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“GrowinGreen”, premio nacional eTwinning 2018 del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte

Por Ángeles Molina Márquez, profesora de compensación educativa de Sevilla.

             “GrowinGreen” es un proyecto europeo de educación que forma parte a su vez de un proyecto de innovación educativa de aula medioambiental y naturaleza. Un grupo de profesorado de un instituto de Sevilla trabajamos de manera multidisciplinar para potenciar en el alumnado valores de sostenibilidad medioambiental, respeto y conexión con la naturaleza regenerando su entorno, desarrollando una agricultura orgánica y fomentando un aprendizaje cooperativo y colaborativo entre el alumnado de diferentes niveles y edades.

Al diseñar el proyecto contactamos a través de eTwinning, un programa de educación con una plataforma que te permite realizar proyectos con profesorado y alumnado europeo, con diez centros escolares de ocho países europeos que tenían huertos escolares ecológicos para realizar conjuntamente una serie de actividades en torno a ellos y englobadas en diferentes asignaturas.

Comenzamos con una campaña de concienciación sobre los productos bio o alimentación ecológica, elaboramos vídeos y anuncios publicitarios, carteles que colocamos por todo el centro, y compartimos una serie de recetas típicas de cada país elaboradas con la producción obtenida en nuestros huertos escolares. Después, cada centro plantó un árbol que se convirtió en su logo identificativo. Realizamos también la campaña “Salvemos un abeto por Navidad”, para evitar que muchos abetos terminaran en los contenedores de basura pasadas las fiestas navideñas.

Posteriormente, creamos a partir de un taller un banco de semillas ecológicas europeas, cultivadas de forma innovadora en nuestro semillero hidropónico. Por otro lado, plantamos en nuestros huertos urbanos semillas autóctonas de Andalucía para colaborar y evitar la desaparición de algunas especies. Fomentamos en todo momento la conexión del alumnado con la naturaleza, con visualización de películas, y potenciamos la gamificación como técnica educativa con gymkanas desarrolladas dentro del espacio del huerto en tres idiomas: francés, inglés y castellano.

Diseñamos y cocreamos nuevos espacios exteriores, utilizando diferentes setos ajardinados alrededor del espacio dedicado al cultivo (bancales), regenerando terrenos degradados y repoblándolos con árboles de distintas especies. También incorporamos formas de plantación diversas con la ayuda de tutores, creando figuras vegetales con las plantas trepadoras que sembramos.

Desarrollamos campañas informativas sobre el cambio climático y su incidencia en la agricultura y convertimos un rincón del huerto en un ecosistema tropical plantando especies tropicales como cannas índicas, flor del paraíso, plataneros, lima caviar, aloe vera, chumberas, costilla de Adán, aguacate y chirimoyo.

Reciclamos todo tipo de envases como garrafas, neumáticos, botas, zapatos, palés o cajas de frutas para utilizarlos como maceteros y creamos huertos verticales urbanos. Con barro cocido en el horno del centro se confeccionaron mosaicos y murales identificativos de cada planta del ecohuerto.

Los alumnos aprendieron a utilizar diferentes apps para identificar especies vegetales como Pl@ntNet, Arbolapp o ¿Qué flor es?. Finalizamos con un concurso de fotografía donde cada alumna y alumno fotografió o dibujó la flor, árbol o planta del ecohuerto que más le atrajera y le asociaron poesías o pequeñas historias que ellos mismos inventaron en los diversos idiomas. Finalmente, elaboramos fichas botánicas de estas plantas que expusimos y compartimos con nuestros teachers europeos.

Este proyecto fue premiado porque la creación de un huerto ecológico ha servido de impulso motivador para que el alumnado de los centros participantes realice numerosas actividades en torno al tema del medio ambiente y la naturaleza. El proyecto destacó también por su buena planificación, así como por la participación y coordinación del equipo de docentes participantes y la implicación del alumnado.

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Aprendiendo economía en “Mercablás”

Por el equipo coordinador del huerto del CEIP San Blas de Salamanca, ganador del accésit en la categoría de Primaria de la 4ª edición del Premio Nacional de Huertos Educativos Ecológicos.

El fomento de la cultura emprendedora es algo que se pide dentro del ámbito educativo. Nosotros hemos encontrado en nuestro huerto y sus productos el mejor lugar para hacerlo.

Periódicamente, siempre en función de la producción hortícola, los alumnos se organizan para recoger lo obtenido en sus bancales, lo limpian y lo ordenan en lotes listos para la venta.

