Entradas

Conectar con la naturaleza, un buen plan como campamento de verano

Por Mónica Pérez-Solero, Fundadora de NewPa Inmersiones Inglés.

En abril Google nos recordaba el Día Internacional de la Tierra mediante una animación de Jane Goodall. Curiosamente en una época donde vivimos bombardeados por la información, que debería servirnos para ser más conscientes sobre el cuidado del medio ambiente, lo que como mucho hace la mayoría de la gente, es reciclar en sus casas y colgar algo en redes de vez en cuando.

Para nosotros ésta era una realidad no tan lejana. Sin embargo, llevábamos mucho tiempo con la idea en la cabeza de que había que hacer mucho más. Y sabíamos que tenía que estar orientado hacia las nuevas generaciones, impulsoras del cambio. De ahí nace NewPa, de la búsqueda de Nuevos Caminos (New Paths) para transmitir esta necesidad de reconectar con el mundo de una forma más sana, con más cabeza, sin dejar atrás el corazón y, sobre todo, con más conciencia.

Viniendo desde el mundo de la educación, en concreto desde la enseñanza del inglés como segunda lengua, fue sencillo visualizar el idioma como un elemento de aprendizaje transversal para alcanzar nuestros objetivos. Por eso centramos nuestras inmersiones en la educación en valores y la concienciación ambiental, combinándolos en uno para transmitir a los pequeños lo que llamamos “Econciencia”.

Siendo conscientes de la distancia cada vez más presente entre los niños y la naturaleza, nos vimos movidos y atraídos hacia un proyecto que pudiera reconectarles con el medio natural. Es por ello que nuestras Jornadas de Acampada y Campamentos se desarrollan en un entorno inigualable en la infinita Cantabria, con un planteamiento  móvil y transportable.

Con este mismo enfoque abordaremos también próximos proyectos en terrenos rurales en Inglaterra.

Son abundantes los estudios que nos dan a conocer los múltiples beneficios de la exposición de los niños a la naturaleza y nos gustaría mencionar algunos de ellos:

  • Apoya múltiples aspectos del desarrollo (cognitivo, motor…)
  • Estimula la creatividad y resolución de problemas
  • Mejora la capacidad cognitiva y el rendimiento académico
  • Reduce los síntomas del Trastorno de Déficit de Atención (TDA)
  • Aumenta la actividad física
  • Mejora la nutrición, la visión y las relaciones sociales
  • Favorece la autodisciplina
  • Reduce el estrés

Durante nuestras experiencias de inmersión, conectaremos de nuevo con la naturaleza en un entorno excepcional donde trabajaremos para desarrollar la autonomía personal y sacaremos partido a todos esos beneficios que hemos mencionado. Para ello disfrutaremos de aprender a cuidar del huerto y las gallinas, seremos Masterchefs responsables, haremos la compra en el NewPa supermarket, montaremos las tiendas donde dormiremos y haremos muchísimas actividades (Forest Survivor, Acrobatics, Musical Exprience, etc.) y talleres (Soap making, Woodwork, Sewing, Recycling arts, etc.).

Muchas familias nos preguntan si realmente es posible para niños con distinto nivel de inglés sacar el máximo partido de este tipo de experiencias. Para los que tengan sus dudas pueden leer nuestra entrada en el blog Mi hijo no sabe mucho inglés, ¿no se enterará en el campamento? ¿lo pasará mal? A nosotros no nos cabe ninguna duda de ello.

El proyecto NewPa ha reunido un precioso equipo multidisciplinario con gran experiencia con niños, responsable y dedicado.

¡Vienen cargados de ganas para plantar la semilla de la “Econciencia” en los corazones de los más pequeños!

Conversando con plantas

Por Ricardo Colmenares, director de la Fundación Triodos.

Trabajar en un huerto jardín es una oportunidad única para relacionarte con el mundo vegetal, las plantas. Tienes a tu alrededor una alta diversidad de plantas comestibles, aromáticas, medicinales, ornamentales, silvestres y hasta de incómodas adventicias. Para mantener en buena salud el huerto jardín se precisa de unos mínimos conocimientos básicos sobre las necesidades espaciales y temporales de esas plantas, además de sus posibles usos que dan sentido a su cuidado. Suelo, agua, luz, calor, buenas y malas compañías, son cuestiones relevantes que han de tenerse en cuenta, en mayor o menor medida.

