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Changemaker

Escuelas Changemaker comprometidas, también, con el medio ambiente

Por Javier Travieso, Ashoka España.

En Ashoka creemos que, actuando con cada uno de los individuos, podemos transformar la sociedad.  Trabajamos para construir un mundo donde todos seamos agentes de cambio. Personas capaces de reconocer una problemática en su entorno, buscar ideas para solucionarla, trasmitirlo a otras personas y generar con ello un cambio social.

Conseguir esto requiere aprender y practicar habilidades un tanto olvidadas en los sistemas educativos tradicionales: empatía, creatividad, colaboración o liderazgo compartido. Por eso Ashoka está trabajando en un plan mundial para reconocer escuelas que estén trabajando en esta línea (Escuelas Changemaker) para ponerlas en conexión a través de nuestra red e inspirar a través de su ejemplo y sus distintos modelos y contextos.

Buscamos escuelas que conciban al niño como protagonista, no como un mero recipiente que hay que rellenar; escuelas que demuestren habilidad y disposición para desarrollar nuevas ideas, con relevancia e influencia sobre otros actores del campo educativo, un equipo comprometido y una metodología replicable en otros centros.

Dentro de esta visión, la sostenibilidad medioambiental juega un papel clave: no es casual que el huerto sea un elemento constante en las escuelas de nuestra red. Queremos promover el huerto como lugar de encuentro y de conocimiento, como punto de partida e hilo conductor para desarrollar proyectos.

Algunas Escuelas Changemaker con huertos

Escola Sadako

Escola Sadako

En España, en Pontevedra, la Escuela rural O Pelouro es un buen ejemplo de nuestra visión: su modelo interactivo-intersectivo  gira alrededor del niño como protagonista.  Se desarrolla a través de proyectos centrados en su identidad, en la búsqueda de sus pasiones y su talento. En O Pelouro los niños aprenden a ver el mundo y a mejorarlo con otros niños de distintas capacidades. Además de colegio de infantil a secundaria ha sido granja escuela durante mucho tiempo y su huerto escolar es parte esencial del proyecto educativo.

En Escola Sadako, en Barcelona, no hay pupitres individuales. Se fomenta el aprendizaje colaborativo de interniveles y la toma de decisiones en una asamblea. La educación emocional, social y filosófica se practica asiduamente y se realizan proyectos de aprendizaje y servicio, de manera que los alumnos lanzan sus propias iniciativas de emprendimiento social dentro y fuera del aula. Además de un precioso huerto escolar poseen el único jardín vertical de todo Barcelona, gestionado por los alumnos y alumnas.

Por su parte, CEIP La Biznaga, en Málaga, cuenta con un huerto en el que participan familias, alumnos y docentes, promueve el uso de instrumentos personales para que los alumnos desarrollen todas sus potencialidades y sus capacidades.  Pretenden educarlos como personas autónomas dándoles voz y haciéndoles saber que pueden resolver cualquier situación problemática que se les presente.

O Institut de Sils, Girona, es una escuela con múltiples proyectos y servicios a la comunidad entre los cuales destaca el huerto, como elemento curricular y de aprendizaje de valores para favorecer la socialización de los alumnos.

CEIP La Biznaga

CEIP La Biznaga

Estas son algunas de las Escuelas Changemaker de la red, escuelas que han comprendido que la educación también debe ocuparse de formar personas capaces de trabajar juntas por un mundo mejor.

Puedes encontrar más información en este enlace.

Plantas aromáticas

Soluciones ecológicas para proteger los cultivos

Por Fundación Triodos.

Uno de los problemas que nos podemos encontrar en el huerto ecológico son las posibles plagas o enfermedades que afectan a las hortalizas. Mantener un correcto equilibrio ecológico será fundamental para el buen funcionamiento del huerto, de forma que no solo se evite la aparición de plagas sino también frenar su propagación.

