hablan la lengua verde y el Hombre no es ayudado cuando se pierde. Los animales huyen de su presencia, salvo los domesticados (la del perro, ¡qué paciencia!). Como por una especie de recuerdo subconsciente, hoy en día la gente, ama a los animales, las plantas, las piedras… ¡y hasta los minerales! Aman el aire que respiran… también huelen la basura que tiran. Quién sabe si algún día las aves nos perdonarán y a dirigirnos la palabra volverán.

Lo que está claro y hay que decir, es que, si algún día nos hablan y no estamos muertos, los primeros en oír serán los que estén cerca de un huerto. Amando a los tomates colgantes, los guisantes rodantes, las cebollas de lágrimas llenas, las ciruelas y los aguacates, los espaguet… ah esos no. Las abejas aguijonadas, los ajos desparramados, los espárragos agarrados, las cejas de las cabezas de las ovejas, las patas de los topos que se topan con las patatas y las calabazas que tapan las matas donde habitan las garrapatas. Los ojos de lentejas de los gansos, los trazos de los patos y las trazas de los garbanzos de Betanzos. Los sapos cojos que dan saltos a bandazos por las malezas y matojos, el hinojo anisado, el romero estirado, los hijos de las cornejas sin cejas y los vergonzosos corzos. Los osos perezosos haciendo caca, el orégano y la albahaca. Los gorgojos gozosos, las absurdas pulgas que urgan y se purgan en la turba, donde el grillo, del bocadillo, salta al calzoncillo y el abuelo le dice: ¡pillo, tubérculo! Y baja por la rodilla el grillo cayendo en un pepinillo. Así de sencillo termina este Cuentahuertos, quienes no amen, serán todo defectos. Que cada cual se aplique su cuento, y el que no, se lo llevará el viento. Zanahoria a zanahoria, victoria a victoria, fin de esta historia. Guárdala en tu memoria.”

Ecohuerto: cultivando nuevas formas de aprendizaje

Por el AMPA de la Escuela de Educación Infantil los Ángeles, Madrid, ganador del accésit en la categoría de Infantil de la 4ª edición del Premio Nacional de Huertos Educativos Ecológicos.

El proyecto “Ecohuerto Los Ángeles” comenzó en 2015 gracias a una iniciativa del AMPA y al apoyo de la Escuela de Educación Infantil los Ángeles del barrio de Tetuán, que cedió una zona para habilitarla como huerto y secundó el proyecto propuesto por las familias. En estos tres años hemos conseguido incorporar la actividad del huerto al currículo escolar, pertenecer a la Red de Huertos Escolares o quedar accésit en la categoría de educación infantil de toda España gracias al concurso Premio Huertos educativos Ecológicos de la Fundación Triodos.

Puedes conocer aquí nuestra memoria y vídeo.

Juntas hemos logrado convertir el huerto en un espacio abierto en el que las familias trabajamos conjuntamente y en comunidad con el centro y con otros huertos del distrito. Todas las decisiones se adoptan de manera participada y horizontal. Si bien el Ecohuerto y sus actividades se gestionan y elaboran desde el AMPA, se hace de forma cooperativa y en coordinación directa con las profesoras.

Durante este curso 2017/2018 se han realizado nuevas actividades, en las que ha participado todo el alumnado de 1 a 6 años.

Una de estas actividades ha sido la siembra de bellotas de roble en briks reciclados para conocer el desarrollo de los árboles en todas sus fases y aprender sobre reutilización y reciclaje de desechos habituales en los hogares.