En una tarde muy calurosa del verano, bien protegidos del sol, en el huerto jardín de Triodos Bank, nos pusimos a ejercitar nuestra mirada al mundo vegetal como experiencia para mejorar nuestra capacidad de atender y cuidar nuestras plantas. Intrigados sobre si las formas de las plantas pueden considerarse un lenguaje de signos que se puede comprender. Parece que te hablan de sí mismas mediante sus formas, sus colores, sus olores, sus sabores. Se dice que el jardinero y el agricultor, leyendo el lenguaje de las plantas han sabido cuidar de ellas para multiplicarlas o erradicarlas donde no eran queridas, o transformarlas en otras con diferentes cualidades que encajan mejor en las necesidades de los seres humanos, en cada época, mediante la selección.

Observar para aprender

Escogimos plantas con flores como el humilde Senecio, y descubrimos la existencia de una secuencia espacio temporal que aparece en muchas especies distintas de plantas, de la que no se habla mucho en los libros de botánica, pero que los agricultores ecológicos y biodinámicos utilizan para comprender el desarrollo de sus plantas de cultivo. De este modo pueden optimizar la calidad de los frutos que ofrecen a los consumidores, alimentos con carácter, dicen ellos. Porque una planta nutritiva es una planta sana que ha sido capaz de desarrollar su identidad de forma armoniosa y completa durante todo su proceso de desarrollo.

El ejercicio básico consiste en reconocer cómo hay un primer gesto en las plantas que se centra en la producción de raíces bien desarrolladas y hojas poco formadas, abriéndose al exterior para, poco a poco, a medida que se eleva sobre el suelo oscuro, frío y húmedo, tornarse después en diferenciación y disminución de las hojas, hasta el salto final que lleva a la formación de la flor, el fruto y la semilla, donde aparece de forma más intensa e interiorizada, la identidad del espécimen en cuestión; con su geometría, color, olor, y sabor característicos. Ahora ya en los dominios de la luz y el calor. Primero el impulso de crecimiento, luego la diferenciación o maduración toma el relevo como impulso predominante. Primero percibimos algo, luego lo iluminamos con nuestro pensamiento y le damos su nombre, reconocemos su identidad, lo vinculamos con un concepto.

La observación activa de la transformación de los elementos de la planta, de sus cambios de forma, de su metamorfosis espacio temporal, nos capacita para entender el mundo siempre cambiante de lo vivo. No sólo las plantas, si no cualquier fenómeno de la naturaleza, incluidas las relaciones entre nosotros, o las empresas como comunidades de trabajo. Se nos descubre así, en sus transformaciones y ritmos, como un lenguaje donde el sentido sólo se descubre leyendo los detalles concretos con nuestros propios sentidos, porque el sentido no está en esos detalles, sino que emerge sólo al leerlos. Como ocurre con los textos, sean poesía o prosa.

Como dice el poeta onubense, Juan Ramón Jiménez: “…hoy te he mirado lentamente y te has elevado hasta tu nombre”. El poeta se refirió al cielo en su verso, pero la experiencia se nos antoja la misma que al mirar una planta.

Este ejercitar nos capacita no sólo como jardineros, sino que también lo hace, lo que es aún más importante, como seres humanos, para comprender la realidad del mundo que nos rodea.  Somos y estamos en un mundo vivo y orgánico, no mecánico. Nos capacita personal y profesionalmente, un objetivo central en el trabajo que se propone en el huerto jardín de Triodos en Las Rozas.

El Valle Escondido

Verso libre original de Mª Carmen Pérez del Campo, año 1989.

La idea de esta poesía surge a consecuencia de un proyecto urbanístico que pretendía destrozar un valle situado en una zona de la Sierra de Guadarrama. Hubo alegaciones al proyecto y grupos ecologistas llevaron a cabo acciones encaminadas a evitar la destrucción del valle. Finalmente, el proyecto no se realizó, y el valle sigue luciendo su maravilloso paisaje en las distintas estaciones del año, conservando su belleza y acogiendo una importante variedad de especies vegetales y animales. El verso fue publicado hace muchos años en una antigua revista local llamada Ecorama, que editaba la Coordinadora Madrileña de Defensa de la Naturaleza COMADEN.