Las plantas aromáticas ofrecen muchas soluciones a las posibles plagas que puedan producirse en el huerto. Algunas de ellas actúan como repelentes para los insectos y frenarán en un buen porcentaje el aumento de cualquier tipo de plaga de una forma ecológica, como romero, lavanda, tomillo, menta, salvia y albahaca. Otras atraerán insectos beneficiosos que se encargarán de devorar a aquellos causantes de plagas: eneldo, borraja, hinojo o mejorana.

Proyecto de plantas aromáticas del colegio Maristas de Girona.

Proyecto de plantas aromáticas de los alumnos de ESO del Colegio Prínceps de Girona.

En el colegio Maristas de Girona han utilizado las plantas aromáticas para realizar un proyecto concreto con los alumnos de primero de ESO, donde se trabajan sus usos, propiedades y las 10 principales aplicaciones con la ayuda de pequeños instrumentos como por ejemplo el alambique. Han plantado en los márgenes del huerto diferentes tipos de plantas medicinales, que también son utilizadas por los más pequeños para entender las relaciones entre los diferentes elementos de la naturaleza y los seres vivos e, incluso, para elaborar pequeñas recetas como Requesón con plantas aromáticas.

El aceite de Neem es otro tratamiento ecológico que nos puede ser útil para nuestro huerto. Como insecticida, el aceite de Neem es un producto totalmente natural, sin riesgos para la planta o la persona que lo emplee, que interrumpe el desarrollo de los huevos y larvas. Al ser biodegradable si se aplica en el suelo actuará dentro de la planta, siendo mucho más eficaz en climas cálidos.

El agua jabonosa, es decir, agua en la que se ha disuelto detergente, es también eficaz contra pulgones si pulverizamos con ella. El Ceip Vicenta Ruso utilizó esta solución, entre otras, para proteger a los cultivos de los pulgones y fueron los propios alumnos los que pulverizaron las plantas con una solución preparada con jabón potásico.

Además en este centro también usaron ceniza y cerveza para proteger a las plantas de caracoles y babosas. Estos moluscos herbívoros pueden afectar a las hojas y a los frutos de casi todas las plantas, sobre todo a los de hojas tiernas: acelgas, albahaca, espinacas, lechuga…y convertirse en plaga si no se controlan. Con la ceniza aplicada sobre la tierra se pueden crear barreras alrededor del huerto o de las hortalizas que queramos proteger y la cerveza debemos usarla colocándola en un cuenco o vaso pequeño que deberemos ubicar en sitios oscuros y húmedos del huerto. Tanto los caracoles como las babosas se ven atraídos por la cerveza y, cuando llegan al vaso, resbalan por sus paredes y caen dentro sin poder salir.

Las infusiones de ortiga es otra solución que han usado muchos de los centros premiados en el Premio Nacional Huertos Escolares Ecológicos, como el colegio Huerta Santa Ana, o el colegio Maristas de Girona, cuyos alumnos aprovecharon este taller de preparación de la infusión para trabajar contenidos de muy diversas áreas como matemáticas, educación física y conocimiento del medio natural, social y cultural, entre otros. Estas infusiones son eficaces contra los pulgones, ácaros y algunos hongos. Para realizar la infusión se deja macerar alrededor de un kilo de ortigas en unos 5 litros de agua durante unos 20 días y después se incorpora a la planta. El preparado se debe remover diariamente.

Con todas estas claves, ¿te atreves ahora a luchar contra las plagas? ¿Conoces alguna otra receta ecológica para contribuir con ella a este post?

Colegio Huerta Santa Ana

Alumnos del colegio Huerta Santa Ana

El huerto como laboratorio

El huerto, el mejor laboratorio

Por Noelia Fernández y Ricardo Muguruza, profesores de Muskizko Ikastola, Bizkaia. Ganador del segundo premio en la categoría de infantil del premio nacional Huertos Escolares Ecológicos 2015.

En nuestro huerto tenemos 3 bancadas de plantación, un invernadero, un estanque, un jardín de flora auxiliar y un pequeño jardín de aromáticas y bulbos.