Pasos que hemos seguido:

  1. Recolectamos: se recolectaron de un roble de más de 30 años ubicado en Ciudad Universitaria, con el germen en estado de latencia y se conservaron en frío hasta su siembra.
  2. Reciclamos: se pidió a las familias que trajeran briks cortados por la parte superior y con agujeros en la parte inferior, para usarlos de macetas.
  3. Sembramos: en los meses de octubre y noviembre se sembraron más de 100 bellotas en los briks y rotulamos el nombre del niño o niña que lo plantó. Participaron las clases de 2 a 6 años. Se mantuvieron en cajas y se regaron habitualmente.
  4. Observamos: con la primavera las bellotas de roble empezaron a asomar.
  5. Trasplantamos a macetas más grandes: con la intención de dejar los árboles en buen estado para pasar el verano. En esta parte participaron también los niños y niñas de 1 año.
  6. Plantamos: queremos salir a un parque y trasplantar los árboles y así completar el ciclo de desarrollo y sensibilizar sobre la importancia del arbolado tanto en la ciudad como en el campo, fomentando los espacios verdes.

Entendemos el huerto como una herramienta de aprendizaje, para que los peques adquieran conocimientos sobre siembra y recolección de verduras y hortalizas de temporada y hábitos de alimentación sana y equilibrada de una manera ecológica y sostenible. También han aprendido sobre la importancia de los insectos y otros animales que forman parte del ecosistema del huerto, de forma que desarrollen una actitud de respeto y conservación del medio ambiente, desde la observación y exploración del entorno natural.

Hemos conocido mejor a la escuela, hemos compartido parte del tiempo educativo de nuestros hijos e hijas, a sus compañeros y sus familias, hemos aprendido juntas. Desde nuestro Ecohuerto queremos contribuir a aumentar la conciencia de desarrollo sostenible, fomentando una educación ambiental participativa y creativa con el entorno.

Un premio que ha dado mucha vida

Por Lourdes Abellán, coordinadora de actividades medioambientales del EEI de Verducedo, Moaña (Pontevedra). Ganador del 1er premio de infantil del concurso nacional Huertos Educativos Ecológicos 2017.

El día 17 de noviembre del año pasado viajamos a Madrid, acompañados de varias familias, a la jornada “Huertos que transforman” para recoger el primer premio en nuestra categoría del concurso nacional de Huertos Educativos Ecológicos. Fue un día inolvidable para todos nosotros.

Este maravilloso galardón, además del reconocimiento y de la dotación económica, nos trajo sorpresas de colaboración inesperadas. Durante la jornada pudimos conocer a otros maestros inquietos, curiosos, solidarios… de esos que luchan día a día por hacer una educación más viva, experiencial y respetuosa con el medio ambiente.

Cuando finalizó la entrega de los premios surgió el primer chispazo de un proyecto increíble. Chus, Julia y Berta, profesoras del IES Aguas Vivas de Guadalajara, habían barajado la posibilidad de ofrecer su ayuda después de los terribles incendios que asolaron Galicia y Portugal en octubre de 2017. Nuestro encuentro fue la clave para gestar un proyecto común basado en la reforestación de las zonas quemadas de Moaña. Después de charlar un rato con ellas, enseguida surgió la propuesta: “¿qué os parece si vamos a repoblar con vosotros?”

A partir de esa fecha comenzaron los contactos y los preparativos para recibirlos en Verducedo. También empezamos a compartir información y tutoriales.

Finalmente, la última semana de junio, los recibimos en Moaña y juntos realizamos múltiples tareas en común:

  • Limpiar la playa de la Junquera.
  • Marcar y señalizar el arbolado del Mirador da Fraga.
  • Con el lema “Eu tamén reforesto” (Yo también reforesto) plantamos 180 robles y castaños, que nosotros recogimos e hicimos germinar, en un espacio forestal que nos tiene reservado la Comunidad de Montes de Moaña
  • Y muchas otras actividades compartidas.