Voy a contar una leyenda
que mucho os va a gustar,
no creáis que la he leído
ni la acabo de inventar.

Era un hermoso valle
lleno de árboles y flores,
insectos, animalillos,
mariposas de colores;
los pajaritos cantores
llenaban de alegres trinos
todos los alrededores.

Una pandilla de amigos
con sus cestas de merienda
iban allí a jugar,
muchos días en el año

Disfrutaban como “enanos”,
saltaban, cogían grillos
lagartijas y tomillo;
se refrescaban las manos
en arroyos cristalinos

Una tarde cuando llegan
se quedan muy asombrados,
¿Dónde está nuestra pradera?
¿Dónde nuestro hermoso valle?

Todo, todo está asolado.
Aquí no ha quedado hierba,
ni árboles, ni flores bellas;
los pájaros han volado
y las lindas mariposas…
Todo está triste y callado.

De pronto oyen croar
a una pequeña ranita
que escondida en una piedra
llora y llora sin parar.

Sabina y Marco atrevidos
le preguntan sin pensar
¿Qué te ha pasado ranita?
¿Por qué así llorando estas?
Máquinas y hombres llegaron
sin conciencia y sin piedad
todo, todo lo arrasaron.

Nos han dejado sin casas
sin comida e ilusión,
y se ha marchado la vida
de este hermoso rincón.

Lejos todos han huido
menos yo que me quedé
para poder avisaros.

Estás temblando ranita,
dice Sabina al instante,
¿tienes sed, quieres comer?
Ven, métete en mi cestita
que yo bien te cuidaré.

Se reúne la pandilla
para buscar solución
y se acuerdan de repente
de su gran amigo el Sol;
también llaman a la Luna,
a sus amigos los buitres,
a las águilas reales,
y a todos los animales
que habitaban en el valle.

Se ponen todos de acuerdo,
cada uno a su misión,
y sin esperar a más
empiezan a trabajar.

Con montones de semillas
que los niños van sembrando
vuelve la vida al valle.

Regresan los pajarillos,
regresan las mariposas,
¡todos los animalillos!

La pradera ya está verde
tan verde como era antes.
Los árboles van creciendo,
pronto harán nido las aves,
y el sol brilla alegremente.
Sabina suelta la rana
que agradecida y contenta
croando y salta que salta
se va derecha a la charca.

Los niños muy orgullosos
por esta, su gran proeza,
saben que nada hay tan bello
como la NATURALEZA.


Fotos de José Monedero, empleado de Triodos Bank, hijo de la autora del verso.

 

 

 

Arboterapia: la conexión con los árboles y la naturaleza

Por Marian Molina Márquez, profesora de Compensación Educativa de 1º y 2º ESO (Sevilla).

Cuando me planteé de qué manera podría aproximar a mi alumnado con el espacio del huerto y aula medioambiental que queríamos crear anexa al mismo, a través de un proyecto de innovación educativa, planifiqué ciertas actividades que posibilitarían una curiosidad y afección hacia su entorno.

Comencé por presentar aquellos árboles, especialmente los que ya teníamos en el centro y huerto, asociados a diferentes características que la tradición ancestral druida le confería a cada uno de ellos, y se correspondían con su fecha de nacimiento. Cada alumna y alumno eligió de su árbol aquellas cualidades que se correspondían con su personalidad, lo dibujó en una cartulina y las escribió, posteriormente lo identificamos en nuestro espacio exterior e hicimos una exposición que sirvió para que cada uno de ellos se presentara ante los demás miembros del grupo.

Después para Navidad propusimos iniciar una campaña “Salvemos a un abeto por Navidad”, cuyo objetivo era recuperar esos abetos que sabíamos iban a acabar en el contenedor de basura pasadas las fiestas navideñas, así pues, recuperamos uno que no se había vendido en un vivero y lo plantamos decorándolo con adornos reciclados confeccionados por el propio alumnado.