Cada grupo de edad (3, 4 y 5) es responsable de una bancada y de las zonas comunes y los más pequeñitos de 2 años participan en el jardín de hierbas aromáticas.

Ser responsables de las bancadas implica: preparar la tierra, crear semilleros, cultivar diferentes plantas, su observación, cuidado y recolección. De esta manera no sólo fomentamos un cultivo responsable, la utilización de los recursos de una manera sostenible y una actitud respetuosa con el medio ambiente, sino que además nos sirve como hilo conductor y punto de partida para trabajar numerosos proyectos.

En nuestro caso hemos utilizado la huerta como laboratorio científico para observar, plantear hipótesis y experimentar con la luz, el agua, el aire y la función de los insectos y de otros animales en nuestro entorno. A continuación os contamos algunas de estas actividades.

foto artículo 8Los insectos y otros animales: cuando preparamos nuestra primera bancada, utilizando el método de cultivo en acolchado (ya que no necesita maquinaria ni mover la tierra), nos encontramos la primera oportunidad de observar la importancia de los insectos y otros animales en nuestro huerto. Comprobamos con sorpresa el increíble trabajo que realizaron en 4 meses transformando una tierra dura, de mala calidad, en un huerto fértil, así como la importancia que tienen para el control de plagas sin necesidad de ningún producto químico. Para favorecer este equilibrio ecológico vimos la conveniencia de añadir un jardín de flora auxiliar y un pequeño estanque.

 

 

Ciencia: durante el curso, los de tres años realizan experimentos en torno al agua, los de 4 sobre el aire y los de 5 en torno a la luz. El huerto es un lugar excepcional para observar y experimentar con estos tres elementos.

  1. Agua: experimentamos con el agua, conocemos sus ciclos, la dependencia que los seres vivos buscando ranastenemos de ella y por lo tanto la importancia de un uso responsable de ésta.
  2. Luz: certificamos la necesidad que tenemos los seres vivos de la luz, así mismo observamos diferentes fenómenos que se producen con la misma como la fotosíntesis, las sombras, el arcoíris, etc.
  3. Aire: al igual que sucede con la luz y el agua, comprobamos la importancia que tienen para la vida de las plantas y como éstas ayudan a conseguir un medio ambiente más limpio.

Con estos sencillos experimentos conseguimos observar los elementos del medio físico natural para entender su función y la influencia recíproca con todos los seres vivos. Pero, esta metodología basada en la investigación ha supuesto, sobre todo, que el huerto se convierta en un centro de interés motivador para poder trabajar mediante proyectos las diferentes competencias establecidas en el currículo.

En el huerto fomentamos las ganas de aprender.

foto artículo 11

Ideo2

Construyendo un nuevo huerto en la Escuela IDEO

Por Pablo Llobera, responsable del Plan Ecológico de la Escuela IDEO.

Durante los meses de noviembre y diciembre de 2015, la Escuela IDEO, con el apoyo de la Fundación Triodos, realizó una campaña de microfinanciación colectiva para acometer unas obras de mejora en el huerto escolar. Finalmente, con las aportaciones de más de 100 personas, familias y la colaboración de algunas empresas y entidades, conseguimos alcanzar los 3.000 euros presupuestados inicialmente.

Pues bien, desde primeros de febrero ya estamos ¡manos a la obra!. El alumnado de 4º, 5º y 6º de educación primaria está trabajando junto al Colectivo Basurama, en la construcción de banquetas y jardineras verticales y en la elaboración de un original mural de hortalizas en la valla metálica.

Además, han dado una imprimación verde a una parte del muro, para que sirva como pizarra-encerado, donde se pueda dibujar y pintar con tizas.