No deja de ser increíble para nosotros esta conjunción de los extremos educativos: Infantil, Secundaria, Bachiller…

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Otro de los momentos estupendos que vivimos en nuestro viaje a Madrid fue conocer a Miriam y otras profesoras del CEIP San Blas de Salamanca, ganadoras del accésit del premio en la categoría de Primaria. Nos pidieron que les mandásemos bellotas desde Moaña. Así lo hicimos, y ellos realizaron la plantación de una forma maravillosa: organizaron una actividad de concienciación sobre los fuegos en Galicia, y en concreto en Moaña, con el lema “San Blas pinta Moaña de verde”.

Invitaron a un equipo de la “Oficina Verde de Salamanca” y a un bombero. Después se juntaron con los alumnos del Centro de Educación Especial Aspace de Salamanca, y todos plantaron las bellotas con idea de enviarlas convertidas en pequeños árboles a nuestra escuela para que pudiéramos trasplantarlas en los montes de nuestra localidad.

Muchísimas, muchísimas gracias amigos del CEIP San Blas, por esta idea fantástica y entrañable. Nosotros estamos muy orgullosos de haber participado en este proyecto tan chulo.

La convocatoria para presentarse a la 5ª edición del premio nacional Huertos Educativos está abierta hasta el próximo 15 de julio.

Más información.

Un huerto especial y sostenible

Por Pepe Romero Manzano, responsable del taller de horticultura del Colegio de E. Especial “Ntra. Sra. De las Cruces” Plena Inclusión Don Benito, Badajoz.

Cuando los chavales con discapacidad intelectual entran en los 16 y hasta los 20 años, es el momento adecuado para cursar los “Programas para la Transición a la Vida Adulta (P.T.V.A.)”, una etapa decisiva para que ellos y ellas se sientan mayores y puedan acceder a esa funcionalidad de los aprendizajes ya adquiridos en la Educación Básica Especial.

Los talleres de los P.T.V.A. son un elemento educativo imprescindible; supone salir de las aulas, tomar contacto con el mundo pre laboral, utilizar ropa apropiada, manejar herramientas, trabajar en equipo, etc. Es por ello por lo que, para este alumnado, personas con discapacidad intelectual y por tanto con necesidades educativas especiales, es una etapa que les hace “sentirse útiles, más seguros y mayores”.

Nuestro taller de horticultura, con más de 400 metros cuadrados, dispone de los condicionantes necesarios para educar en las tareas de campo: disponemos de tierra fértil y fácil de labrar, agua abundante y sobre todo ilusión, constancia y dedicación. El aporcado lo realizamos mediante un abonado natural, granja de gallinas, serrín de pino y realizamos un compostaje sencillo con materiales en desuso propios de la tarea diaria.

El proceso ha necesitado varios años de esfuerzo y ha supuesto toda una aventura donde no faltaron aciertos y muchos errores. Educar en plena naturaleza, con tareas propias de una educación especial y enfocada a chavales con discapacidad resulta muy gratificante.

Son muchas, muchísimas las acciones necesarias para afianzar una educación adaptada: limpieza general, preparación del terreno, aporcado, elaboración de caballetes, siembra, mullido, riego a goteo, control de las malas hierbas, recolección del fruto y reparto de los mismos.

En el curso 2008, con ayuda de nuestra asociación Aprosuba 4, decidimos construir un invernadero de 60 metros cuadrados, pudiendo disfrutar de una horticultura protegida y amén de las condiciones climatológicas. Aun recuerdo cuando montamos la estructura metálica, los plásticos y el emotivo acto inaugural. Nunca faltó ayuda por parte de nuestros chavales y otros jóvenes pertenecientes a programas de inclusión social de aquella época; unas instalaciones, que hasta el día de hoy cumplen perfectamente su cometido pudiendo trabajar en pleno invierno, más calentitos y bajo techo.