Paralelamente trabajamos a lo largo del año diferentes películas asociadas a actividades complementarias de nuestro proyecto educativo, por ejemplo, para celebrar el día de la paz con “El olivo”, realizamos tarjetas con mensajes positivos y elaboramos un poster fotográfico con nuestras manos entrelazadas alrededor del olivo cincuentenario que embellece una zona del patio. Con esta postal, felicitamos a los profesores y alumnado de siete países europeos con los que desarrollábamos un proyecto educativo de Erasmus plus, e-twinning denominado GrowinGreen.

A partir de esta actividad propusimos que cada centro educativo europeo plantara un árbol y que lo utilizara como logo o símbolo identificativo en el grupo, nosotros después de debatir sobre la película “Una pastelería en Tokio”, elegimos el cerezo que brotó en primavera ofreciéndonos un regalo para la vista.

Por otro lado, para celebrar el día de Andalucía montamos una exposición con las diferentes variedades de aceites que se producen en nuestra comunidad autónoma, difundiendo sus propiedades alimenticias y peculiaridades, con degustación incluida y para la cual se cocinó pan ecológico. También podamos la lavanda del huerto y el alumnado de salud medioambiental la destiló en el laboratorio extrayendo el aceite esencial de lavanda, con la que se elaboraron jabones. ¡Fue toda una fiesta de sensaciones, olores y sabores! Además, al ser un centro bilingüe celebramos el día de San Valentín y para iniciar el repoblado del aula medioambiental plantamos el árbol del amor o de Judas como comúnmente se le conoce.

De igual forma para celebrar el día del medio ambiente, el cinco de junio, después de una puesta en común de los valores ecológicos que aporta la película “Pastel de pera con lavanda”, mi alumnado plantó un peral y lo protegimos con lavanda a su alrededor formando setos ajardinados con ésta y otras plantas aromáticas que nos ayudan a proteger de muchos insectos a nuestros cultivos, a la vez que favorecen la polinización de las abejas que como sabemos están desapareciendo por diversas causas.

En resumen, todas estas actividades propiciaron una mayor sensibilización y respeto hacia esos árboles que siempre han convivido con ellos y que parecían pasar desapercibidos ante sus ojos. Si tuviera que elegir una imagen me quedaría con la mayor sorpresa que pude experimentar cuando nos dirigíamos hacia la zona del huerto, al ver a mi alumnado correr de manera espontánea hacia el olivo o su árbol abrazándose fuertemente a él.

Baños de bosque

Huertoterapia y mindfulness

Por Marian Molina Márquez, Profesora de Compensación Educativa de 1º y 2º ESO (Sevilla).

El mindfulness es una experimentación de la vida que se basa en la atención plena y consciente del momento presente “El aquí y el ahora”.

Suelo trabajarlo con el alumnado de compensatoria tanto en el aula como en nuestro ecohuerto a través de ejercicios de respiración, con breves momentos de meditación zen que les proporciona mucha calma y disminuye el estrés. Además de potenciar la atención y concentración que redundan en una mayor capacidad del aprendizaje.

Desde el primer momento en el que llegamos al huerto ellos ya están practicando la atención consciente, observando las necesidades de sus cultivos, las posibles plagas o enfermedades que presentan, al igual que cuando estamos plantando las semillas con sumo cuidado deben centrarse en las medidas óptimas que posibiliten su evolución hasta convertirse en frutos y hortalizas. Es una terapia de paz interior.

Les encanta escuchar con los ojos cerrados los sonidos que nos envuelven, los mirlos que acuden a las casitas de pájaros que colgaron de los árboles, al caminar entre las aromáticas oler la fragancia que emanan, disfrutar visualmente con los colores de las flores que se abren lentamente y nos sorprenden día a día. Hay un ejercicio que solemos practicar en círculo tan sencillo como es saborear lentamente cada uno de los frutos que nos regalan los árboles, comenzamos observando fijamente la fruta que tenemos en la mano, su tamaño, forma, pensamos en cómo era cuando el árbol que nos la ofrece era una simple semilla, los años que tardo en crecer, la luz que recibió del sol, las raíces profundas que lo unieron a la tierra, el agua que el agricultor o la lluvia le proporciono, la flor del árbol que se convirtió en este fruto. Posteriormente comienzan a comerlo con pequeños mordiscos para saborearlo, experimentando su jugosidad, y al terminar damos gracias en silencio y mostramos gratitud a la madre tierra por lo que nos ha regalado en este día.