Construyendo el huerto

Los elementos de madera están construyéndose con madera reutilizada, y el alumnado está aprendiendo a utilizar, siempre trabajando en equipo, y como puede apreciarse en las fotos, distintas herramientas de carpintería, tanto manuales como eléctricas: sierra, martillo, alicate, destornillador…

En este proyecto de remodelación se están volcando todas las asignaturas posibles: conocimiento del medio, lengua (nombres de las herramientas), inglés (vocabulario), tecnología (materiales, manejo de herramientas, sistemas de sujeción…), educación física (trabajo manual), etc., demostrando que la educación integral requiere de la aportación desde todas las disciplinas y saberes posibles. 

Las obras avanzan rápido, y es muy posible que finalicen antes de Semana Santa. Queremos entregar las recompensas de la campaña de crowdfunding precisamente en la víspera de las vacaciones: será el jueves 17 marzo de 15 a 17.00 h. en el propio huerto. A todos los que habéis apoyado el proyecto: ¡os esperamos!.

Montando el huerto

Construyendo, en equipo, el nuevo huerto de la Escuela IDEO.

fertilidad de la tierra

Algunos experimentos científicos para mejorar la fertilidad de la tierra

Por Alfredo Matías Oteros López coordinador del huerto escolar en el CEIP Vicenta Ruso, Santa Pola. Ganador del segundo premio en la categoría de primaria del premio nacional Huertos Escolares Ecológicos 2015.

Uno de los principales problemas que nos encontramos en el huerto escolar es la fertilidad de la tierra. A veces, por más que insistamos, nuestras hortalizas no son tan grandes como las que encontramos en el mercado. En nuestro caso hay que tener en cuenta que es ecológico y no usamos productos químicos.

Por todo ello, hicimos trabajos de experimentación para mejorar la fertilidad de la tierra empleando elementos de nuestro entorno y también productos elaborados. A continuación os contamos tres experimentos que hicimos con los alumnos que nos dieron buenos resultados:

  1. En primer lugar, enriquecimos la tierra con sales minerales: lo hicimos con agua de mar, arena de la playa y vegetación marina utilizando posidonia, planta acuática endémica del Mediterráneo.

-Usamos el agua de mar para regar. Diluimos una parte de agua de mar por cien de agua dulce. Con esto queríamos aportar los minerales que tiene el agua de mar. En su caso, incluyen todos los de la tabla periódica.

– También usamos arena de la playa. Algunos agricultores de la zona nos indicaron que antiguamente le echaban un puñado de arena de la playa al hoyo donde repicaban la pequeña mata de melón. Nos cuentan que salían dulcísimos. Nosotros hicimos lo mismo pero en lugar de melones fue con las tomateras.

– Añadimos posidonia (100 gr. por metro cuadrado).

En los siguientes casos, además de aplicar estos elementos que nos proporciona la propia naturaleza, decidimos elaborar dos productos con el mismo fin: microorganismos beneficiosos y biofertilizantes fermentados.

2. Captación de microorganismos beneficiosos. Para ello solo necesitamos arroz hervido y un envase de yogurt. Lo dejamos en un lugar donde haya tierra fértil, como un bosque, y lo recogemos a la semana. Posteriormente, su contenido lo diluimos en agua y lo aplicamos al terreno. Algo parecido comentaba el hispano Lucius Junius Moderatus, conocido como Columela, escritor agrónomo romano. Decía que para mejorar una tierra poco fértil una manera de hacerlo era coger una porción de tierra de una zona muy fértil y llevarla a su nuevo lugar.

3. Biofertilizantes fermentados. Éstos son súper abonos líquidos preparados a base de estiércol fresco (o humus de lombriz), disuelto en agua y enriquecida con leche (o yogurt natural), melaza (o azúcar moreno) y ceniza, que se deja fermentar varios días, e incluso meses, en bidones de plástico, bajo un sistema anaeróbico (sin la presencia de oxígeno). En nuestro caso reutilizamos dos garrafas de aceite de 25 litros del comedor escolar, en una incorporamos compost y en otra restos de frutas, hojas y verduras. En ambas añadimos agua, azúcar moreno, leche y ceniza.