Veíamos que los frutos resultantes eran de buen aspecto y cierta calidad, todo el centro accedía a nuestros productos: verduras, lechugas, puerros, habas, etc… las bolsas iban de aquí para allá en manos de nuestros chavales y a cambio… un pequeño donativo. Luchando y con persistencia conseguimos algunos ahorrillos pudiendo acceder en dos años a un cobertizo de 20 metros cuadrados. Preparamos la solera de hormigón, montamos las piezas, las barnizamos y construimos “La Casita del huerto”. Es en este nuevo y acogedor espacio donde desarrollamos desde entonces tareas muy diversas: clasificación de plantas, preparación de semilleros, desayunos, pesaje, embolsado y tiempos de descanso.

Hemos creado un entorno agradable con árboles frutales, hemos practicado diferentes técnicas de cultivo, sistemas de riego a goteo, infraestructuras para combatir el calor, mesas de cultivo, mobiliario adaptado, accesos y herramientas.

La comunidad educativa está sensibilizada con nuestro proyecto y se ha volcado con nuestra iniciativa; en ocasiones ayudando, en otras, beneficiándose de nuestros productos, obteniendo así los recursos necesarios para llevar este huerto-taller con autofinanciación y transparencia. Mi compañera Inma lleva siempre bien las cuentas y registros.

Disponer de un entorno socio familiar dispuesto a colaborar es imprescindible; nos ayuda a dar salida a los productos, cerrar el círculo productivo y manejar las monedas que no siempre nos resultan fáciles para nuestro alumnado.

Son muchas y variadas las tareas que llevamos a cabo para sacar adelante nuestro proyecto; una educación personalizada prima por encima de cualquier otro objetivo y el alumnado manifiesta un entusiasmo que se respira en el ambiente.

“El entorno del huerto”, ha originado extraordinarios hábitos de trabajo, al tiempo que un gran impacto entre familias y amigos del entorno que siguen día a día nuestra labor y el potencial prelaboral que desarrollamos.

Hoy en día, cientos de personas cercanos al alumnado disfrutan de la actividad mediante la red social Facebook en la que exponemos nuestras imágenes semanalmente con fotos y videos representativos que provocan muchas reacciones, nos alientan y además no faltan comentarios constructivos al conocer nuestra labor diaria.

Queremos llegar aún más lejos, romper más barreras y ofrecer siempre que sea viable la posibilidad de participar activamente en el taller mediante nuestro programa “Pásate por nuestro huerto”, al que asisten de forma rotativa familiares y personas allegadas para compartir la jornada escolar.

Consideramos que llevar a cabo un taller con estas características genera grandes satisfacciones, así como un reto tanto para docentes como discentes y, por si fuera poco, revierte en beneficio del taller y en una educación integral con buen hacer y alto grado de responsabilidad.

Os animamos a ponerlo en práctica. ¡El ÉXITO ESTÁ ASEGURADO!

Podéis seguirnos en el Perfil de Facebook: Pepe Romero Huerto

bolsa de agua

Un día para reflexionar sobre el Agua

Por el equipo de Esferic Better Things.

El 22 de marzo, por ser el día mundial del agua, es un buen momento para reflexionar. Dejar correr el agua fría mientras esperamos a que salga caliente, es un hábito propio del mundo occidental que pone de manifiesto que disfrutamos de muchas cosas cada día que no valoramos lo suficiente.

¿Qué medidas podemos poner en marcha para ahorrar de forma consciente?

En Esferic Better Things hemos diseñado la primera regadera plegable que permite recoger, transportar cómodamente y reutilizar el agua que desperdiciamos cada vez que abrimos el grifo: la Bolsa del Agua o Waterdrop.

Nuestra Waterdrop, no ocupa espacio cuando no lo utilizas y además te recuerda cada día que tienes que cuidar el agua; pero también puedes poner un cubo, que seguro ya tienes en casa. Cada vez que lo hagas estarás ahorrando un montón de agua, unos 3 litros por día, lo que suman 1.100 litros al año solo para una persona. Multiplica por familias, por ciudades, por países… Si cada persona en España hiciera ese gesto de manera regular, hablaríamos de unos 40.000 millones de litros de agua. O sea, una “milmillonada” de litros, sin perder nada de calidad de vida.