Todos los detalles son importantes. Hay que pensar precios, ofertas, anunciarlas y poner un cartel que avise a los padres de un nuevo día de apertura del “Mercablás”.

Es necesario también preparar una modesta caja con diferentes cambios de moneda. Los mayores ayudan a los pequeños y practican con ellos las posibles operaciones de multiplicación a realizar en el momento de la venta.

Llegado el momento de la apertura siempre hay nervios: “Yo vendo”, “yo cobro”, “yo entrego”, “yo ayudo con las cuentas”, “¿y si no viene nadie a comprar?” Pero nuestros padres siempre responden con largas colas demandando nuestros productos y los nervios poco a poco se transforman en caras de emoción en los niños y de satisfacción en sus padres.

Cuando “Mercablás” cierra su ventana, llega el momento de hacer caja, ver los ingresos sin olvidar lo antes invertido. Más tarde los delegados de cada clase valorarán qué hacer con la ganancia obtenida, ¿se deja de remanente para futuros gastos o la empleamos en algo más?

Este curso decidimos dedicar los beneficios del curso pasado al proyecto “Piratas” de la Red Ignaciana de Solidaridad, una organización benéfica que se dedica a hacer más llevadera la estancia de los niños hospitalizados. Varias voluntarias vinieron a visitarnos y los niños les hicieron entrega de los juguetes comprados con nuestra recaudación. Fue un momento bonito en el que todos nos sentimos felices y orgullosos de lo logrado con nuestro huerto.

 

Huerto escolar del Colegio Fernández de Moratín

Calabazas, la delicia de Halloween

Por el grupo Huerteamos, del CEIP Fernández de Moratín, Madrid.

El Huerto escolar del Colegio Fernández de Moratín renace de la ilusión de unos padres y madres para que un pequeño terreno del colegio fuese un aula más para los niños y niñas. Un aula abierta donde el aprendizaje esté basado en la observación, el trabajo, la paciencia y el disfrute del resultado.

Desde un principio el proyecto contó con el apoyo de dirección, del AMPA y de todo el personal del colegio.

Con esa intención el curso 2016/2017 estuvo dedicado a reconstruir los bancales, para que los alumnos tuvieran mejor acceso, y una tierra preparada, con la idea de que el tiempo que pasaban con la monitora del huerto escolar fuera más efectivo y divertido.

Se hicieron pequeñas inversiones en material, pero sobre todo se consiguió aumentar enormemente la participación implicando a padres y a alumnos que apoyaban le iniciativa también fuera del horario lectivo.

Las plantaciones de invierno funcionaron muy bien: los niños comieron un plato en el comedor del centro con lechuga y acelgas del huerto escolar, lo que les hizo mucha ilusión, y muchos de los voluntarios pudieron llevarse algunas a casa.

Esto fue un nuevo impulso para ir un paso más allá, preparando un sistema de riego, limpiando zonas anexas a los bancales y plantando las aportaciones que nos llegaban desde el Huerto del Retiro.

Tuvimos algunas fresas que encantaron a niños y mayores, y surgieron proyectos como un pequeño bancal cuadrado gestionado por alumnos de infantil para plantar un jardín que atrajera a las mariposas, o el hotel de las mariquitas para ayudarnos a mermar la comunidad de pulgones que nos acompañó una temporada.

En febrero toda la comunidad del Huerto del Fernández Moratín colaboró en la construcción de un bancal profundo.

Se decidió dedicarlo a la siembra de patatas y calabazas y han sido estas últimas las que nos dieron una grata sorpresa invadiendo todo el huerto y permitiendo llevar acabo la actividad que os dejamos a continuación para el deleite de los alumnos del Colegio Fernández Moratín durante la fiesta de Halloween, muy celebrada en nuestro colegio.

Cultivo de calabazas y fiesta de Halloween

La calabaza pertenece junto al calabacín, el pepino y la sandía a la familia de las cucurbitáceas; es una especie bastante ruda y productiva en el huerto, que se planta a la vez que el resto de especies del “huerto de verano”, en abril,mayo o junio.

Su maduración se produce una vez entrado el otoño, y por ello es una decoración tradicional en la fiesta de Halloween, además de un ingrediente estrella en muchas recetas de otoño.

Otra de las ventajas es que su plantación es directa (en semilla) por lo que todos los alumnos serán espectadores del proceso completo.

Os proponemos una bonita actividad con las calabazas de vuestro huerto:

Cada clase plantará dos plantas de calabaza en el huerto y las acompañará y cuidará durante toda la temporada. Identificarán sus plantas en el huerto con los temas de sus clases; la clase de los dinosaurios, la de los patos etc. y se despedirán de ellas durante el verano.