En los siguientes videos podéis ver de forma detallada todos los pasos necesarios para elaborarlos:

Cada uno de estos experimentos lo realizamos en un bancal diferente. Los resultados fueron satisfactorios. No somos científicos pero observamos que no provocó daños en los cultivos y que la cosecha fue buena y todo tenía muy buen aspecto.

Os animamos a practicar estas experiencias con los alumnos, tanto por la mejora en la calidad de la tierra que suponen, como por su utilidad para transmitir conceptos relacionados con la importancia del tratamiento ecológico de la tierra y sus cultivos.

 

 

Coste de los alimentos

¿Cuál es el coste verdadero de lo que comemos?

Por Ricardo Colmenares, director de la Fundación Triodos.

¿Son más sociales los alimentos más baratos, por ser más accesibles a las personas con menos recursos? ¿Son entonces los alimentos ecológicos menos sociales porque son más caros que los convencionales? Cada día se tienen más datos que demuestran que los sistemas convencionales de producción de alimentos baratos, causan efectos graves en la salud, tanto de los ecosistemas como de los seres humanos, resultando insostenibles (ambiental, social y económicamente hablando) a corto y medio plazo para las sociedades que los soportan. Mientras que desde el enfoque de la agricultura ecológica se desarrollan alternativas reconocidas por organismos internacionales como más eficaces a medio y largo plazo para la seguridad alimentaria de toda la población.

Como se extrae de varios estudios científicos realizados en países Europeos y en EEUU, los ciudadanos acabamos pagando hasta tres veces por los alimentos que consumimos: una al comprarlos, otra al pagar con nuestros impuestos las ayudas que reciben los agricultores, y aún otra tercera, cuando intentamos arreglar los efectos nocivos ambientales (incluida la salud personal) que provocan estos sistemas convencionales de producción. Son los llamados costes ocultos o externalidades, que los agricultores y ganaderos convencionales no tienen que asumir en sus costes y por lo tanto repercutirlos al precio del producto ante el consumidor. Mientras que los agricultores que producen con prácticas ecológicas no los externalizan, no los reparten al resto de la sociedad, sencillamente porque no los generan o lo hacen de manera notablemente menor.productos finca el rebolloso

¿Podemos cuantificar lo que le cuestan al ciudadano de un país europeo esos costes ocultos? Es difícil medirlo, pero ya hay algunas estimaciones que nos permiten hacernos una idea. En el informe “Hacia una agroética”, Jorge Riechmann llega a la conclusión de que las “externalidades” negativas producidas por la agricultura ecológica ascenderían a lo sumo a una tercera parte de las de la agricultura convencional y se verían compensadas por externalidades positivas más elevadas tales como la conservación de la biodiversidad cultural y natural, o los efectos terapéuticos e inspirativos de un paisaje bello y sano.

¿Quién debe asumir las externalidades negativas de la agricultura convencional? ¿Qué parte del coste verdadero de los alimentos estamos pagando al adquirirlos? ¿Qué coste social, laboral, ambiental y sobre la salud incorpora el precio que pagamos y cuál no? La fuente de reflexiones en torno al precio de los alimentos es inagotable.

El huerto escolar es también una herramienta realmente valiosa para que los alumnos determinen cuál debería ser el coste real de los alimentos, valorando el esfuerzo y el tiempo que supone su producción y añadiendo los posibles costes de material y transporte que se necesitan para poder llevar la cosecha hasta el punto de venta. Si sumamos todos estos costes y luego comparamos el precio que estos alimentos tienen en las grandes superficies tendremos un ejemplo perfecto para explicar a los alumnos las externalidades que supone la cadena de valor de la producción alimentaria moderna.

Solo de esta manera, observando, conociendo y reflexionando, seremos capaces de atribuir a los alimentos su valor – y precio- verdaderos.

Podéis consultar el artículo completo sobre este tema aquí.