Ya tenemos 500.000 visitas en uno de nuestros vídeos en YouTube para ahorrar de manera sencilla el agua fría. Lo que más nos reconforta es que estamos seguros de que cada persona que ve o ha visto alguno de nuestros vídeos ya no se queda indiferente respecto al agua y aunque no comience, desde ese mismo momento, a ahorrar agua, es más que probable que cada día mientras espera al agua caliente piense que quizá podría hacer algo más por un consumo responsable. Todos necesitamos nuestros tiempos para cambiar hábitos y ese devenir para hacer las cosas mejor, suele ser inevitable.

Queremos resaltar también la importancia de la educación en este aspecto ya que consideramos que los hábitos responsables hay que impulsarlos desde los más pequeños. Una de las partes más enriquecedoras de nuestro trabajo son las charlas que impartimos en los colegios sobre la importancia del ahorro de agua. ¡Nadie tiene más energía ni más poder de prescripción que un niño cuando entiende las cosas y sabe que tiene razón! . Desde Esferic os invitamos a que este 22 de marzo reflexionéis no solo sobre el agua, sino sobre las innumerables cosas que tenemos la suerte de disfrutar y que a veces no valoramos lo suficiente.

Aprender los números decimales entre bancales

Por Lucía Gutiérrez coordinadora del programa de huerto escolar del centro José María de Lapuerta de Cartagena.

Desde siempre la palabra matemáticas ha sido sinónimo de aburrimiento y falta de interés en las aulas. Este curso en nuestro cole, el José Mª de Lapuerta en Cartagena, comenzamos con el proyecto de huerto escolar y aparte de ser un recurso en el que los alumnos aprenden sobre respeto por el medio ambiente y el valor de la agricultura en nuestra sociedad entre otros valores, los tutores de cuarto quisimos dar un paso más y utilizar este recurso para trabajar las matemáticas. De esta forma los alumnos trabajan de una manera más manipulativa y aplicando lo que aprenden en situaciones de un contexto real.

Empezamos con los decimales. Los números decimales son un contenido nuevo que se empieza a tratar en 4º de primaria. Para que los niños pudieran experimentar con la numeración decimal fuimos al huerto a medir sus dimensiones. Aprovechando que también estábamos trabajando los perímetros, pudieron calcular el de nuestro huerto.

Operamos con decimales. Ya sabemos lo que es un número decimal, y ahora ¿qué hacemos con ellos?, ¿para qué pueden servir? Para responder a esto los niños volvieron a hacer mediciones, midieron los ramales de los goteros e hicieron operaciones para calcular los metros totales que hemos usado para regar nuestro huerto. Midieron las plantas de habas, clasificaron las medidas e hicieron un histograma. Estos histogramas los hicieron tanto en su cuaderno de campo como utilizando una hoja de cálculo de Excel.

La cosecha de brócoli también nos permitió trabajar la numeración decimal de una forma experimental. Cada brócoli recolectado fue pesado, medido y se anotó su número de hojas. Con esta información los niños hicieron unos carteles anunciando su materia prima, así como su precio y sus principales características.

Y para finalizar, como actividad artística, ¡hicieron sus propios brócolis!

La experiencia ha sido muy positiva y enriquecedora para los niños, ya que han trabajado las matemáticas de una forma vivencial, desarrollando su creatividad y fomentando su desarrollo integral.

 

Conversando con plantas

Por Ricardo Colmenares, director de la Fundación Triodos.

Trabajar en un huerto jardín es una oportunidad única para relacionarte con el mundo vegetal, las plantas. Tienes a tu alrededor una alta diversidad de plantas comestibles, aromáticas, medicinales, ornamentales, silvestres y hasta de incómodas adventicias. Para mantener en buena salud el huerto jardín se precisa de unos mínimos conocimientos básicos sobre las necesidades espaciales y temporales de esas plantas, además de sus posibles usos que dan sentido a su cuidado. Suelo, agua, luz, calor, buenas y malas compañías, son cuestiones relevantes que han de tenerse en cuenta, en mayor o menor medida.