Todos sabemos el poder de sanación que tiene la naturaleza y en nuestro caso este poder lo tiene el espacio del ecohuerto que compartimos.

Me gusta sentarme con el alumnado en un rincón debajo del olmo viejo y recordar escenas de cuando éramos pequeños asociadas a un campo, huerto, bosque o parque; en esos momentos sonreímos al niño que llevamos dentro y le mandamos todo el amor que tenemos. Después caminamos de manera consciente entre los senderos del huerto a la vez que les recuerdo que manden un abrazo y un beso a Gaia con cada paso, a esta tierra que nos brinda este espacio de paz y relajación. En otras ocasiones terminamos abrazándonos al tronco del olmo o del olivo y se conectan con su energía que nos transmite calor y positividad, ayudándonos a alejar todo aquello negativo que nos ha dañado o provocado dolor.

¡Ojalá pudierais ver sus miradas y sus sonrisas!

Por todo lo anteriormente expuesto, ¿cuántos años llevan nuestros jornaleros y agricultores practicando el mindfulness sin ni siquiera ellos saberlo? Gracias por la atención plena mantenida en sus campos y huertas, por ofrecernos tanta vida concentrada en sus frutos y ser sembradores de este aprendizaje de vivir el presente.

granja naturaleza y arte

Granja, naturaleza y arte

Por Belén Martínez, coordinadora del campamento de verano 2017 “Granja, naturaleza y arte” y profesora de Veterinaria en la Universidad Complutense de Madrid

Existe un vínculo natural entre la infancia y la naturaleza, un interés por lo vivo y un sentimiento innato de empatía por los seres que nos rodean. Los niños se sienten a gusto en la naturaleza y tienden de forma espontánea a buscarla. Por ello, si esa libre exploración se da en áreas naturales y en contextos reales, como el de una granja, es más fácil que se produzca un vínculo estable y duradero con ella.

Partiendo de esta premisa, este verano hemos llevado a cabo una innovadora propuesta de campamento de verano, “Granja, naturaleza y arte”, con el objetivo de aproximar la agroecología, la naturaleza y el arte a un grupo de 14 niños y niñas de 7 a 13 años.

Para llevarlo a cabo, partimos del análisis del entorno urbano en el que tienen lugar las vidas de estos menores, e identificamos una necesidad en su desarrollo, que es la falta de contacto con la naturaleza, la desconexión con los procesos que sostienen la vida, incluida la producción y elaboración de alimentos, y con los procesos artísticos y artesanales.

Planteamos una propuesta no directiva y vivencial, basada en el juego libre, la observación, la exploración y la experimentación, con la que pretendíamos reconectar a los pequeños con la naturaleza, base material que sustenta nuestras vidas y, fuente de alimentos saludables y respetuosos con el medio ambiente. El lugar elegido fue la granja ecológica biodinámica Castilla Verde y el Centro el Abedul, en Camorritos en Cercedilla, Madrid, en un paraje de belleza extraordinaria a los pies de Siete Picos en pleno Parque Nacional Sierra de Guadarrama.

A lo largo de una semana, y respetando los ritmos de los niños y niñas, hemos combinado actividades propias de la granja, como el cuidado de la huerta y los animales, la elaboración artesanal de lácteos y pan, junto con la expresión artística y el juego libre en la naturaleza.

Dentro de las rutinas de la granja, cada día hemos podido dar de comer a las gallinas y recoger sus huevos, acariciar a los terneros y sentir su respiración, ordeñar a las vacas y  elaborar queso fresco a partir de su leche, corretear con los cerditos por la pradera observando cómo con su hocico descubren el mundo que les rodea, aprender sobre la etología de los caballos y la doma natural y montarlos, regar la huerta y observar los insectos y aves que habitan en ella, cosechar verduras con las que preparar después la ensalada, preparar y amasar nuestra propia base de pizza, etc., para así vivenciar el vínculo entre la agricultura, la ganadería, la alimentación, el campo y nuestro plato.