Jornada Huertos Escolares Ecológicos

Educación en valores, base para una nueva sociedad

Por Joan Antoni Melé, conferenciante y formador en valores.

Joan Antoni Melé, promotor de la banca sostenible y miembro del Consejo Asesor de Triodos Bank, participó en la jornada sobre El Huerto Escolar Ecológico que tuvo lugar en el Real Jardín Botánico de Madrid el pasado mes de octubre, compartiendo su opinión sobre por qué los huertos son un lugar tan valioso para educar.

Joan MeleMelé destaca que “el niño, a través de la voluntad, trabajando el huerto, se desarrolla como ser humano y se desarrolla en relación con los demás”. Cuando los niños obtienen su primera cosecha hay que incitarles, además, a que se la ofrezcan a otro y, de esta manera, colaboramos a que se den cuenta que han sido útiles para el mundo. Esto es una manera extraordinaria de trabajar la educación humana y la educación de la voluntad.

La conferencia de Melé incluye también una reflexión sobre cómo el huerto, además de fomentar el respeto por el planeta, nos sirve para desarrollar una educación económica en los más pequeños. Por ejemplo, a través del huerto escolar se puede aprender qué es la donación: “cuando plantas una semilla, un día tienes un árbol y el árbol da un montón de frutos. Pero, no te lo pierdas, cada fruto lleva un montón de semillas que puede multiplicar la vida. Es multiplicación continua, es donación continua. Es donación también porque el fruto tiene que morir, tiene que caer del árbol para que todo lo que lleve dentro multiplique la vida. Y esto es un ejemplo para vivir. También cuando usemos el dinero tenemos que ser capaces de que parte de nuestro dinero muera para nosotros y muere en la donación a los demás. Y, sin embargo, cuando lo das, la vida se multiplica por mil. Esto es lo que tienen que descubrir, que lo mismo que pasa en la naturaleza lo puedes hacer con tu dinero”.

La intervención de Joan Antoni Melé concluye destacando el papel del uso del dinero como motor de transformación social: “Cada vez que usamos el dinero hay consecuencias para uno mismo, para las demás personas y para el planeta, porque el dinero es una fuerza vital que puede cambiar el mundo en positivo o en negativo. Y los niños tienen que aprenderlo y son perfectamente capaces de entenderlo”.

Podéis ver a continuación la intervención completa de Joan Antoni Melé, así como conocer más detalles de su nuevo libro publicado “La economía explicada a los jóvenes”.

 

Protección de cultivos

Alternativas para proteger los cultivos en invierno

Por Elena de Celis, profesora de infantil y coodinadora del huerto escolar del CEIP Nicomedes Sanz, de Santovenia de Pisuerga, Valladolid.

El “Nicohuerto” es el huerto de nuestro cole, el CEIP Nicomedes Sanz, de Santovenia de Pisuerga, un pueblo a 5 km de Valladolid.

Este es el tercer curso que nuestros alumnos y alumnas aprenden con este proyecto gracias a la colaboración de algunas familias y del ayuntamiento.

El primer curso plantamos y sembramos en primavera y disfrutamos de una gran cosecha a la vuelta del verano.

El curso pasado empezamos un poco antes haciendo talleres de semilleros en clase y trasplantándolos en marzo.

Este curso hemos querido dar un paso más y aprovechar esta gran experiencia educativa también en invierno, con cultivos propios de esta estación y construyendo invernaderos para proteger a las plantas, ya que en Valladolid alcanzamos muchas veces temperaturas bajo cero por las noches.

Cuando volvimos de vacaciones de verano plantamos berza, coliflor, escarola, lechugas, cebollas y espinacas que son cultivos de invierno. También sembramos rabanitos, zanahorias y ajos.

BidonesEn el agujero de los ajos echamos un poco de ceniza de chimenea que es un buen abono natural.

Los cultivos crecieron enseguida así que antes de Navidad recogimos lechugas y rábanos e hicimos un “MasterChef” con diferentes ensaladas.