En una tarde muy calurosa del verano, bien protegidos del sol, en el huerto jardín de Triodos Bank, nos pusimos a ejercitar nuestra mirada al mundo vegetal como experiencia para mejorar nuestra capacidad de atender y cuidar nuestras plantas. Intrigados sobre si las formas de las plantas pueden considerarse un lenguaje de signos que se puede comprender. Parece que te hablan de sí mismas mediante sus formas, sus colores, sus olores, sus sabores. Se dice que el jardinero y el agricultor, leyendo el lenguaje de las plantas han sabido cuidar de ellas para multiplicarlas o erradicarlas donde no eran queridas, o transformarlas en otras con diferentes cualidades que encajan mejor en las necesidades de los seres humanos, en cada época, mediante la selección.

Observar para aprender

Escogimos plantas con flores como el humilde Senecio, y descubrimos la existencia de una secuencia espacio temporal que aparece en muchas especies distintas de plantas, de la que no se habla mucho en los libros de botánica, pero que los agricultores ecológicos y biodinámicos utilizan para comprender el desarrollo de sus plantas de cultivo. De este modo pueden optimizar la calidad de los frutos que ofrecen a los consumidores, alimentos con carácter, dicen ellos. Porque una planta nutritiva es una planta sana que ha sido capaz de desarrollar su identidad de forma armoniosa y completa durante todo su proceso de desarrollo.

El ejercicio básico consiste en reconocer cómo hay un primer gesto en las plantas que se centra en la producción de raíces bien desarrolladas y hojas poco formadas, abriéndose al exterior para, poco a poco, a medida que se eleva sobre el suelo oscuro, frío y húmedo, tornarse después en diferenciación y disminución de las hojas, hasta el salto final que lleva a la formación de la flor, el fruto y la semilla, donde aparece de forma más intensa e interiorizada, la identidad del espécimen en cuestión; con su geometría, color, olor, y sabor característicos. Ahora ya en los dominios de la luz y el calor. Primero el impulso de crecimiento, luego la diferenciación o maduración toma el relevo como impulso predominante. Primero percibimos algo, luego lo iluminamos con nuestro pensamiento y le damos su nombre, reconocemos su identidad, lo vinculamos con un concepto.

La observación activa de la transformación de los elementos de la planta, de sus cambios de forma, de su metamorfosis espacio temporal, nos capacita para entender el mundo siempre cambiante de lo vivo. No sólo las plantas, si no cualquier fenómeno de la naturaleza, incluidas las relaciones entre nosotros, o las empresas como comunidades de trabajo. Se nos descubre así, en sus transformaciones y ritmos, como un lenguaje donde el sentido sólo se descubre leyendo los detalles concretos con nuestros propios sentidos, porque el sentido no está en esos detalles, sino que emerge sólo al leerlos. Como ocurre con los textos, sean poesía o prosa.

Como dice el poeta onubense, Juan Ramón Jiménez: “…hoy te he mirado lentamente y te has elevado hasta tu nombre”. El poeta se refirió al cielo en su verso, pero la experiencia se nos antoja la misma que al mirar una planta.

Este ejercitar nos capacita no sólo como jardineros, sino que también lo hace, lo que es aún más importante, como seres humanos, para comprender la realidad del mundo que nos rodea.  Somos y estamos en un mundo vivo y orgánico, no mecánico. Nos capacita personal y profesionalmente, un objetivo central en el trabajo que se propone en el huerto jardín de Triodos en Las Rozas.

Arboterapia: la conexión con los árboles y la naturaleza

Por Marian Molina Márquez, profesora de Compensación Educativa de 1º y 2º ESO (Sevilla).

