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Aprender los números decimales entre bancales

Por Lucía Gutiérrez coordinadora del programa de huerto escolar del centro José María de Lapuerta de Cartagena.

Desde siempre la palabra matemáticas ha sido sinónimo de aburrimiento y falta de interés en las aulas. Este curso en nuestro cole, el José Mª de Lapuerta en Cartagena, comenzamos con el proyecto de huerto escolar y aparte de ser un recurso en el que los alumnos aprenden sobre respeto por el medio ambiente y el valor de la agricultura en nuestra sociedad entre otros valores, los tutores de cuarto quisimos dar un paso más y utilizar este recurso para trabajar las matemáticas. De esta forma los alumnos trabajan de una manera más manipulativa y aplicando lo que aprenden en situaciones de un contexto real.

Empezamos con los decimales. Los números decimales son un contenido nuevo que se empieza a tratar en 4º de primaria. Para que los niños pudieran experimentar con la numeración decimal fuimos al huerto a medir sus dimensiones. Aprovechando que también estábamos trabajando los perímetros, pudieron calcular el de nuestro huerto.

Operamos con decimales. Ya sabemos lo que es un número decimal, y ahora ¿qué hacemos con ellos?, ¿para qué pueden servir? Para responder a esto los niños volvieron a hacer mediciones, midieron los ramales de los goteros e hicieron operaciones para calcular los metros totales que hemos usado para regar nuestro huerto. Midieron las plantas de habas, clasificaron las medidas e hicieron un histograma. Estos histogramas los hicieron tanto en su cuaderno de campo como utilizando una hoja de cálculo de Excel.

La cosecha de brócoli también nos permitió trabajar la numeración decimal de una forma experimental. Cada brócoli recolectado fue pesado, medido y se anotó su número de hojas. Con esta información los niños hicieron unos carteles anunciando su materia prima, así como su precio y sus principales características.

Y para finalizar, como actividad artística, ¡hicieron sus propios brócolis!

La experiencia ha sido muy positiva y enriquecedora para los niños, ya que han trabajado las matemáticas de una forma vivencial, desarrollando su creatividad y fomentando su desarrollo integral.

 

Encurtidos

Los encurtidos: experiencia natural y ecológica en el aula

Por José Marín Gil, Ceip Cervantes, Molina de Segura (Murcia)

Desde hace cientos de años, los humanos se preocuparon por garantizarse el consumo de hortalizas y frutos en determinados momentos en los que escaseaban porque estaban fuera de la época de cultivo. Así, a lo largo de la historia, las sociedades humanas, en su constante cambio social y desarrollo, con el fin de mejorar sus condiciones de vida y de cubrir sus necesidades básicas en perfecta armonía con su medio, pretendieron descubrir y averiguar de qué manera podrían conservar hortalizas y frutas y por tanto, garantizarse el consumo de las mismas, en la época invernal.

Mediante la observación y analizando los fenómenos naturales que ocurrían a su alrededor y, probablemente, sin entender los procesos físicos y químicos que ocurrían y que retrasaban la putrefacción de los alimentos, fue como aquellos primeros hombres y mujeres descubrieron distintos modos de conservarlos. Entre los variados modos de conservación de alimentos, destaca el encurtido de frutas y hortalizas.

Cervantes

¿Para qué llevar los encurtidos a la escuela?

Son varias las razones por las que llevamos a nuestras aulas la conservación de ciertas hortalizas y frutos, más concretamente, el encurtido:

  1. El propio alumnado conoce cómo determinadas hortalizas y frutos se pueden conservar mediante un proceso artesano, tradicional, natural y ecológico, manteniendo sus características nutritivas durante varios meses.
  2. Lo más pequeños aprenden historia conociendo la técnica del encurtido, una práctica bien antigua y que aún hoy día sigue utilizándose en nuestra localidad por huertanos y huertanas.
  3. Aprenden las propiedades de algunos alimentos al experimentar directamente con ellos. En este sentido, van a captar la importancia del vinagre como elemento fundamental por sus propiedades antisépticas, y que además impide la descomposición o putrefacción del fruto u hortaliza que queremos conservar. También, de la sal, como sustancia que ayuda a mantener la dureza y solidez de los frutos y hortalizas y les proporciona sabor.
  4. Experimentan la manera de llevar a cabo la conserva de alimentos cien por cien natural y ecológica, sin la utilización de aditivos químicos: colorantes, conservantes, antioxidantes, estabilizantes, potenciadores del sabor…
  5. Van a conectar y asociar la propia realidad del huerto con las propuestas curriculares de las materias en las que se incluyen: ciencias sociales, ciencias naturales, matemáticas, plástica y profundización en lengua.

FASES PIMIENTODespués de realizar esta experiencia con nuestros alumnos hemos podido comprobar que ha sido muy enriquecedora para todos. Como si se tratase de un laboratorio, mediante esta práctica ellos mismos han demostrado que determinadas hortalizas se pueden consumir perfectamente después de varios meses, han observado que los frutos modifican el color de su tejido vegetal después de unos días pero que no se pudren y mantienen toda su consistencia gracias a las propiedades de la sal y el vinagre. Y sobre todo, les ha servido también para entender algunos conceptos matemáticos como la densidad, al ver que se modifica en el agua cuando agregamos sal y al observar que es una magnitud que pone en relación la masa de un cuerpo y el volumen que ocupa el mismo.

Desde el CEIP Cervantes de Molina de Segura, os animamos a practicar la técnica del encurtido con vuestros alumnos y os dejamos todos los detalles para que no tengáis ningún problema para conservar vuestra próxima cosecha de pimientos.