Para proteger los cultivos inicialmente usamos garrafas de plástico cortadas por la mitad.

Este año, cuando empezó a hacer frío, propusimos una actividad a nuestros alumnos y alumnas de 3º para que ellos investigasen cómo hacer un invernadero para que nuestras plantas no muriesen congeladas. En solo una semana ya teníamos diseños que parecían de verdaderos profesionales.

Entre todos votamos la mejor opción y nos pusimos manos a la obra para conseguir los materiales: tubos flexibles de pvc y plástico de invernadero.

InvernaderoFueron los propios alumnos los que montaron la estructura y lo colocaron. Además aprovechamos para hacer una actividad artística y entre todos hicimos bonitos dibujos para decorar el plástico de nuestro nuevo invernadero. Ahora una vez a la semana lo levantamos para regar y aprovechamos para que se ventilen las plantas y para que los alumnos investiguen observando su crecimiento.

Nuestro último descubrimiento ha sido la “manta térmica”, que permite filtrar el agua y la ventilación a la vez que protege a las plantas del frío. De esta manera no hay que levantarlo cada semana como el plástico.

Esperamos que os sirva nuestra experiencia.

¡Hasta pronto!

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Encurtidos

Los encurtidos: experiencia natural y ecológica en el aula

Por José Marín Gil, Ceip Cervantes, Molina de Segura (Murcia)

Desde hace cientos de años, los humanos se preocuparon por garantizarse el consumo de hortalizas y frutos en determinados momentos en los que escaseaban porque estaban fuera de la época de cultivo. Así, a lo largo de la historia, las sociedades humanas, en su constante cambio social y desarrollo, con el fin de mejorar sus condiciones de vida y de cubrir sus necesidades básicas en perfecta armonía con su medio, pretendieron descubrir y averiguar de qué manera podrían conservar hortalizas y frutas y por tanto, garantizarse el consumo de las mismas, en la época invernal.

Mediante la observación y analizando los fenómenos naturales que ocurrían a su alrededor y, probablemente, sin entender los procesos físicos y químicos que ocurrían y que retrasaban la putrefacción de los alimentos, fue como aquellos primeros hombres y mujeres descubrieron distintos modos de conservarlos. Entre los variados modos de conservación de alimentos, destaca el encurtido de frutas y hortalizas.

Cervantes

¿Para qué llevar los encurtidos a la escuela?

Son varias las razones por las que llevamos a nuestras aulas la conservación de ciertas hortalizas y frutos, más concretamente, el encurtido:

  1. El propio alumnado conoce cómo determinadas hortalizas y frutos se pueden conservar mediante un proceso artesano, tradicional, natural y ecológico, manteniendo sus características nutritivas durante varios meses.
  2. Lo más pequeños aprenden historia conociendo la técnica del encurtido, una práctica bien antigua y que aún hoy día sigue utilizándose en nuestra localidad por huertanos y huertanas.
  3. Aprenden las propiedades de algunos alimentos al experimentar directamente con ellos. En este sentido, van a captar la importancia del vinagre como elemento fundamental por sus propiedades antisépticas, y que además impide la descomposición o putrefacción del fruto u hortaliza que queremos conservar. También, de la sal, como sustancia que ayuda a mantener la dureza y solidez de los frutos y hortalizas y les proporciona sabor.
  4. Experimentan la manera de llevar a cabo la conserva de alimentos cien por cien natural y ecológica, sin la utilización de aditivos químicos: colorantes, conservantes, antioxidantes, estabilizantes, potenciadores del sabor…
  5. Van a conectar y asociar la propia realidad del huerto con las propuestas curriculares de las materias en las que se incluyen: ciencias sociales, ciencias naturales, matemáticas, plástica y profundización en lengua.