Cuando me planteé de qué manera podría aproximar a mi alumnado con el espacio del huerto y aula medioambiental que queríamos crear anexa al mismo, a través de un proyecto de innovación educativa, planifiqué ciertas actividades que posibilitarían una curiosidad y afección hacia su entorno.

Comencé por presentar aquellos árboles, especialmente los que ya teníamos en el centro y huerto, asociados a diferentes características que la tradición ancestral druida le confería a cada uno de ellos, y se correspondían con su fecha de nacimiento. Cada alumna y alumno eligió de su árbol aquellas cualidades que se correspondían con su personalidad, lo dibujó en una cartulina y las escribió, posteriormente lo identificamos en nuestro espacio exterior e hicimos una exposición que sirvió para que cada uno de ellos se presentara ante los demás miembros del grupo.

Después para Navidad propusimos iniciar una campaña “Salvemos a un abeto por Navidad”, cuyo objetivo era recuperar esos abetos que sabíamos iban a acabar en el contenedor de basura pasadas las fiestas navideñas, así pues, recuperamos uno que no se había vendido en un vivero y lo plantamos decorándolo con adornos reciclados confeccionados por el propio alumnado.

Paralelamente trabajamos a lo largo del año diferentes películas asociadas a actividades complementarias de nuestro proyecto educativo, por ejemplo, para celebrar el día de la paz con “El olivo”, realizamos tarjetas con mensajes positivos y elaboramos un poster fotográfico con nuestras manos entrelazadas alrededor del olivo cincuentenario que embellece una zona del patio. Con esta postal, felicitamos a los profesores y alumnado de siete países europeos con los que desarrollábamos un proyecto educativo de Erasmus plus, e-twinning denominado GrowinGreen.

A partir de esta actividad propusimos que cada centro educativo europeo plantara un árbol y que lo utilizara como logo o símbolo identificativo en el grupo, nosotros después de debatir sobre la película “Una pastelería en Tokio”, elegimos el cerezo que brotó en primavera ofreciéndonos un regalo para la vista.

Por otro lado, para celebrar el día de Andalucía montamos una exposición con las diferentes variedades de aceites que se producen en nuestra comunidad autónoma, difundiendo sus propiedades alimenticias y peculiaridades, con degustación incluida y para la cual se cocinó pan ecológico. También podamos la lavanda del huerto y el alumnado de salud medioambiental la destiló en el laboratorio extrayendo el aceite esencial de lavanda, con la que se elaboraron jabones. ¡Fue toda una fiesta de sensaciones, olores y sabores! Además, al ser un centro bilingüe celebramos el día de San Valentín y para iniciar el repoblado del aula medioambiental plantamos el árbol del amor o de Judas como comúnmente se le conoce.

De igual forma para celebrar el día del medio ambiente, el cinco de junio, después de una puesta en común de los valores ecológicos que aporta la película “Pastel de pera con lavanda”, mi alumnado plantó un peral y lo protegimos con lavanda a su alrededor formando setos ajardinados con ésta y otras plantas aromáticas que nos ayudan a proteger de muchos insectos a nuestros cultivos, a la vez que favorecen la polinización de las abejas que como sabemos están desapareciendo por diversas causas.

En resumen, todas estas actividades propiciaron una mayor sensibilización y respeto hacia esos árboles que siempre han convivido con ellos y que parecían pasar desapercibidos ante sus ojos. Si tuviera que elegir una imagen me quedaría con la mayor sorpresa que pude experimentar cuando nos dirigíamos hacia la zona del huerto, al ver a mi alumnado correr de manera espontánea hacia el olivo o su árbol abrazándose fuertemente a él.

Un nuevo huerto ecodidáctico brota en la Universidad Autónoma de Barcelona

Por Mariona Espinet y Josep Espluga, profesores de la Universidad Autónoma de Barcelona, miembro de la Red de Universidades Cultivadas.