A la vuelta del verano, las plantas de calabaza ya tendrán flores y pequeños frutos que irán creciendo hasta convertirse en las calabazas que ellos mismos recogerán del huerto a finales de octubre para decorar su aula.

Cada clase plantará sus calabazas, pero ¿qué pasará con los recién llegados de 1 º de infantil en septiembre?

No hay problema, los antiguos alumnos de 3º de infantil al encontrarse ya en primaria podrían realizar un acto simbólico en el que recogerán y cederán sus calabazas a los recién llegados al colegio, así, por un momento, habrán dejado de ser los pequeños de primaria para volver a convertirse en los mayores de infantil.

La recogida se complementa con dibujos en clase que muestren sus diversas formas y colores.

¿Qué os parece? ¡Esperamos que os animéis a poner en marcha esta actividad!

Plantar para curar la naturaleza herida

Por Lourdes Abellán, coordinadora de huerta y actividades medioambientales del EEI de Verducedo, Moaña (Pontevedra). Ganador del 1er premio de infantil del concurso nacional Huertos Educativos Ecológicos 2017.

El lunes 16 de octubre, amanece en Vigo, en Moaña. tras tensas horas en un largo día y una terrible noche de llamas, humo, confusión, comunicados y mucha, mucha tensión e impotencia.

Lunes. Ojerosos, algunas ausencias… Llegamos a nuestra escuela después de esta negra ola de incendios que ha asolado Galicia, Asturias y Portugal. Llamas que han rodeado nuestra comarca durante el pasado fin de semana, llamas que durante la noche nos tocaban de cerca y salían de todas partes en la ciudad de Vigo que tenemos enfrente. Estamos desolados, cansados, tristes, incrédulos…

Pensamos qué hacer, cómo poner una tirita a esta naturaleza herida desde nuestra pequeña escuela de Verducedo.

Decidimos ponernos de acuerdo una vez más con la Comunidad de Montes de Moaña y todos juntos: alumnos, profes, familias, vecinos y todos los que nos quieran acompañar…¡VAMOS A PLANTAR!

Plantar muchas de las bellotas que tenemos en los privilegiados robles de nuestro jardín, en la tierra quemada o baldía por incendios de otros años anteriores. También nuestros árboles quieren ser solidarios con sus hermanos caídos en este sinsentido. Esta semana recogimos, seleccionamos y plantamos más de 80 bellotas en semilleros, estarán sobre 3 meses en el invernadero. Será a principios de febrero cuando hayan crecido lo suficiente y la tierra esté preparada para recibir nuevos retoños. Allá iremos todos.

Nuestros pequeños alumnos piensan y sienten de una forma increíble.

Ahora nos toca remontar y curar. Y reflexionar sobre lo ocurrido, ¿será posible un “nunca más”? Es nuestro deseo.

huerto escolar Luis pastor

Trabajando los valores en un vivero ecológico

Por Salud Molina y Avelino Carrascosa docentes del colegio concertado de educación especial Luís Pastor. APROSMO. Motril, Granada.

Nuestro Proyecto va dirigido a los alumnos en Etapa de Formación y Transición a la Vida Adulta y Laboral (P.F.T.V.A.L), con edades comprendidas entre 17/21años.

Desarrollamos nuestra labor docente en el ámbito de jardinería y horticultura desde hace 25 años, siempre con alumnos discapacitados físicos y psíquicos.

Toda nuestra experiencia educativa se ha basado en proyectos. Inicialmente emprendimos uno de “Huerto escolar ecológico, que construimos nosotros mismos con materiales reciclados. Eran un huerto y un vivero muy rudimentarios, pero fue el comienzo de un escenario natural que nos permitió poner en escena día a día el quehacer educativo de una manera relajada, creativa y libre… Contábamos con un grupo de alumnos procedentes de zonas marginales con alteraciones de conducta, delincuencia, conductuales… Se observaba que las conductas se corregían y los jóvenes “normalizaban” sus vidas ganando en autoestima y creciendo en valores.

semillerosPosteriormente, decidimos por unanimidad, dada la acusada sequía que sufría nuestra comarca a inicios de los 90, cultivar planta forestal. Realizamos un “Proyecto educativo de reforestación” cuyo desarrollo se prolongó durante 10 años con campañas de reforestación para escolares.

Se cultivaron plantas para todos los colegios de los municipios de nuestra comarca, en colaboración con la Agencia de Medio Ambiente, que se encargó de designar las zonas a reforestar.