FASES PIMIENTODespués de realizar esta experiencia con nuestros alumnos hemos podido comprobar que ha sido muy enriquecedora para todos. Como si se tratase de un laboratorio, mediante esta práctica ellos mismos han demostrado que determinadas hortalizas se pueden consumir perfectamente después de varios meses, han observado que los frutos modifican el color de su tejido vegetal después de unos días pero que no se pudren y mantienen toda su consistencia gracias a las propiedades de la sal y el vinagre. Y sobre todo, les ha servido también para entender algunos conceptos matemáticos como la densidad, al ver que se modifica en el agua cuando agregamos sal y al observar que es una magnitud que pone en relación la masa de un cuerpo y el volumen que ocupa el mismo.

Desde el CEIP Cervantes de Molina de Segura, os animamos a practicar la técnica del encurtido con vuestros alumnos y os dejamos todos los detalles para que no tengáis ningún problema para conservar vuestra próxima cosecha de pimientos.

cosecha de calabazas

Experiencias sin ventanas

Por la familia del CEIP Daniel Vázquez Díaz, Aravaca, Madrid.

En nuestro centro educativo las experiencias se viven sin ventanas y el esfuerzo, la paciencia, la sorpresa, la recompensa  y la capacidad de compartir en un entorno abierto es el origen natural de la vida.

Fue hace ya muchos años cuando una maestra, ya jubilada, inició a los niños del CEIP Daniel Vázquez Díaz en las labores del huerto. Plantaron patatas y lechugas, en un lugar pequeño cercano al patio de recreo. El conserje, también ya jubilado, plantó un olivo, un laurel, y muchos rosales.

Cosecha DVDEsa fue la primera semilla en nuestro centro y desde hace ya unos años tomamos el relevo y seguimos enseñando a los niños la importancia del trabajo en el huerto escolar.

El CEIP Daniel Vázquez Díaz, es un colegio público de Madrid, situado en el barrio de Valdezarza (Moncloa-Aravaca). Este colegio es de línea 1, sólo hay un grupo de niños por curso y somos vecinos de una guardería que comparte edificio con nosotros. Muchos de esos bebés son alumnos de nuestro cole cuando ya pueden ser escolarizados.

Nuestro cole es especial porque los alumnos conviven con otros alumnos con problemas de aprendizaje. Tenemos un aula (aula pasos) donde se esfuerzan para lograr superar esa dificultad y todos vivimos la convivencia desde la posibilidad de entender que las diferencias nos unen, sintiendo una especial sensibilidad por el otro, y el huerto les enseña a todos a desarrollarse y a convivir.

Compartimos con vosotros algunos talleres que hemos hecho con nuestros alumnos, ¡esperamos que os sean útiles!:

“Del huerto a la cocina y luego a la barriga”

Cabello de angelLos niños recogieron calabazas en el huerto y en el taller de actividades múltiples las manipularon hasta conseguir el producto elaborado. Este año nos decidimos a hacer cabello de ángel, una receta muy sencilla que con pocos ingredientes y con unos cuantos utensilios de cocina nos permitió manipular nuestras calabazas y probar lo ricas que estaban. Solo necesitamos la pulpa de la calabaza, azúcar, un poco de canela y la ralladura de un limón.

“Mi semilla en la botella”

Con semillas de lechuga y una botella pequeña construimos un semillero donde vimos crecer a las lechugas desde el origen (semilla) hasta el plantón.

“Dale nombre a nuestro huerto”

Los niños elaboraron con lápices de colores y papel pequeños cuadros donde expresaron con creatividad sus ideas de cómo llamarle (“El huerto sopa de caracol”, “El divertihuerto”, “El superhuerto DVD”, “El huerto de los colores”…)

Dale de comer a la compostera”

En esta actividad pedimos la colaboración de los alumnos llevando a la compostera la materia orgánica de los alimentos que toman en casa y cuyas pieles, mondas, etc. nos traen para poder tener compost y alimentar a la tierra.

Todos los alumnos que viven estas experiencias lo hacen de forma voluntaria, ellos deciden su compromiso con el huerto del cole y siempre tenemos listas de espera.