A través de excursiones por parajes cercanos o en la propia granja, hemos jugado libremente en naturaleza, respetándola y disfrutándola: trepando rocas, bañándonos en pozas y cascadas, identificando pájaros a partir de sus sonidos, descubriendo las primeras setas del año y la multitud de fauna que habita alrededor de los arroyos, construyendo un tipi a partir de ramas secas y cuerdas, tumbándonos a observar las estrellas en compañía de un amigo astrónomo y durmiendo al raso.

Hemos buscado también desarrollar la creatividad y la seguridad de los niños y niñas, mediante diferentes lenguajes de expresión artística, de manera lúdica y sin juzgar el resultado desde la mirada del adulto: acuarelas, pulido de piedra, elaboración de comederos de pájaros y de atrapa sueños, talleres de jabones y de bombas de semillas, cuentos y poesías en las veladas… allá donde la imaginación nos llevó.

Podéis encontrar más información sobre los campamentos en el siguiente enlace http://castillaverde.es/campamentos-2/

escuela-ojo-de-agua

Limpiar una senda. Aprender valores

Por Javier Herrero y Marién Fuentes, co-fundadores de ojo de agua-ambiente educativo

Ojo de agua situado en Orba, Alicante, es una iniciativa educativa muy peculiar. Es un lugar que tiende a la sostenibilidad, que se alimenta exclusivamente de energía solar, cuyo edificio está diseñado con criterios bioclimáticos y de bioconstrucción, cuya gestión del agua es plenamente consciente, con capacidad para recoger y almacenar agua de lluvia en torno a un 250.000 l., una piscina biológica y un sistema de fitodepuración de aguas grises y negras.

En este contexto ecológico, la propuesta educativa consiste en que los niños y jóvenes decidan por sí mismos qué, cómo, con qué y durante cuánto tiempo aprender. Prácticamente, el 100% de la actividad responde a su iniciativa.

Limpieza de la senda

ojo-de-aguaEl 76% de los menores y jóvenes que participan en ojo de agua- ambiente educativo decidieron por propia voluntad dedicar un día entero de su vida a retirar vidrios, metales oxidados, escombros y todo tipo de objetos para limpiar una senda en un bosque cercano.

Ojo de agua se encuentra al final de un camino rural de un único carril a 1 km del casco urbano, pero el gran número de familias que desean que sus hijos vivan esta experiencia educativa hace que el acceso se colapse en ocasiones. Por eso, se planteó en la asamblea que se organiza semanalmente, tener la posibilidad de recuperar la continuación del camino y así lograr que más personas puedan acceder caminando hasta ojo de agua.

Para ello fuimos inspirados por un video -“Let´s do it!”- que muestra cómo el 4% de la población de Estonia participó en 2008 en una acción coordinada en todo el país para limpiar sus bosques en un sólo día.

Pasamos a la acción

Formamos 10 grupos de 4 o 5 personas, entre 7 y 19 años, liderados cada uno por alguno de estos jóvenes. Cada persona eligió en qué grupo trabajar. Pedimos al Ayuntamiento que nos apoyara con herramientas. Las familias proporcionaron carretillas, decenas de cubos y guantes. Cada grupo tenía asignado un tramo de la senda para limpiar. Los grupos estaban apoyados por un equipo de 5 adultos que ayudaban a coordinar la acción y -cómo no- también a limpiar.

Tras 4 horas de intenso trabajo, habíamos recogido un volumen de vidrio equivalente a 800 litros, 4 sacas de obra repletas de todo tipo de plásticos y 3 sacas más de metales oxidados, además de muchos otros objetos. Toda la basura -separada y clasificada- fue retirada por los servicios municipales. Al finalizar la jornada, nos reunimos en el bosque, formamos un círculo con las manos y tomamos conciencia de lo que acabábamos de hacer mostrando nuestra gratitud por haber formado parte de ello. Participantes del taller de cine (una de las más de 50 actividades semanales activas en ese momento en ojo de agua) filmaron la actividad y realizaron este video

El aprendizaje

Antes que nada, hemos aprendido el valor del servicio. Nuestro propósito fue partir de una necesidad real y desarrollar una acción que nos beneficiara a todos. Aprendimos que más que quejarnos, podemos hacer algo para cambiar una situación, que somos capaces de resolver problemas, que cuando hacemos algo para beneficio de todos, todos nos ayudan. Aprendimos el valor de la organización, de la disciplina, del trabajo en equipo, de la colaboración, de cuidar de nuestra madre, la tierra.