Posteriormente, realizamos otro proyecto educativo de “Cultivo de planta ornamental”, con el fin de decorar y embellecer parques y jardines de nuestra ciudad así como de suministrar plantas al centro de jardinería de nuestro centro especial de empleo, donde acuden nuestros alumnos al finalizar su etapa escolar.

Actualmente continuamos con las plantas ornamentales pero hemos realizado un proyecto para el “Cultivo de hortalizas y verduras ecológicas” así como para el “Cultivo de plantas medicinales, culinarias y aromática”.

¿Qué hemos conseguido con todos estos proyectos?

Hemos conseguido familiarizar a nuestros alumnos con el valor de una alimentación sana para prevenir enfermedades, han aprendido las propiedades terapéuticas de las plantas medicinales y sobre todo se han concienciado de la importancia del consumo responsable, de las ventajas de trabajar en equipo abriendo puertas a las emociones para, reconocerlas, manifestarlas y/o canalizarlas adecuadamente. En definitiva, el trabajo nos ha servido para crecer en valores.

huerto colegio Luis Pastor

Podéis encontrar mucha más información sobre nuestro proyecto consultando los siguientes enlaces:

Alumnos de CEIP Cervantes - Premio Huertos Escolares

Las plagas, una oportunidad para aprender

Por José Marín Gil, profesor del CEIP Cervantes, Molina de Segura, Murcia.

Nuestro proyecto “El bancalico del Cervantes” nace en pleno corazón de la huerta de Molina de Segura, en Murcia, y se presenta como una propuesta educativa con una clara y asumida perspectiva naturalista, ecológica y ambientalista, cuyo objetivo es conocer, entender y recuperar prácticas, modos, costumbres, experiencias y estilos de vida, que a lo largo de la historia, en nuestro municipio, se han practicado en su huerta.

Desde nuestro huerto escolar ecológico intentamos concienciar a nuestros alumnos y alumnas sobre la importancia de la sostenibilidad y respeto del medio ambiente. En este sentido, en todas las prácticas y acciones que se llevan a cabo priman modos y conductas naturales y ecológicas que no dañan ni alteran nuestro huerto como medio natural.

Cuando apareció el reto de las plagas

La aparición de plagas es algo inherente a la agricultura y obviamente, a los cultivos de plantas. En nuestro huerto escolar, no se hicieron esperar, y pronto nos encontramos con el pulgón negro en las habas y el gusano de la col en el brócoli, coliflor y coles. Pero lejos de ser una molestia o incordio, ha resultado ser una experiencia enriquecedora y de extraordinario valor educativo.

Hemos aprovechado el pulgón negro y el gusano de la col para que  nuestro huerto escolar, más allá de ser un espacio donde sembramos, plantamos, regamos y cosechamos, se convierta en un auténtico laboratorio. Así, hemos explotado las plagas para fomentar actividades interactivas y desarrollar la capacidad reflexiva de los niños.

Destacamos de nuestra experiencia:

  1. Los alumnos han aprendido qué se entiende por plaga y ha supuesto una oportunidad para explicar qué son los agroquímicos.
  2. Han tenido oportunidad de ampliar y profundizar en conocimientos sobre estos dos tipos de plagas: características, curiosidades y mecanismos de destrucción de las plantas.
  3. Se han analizado las partes de la planta que dañan o perjudican y sus consecuencias.
  4. Han aprendido mediante la práctica distintos modos de combatir la aparición de una plaga: destruyendo las primeras generaciones y pulverizando con fungicidas naturales.
  5. El alumnado ha conocido cómo se realiza el “Cebollajo”, plaguicida natural elaborado mediante la cocción de ajo y cebolla, y su posterior maceración.

CEIPCervantes - Huertos Escolares Para la elaboración de “Cebollajo”, los tutores y tutoras han contado con algunas familias que estaban dispuestas a hacerlo en casa y con ayuda de sus hijos lo trajeron a la escuela. A las familias que estaban interesadas y comprometidas se les entregó la receta para su elaboración.

Con nuestro proyecto no hemos tratado de eliminar las plagas que aparecen en nuestro huerto escolar, sino de enseñar modos para poder controlarlas, utilizando medios y recursos naturales que no dañen el medio ni el entorno. Y al mismo tiempo, hemos considerado esta experiencia como un excelente instrumento y recurso didáctico y formativo.

Para conocer más actividades desarrolladas en nuestro huerto escolar, visite el blogEl bancalico del Cervantes