La Facultad de Ciencias de la Educación de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) acaba de inaugurar en 2017 el huerto ecodidáctico, aprovechando la celebración de su 25º aniversario y del II Encuentro de Huertos Ecodidácticos de la Red Universidades Cultivadas (RUC) que tuvo lugar en nuestra universidad.

La propuesta consistió en recuperar un antiguo espacio de amplias dimensiones y en desuso, muy soleado, rico en nutrientes, y que hace 30 años se había dedicado a la actividad agrícola. Los profesores de diferentes departamentos de la UAB, como Mariona Espinet y German Llerena del grupo de investigación Gresc@, Josep Espluga y Xavier Suchs, decidimos colaborar en la realización de un Taller de Dinamización Agroecológica para acompañar el proceso de construcción de los bancales del nuevo huerto ecodidáctico.

II Encuentro de Huertos Ecodidácticos

Equipo de construcción del bancal del huerto ecodidáctico de la UAB

Nos hacía mucha ilusión recuperar este antiguo espacio para convertirlo en un entorno de aprendizaje y contribuir así al desarrollo de la soberanía alimentaria de los futuros maestros de educación infantil, educación primaria y educación social bajo el marco de la agroecología escolar (Llerena, G. & Espinet, M. Agroecología Escolar. 2017).

El Taller de Dinamización Agroecológica se desarrolló durante los tres días que duró el II Encuentro de Huertos Ecodidácticos y se organizó en las siguientes etapas:

  1. Exploración de los espacios agroecológicos del campus de la UAB para conocer sus características y realizar una diagnosis en relación a la línea del tiempo, usos del espacio, y mapa de actores. Estos espacios incluyen los cultivos productivos con finalidades de apoyo a la docencia y la investigación, gestionados por el personal de servicio, los huertos sociales ecológicos con finalidades lúdicas, gestionados por los estudiantes y, finalmente, el espacio donde albergar el nuevo huerto ecodidáctico con finalidades educativas.
  2. Diagnosis y formulación de propuestas sobre el futuro espacio para el huerto ecodidáctico: Al final de la visita se realiza un trabajo en grupos pequeños para compartir la información recogida, representarla gráficamente y debatir alrededor de las siguientes preguntas que ayudaran a formular acciones concretas: ¿Cómo enfocar la creación de un huerto ecodidácticos en la UAB? ¿Con qué objetivos? ¿Qué implicaciones tendría? ¿Cómo se podría implicar a los diferentes sectores universitarios y/o sociales? ¿Qué forma organizativa sería la más adecuada? ¿Con qué recursos habría que contar?
  3. Debate con los representantes de la universidad con responsabilidades directas en la toma de decisiones sobre la construcción de un huerto ecodidáctico en la Facultad de Ciencias de la Educación. Los diferentes grupos de trabajo presentan las propuestas de acción y debaten con un grupo de representantes de la UAB que incluyen el decano de la facultad, el vicerrector de economía y campus, el director de la oficina de medio ambiente, el coordinador de un grado ofrecido en la facultad, una profesora de la facultad y representantes de estudiantes.
  4. Construcción de un bancal colectivamente con la asesoría de un especialista en agricultura ecológica en contextos educativos, Ángel Puente de “La Despensa Biológica”, la participación del estudiante Ayoub Mouka, y la participación del alumnado de 2º de educación primaria de la “Escuela Bellaterra” y de su maestra Lolita Bolaño. Este bancal, una vez montado, ha servido para generar interés por parte de los diferentes actores de la Facultad de Ciencias de la Educación. En enero de 2018 la Facultad concedió un Proyecto de Innovación Docente para financiar la construcción de tres nuevos bancales. El proceso está en marcha, el compromiso de los representantes es importante, y muchos estudiantes están motivados para adquirir experiencia en la gestión de los huertos ecológicos como espacios educativos.