Sentimos el valor de tener un propósito común importante para todos. Y todo ello lo aprendimos porque decidimos aprenderlo, no porque nadie pensara que era bueno para nosotros, sino porque todas y cada una de las personas que participaron pensaron que era bueno para ellas y para todos.

Con diferencia, lo más destacable fue la sensación de que este medio centenar de jóvenes trabajaron con una entrega, una alegría y un espíritu de unidad que manifestaba su consciencia sobre la importancia y necesidad de este trabajo.

Pero al limpiar la senda, descubrimos otros vertederos cercanos. Nuestro propósito es… limpiarlos también, y seguir aprendiendo.

Bosquescuela

Bosquescuela, donde la naturaleza es el aula

Por Silvia Corchero de la Torre y Philip Buchner promotores del proyecto Bosquescuela.

Cada día es diferente en el centro de educación infantil de segundo ciclo Bosquescuela Cerceda. Un centro reglado y homologado por la Comunidad de Madrid que ha empezado su andadura este curso 2015-16. Situado a los pies del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, en Bosquescuela la naturaleza es el aula y la mayoría de los recursos didácticos provienen del medio natural. Los niños y niñas pasan la mayor parte del tiempo al aire libre, combinando clases de iniciación a la lectoescritura y las matemáticas, en espacios abiertos y con materiales naturales, con amplios momentos de juego libre, talleres y excursiones fuera del centro.

Durante el mes de febrerBosquescuelao fueron las cigüeñas las que con sus vuelos rasantes, en busca de una ubicación idónea para sus nidos, recibían cada mañana a los niños y niñas a primera hora. Más tarde fueron los milanos los que, realizando sus vuelos de cortejo, han acompañado el juego libre de los pequeños. Recientemente y, con la llegada de la primavera, las flores, las pequeñas orugas formando sus capullos antes de convertirse en mariposas, o el agua limpia de un arroyo lleno de vegetación acuática, acompañan cada día el desarrollo y aprendizaje del primer grupo de niños y niñas que están formándose en Bosquescuela.

La educación infantil al aire libre es un modelo educativo innovador que surgió en los años 50 en Dinamarca desde donde se extendió a otros países con un boom especial en los años 90. Solamente en Alemania existen más de 1.000 escuelas infantiles al aire libre y otros países como Canadá, Estados Unidos, Gran Bretaña, Corea, Australia y Japón están implantando cada vez más centros educativos de este tipo. El motivo, los enormes beneficios que el contacto con la naturaleza tienen para la salud y el adecuado desarrollo físico, cognitivo, social, afectivo y emotivo de los niños y niñas.

En un mundo en el que los pequeños están sobrestimulados, sobre todo por el auge de las nuevas tecnologías, y por el hecho de que pasan gran parte del tiempo en espacios cerrados, se hace imprescindible proporcionarles entornos de aprendizaje adecuados para su desarrollo. Espacios en contacto con la naturaleza, libres de estrés acústico, que presentan una gran variedad de formas, colores y texturas que estimulan enormemente su curiosidad, que ayudan a su desarrollo psicomotriz, que les permiten expresarse libremente, ser ellos mismos y conectar con la Tierra.  Entornos donde ellos sean los auténticos protagonistas de su aprendizaje y donde se respeten sus ritmos, de una manera acompañada y guiada.

Las consecuencias de este tipo de educación son niños espontáneos y alegres, conscientes de los ritmos naturales ya que los experimentan diariamente, motivados por aprender, con capacidad para comunicarse eficazmente, creativos, imaginativos, sanos física y mentalmente, capaces de asumir riesgos y conscientes de sus capacidades y límites y…de fondo siempre presente LA NATURALEZA.

Más información: www.bosquescuela.com

bosquescuela